Antartida

Milei y la verdad del viaje. ¿Vender la Antártida Argentina?

Para Milei en su cerebro es todo es hacerlo plata. ¿Vender, vender y vender. Hacer guita la Antartida y de paso vender las Malvinas?

Las razones por las que Javier Milei podría vender la parte argentina de la Antártida son las siguientes:

Razones económicas: Milei es un acérrimo defensor del libre mercado y la privatización de los recursos naturales. La Antártida es una región rica en recursos naturales, como petróleo, gas, minerales y biodiversidad. La venta de estos recursos podría generar importantes ingresos para el Estado argentino.
Razones ideológicas: Milei cree que el Estado no debe intervenir en la economía ni en la vida de los ciudadanos. La venta de la Antártida sería una forma de reducir el tamaño del Estado y de dar mayor libertad a los individuos.
Razones estratégicas: Milei considera que la Antártida es una región de baja importancia estratégica para Argentina. La venta de la Antártida permitiría a Argentina concentrarse en otros asuntos más importantes, como la economía y la seguridad.

La Antártida

La Antártida es un continente congelado con un estatus especial bajo el Tratado Antártico, firmado por varios países en 1959 y en vigor desde 1961. Este tratado establece que la Antártida se utilizará exclusivamente con fines pacíficos y científicos, fomentando la cooperación internacional en la investigación y prohibiendo cualquier actividad militar, como reclamos soberanos o la explotación de recursos minerales.

El tratado, que cuenta con el apoyo de numerosos países, incluida Argentina, preserva la región como un bien común de la humanidad y prohíbe expresamente la venta o la concesión de la Antártida. La razón principal detrás de esta prohibición es mantener la paz y la estabilidad en la región, así como preservar su valioso entorno natural.

La Antártida es un ecosistema frágil y único que alberga una gran biodiversidad, además de contener enormes reservas de agua dulce congelada. Cualquier intento de venta o concesión podría tener consecuencias devastadoras para este entorno, y también podría provocar conflictos geopolíticos entre las naciones interesadas en la región.

En lugar de venderla o concederla, muchos países están comprometidos a seguir protegiendo y preservando la Antártida como un área dedicada a la ciencia, la investigación pacífica y la conservación ambiental. En consecuencia, la venta o concesión de la Antártida no es una opción viable debido al marco legal existente y a los principios establecidos para preservar este continente único en beneficio de toda la humanidad.

Del plancton al plato: el posible destino de los microplásticos que se estudian en la Antártida

Los microplásticos, compuestos por químicos contaminantes, se encuentran en todos los mares del mundo y por la circulación marina se le adhieren otras sustancias como pesticidas que llegan desde tierra, lo que produce una «bioacumulación» de estos productos tóxicos en la cadena trófica, que va «desde el plancton», alimento de algunos peces, «al plato de los comensales», explicó el biólogo Emiliano Hines mientras recogía muestras de agua desde uno de los laboratorios del buque Almirante Irízar camino hacia la Antártida Argentina.

El biólogo de la Universidad Nacional de Mar del Plata, becario del Conicet e integrante del equipo del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), trabaja junto a otro científico en el marco del proyecto Nutec Plastics que se realiza durante la Campaña Antártica de Verano (CAV) para detectar la presencia de microplásticos por primera vez desde el Río de La Plata hasta la Antártida a bordo del Irízar.

La iniciativa surgió de un convenio entre el Instituto Antártico Argentino (IAA) y la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), cuyo director general Rafael Grossi llega hoy a la Antártida junto al presidente Javier Milei, como parte de una comitiva integrada por el ministro de Interior, Guillermo Francos; la canciller Diana Mondino; el ministro de Defensa, Luis Petri; y autoridades de la Dirección Nacional del Antártico, el Instituto Antártico Argentino (IAA) y de la Armada.

A partir del convenio, buscan abordar el problema mundial que supone la contaminación por plásticos en los océanos, donde termina el grueso de estos desechos mientras que el monitoreo de todos los mares del mundo permite saber cuánto y qué tipo de plásticos hay bajo parámetros comparables.

