Psicología & Psicoanálisis: El enlace o desenlace de Eros en Psique

Por Dres. Ezequiel Achilli / Raquel Tesone

Algunos mitos nos hablan del origen de la creación y el mito de Psique aborda la cuestión del origen del psiquismo. Nos preguntamos por qué fue Psique la elegida. Algo de este enigma pertenece a la verdad de lo inconsciente. ¿Porqué la psicología tomó a Psique para dar cuenta de los fenómenos del psiquismo?

Así como el mito de Edipo estructura uno de los aspectos más importantes de nuestro campo teórico y hay un mito detrás del mito de Edipo; la psique es el fundamento de nuestro objeto de conocimiento, y por lo tanto, nos interroga acerca del mito que subtiende el mito de Psique.

El mito, tomando el relato narrado en Las metamorfosis, o El asno de oro -pues el autor y protagonista trasmuta en asno -fue escrita en el año 160 aproximadamente- por el poeta romano Lucio Apuleyo, quien retrata sus aventuras en Grecia. Un día presenció la transformación de Pánfila en macho cabrío. Intrigado y sorprendido por el acontecimiento robó la poción y la ingirió. Pidió transformarse en pájaro, pero devino en asno. En este contexto, en el centro de los doce libros que conforman esta maravillosa historia, se encuentra al mito de Psique y Eros:

Las tres hermanas eran las más hermosas del reino. Su padre, el rey, estaba orgulloso de ellas, pero la menor, Psique, era de una poseía tal que ningún hombre se atrevía a acercársele. Era tan bella que la gente la adoraba de la misma manera que lo hacían con la diosa Afrodita, quien enfurecida dijo a Eros, su hijo y dios del amor: “- Haz que Psique se enamore del más vil de los hombres; de la bestia más cruel y miserable que puedas encontrar”. ¿Eros, símbolo del amor, posee además un poder de destrucción? ¿Será que Thanatos es su contratara? Eros es la fuerza vital, y desde el punto de vista psicoanalítico, es la pulsión de vida y la energía que lo sustenta es la libido. Eros posibilita la investidura de la libido sobre los objetos de amor, y sobre todo lo que existe en la naturaleza tanto como a toda su creación. ¿Pero qué sucede cuando la libido en Eros inviste a Psique y no obedece el pedido de su madre? En un intento de encontrar una respuesta volvamos al mito.

Las hermanas de Psique se casaron, y los reyes, preocupados porque Psique no recibía propuesta, consultaron al Oráculo de Apolo. “- Tal vez haya sido decretado que tu hija sea la esposa de un dios, deja que se quede sola en lo alto de una montaña, en una roca, y pronto sabrás si un dios desea casarse con ella”. Nos interpela saber por qué Psique debe estar sola en la montaña a la espera de ese amor que sólo un Dios parece poder brindarle; ¿es que el psiquismo humano no estaría a la altura de amar lo bello y necesita fabricarse un Dios para tolerar la belleza tanto como el horror?

Los padres la llevaron hasta la cima de la montaña seguidos por una larga procesión, y Céfiro (el viento), la elevó por sobre las montañas hasta depositarla en el valle más frondoso y florido. Las voces sin cuerpo susurraban que el hermoso palacio que allí veía era suyo pero Psique lloró de soledad hasta quedarse dormida, y durante la noche Eros la visitó.

Eros, deslumbrado con tanta belleza, quebrantó el deseo de su madre Afrodita y comenzó a visitarla todas las noches. Su madre insistió que “esta virgen se vea presa de un apasionado amor por un hombre, el peor de todos”.

El mito nos enseña que parte de la conformación del psiquismo, requiere el atravesamiento del Edipo. Para poder desear a otra mujer, Eros tendrá que renunciar a ser y realizar el deseo de su madre e ir en busca de su propio deseo. Transformar el deseo que ligaba a Eros a la belleza de su madre, Afrodita, en el deseo de unión con Psique. ¿Es que para que Psique se despliegue se requiere de esta transformación? Sabemos de la alienación primordial al deseo materno. ¿Es en este punto donde Eros se puede convertir en Thanatos? Esta interrogación subtiende la idea de que Eros y Thanatos son dos caras de una misma moneda.

Mientras Eros se debate en estas cuestiones, Psique está, por un lado, enfrentando el abandono de sus padres, y por otro, la maldición de Afrodita, quién intenta que Psique sea desposada por un hombre que no la merezca; y obviamente no por su hijo. Es interesante la posición de Afrodita que demuestra que el Edipo, tal como lo postula Freud, es doble: de los hijos hacia los padres pero también su viceversa.

Sabemos que los seres significativos de la infancia, progenitores o sustitutos, son indispensables para que Psique pueda advenir (alienación primordial, según Lacan). Sin embargo, en una segunda etapa, para que Psique pueda devenir, tiene que haber separación y des-alienación. Además el psiquismo para constituirse como tal, debe enfrentar su debate entre la pulsión de vida y los impulsos destructivos, o sea, entre Eros y Thanatos, y esta lucha es fundante en este mito. Aquí se nos imponen algunas cuestiones: ¿Es por este debate inevitable que el deseo puede tornarse peligroso? Es allí donde el deseo parece convertirse en deseo de no desear más nada.

