¿Qué significa Chacha en México? y cuáles son los sinónimos en latinoamérica: Muki, Camuki, Sierva, Shikse.

¿Qué significa Chacha en México? y cuáles son los sinónimos en latinoamérica: Muki, Camuki, Sierva, Shikse.

Los dueños de la casa suelen mandar al trabajador doméstico con impunidad. A menudo, ello se traduce en días laborables sin descanso y poco tiempo libre. Ni los derechos civiles ni el movimiento obrero del siglo XX han logrado mejorar las condiciones de los trabajadores domésticos, la mayoría de los cuales persisten excluidos de muchos beneficios y protecciones gubernamentales.

Chacha  Quedada

Sirvienta o asistenta de una casa. Sinónimo: niñera. Sirvienta, mucama, fámula, nana o criada son términos en desuso que en alguna medida se siguen utilizando despectivamente para denominar al personal de limpieza de una casa de familia, hotel hospital o geriatrico.

Actualmente sólo se les conoce como trabajadora doméstica o trabajador doméstico y laboran para familias de clase alta y media. Los trabajadores de bajos salarios también recurren a estos servicios cuando los niños quedan solos en casa. Según las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 83 por ciento del trabajo doméstico lo realizan mujeres, y en su mayor parte, al no estar incorporado al mercado de trabajo y no estar económicamente remunerado, no tiene la consideración legal de empleo.

Un trabajador

Un trabajador doméstico o empleado del hogar, tradicionalmente denominado «criado», «sirviente», «fámulo» o «mucamo» (con más frecuencia, en femenino -«criada», «sirvienta», «fámula», «mucama»  o, más recientemente, trabajadora doméstica-, pues es una labor que realizan mayoritariamente mujeres), es la persona que trabaja en tareas domésticas, a cambio de un salario y no siempre en las mejores condiciones laborales. En ocasiones vive en la casa del empleador y recibe el nombre de «interno» o «interna» -en México, sobre todo en las ciudades del norte del país, se les dice «quedada» o «de planta».

La muchacha

La muchacha es como se le suele llamar a la empleada que se hace cargo del trabajo doméstico. Como la vida es muy corta para gastarla diciendo palabras de tres sílabas, la muchacha mutó a chacha. Para muchos, su muchacha es parte de la familia, pero las estadísticas demuestran que no reciben el mismo trato que el resto de los familiares: Según datos del Consejo Nacional para Prevenir La Discriminación de México, (CONAPRED) una de cada tres trabajadoras no terminó la primaria, dos de cada diez no cuentan con ninguna protección de salud y siete de cada diez tienen ascendencia indígena y no reciben ninguna prestación social, ni remuneración en blanco, En méxico ser Chacha es ser cuasi esclava y depende del trato del empleador.   las difíciles condiciones de 2,2 millones de mujeres que trabajan en los hogares mexicanos, la mayoría con bajos sueldos, sin servicios médicos y en riesgo de ser despedidas en cualquier momento.

Muchas son víctimas de esclavitud laboral, especialmente mujeres indígenas o centroamericanas, y según organizaciones civiles como el Centro de Apoyo y Capacitación de Empleadas de Hogar (CACEH), el acoso sexual y los maltratos físicos son frecuentes.

La mayoría de estos casos quedan impunes pues las víctimas prefieren guardar silencio para conservar su empleo. Pero cuando se presentan denuncias, especialmente por despido injustificado, los empleadores desconocen la relación laboral pues generalmente no existen documentos que la comprueben. En Argentina se le dice despectivamente Camuqui Camuca, por mucama, Otros le dicen «shikse»

Historia

Históricamente el trabajo doméstico ha estado vinculado a la esclavitud y a otras formas de servidumbre. En la actualidad, es un fenómeno mundial que perpetúa las jerarquías basadas en la raza, el origen étnico, la pertenencia a un grupo autóctono, la casta, el género y la nacionalidad.  Los trabajadores domésticos, a diferencia de los siervos y de los esclavos, recibían un salario, ya sea en especie (cama, alimentos, ropa), ya sea en metálico (retribución económica) o ambas cosas.

Los trabajadores domésticos carecen, la mayoría de las veces, de bienes con los que emprender una vida independiente. En el caso de los trabajadores domésticos migrantes sus derechos se hallan muy restringidos en su totalidad, al estar sometidos al permiso de trabajo o permiso de residencia y visas.

