Parrillas en el Barrio de Palermo

Palermo tiene infinidad de lugares para comer. Y, como no podía ser de otra manera, fieles a nuestra argentinidad, muchas son parrillas. Cuando este cronista paseaba por las calles de Soho el fin de semana pasada, y al ver a su amigo y editor de canal 2 comiendo en una de las más afamadas parrillas, Miranda, en Costa Rica 5602, se le ocurrió preguntarse porque, aún en esta etapa de crisis, la Argentina continúa siendo el país con más consumo de carne per cápita del mundo. Selecionamos Miranda por que finalmente es una de las más caras. Lo de Bebe Charcas 3826, Palermo, puede ser una buena solución y más barata.

Esto tiene una explicación bastante ligada al devenir de nuestra nación. Cuando llegaron a estas tierras, los españoles pensaron que había plata. Pero la verdad sea dicha no encontraron más que unas largas extensiones de tierra muy fértil, a las que luego llamaron Pampas en honor a los indios que cuidadosamente eliminaron.

Los gauchos, en honor a la palabra guacho, sin padre, fueron sus hijos putativos. Es que antes de eliminar a los Pampas, los españoles obviamente se encargaron de surtir a cuanta india pudieron. Y así nacieron nuestros gauchos. Estos comenzaron a vagabundear a través de esas tierras. Y , como previamente habían desembarcado algunos ejemplares de vacas que prontamente proliferaron en estas largas extensiones, el Gaucho, comenzó a “cazarlas” (aunque la vaca es un bicho bastante pelotudo, si los hay), carnearlas y comerse lo que podía, dejando pudrir el resto. Por esas épocas aún la sal no se conocía como elemento para preservar los alimentos. Así que las aves de rapiña engordaron a lo loco.

El gaucho, por ese entonces al menos, no fue otra cosa que un lumpen errante, quizás buscando su figura paterna sin suerte, y que por su propia ineptitud y vagancia, no se le ocurrió mejor cosa que matar vacas y tirar la carne al fuego. Claro, no podía comerla cruda. Fue ese, y no otro, el principal motivo que dio lugar a nuestra principal y casi única virtud culinaria. Hoy somos famosos en el mundo gracias a la carne. Pero este factor condicionó y mucho nuestra suerte como nación agrícola-ganadera.

Pero hoy los tiempos cambiaron. Nos quedamos sin industria y casi también sin carne. Solo el estado brasileño de Mato Grosso tiene más cabezas de ganado que toda la Argentina. Sólo quedan las parrillas, como símbolo altanero, en las que seguramente se comen los mejores bifes de chorizo del mundo. Porque del sabor de nuestra carne, nadie duda.

Y cuando el editor de canal 2, cómodamente sentado y fumando su habano, le preguntó a Magneto, si comer carne hacía bien, Magneto, quien no solo sabe de historia, sino también de alimentación (Magneto es completo, vió?) le respondió: “Si vas a comer carne. Hazlo solo dos días por semana y elije los cortes magros, a la parrilla está bien. Unos doscientos gramos por vez. Es que la carne roja conlleva, si es comida en exceso, mucha ingesta de grasa. Y esto trae problemas cardiovasculares y colesterol”.

Fue allí que nuestro editor comprendió porque en la Argentina hay tantos grasas.
Menos en Palermo, claro.

 

El Chori

Un choripán (a veces abreviado chori) es un sándwich de chorizo de origen rioplatense. Es típico de la gastronomía argentina, chilena y uruguaya, y también popular en Bolivia, Colombia, Paraguay, Perú, Cuba y Venezuela. Consta de un pan, usualmente blanco y del tipo francés o marraqueta, que en su interior contiene un chorizo asado o la mitad de una longaniza asada. Se prepara poniendo el embutido en el horno o parrilla hasta que tome el tipico color del chorizo asado, un rojo oscuro. Una vez que el chorizo toma dicho color, se toma el pan, se pone el chorizo entre las dos capas de pan que quedan conformadas. Se suele condimentar al gusto con chimichurri, en Argentina y Uruguay, y con pebre en Chile.
Otros condimentos pueden ser catalanes, hongos, pickles, ají, mayonesa, picantina, etc. Otra forma de preparar el choripán, aparte de la forma clásica, es la conocida como choripán mariposa, donde se corta el chorizo longitudinalmente por el medio.
En Perú y Argentina es más conocida esta versión de choripán, pero no se le llama mariposa sino choripán, a secas. La mayoría de las veces los choripanes se consumen durante los asados como alimento que antecede a la carne, el plato principal, cuyo tiempo de cocción es más lento.
Aunque también aparece como platillo principal en lo que se denominan chorizadas, choriceadas o choripaneadas, cuyo único plato es el choripán. En Argentina,Chile y Uruguay el choripán está muy asociado a los partidos de fútbol y a los actos políticos.

 

Barrio de Palermo: La mejor parrilla porteña es “La Cabrera”
18 septiembre, 2018 Prensa News barrio de palermo, La Cabrera
Este no es el primer galardón que llevará el lugar: En 2017, estuvo entre las mejores 50 de Latinoamérica. Así será catalogada a partir de ahora “La Cabrera”, parrilla gourmet del barrio de Palermo, muy reconocida en el Barrio y también en mundo, luego de ganar el concurso organizado por BA Capital Gastronómica.

No obstante, esta vez no fue seleccionada por intelectuales o expertos, sino por los propios vecinos de la Ciudad. La consulta popular la dio ganadora con 2029 votos, de los 17.596, frente a las otras 54 parrillas que competían.

 

 

Eligieron la parrilla La Cabrera

Los Stones cenaron en la parrilla La Cabrera de Palermo

Ron Wood y Keith Richards comieron carne pero tomaron poco alcohol. Con un grupo de quince personas, los rockeros cenaron en Palermo pero se cuidaron de los excesos.

Ron Wood y Keith Richards, salieron a cenar por el barrio de Palermo junto a otros integrantes de equipo técnico en una noche libre en medio del Olé Tour.

Eligieron la parrilla La Cabrera, a la que fueron otras celebrities internacionales. Todo estaba preparado para recibirlos. En un sector privado una larga mesa armada para quince personas los esperaba. Cada comensal tenía agua con y sin gas esperándolos, pero a la hora de recibir la tabla de degustación de carnes, brindaron con vino, y la etiqueta elegida fue Angélica Zapata. El gran ausente, otra vez, fue Mick Jagger.

Keith Richards mantiene un gran amor por la carne por su gusto por el pastel de carne. Pero en ésta oportunidad probaron dry age, asado de tira y kobe, además de acompañarlos con distintas guarniciones frías y calientes. Y para no irse sin comer algo dulce, el grupo elegió una degustación de helados caseros. Cerca de las 23 horas se retiraron sin antes saludar al chef y dueño del lugar.

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