Para pensar sobre el lenguaje inclusivo / Víctor Klemperer

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…”golpeado” con la prohibición de utilizar la biblioteca, es decir, privado de la posibilidad de seguir trabajando en sus estudios de la Ilustración, se puso a hacer lo que sabía: observar, anotar y escuchar “cómo charlaban los trabajadores en la fábrica y cómo hablaban las bestias de la Gestapo y cómo nos expresábamos en nuestro jardín zoológico lleno de jaulas de judíos”. Es decir, decidiría dedicarse de lleno, las 24 carcelarias horas del día, a lo que sin saberlo entonces sería la obra de su vida: un análisis filológico y pormenorizado del lenguaje de los nazis (“la palabra aislada permite de pronto vislumbrar el pensamiento de una época, el pensamiento general en que se inserta el pensamiento del individuo, por el que es influido y tal vez dirigido”).

Ya lo dijo George Steiner en ese memorable ensayo (Lenguaje y silencio) sobre el poder y a la vez la muerte del lenguaje en los periodos más oscuros de la historia, como fue la época nazi. Ese momento de salvajismo e “histeria latente” en que únicamente reinan la retórica y la pura jerga (“el ámbito privado desaparece, todo es discurso, todo es público, todo es invocación”, dirá Klemperer) cuando “las palabras se vuelven más y más ambiguas”: “Los nuevos lingüistas —afirmaba Steiner— estaban siempre preparados para hacer del idioma alemán un arma política más absoluta y efectiva que cualquier otra conocida por la historia, para degradar la dignidad del habla humana y reducirla al nivel del aullido de lobos”.

Así explicó también el poder maléfico de ese “aullido de lobos” Ernst Weiss, el amigo de Kafka, que se suicidó en 1940 a la entrada de los nazis en París, en su magnífica novela póstuma El testigo ocular (1963): “Él hablaba y yo sucumbía. Con su palabra nos aplastaba a todos, a los inteligentes y a los tontos, a los hombres y a las mujeres, a viejos y a jóvenes”.

Victor Klemperer (Landsberg, 1881 - Dresde, 1960) se doctoró en filología en Múnich en 1914. Por su condición de judío fue expulsado de la cátedra de filología románica que ocupaba en la Universidad de Dresde. Tras la guerra, y una vez recuperado su puesto en la universidad, publicó Ich will Zeugnis ablegen bis zum letzten.Tagebücher 1933-1945 ?(Quiero dar testimonio hasta el final). En España ha aparecido también su Lingua Tertii Imperii, de 1947 (La lengua del tercer Reich. Apuntes de un filólogo). El presente estudio fue publicado en 1929 en Logos. Internationale Zeitschrift für Philosophie der Kultur.

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