Psique se pregunta por qué no podía verlo a la luz del día. Esa era la condición de Eros. Su respuesta fue simple; que si lo llegaba a ver se separarían para siempre. Su temor era que Psique se diera cuenta que era un dios. Esta parece ser la primera advertencia, una advertencia fundada en el miedo respecto de la curiosidad. La demanda de Eros de encontrarse solo en la oscuridad ¿es la metáfora: “el amor es ciego”? Sabemos por Freud que en la etapa de enamoramiento el amante proyecta en el amado el ideal de sí mismo. Si Eros no permite que Psique lo invista en tanto ideal, ella no podría amarlo. El amor, en este sentido, viste al amado con los atuendos que lo hacen deseable, y esa suerte de disfraz genera la sensación de plenitud característica del enamorado. Además, esto nos lleva a pensar que en tanto Psique representa también lo inconsciente, y Eros, un Dios sensual, lo que no tiene que ser “visto” son las mociones sexuales infantiles reprimidas, aquellas que no deberían ser “miradas” sin un velo. ¡Quizá por eso lo erótico siempre es lo que se insinúa a través de, y no lo que abiertamente se muestra! ¡Quizá por eso también exista la represión!

¿Y el amor es inmortal? El deseo de eternizar el amor, el “para siempre”, ¿será el modo de combatir la combinación nefasta que puede provocar la unión del amor y el deseo de no deseo como deseo de muerte del amor? Psique pidió invitar a sus dos hermanas. Él no estaba de acuerdo, le advirtió que ellas tratarían de incitar su curiosidad y conducirían a la pareja a la ruina. He aquí una segunda advertencia. Ella no podía verlo a él, tampoco a sus hermanas, por lo que aceptó lo primero y se impuso con lo demás. El mito parece decir que la curiosidad tampoco parece armonizar con el amor. El misterio que envuelve al ser amado es lo que confiere permanencia al deseo. Deseo de ir des-cubriéndolo, de ir en busca de lo desconocido en el otro. Psique no quiso creer en esta segunda advertencia. No podía o no quería creer en que sus hermanas pudieran afectar la relación con Eros, porque sería sospechar de sus sentimientos hacia ella. Finalmente Eros cedió y pidió al viento del Oeste, el mismo Céfi-ro, que acercara a las hermanas al palacio.

Sus hermanas, al saber de la felicidad en Psique, y al ver tanto lujo y belleza en el palacio, ardieron de celos y envidia. Estaban casadas pero sus maridos eran ancianos y miserables.“-¿Por qué no lo podemos ver?”

La peor maldad es la mentira. Dijeron que habían consultado a un oráculo y éste les dijo que el esposo de Psique era un monstruo, pero Psique se negó a “ver” la maldad de sus hermanas. Así es como elige el dolor de renunciar a su dicha y no el de sufrir por el engaño, fruto de la envidia, y con una lámpara y un cuchillo, Psique encendió el candil y contempló el aniñado rostro del hijo de Venus. Acarició sus brillantes alas blancas. Se hirió con la punta de una de sus flechas (de quien también llaman Cupido) y quedó más enamorada aún del Dios. Parecería que el amor en el psiquismo se instaura en ese “flechazo” que atraviesa al deseo y es allí donde puede desplegarse. Psique dejo caer, sin ser esa su intención, una gota del aceite del candil en el hombro de Eros y esto lo despertó. Vio a Psique contemplándolo y al cuchillo en el suelo. “-¿Qué has hecho?” Para él, no podía existir amor sin confianza. Interesante esta cuestión que aborda Eros: para que se produzca una demanda de amor en Psique, se requiere como condición: la confianza en la existencia primordial del deseo del otro. De ahí esta premisa de Lacan que el deseo se configura en relación al deseo del Otro. Y en esto los psicoanalistas estamos todos de acuerdo. Ese Otro posibilita la inscripción psíquica que conlleva el tránsito por la alienación primordial. Ese otro tiende a la “experiencia de satisfacción gratificante” (S. Freud).

Eros le contó que desobedeció las órdenes de su propia madre al enamorarse de ella, pero que ya todo estaba arruinado. Desplegó sus alas y voló. Llorando de dolor Psique se lanzó hacía Eros, que flotaba en el aire, pero cayó. Vagó por la tierra en busca de su esposo. Eros sufría tanto como ella. Este padecimiento es típico de la desligadura entre la psique y la libido, y es en este punto, donde la libido se puede anudar a un síntoma. Para Freud, el síntoma es una solución de compromiso entre un deseo y la defensa o entre dos deseos contrarios. En esta circunstancia, el psiquismo insiste. Insiste en luchar por reencontrar su deseo: Eros. El psiquismo insiste por que la libido no siga errando hasta convertirse en angustia, o en síntoma, o en impulso de muerte, ya que el deseo se podría transmutar en deseo de no desear.

Psique arriesga su vida para unirse nuevamente a Eros. Ceres, la diosa de la cosecha, le dijo que le pidiera a la diosa Venus que la volviera a unir a Eros; frente a ella, Venus ordenó a sus criadas que se lanzaran sobre la joven y le arrancaran su belleza.