«La OIEA va a llevarse a Mónaco las muestras filtradas de agua que colectamos a lo largo del trayecto, donde contabilizarán e identificarán los microplásticos, para identificar los polímeros», dijo a Télam Hines, de 38 años.

En ese sentido, explicó que «a nivel mundial, los desechos plásticos están en el medio marino y costero y contienen compuestos inorgánicos tóxicos y cancerígenos, que se pueden desprender y, así, magnificar el daño sobre los organismos, a lo que se le suma la adherencia de contaminantes como pesticidas que llegan desde tierra. Todo lo que tiramos entra en el ciclo del agua y va a parar al mar», señaló.

«Y los microplásticos terminan siendo una ‘microbomba química’ porque, si son ingeridos por el plancton (organismo también presente en la Antártida), todos los contaminantes le quedan dentro, y comienza una ‘bioacumulación’, ya que hay muchos animales que se alimentan con plancton, y así llega al plato del último consumidor, el ser humano».

En el buque, el científico trabaja en equipo con el licenciado en Ciencias Ambientales Nahuel Ravina (34), investigador de la Dirección Nacional de Áreas Marinas protegidas de la Administración de Parques Nacionales.

Ravina concentra su trabajo en las dos áreas marinas protegidas offshore que tiene Argentina: una es «Namuncurá-Banco Burdwood» (protegida desde 2014), una extensión de la Cordillera de los Andes que forma una meseta submarina de 50 metros de profundidad rodeada de un talud de 4.000 metros de profundidad casi en la misma latitud que la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y al sur de las Islas Malvinas.

La otra es Yaganes, área protegida desde 2017 que se encuentra al sur de Tierra del Fuego en el Pasaje de Drake, en la zona de influencia de la corriente circumpolar antártica, que presenta un paisaje de cañones submarinos donde también hay especies que únicamente se encuentran en ese lugar como corales de agua fría.

Namuncurá – Banco Burdwood cuenta con 16 campañas de investigación, en cambio Yaganes comenzó a ser investigada el año pasado por Parques Nacionales.

El objetivo del área donde trabaja Ravina es «conocer todos los parámetros físico químicos como fitoplancton, zooplancton, las cadenas tróficas, tipos y cantidad de peces, aves y mamíferos», información que luego utilizan para poder gestionar y conservar los recursos naturales.

El especialista señaló que «ya se conoce que en el banco Burdwood hay acumulación de microplásticos, debido a la circulación de las corrientes oceánicas».

No obstante, «Yaganes está menos investigada», aclaró, y este es uno de sus objetivos principales de relevamiento durante la CAV.

Hines señaló que «existen cinco manchas gigantes en el centro de giro de cada océano: Atlántico norte y sur, Pacífico norte y sur, y el Indico, que son giros de corriente superficial que acumulan plásticos».

La mancha más grande es la del Pacífico norte (entre Japón y Estados Unidos), que es «cinco veces la provincia de Buenos Aires en extensión, con 79.000 toneladas de plástico flotando, 1.600.000 km cuadrados», precisó.

«Los plásticos se utilizan en todos los aspectos de la vida cotidiana como en vestimenta y tecnología, y también a nivel industrial. Se convierten en microplásticos luego de ser descartados al quedar expuestos a las condiciones ambientales (lluvia, sol, viento) que los fragmentan a tamaños microscópicos», detalló Hines.

Para trabajar, limpian todas las superficies del laboratorio que son de acero inoxidable y visten únicamente ropa de algodón libre de polímeros y guardapolvo.

«La importancia de este estudio es conocer los niveles de presencia de microplásticos submarinos, además de los superficiales, sobre lo cual ya hay amplio conocimiento», destacó el biólogo.

Los científicos filtran el agua que extraen de una canilla de agua de mar instalada en el laboratorio, lo que evita que deban salir a la intemperie del buque a tomar las muestras.

El agua llega a través de una cañería «Cunife» (en referencia a las siglas de cobre, níquel y hierro de la tabla periódica) y es tomada en coordinación con la sala de máquinas de la embarcación, que activa la bomba para permitir extraerla a ocho metros de profundidad.

«Mientras que el barco navega voy haciendo las tomas de muestras, tres réplicas de tres litros de agua de río o de mar y lo hacemos cada seis horas, que sería cada 80 millas aproximadamente», explicó Hines.

