Barrio de Palermo2

Ortiga circularis: una “maleza” con muchas bondades.

Publicado por Ernesto Magneto

Por Verónica González *
Colaboró con el Centro de Divulgación Científica
Facultad de Farmacia y Bioquímica
Universidad de Buenos Aires








Las plantas son ampliamente utilizadas en la industria farmacéutica; y a nivel mundial, es creciente el interés por la búsqueda de principios activos provenientes de vegetales. Existen varias líneas de investigación que estudian el efecto de diversas plantas autóctonas con uso medicinal.
Investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, al estudiar una especie nativa de ortiga, hallaron compuestos que exhiben promisorios efectos analgésicos y también hipotensores y diuréticos.

Históricamente la medicina tradicional ha utilizado a la ortiga en el tratamiento de diferentes condiciones, como analgésico, antiinflamatorio, diurético, hipotensor, para la pérdida de peso, como astringente, para evitar la pérdida de cabello, entre muchos otros usos. Actualmente, en primeras marcas de la industria cosmética es habitual encontrar líneas capilares de champúes, cremas de enjuague, lociones tónicas, concentrados puros y tratamientos en ampollas, en cuyas etiquetas, con destaque, aparece “Con ortiga” y hasta se incluye la reproducción de hojas de la planta. La promesa es “estimula la circulación sanguínea, fortaleciendo el folículo piloso y deteniendo progresivamente la caída del cabello”. Y si antes, al recorrer los anaqueles, uno miraba con sospecha esa parafernalia de frasquitos y ampolletas, ahora se pregunta si, a partir de los resultados obtenidos por los investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la UBA, no habrá de algo de razón.

Para intentar validar por medio de métodos reconocidos el uso empírico que desde tiempos antiguos se le ha dado a la especie U. circularis, científicos de las cátedras de Farmacognosia, del Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco (IQUIMEFA) y de la cátedra de Farmacología trabajan desde hace una década en este tema y ya han encontrado posibles explicaciones en ensayos preclínicos. Es que se trata de “pensar cómo se pueden obtener potenciales tratamientos partiendo de la información que aporta la medicina tradicional”, refiere como uno de sus objetivos la doctora Susana Gorzalczany, profesora adjunta de la cátedra de Farmacología.

La medicina tradicional utilizaba la parte aérea de esta planta macerada con alcohol como tópico para aliviar el dolor en procesos inflamatorios. Para conocer los mecanismos subyacentes de esta acción, el equipo de investigación estudió en modelos animales los efectos del extracto etanólico de la U. circularis y encontró que posee actividad antinociceptiva. Esto significa que provoca un efecto similar a la analgesia, que es la capacidad de disminuir la sensación de dolor en los seres humanos. Por el contrario, el efecto antinociceptivo no se observó al utilizar el extracto acuoso, lo que justifica aún más su uso empírico tradicional en que la ortiga se macera en alcohol.

En un estudio posterior realizaron un análisis fitoquímico con el propósito de conocer la actividad de los compuestos aislados en el extracto de esta especie. Identificaron así un compuesto principal denominado vicenina-2, además de ácido caféico, ácido clorogénico y vitexina. En este trabajo también pudieron determinar que la vicenina-2 y la vitexina, sustancias químicamente relacionadas, mostraron actividad antinociceptiva en animales de experimentación. Posteriormente, lograron demostrar también en ratones, que el extracto hidro-alcohólico de U. circularis posee efecto sedativo.

Otro uso popular de esta especie es como diurético e hipotensivo. En este sentido, el equipo de investigadores estudió los efectos del extracto etanólico de U. circularis en ratas, encontrando que producía reducción de la tensión arterial e inducía la diuresis. A su vez, observaron que la vicenina-2 posee acción vasorrelajante. El artículo, recientemente publicado en el European Journal of Medicinal Plants, describe también que el extracto posee actividad antioxidante.

En los últimos años hubo un notable cambio a nivel mundial que generó gran concientización sobre la importancia de cuidar los recursos naturales, entre ellos las plantas con uso terapéutico, que comenzaron así a ser estudiadas científicamente y a ser revalorizadas.

La utilización de estas especies vegetales con fines medicinales se fue transmitiendo de generación en generación en forma oral. Sin embargo, todo ese rico bagaje de conocimiento de los pueblos originarios va desapareciendo, por lo que cobran gran importancia los esfuerzos realizados desde la comunidad científica para reivindicarlos y documentarlos. “Hay información que existe desde hace mucho tiempo a la que se le dio la espalda y hoy es muy importante recuperar. Si no se la rescata, se irá con el grupo que la usó. A través de nuestro trabajo intentamos colaborar para que ese conocimiento no se pierda”, concluye Gorzalczany.

Fuentes primarias utilizadas

Gorzalczany, S., Marrassini, C., Mino, J., Acevedo, C., & Ferraro, G. (2011). Antinociceptive activity of ethanolic extract and isolated compounds of Urtica circularis. Journal of ethnopharmacology, 134(3), 733-738.

Anzoise, M. L., Marrassini, C., Ferraro, G., & Gorzalczany, S. (2013). Hydroalcoholic extract of Urtica circularis: A neuropharmacological profile.Pharmaceutical biology, 51(10), 1236-1242.

Rodriguez Basso, A.; Marrassini, C.; Anesini, C.; Gorzalczany, S. Acute Hypotensive, Diuretic and Antioxidant Activities Induced by Urtica circularis. European Journal of Medicinal Plants; Año: 2016 vol. 14 p. 1 – 9.

