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Milei y la aplicación de retenciones afecta la rentabilidad del sector vitivinícola

Broncas de los viñedos con el plan de Javier.

Afirman que devaluación y aplicación de retenciones afecta la rentabilidad del sector vitivinícola

La devaluación y la propuesta del Gobierno de aplicar retenciones a la industria del vino «afecta a la rentabilidad» del sector, manifestó hoy Milton Kuret, director ejecutivo de Bodegas de Argentina.

«Con la devaluación hemos tenido un impacto muy fuerte en los costos», señaló Kuret a FM Milenium, tras lo cual explicó que el sector «venía liquidando con un mix entre tipo de cambio oficial y dólar financiero, con la devaluación cambió la ecuación, y se entró en un 80/20, con lo que el impacto real no fue sobre la facturación».

En este sentido, remarcó que «hay insumos dolarizados que directamente aumentaron 120%, la devaluación más el impuesto PAIS, y los demás insumos que tienen componentes importados han aumentado entre un 60% y 70%».

Kuret afirmó que la situación «preocupa en lo inmediato porque la ecuación no es buena, pero también preocupa lo que suceda con el ‘crawling peg’ del 2% mensual, la inflación que va a estar corriendo a dos dígitos, por arriba de 20%, lo cual afecta a la rentabilidad».

«Los números para el futuro inmediato nos dicen que los productos que más vendemos empiezan a tener un estrés importante en términos de rentabilidad», sumó.

En cuanto a la aplicación de retenciones al sector mediante el proyecto de Ley de «Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos», el ejecutivo precisó que la industria vitivinícola pasaría a 8% de la facturación de comercio exterior, «un impacto importante porque significa un mes de facturación».

Para graficarlo, Kuret indicó: «Hoy gastamos 5% en acciones de promoción y publicidad y tendríamos más gastos en retenciones, y sería aproximadamente un tercio de lo que gastamos en mano de obra, en el empleo».

«El mundo vitivinícola hoy está muy competitivo y los demás países no tienen retenciones», contempló, y añadió que «a eso hay que sumarle la escasez de tratados bilaterales con los mercados, donde prácticamente sólo hay con Mercosur y el sector paga para ingresar al resto de los países alrededor de 5% en promedio».

De esta manera, «la ecuación de exportaciones, en la medida que le pongamos retenciones, se hace más compleja», puntualizó Kuret, y completó: «Es contradictorio porque estamos en decrecimiento de exportaciones y a su vez hay un proyecto para poner un impuesto».

En otro orden, comentó que «la Argentina vitivinícola exporta alrededor del 25% de lo que produce en términos de vino» y que «el mercado interno cayó al orden del 8%, de acuerdo a los últimos datos publicados por el Instituto de Vitivinicultura».

«Venimos de una cosecha muy escasa, la peor de la historia, porque tuvimos heladas generales y se disparó por tres o cuatro el precio de las materias primas respecto de la campaña anterior y eso hace retraer al consumidor, impactando el volumen», se explayó.

No obstante, afirmó que «en los viñedos se está viendo una cosecha mucho mejor que la del año pasado».

Según Kuret, la industria del vino exporta entre US$ 800 millones y US$ 900 millones e importa sólo por US$ 200 millones, mientras que su mano de obra directa involucra a 150.000 familias y la indirecta, a 300.000.

«Hoy hay vitivinicultura en 18 provincias a lo largo y ancho del país y tenemos una actividad conexa que es el enoturismo, con muchos visitantes no sólo de nuestro país sino del exterior que vienen con divisas genuinas», concluyó.