Pasaje Santa Rosa. Palermo Soho. Buenos Aires Argentina.

El Pasaje Santa Rosa comienza desde Gurruchaga hasta Thames. Es un exclusivo lugar donde se encuentran empresas y bares. En el se puede encontrar murales de Street Art.

Pasaje Santa Rosa. Palermo Soho. Buenos Aires Argentina



El Temporal de Santa Rosa o tormenta de Santa Rosa es una expresión popular para designar una tormenta que se espera que se desarrolle en el Hemisferio Austral en un lapso de entre 5 días antes y 5 días después del 30 de agosto, fecha correspondiente a la festividad de Santa Rosa de Lima, «Patrona de las Américas».

La expresión tiene su origen en una leyenda que atribuyó a los poderes místicos de Isabel Flores de Oliva una fuerte tormenta que impidió que piratas holandeses atacaran la ciudad peruana de Lima. Según los meteorólogos el evento no tiene la certeza que el imaginario popular le atribuye, e imputan su ocurrencia al choque de los primeros vientos cálidos con los frentes fríos producto del acercamiento de la primavera.

Leyenda de la tormenta de Santa Rosa

En 1615 en la “Ciudad de Los Reyes” (Lima) una religiosa llamada Rosa –(Isabel Flores de Oliva, 1586-†1617)– encabezó una rogativa desde una iglesia, ante el posible desembarco de piratas holandeses que ya habían asaltado el puerto vecino de El Callao. Sin previo aviso, una gran tormenta impidió que las embarcaciones se acercaran a tierra y así, la ciudad de Lima quedó salva. Los creyentes comenzaron a atribuir la presencia de la tormenta y la huida de los piratas al poder místico de Rosa.

La leyenda se popularizó en Argentina, con gran fuerza en la zona del Río de la Plata, en Córdoba y en la región de Cuyo. La capital de la Provincia de La Pampa lleva su nombre. Es una región realmente seca, y es muy poco frecuente que la tormenta (muy benéfica allí) se produzca.









La historia de la casa

Construida en 1887, la mansión era reconocida como “la casa rosada del pasaje Santa Rosa”, porque estuvo pintada de un color rosa pálido. En aquel entonces, la zona de Palermo Soho era un campo con pocas propiedades, y fue allí donde se construyó la casa en la que vivió Oreiro junto a su familia.

Torcuato de Alvear fue quien colocó la piedra fundamental del terreno, que luego fue llamado como Villa Alvear. Tiempo después, el Banco Inmobiliario fue el encargado de vender una parte de ese terreno que contaba con 200 hectáreas.

En ese sentido, el arquitecto Buschiazzo, se encargó del fraccionamiento y diseño urbano del barrio, al que pasó de llamarse Villa Alvear a Palermo Viejo y luego fue bautizado como Palermo Soho. Tiempo atrás, la propiedad tenía vista al Arroyo Maldonado algo que en la actualidad ya no es posible debido al crecimiento de la ciudad.

Hace siglos atrás, la zona de Palermo Soho era un campo con muy poquitas propiedades. En ese terreno gigante y desolado nació la casa que habitó durante casi dos décadas Natalia Oreiro.

La empresa Moreno Mosconi & Cia. habría comparado un predio gigante con el fin de constituir una “Ciudad de los obreros” aunque solo se limitaron a hacer la apertura de las calles que delimitaron sus cuatro costados.

Luego fue Torcuato de Alvear quien colocó la piedra fundamental del terreno que, finalmente, fue bautizado como Villa Alvear y con el tiempo el Banco Inmobiliario (creado en 1888) fue el encargado de vender una fracción de ese terreno de 200 hectáreas.

La curiosa historia de la mansión que vendió Natalia Oreiro

El reconocido arquitecto Buschiazzo se encargó del fraccionamiento y trazado urbano del barrio y con el tiempo, la Villa Alvear pasó a llamarse Palermo Viejo, lo que es hoy Palermo Soho.

La propiedad en la que vivió la familia Alvear y Natalia Oreiro, en sus primeros años de existencia tenía una vista limpia y directa al Arroyo Maldonado, todo un paisaje único que hoy ya no existe gracias al crecimiento de la ciudad y de los edificios.

En 1998, Natalia Oreiro decidió comprar su primera casa al poco tiempo de haberse instalado en Buenos Aires. En ese momento, la artista tenía 21 años y permaneció en el hogar durante mucho tiempo.

En la mansión, la cual perteneció en el pasado a la familia Alvear, Natalia Oreiro construyó su familia junto a Ricardo Mollo, con quien tuvo a su pequeño hijo Merlín Atahualpa. Vivieron allí durante dos décadas y en 2014, tomaron la decisión de vender la propiedad, que en ese momento el valor de la misma era de 1.800.000 dólares.

Siglos atrás la Ciudad de Buenos Aires era muy distinta a como la conocemos ahora. El barrio que hoy se hace llamar Palermo Soho era puro campo y unas pocas propiedades se encontraban en la zona.

En 1855, la empresa Moreno Mosconi & Cia., compró un predio cuyos límites eran las avenidas Santa Fe, Scalabrini Ortíz, Córdoba y la calle Godoy Cruz. El objetivo era constituir la llamada “Ciudad de los obreros”, pero se limitaron solamente a la apertura de las calles. Terminaba el año cuando Torcuato de Alvear (quien fue el primer intendente de Buenos Aires entre 1883 y 1887), colocó la piedra fundamental que bautizó la zona como Villa Alvear. Años más tarde, el Banco Inmobiliario, creado en 1888, que era propiedad del empresario Antonio Devoto, recibió la propuesta de vender una fracción de 200 hectáreas en la zona de la villa. El Banco compra estas tierras y fue en ese momento de la historia en el que le encargó al reconocido arquitecto Buschiazzo el fraccionamiento y trazado urbano del barrio que buscó la saturación de los terrenos, achicando lotes y multiplicando calles. En el cruce de las actuales calles Serrano y Honduras, una pequeña plazoleta conforma el centro del barrio (a metros del pasaje Santa Rosa y la ex casa de los Alvear). Con los años, Villa Alvear dejó de llamarse de esta manera para pasar a ser conocida como Palermo Viejo (y hoy Palermo Soho).

Esta propiedad llegaba de donde está actualmente hasta la avenida Santa Fe, a unas nueve cuadras de distancia, donde estaban los portones de Palermo. Es decir que antes del desarrollo de la zona, los Alvear tenían una vista limpia y directa al Arroyo Maldonado, el cual, como decía Borges en sus libros, se consideraba que era el límite de la Ciudad hasta que luego se tapó y convirtió en avenida.

Natalia Oreiro eligió nuestro país para vivir y trabajar y al poco tiempo de haberse instalado en Buenos Aires se compró su primera casa, allá por 1998, cuando tenía 21 años. Fue su hogar durante mucho tiempo y fue testigo del crecimiento de la familia que formó con Ricardo Mollo y su pequeño Merlín Atahualpa.

Natalia Oreiro: cómo es la lujosa casa de aristocracia en la que vivió con Mollo

En 2014 decidieron poner a la venta la propiedad que perteneció en el pasado a la familia Alvear; es de 1887 y según la inmobiliaria encargada de la transacción tenía en ese momento el valor de u$s 1.800.000.

La artista uruguaya le aportó sus toques personales a la mansión que era reconocida como “la casa rosa del pasaje Santa Rosa” porque estuvo pintada de un color rosa pálido. Hoy su fachada es una obra de arte de mosaicos, en su mayoría, blancos.

La curiosa historia de la mansión que vendió Natalia Oreiro

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