“¡Qué quieres el amor de mi hijo!” Le encargó una tarea, la llevó a un depósito de granos. Había allí lentejas, cebada y muchas más semillas de amapola. Le ordenó que los clasificara en esa misma tarde. Una armada de hormigas los fue reuniendo y en pocos minutos los granos fueron reunidos según su forma y color. La suerte la salva. Venus estalló en ira y al día siguiente le ordenó que para ser digna de su hijo debería ir con los carneros para traerle un poco de lana. Los animales la matarían, Psique lo sabía, quiso ahogarse en la corriente, pero un junco emitió una bella melodía y la distrajo. Al llegar el medio día vio que las fieras se durmieron. Recogió la lana.

Otra vez Psique es amparada por la suerte. Venus, al ver la lana, se sintió más encolerizada y le encomendó llenar una copa de cristal con agua helada del río Estigio. Psique volvió a pensar en el suicidio, pero un águila le dijo: “- Dame la copa de cristal y volaré hasta desembocadura y traeré el agua”. Por tercera vez la suerte intercede. Cuando Venus recibió el líquido acusó a Psique de hechicera y le encomendó un cofre para pedir a la reina Proserpina que lo llenara con una pequeña porción de su belleza. Psique pensó que había llegado su fin y entonces, en una profunda desesperación subió a lo alto de una torre donde se dispuso a lanzarse, pero la torre le habló y le dijo: “- Que cobardía te incita ahora a renunciar. Te diré como llegar al averno y triunfar en la búsqueda; toma dos monedas y dos pedazos de torta de cebada, el conductor es un asno que va a pedirte ayuda y tú debes negarte, le darás una de las monedas a Carón el barquero quien te conducirá a través del río Estigio. La mano de un moribundo se estirará hacia ti y debes negarte al igual que con tres mujeres que estarán tejiendo lo hilos del destino. Cuando llegues a los pies de Cancerbero, a un perro de tres cabezas, deberás darle un pedazo de torta, así mismo deberás hacer lo mismo de regreso pero no abras el cofre…”

Psique triunfó, pero al llegar al palacio de Venus, por Curiosidad, levantó la tapa del cofre. La caja contenía al espíritu del sueño, que se apoderó de ella. ¿Si nos entregamos a la Curiosidad, podríamos terminar cayendo en el mundo de los sueños? O a la inversa, ¿los sueños son una de las formas que toma Psique para expresarse? Es interesante pensar a Eros como la libido que se infiltra en los sueños, los toma y los guarda. Eros sería aquel que deja algunos sueños en el cofre para que podamos seguir soñando.

¿Es una metáfora referida a la inmortalidad del amor o son las pruebas con las que el psiquismo se conforma en relación al deseo del otro? Eros se acercó, recogió al sueño y lo guardó tras comprender la grandeza de su amor, y la magnitud de su sufrimiento. Parece que la grandiosidad del amor reside en soportar la curiosidad de no develar el enigma del otro, ya que al igual que el amor de transferencia, el otro está investido de nuestra fantasía. Por lo cual, el otro es siempre un misterio en sí mismo. ¿El amor implicaría soportar ese desconocimiento, ese desencuentro y en última instancia, esa brecha entre lo fantaseado y lo real?

Zeus rogó que tuviera compasión de Psique y la hiciera inmortal para que pudiera vivir eternamente con él y apaciguó la ira de Afrodita. Promulgó el casamiento de Eros y Psique, y congeló la edad de la joven. Venus se convirtió en abuela de una hermosa niña. A pesar de existir la fuente original del mito, aun hoy no existe coincidencia en el nombre del fruto de ese amor. Es llamada Dicha por algunos, Voluptas (voluptuosidad) para otras fuentes traductoras. También hemos encontrado a quien afirma que Apuleyo, puso como nombre de la hija nacida de ambos; Hedoné, que significa Placer. ¡¿Y qué hijo podría gestarse de esta unión entre Eros y Psique sino aquel ligado al hedonismo y a la voluptuosidad?!

¿No es acaso la desinvestidura entre Eros y Psique lo que daría lugar al deseo de muerte? En esta unión, Psique puede renacer de sus cenizas, porque su amor por Eros será inmortal.

Al decir de P. Aulagnier, hemos tratado de realizar un trabajo de historización de Eros y Psique que permita dar cuenta de su constitución y de su devenir. El deseo integra la organización psíquica y la ligadura al principio de placer, que puede aliarse a lo mortífero del ser humano.

Psique como mito permite simbolizar de manera efectiva la relación entre el deseo y el psiquismo, y quizás el mito de este mito es que el ser humano no puede alcanzar la dicha sin pasar por la dolorosa prueba de enfrentar sus duelos, sus propios enigmas y la verdad de su inconsciente.

¿El arte como el amor, en tanto producto humano, Voluptas/Hedoné, no sería la metáfora del trabajo del psiquismo como pruebas por las que se transita para satisfacer, representar y sublimar sus deseos?

Bookmark and Share

Palermonline

Palermonline Noticias info@palermonline.com.ar