Opinión: Un “consigliere” llamado Máximo Kirchner. Por Leo Anzalone

Dicen que su incursión en la política fue una jugada magistral del secretario Legal y Técnico de la presidencia, Carlos “Chino” Zannini, al ver que Cristina comenzaba a tener actitudes políticas independientes de lo que era su “mesa chica” y así, junto al secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, encontraron el motivo justo para que Máximo dejara de pasar inadvertido y se convierta en el acompañante y consejero de Cristina Kirchner.

1El motivo que encontraron entonces para que Máximo tome su nuevo “rol” fue que cuando Cristina elige, en el 2011, a Amado Boudou para que sea su compañero de formula, contra todos los concejos de su circulo político mas cercano, le hicieron llegar al primogénito del matrimonio Kirchner una serie de grabaciones por medio de la Secretaría de Inteligencia, donde el ex ministro de Economía no hablaba de la presidenta en tono institucional, era demasiado personal y hasta irrespetuoso, Boudou la tildaba en las grabaciones de “concheta” y se refería a ella como “a la mami la tengo comiendo de mi mano”.

Como era de esperarse, el conductor “virtual” de La Cámpora, explotó de furia al enterarse lo que el actual vicepresidente hablaba de su madre, se dio cuenta entonces que era hora de participar más activamente de la política y que no todo en la vida era la plata, porque para él fue siempre más cómodo defender las conquistas económicas de sus padres que las conquistas políticas.

“Dice la Jefa”, así nombra a su madre cada vez que tiene que dar una orden escudándose en Cristina y es lógico, no va a decir “dice mi mamá”. Esa Jefa evidentemente ve una realidad muy particular, lo demostró en su última cadena nacional, donde otra vez no habló ni de la devaluación del peso, la inflación o los cortes de luz, sino que se presentó como una estrella de Hollywood importándole solamente lo que los medios dicen de ella y como reflejan sus apariciones públicas.

Una de las situaciones que más afirma el rol de Máximo es que la misma Cristina Kirchner, en cada aparición pública lo nombra y hace alusión a “Máximo dijo esto, Máximo dijo lo otro”, él se convirtió en los ojos y los oídos de la presidenta, como una especie de “consigliere” (consejero en italiano y termino utilizado en algunos ámbitos particulares).

Lo complejo de esto es que entonces cuando Máximo no está jugando a la Playstation está conduciendo nuestro país y eso es preocupante, porque como decía Perón ”no hay peor cosa que un bruto con inquietudes” y la inquietud de este “consigliere” es manejarnos la vida a los argentinos y aconsejar a su madre que está superada por la circunstancias, por la realidad económica y por la responsabilidad que íntimamente siente al saber que el día que deje el poder y se acaben los balcones, las poses y ese séquito de seguidores se reduzca por una cuestión lógica de la política y el poder, todo puede terminar mal y en la Justicia, pero tal vez este consigliere no lo ve, no le importa o probablemente, inmerso en su soberbia tan grande como su patrimonio familiar, no se da cuenta por el microclima en el que está acostumbrado a vivir lo que está sucediendo al país y a los argentinos.

Quizás la salida para Cristina sea un nuevo consigliere, no uno de guerra como decía Al Pacino en la celebre película “El Padrino”, porque para pelear ya está ella, lo que necesita es un consigliere de paz, que le calme sus demonios y que le haga entender que el país y los argentinos somos más importantes que ella misma, un consigliere que le haga poner los pies en la tierra y que le haga ver la realidad, un buen comienzo podría ser deletreándole aquella hermosa canción de Piero “las cosas se cuentan solas, solo hay saber mirar”.

Por Leo Anzalone. Dirigente de Peronismo Para Todos – Universidad Para Todos

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