Venus y Cupido de Giovanni Bandini

Nueva obra florentina en el Prado. Venus y Cupido

Nueva obra florentina en el Prado
Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello

La escultura adquirida por el Museo Nacional del Prado, obra de Giovanni Bandini, representa a Venus en pie, siguiendo el modelo de las denominadas Venus púdicas, dispuesta en una ligera torsión que evita la frontalidad, girando la cabeza adornada con un elegante y elaborado peinado, para producir una mayor sensación de dinamismo. La composición busca sacar todo el partido al bulto redondo de la escultura pues al lado del pie derecho aparece la cabeza de un delfín, cuyo cuerpo sirve, en la parte posterior, como asiento de un pequeño Cupido desnudo, que lleva colgando el carcaj mientras juega con la cola del animal.

En la base del grupo, una inscripción señala el nombre del artífice y su patria florentina: “IOHES BANDINUS FLORENTINUS F.” Giovanni di Benedetto Bandini del Castello o Giovanni dell’Opera (1540-1599), es una de las personalidades más destacadas en el panorama plástico toscano de la segunda mitad del siglo XVI. Discípulo de Baccio Bandinelli, fue Raffaello Borghini en su famosa obra Il Riposo, de 1584, quien proporcionó datos sobre su producción artística.

Bandini trabajó en los relieves de mármol diseñados por Bandinelli para el coro de Santa María dell’Fiore, realizaría diferentes retratos y participó en una empresa de largo alcance simbólico, dirigida por Giorgio Vasari, la tumba de Miguel Ángel Buonarroti en la iglesia de Santa Croce, realizando la escultura que representa la alegoría de la Arquitectura.

También Borghini nos proporciona un importante dato, según el cual el artista trabajaba con gran pericia en un grupo de bronce sobre un tema cinegético, descrito con todo detalle, por encargo del duque de Urbino, que terminó siendo un regalo diplomático al futuro Felipe III de España, y que hoy se exhibe en el Museo del Prado con el nombre de La caza.

Precisamente es posible establecer una conexión entre esta creación en bronce y la escultura de Venus y Cupido en lo que respecta a la intencionalidad del artífice a la hora de sacar todo el partido posible a la virtud de la escultura como trasunto de la realidad. Reproducir el volumen en toda su extensión servía para proporcionar la posibilidad de multiplicar los puntos de vista, en un momento en el que el tema del paragone de las artes estaba en su apogeo dialéctico.

La obra perteneció en origen a la colección del poeta y músico Juan de Arguijo (1567-1623) y formó parte de los objetos atesorados en su casa sevillana, destruida en 1914, en la actual calle de Laraña, frente a la iglesia de la Anunciación. La casa de Arguijo, sede de tertulias y academia literaria, donde se daban cita figuras como Francisco Pacheco, Pablo de Céspedes, Fernando de Herrera y Alonso Vázquez, tuvo también como huésped a Lope de Vega, que no sólo menciona con elogios a Arguijo, sino que le dedicó algunas de sus obras.

En ese ambiente fue en el que la escultura de Venus y Cupido se incorporaría a la casa del poeta. Gestoso y Pérez publicó en 1914 dos fotografías, cuando la pieza ya estaba en Madrid, en casa del vizconde de Irueste, esposo de María Manuela O’Neill y yerno del marqués de la Granja, heredero del mayorazgo en el que habían recaído las propiedades de Arguijo. Era entonces cuando la ponía en relación con el soneto que Lope de Vega incluía en su libro La hermosura de Angélica, con otras diversas rimas dedicado a don Juan de Arguijo Veintiquatro de Sevilla y publicado en 1602, titulado A don Juan de Arguijo, viendo un Adonis, Venus y Cupido de mármol, indicando la llegada de la obra desde Génova.