Como resultado, en cada lugar de muestreo obtienen una foto de la presencia de microplásticos a lo largo de la costa argentina y de las aguas antárticas.

El agua es filtrada en un tamiz de una micra (milésima de un milímetro) y a ese filtro lo deposita entre dos vidrios (slide), lo sella y conserva para su traslado.

En este laboratorio del Irízar ambos están estrenando la nueva cabina de flujo laminar, donde trabajan con las muestras para evitar que entren partículas del ambiente gracias a una cortina de aire producida por el nuevo equipo.

En Base Carlini también habrá una comitiva conformada por otros dos científicos de la OIEA que tomará muestras de sedimento de fondo, de agua y biológicas, concluyeron.

Milei partió a la Antártida para visitar las bases de Marambio y Esperanza

El presidente Javier Milei partió esta mañana desde la ciudad de Río Gallegos hacia la Base Marambio, ubicada en la Antártida, donde desarrollará una apretada agenda que incluye además una visita a Esperanza, otra de las avanzadas que la Argentina posee en el continente blanco.

La Oficina del Presidente informó en su cuenta de la red social X (antes Twitter), que Milei partió pasadas las 9 desde Río Gallegos hacia la Antártida, y el anuncio es acompañado de una foto en la cual el mandatario camina por la pista del aeropuerto militar de esa ciudad junto a su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei y el ministro de Defensa, Luis Petri.

«El Presidente Javier Milei parte rumbo hacia la Base Antártica Conjunta Marambio», se consignó en ese mensaje sobre la partida del Presidente, que despegó en un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina hacia Marambio, donde se prevé que arribará al mediodía.

Mieli llegó con su comitiva al aeropuerto Internacional Piloto Civil Norberto Fernández (RGL) a las 20:33 de ayer, tras un viaje de más de tres horas y luego fue recibido por el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, quien le entregó una placa con el escudo de la provincia, según informó esta noche la Oficina del Presidente en X.

Vidal entregó regalos y un pre proyecto para el futuro de Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCRT), además de insistir en las áreas petroleras secundarias para que sean explotadas por Pymes, según consignaron voceros provinciales.

Fuentes oficiales informaron a Télam que el jefe de Estado partió a las 17:28 a bordo de un Learjet 60SE, conocido popularmente como «Tanguito 11», hacia Santa Cruz con una comitiva «reducida» integrada por Karina Milei; la canciller Diana Mondino; el ministro de Interior, Guillermo Francos; Petri y el Director General de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi.

El avión salió del sector militar del aeroparque metropolitano de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Newbery.

Minutos antes de la salida del avión que trasladaba al mandatario, partió un avión modelo Boeing 737-76N de la Fuerza Aérea Argentina, que llevaba a otros integrantes de la comitiva, precisaron desde el Ministerio de Defensa.

Luego de pasar la noche en un hotel de la ciudad, la comitiva despegó con destino a la Base Marambio, en un vuelo que demandará cerca de tres horas y media de duración.

El personal con experiencia en viajes al continente blanco siempre señala que todas los itinerarios y los horarios quedan sujetos a la exigente meteorología del lugar.

En la base Marambio, está previsto que el Presidente sea recibido por las autoridades y recorra las instalaciones.

Desde allí viajará en helicóptero por cerca de 25 minutos hasta la Base Esperanza del Ejército Argentino, lugar de características únicas ya que se trata de la única base en la que la dotación vive con sus familias, incluyendo niños que asisten a la escuela allí erigida.

Luego de recorrer la base y participar de una actividad, Milei volverá a Marambio para encabezar un acto que dará inicio formal a un programa para el control de la contaminación impulsado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que conduce el argentino Rafael Grossi, quien se sumará a la ceremonia.

El mandatario se alojó en hotel Amerian de Río Gallegos, y esta mañana, cuando salió para el aeropuerto fue aplaudido por un grupo de manifestantes que lo aguardaban en el lugar.

El jefe de Estado partió en una caravana de vehículos hacia el aeropuerto, y a su paso, vecinos de la capital provincia saludaban a la comitiva que se aprestaba a iniciar un periplo hacia la Antártida.