Patricia Bullrich

Patricia Bullrich, crisis y protesta social: Choca de frente

Cuando asume en medio de una crisis económica una persona desquiciada que violenta el mando de la seguridad de un país en crisis y reprime la protesta social con gente con hambre y con problemas de pagar el alquiler y sin poder comprar alimentos esenciales, se produce una situación muy peligrosa que puede tener consecuencias desastrosas.

En primer lugar, la represión de las protestas sociales puede conducir a la violencia y al caos. Las personas que se sienten desesperadas y sin esperanza pueden recurrir a la violencia para expresar su frustración. Esto puede provocar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, lo que puede resultar en muertes y heridos.

En segundo lugar, la represión de las protestas puede sofocar el disenso y la crítica al gobierno. Las personas que temen ser reprimidas pueden evitar expresar sus opiniones, lo que puede conducir a una sociedad más autoritaria y represiva.

En tercer lugar, la represión de las protestas puede agravar la crisis económica. Los inversores pueden temer que el país se esté volviendo inestable, lo que puede provocar una fuga de capitales. Esto puede dificultar que el gobierno obtenga préstamos y financiar sus programas, lo que puede empeorar la situación económica.

En el caso concreto de un país en crisis económica, la represión de las protestas puede tener consecuencias aún más graves. La población ya está sufriendo por la crisis, y la represión puede empeorar aún más su situación. Esto puede provocar una mayor inestabilidad social y política, y puede conducir a un cambio de régimen.

Las siguientes son algunas de las consecuencias específicas que pueden producirse:

Aumento de la violencia: La represión de las protestas puede provocar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, lo que puede resultar en muertes, heridos y destrucción de propiedad.
Pérdida de la confianza de los inversores: Los inversores pueden temer que el país se esté volviendo inestable, lo que puede provocar una fuga de capitales. Esto puede dificultar que el gobierno obtenga préstamos y financiar sus programas.
Aggravación de la crisis económica: La represión de las protestas puede sofocar el disenso y la crítica al gobierno, lo que puede conducir a una sociedad más autoritaria y represiva. Esto puede agravar la crisis económica, ya que los inversores y las empresas pueden temer invertir o operar en el país.
En resumen, la represión de las protestas sociales en medio de una crisis económica puede tener consecuencias desastrosas. Puede conducir a la violencia, la pérdida de la confianza de los inversores, la agravación de la crisis económica y el cambio de régimen.

Una ex montonera tira bombas es como una mona con ametralladora

Bullrich pidió «volver a la normalidad» y no manifestar el 20 para conservar la asistencia social

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmó a noche que se busca «volver a la normalidad» y que «la gente no explote de bronca cuando cortan las calles», tras anunciar un protocolo para que haya libre circulación frente a piquetes o bloqueos.

Asimismo, de cara a las movilizaciones anunciadas para el 20 de diciembre, aconsejó que «no salgan a manifestarse porque van a perder lo que tienen».

En una entrevista televisiva para La Nación, Bullrich indicó que «este es un protocolo que ordena a las fuerzas de seguridad a trabajar en el marco de la ley» y señaló que «millones de argentinos han votado por volver al orden de salir de tu casa y no encontrarte un piquete, donde los problemas se resuelven de manera distinta».

En una conferencia de prensa brindada el jueves pasado, la ministra advirtió que «si se toma la calle va a haber consecuencias», al presentar «un protocolo para el mantenimiento del orden público» que incluye la identificación de quienes corten arterias, la aplicación de las leyes que contemplan hasta penas de prisión y el cobro de los gastos que demande la intervención de las fuerzas de seguridad a las organizaciones que violen la normativa.

«La idea es volver a la normalidad», añadió hoy y advirtió que «el que quiera protestar pide permiso, hay plazas, lugares abiertos, pero el piquete, el corte, la obstrucción, la pérdida económica, social, de tiempo, de estrés de las personas, se termina».

Al respecto, aseguró que «esto es a favor de tener una sociedad que pueda tener previsibilidad en su vida».

«Así como el Presidente (Javier Milei) está obsesionado con que la inflación en Argentina no explote, nosotros queremos que no explote la gente de bronca cuando cortan las calles», expresó la ministra de Seguridad, quien señaló que «lo que se plantea es ordenar la economía, ordenar la calle, ordenar la convivencia entre los argentinos y con eso vivir en un país normal».

«La calle no se corta, irás a la vereda, se te dará un lugar alternativo», subrayó.

Respecto de la movilización anunciada por organizaciones de izquierda para este miércoles en el Congreso a Plaza de Mayo, en un nuevo aniversario del estallido social que en 2001 derivó en la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa, Bullrich consideró que «es un operativo importante».

«No queremos reprimir a nadie, que la gente se quede en su trabajo, si se la ve cortando calles va a perder el plan», advirtió la ministra.

En ese sentido, reconoció: «Todos estamos pasando un mal momento pero hay una decisión que es extirpar la inflación y eso siginifca que tenemos que pasar este momento difícil».

«El consejo es que no salgan a manifestarse porque van a perder lo que tienen», sostuvo.

De acuerdo con el protocolo recientemente anunciado, «se les va a pasar la cuenta mediante la Justicia a las organizaciones por el uso de cuerpos especiales, fuerzas, camiones hidrantes o lo que se necesite», reseñó.

«Vamos hacer un número de cuánto sale eso y vamos a ir a la IGJ (Inspección General de Justicia) y vamos a mandar la factura para que se le devuelva al Estado», agregó.

Finalmente, la titular de Seguridad recordó que mañana irá a Rosario «a comenzar la operación con el gobernador (de Santa Fe, Maximiliano) Pullaro a empezar la operación contra el narco, contra las cárceles como lugares de delito».