Marrassini, C., Gozalczany, S., & Ferraro, G. (2010). Actividad analgésica de dos especies de Urtica con usos etnomédicos en la República Argentina .Dominguezia, 26(1), 21-29.

Ficha del equipo de investigación

Susana Gorzalczany, profesora adjunta de la cátedra de Farmacología. Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.
Carla Marrazini, docente de la cátedra de Farmacognosia. Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco (IQUIMEFA)- CONICET
Graciela Ferraro, ex profesora titular, cátedra de Farmacología.
Cristina Acevedo Ex profesora asociada de la cátedra de Farmacología, Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.
Ángeles Rodríguez Basso, docente de la cátedra de Farmacología. Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.
María Laura Anzoise, becaria doctoral en la cátedra de Farmacología. Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.

Fuente de financiación: subsidios UBA

El género Urtica L. comprende aproximadamente 45 especies distribuidas alrededor del mundo; en la Argentina se han identificado 9 de ellas. La especie Urtica circularis (Hicken) Sorarú (Urticaceae) también conocida como “ortiga crespa”, “ortiga brava”, “caá poropí”, “urtiginha miúda” se encuentra ampliamente distribuida en Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina. Esta planta anual mide entre 20 y 60 cm de altura y sus hojas y tallos se encuentran cubiertos de pelos urticantes. En sus tricomas posee histamina, serotonina y acetilcolina, responsables del efecto urticante. Si bien no se la considera una maleza muy importante puede resultar una molestia en los cultivos que requieren tareas manuales.

Las ortigas también tienen interesantes propiedades nutricionales, aportan fibra, hierro, calcio, vitamina C, carotenoides, proteínas y grasas.
También conocidas como estrugas, han sido utilizadas en la cocina desde tiempos de la Roma Imperial. Las hojas tiernas pueden consumirse hervidas para que pierdan su capacidad urticante. Existen variedad de recetarios que las utilizan como si fueran acelgas o espinacas en sopas, tortillas, canelones, ensaladas, cremas, rellenos.

Verónica González es licenciada en Nutrición por la Universidad de Buenos Aires…
Se formó como divulgadora en el Curso de Divulgación Científica del centro de Divulgación Científica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.


MAS SOBRE La ortiga mayor

La ortiga mayor , vulgarmente conocida como ortiga verde, es una hierba cosmopolita de la familia de las Urticaceae que alcanza entre los 50 y 150 cm de altura. La característica más conocida de esta planta es la presencia de pelos urticantes cuyo líquido ácido (ácido fórmico) produce una irritación con picor intenso en la piel cuando se la toca o roza. Tiene el tallo de sección cuadrada, hojas ovales, con el borde aserrado, sus flores son pequeñas, unisexuales, inconspicuas y agrupadas en glomérulos.

Esta planta es conocida en el norte Colombia y en Venezuela (en los estados Zulia y Falcón) con el nombre de pringamosa.

La ortiga es una planta arbustiva perenne, dioica, de aspecto tosco y que puede alcanzar hasta 1,5 m de altura.

Es característico de esta planta el poseer unos pelos urticantes que tienen la forma de pequeñísimas ampollas llenas de un líquido irritante. Estas, al contacto con la piel, producen una lesión y vierten su contenido (ácido fórmico, resina, histamina y una sustancia proteínica desconocida) sobre ella, provocando ronchas, escozor y prurito. Este picor se debe a la acción del ácido fórmico, compuesto del que contiene una gran cantidad. Estos pelos son muy duros y frágiles en la punta, por lo que es suficiente el roce para provocar su rotura.

La raíz, es muy rica en taninos, que le confieren una acción astringente.

Posee un tallo rojizo o amarillento, erguido, cuadrangular, ramificado y ahuecado en los entrenudos. Está dotado en todos los nudos de parejas de hojas, y está recubierto de pelos urticantes.

Las hojas son de forma ovalada, rugosas, aserradas, puntiagudas, y de hasta 15 cm. Son color verde oscuro. Se encuentran opuestas y también están provistas, al igual que el tallo, de los pelos que la caracterizan.

Florece del mes de julio en adelante, según la región. Las flores son verde amarillentas con estambres amarillos, reunidas en panículas pendulares, asilares y terminales. Normalmente son unisexuales, pequeñas y dispuestas en racimos colgantes de hasta 10 cm; y las femeninas se encuentran en largos amentos colgantes y las masculinas en inflorencencias más cortas.

Sus frutos son aquenios (cápsulas) y secos.

La ortiga es una especie cuyas hojas eran ya citadas en los tratados medievales como remedio en los estados asociados a un déficil en la diuresis. Sin embargo, desde hace veinte años sus partes subterráneas (raíces y rizomas) son objeto de interés en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata (HBP), tal y como han puesto de manifiesto los numerosos trabajos de investigación realizados sobre ellas. Dichas investigaciones han permitido acceder al conocimiento de sus más importantes principios activos y a su actuación sobre algunos de los factores implicados en la aparición de la HBP. Por otra parte, los más recientes ensayos clínicos realizados con extractos normalizados de ortiga indican un efecto positivo sobre los síntomas urinarios asociados a la HBP. A ello se añade la gran tolerancia hacia los preparados elaborados con las partes subterráneas, ya que en ensayos a seis meses sólo un 0,7 por ciento de los pacientes mostró efectos secundarios, de escasa gravedad en todos los casos.