Se estima que hay unas ochocientas mil mujeres empleadas en los Estados Unidos como trabajadoras domésticas, muchas de las cuales son subestimadas y violadas, mal remuneradas, y cuyo producto laboral resulta difícil de valorar por los economistas.

ANTECEDENTES

Las alejandrinas eran mujeres eslovenas procedentes de Goriška (oeste de Eslovenia) que trabajaron en Egipto como criadas y nodrizas a finales del siglo XIX y principios del XX.

Empleados de hogar en España o Servicio del hogar familiar son denominaciones para referirse a los trabajadores domésticos en España.

El contrato de trabajo doméstico en la Argentina tiene una regulación laboral específica denominado “Régimen especial de contrato de trabajo para el personal de casas particulares” que fue aprobado por la ley 26.844 del 2013. Esta ley reemplazó al estatuto especial anterior establecido por el decreto-ley 326/56 y el decreto 7.979/56 que regían desde 1956. En atención a las particulares condiciones en que se ejecuta el trabajo doméstico, se lo ha excluido totalmente de la normativa laboral general del Régimen de Contrato de Trabajo aprobado por la Ley 20744 del año 1974.

Shikse

La realidad del trabajo doméstico en la Argentina muestra que es realizado en forma preponderante por mujeres, en general con bajo nivel educativo, y que hay un gran porcentaje de incumplimiento de la legislación relativa al mismo. ¿Qué significa la palabra Shikse? Dentro de la comunidad judía argentina el término se utiliza para referirse a las empleadas domésticas, habiendo perdido su significado original. El término equivalente para un hombre gentil es shegetz, aunque es menos usado. sinónimos en latinoamérica.

Mucho se habló sobre el apodo «Muqui» que le adjudicaron a Pampita en su época de modelo top. La versión que predominó por años es que es un apodo de sus enemigas de la época como diminutivo de mucama, dado sus orígenes humildes. Todos creían que el apodo se refería al origen humilde de la modelo.

El servicio doméstico en Uruguay, está regulado como actividad laboral.

Al igual que en muchos países latinoamericanos, durante mucho tiempo el trabajo doméstico estuvo considerado una ocupación de segundo orden; para muchos, «empleada» es sinónimo de «trabajadora doméstica», predominaba la visión de que se trataba de alguien que colaboraba con la familia recibiendo a cambio una retribución discrecional por parte del empleador.  Incluso es habitual la «empleada con cama», que vive en la casa del empleador, disponible todo el día para tareas domésticas. Con la ley de trabajo doméstico incorporó la limitación de la jornada.

Desde 2005 existen convenios para fijar el salario mínimo de las trabajadoras domésticas;  la Ley 18.065, del año 2006, regula las relaciones laborales, salario y días de descanso.

Uruguay fue el primer país que ratificó la Convención Internacional sobre Trabajo Doméstico.

En méxico Quedada o de Planta, Empleada del Hogar que vive con sus empleadores ayudándolos en labores domésticas, Tipo de Contrato:  2, 6 Días Trabajan: Semanalmente o Fines de Semana, Horario de Trabajo: 9 Horas con sus descansos durante el dia., Ejemplo: 8:00 Am a 3:00 Pm  /descanso / 5:00 Pm  a 7:00 pm, Descanso: ½ Sábado y Domingo ( laboran semanalmente ), Lunes a  Viernes ( laboran fines de semana) . Características: Mujeres entre 18 y 45 años ( local o foránea ) Realizan: Aseo General, Lavar Ropa, Planchar Ropa, Cocina, Cuidar Niños, Cuidar Adultos Mayores, Cuidar Mascotas. Necesidades para contratarla: Salario Semanal, Cuarto de Servicio (Habitación) Subsidio Alimentos.

El gremio de las empleadas de casas particulares de Argentina

El gremio de las empleadas de casas particulares de Argentina, el sindicato de mujeres más grande del país, logró avances en materia de derechos laborales con la Ley 26.844, pero todavía casi el 77 por ciento trabaja en la informalidad y todas ellas se dedican a una labor invisibilizada, como son las tareas de cuidados, cuyos reclamos también faltan en la agenda feminista, remarcaron especialistas y miembros de este sector en el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar.

La fecha fue instaurada el 30 de marzo de 1988 cuando se celebró el primer Congreso de Trabajadoras del Hogar en la ciudad de Bogotá, Colombia.

En la Argentina, el trabajo doméstico en casas particulares alcanza a alrededor de 1,4 millones de trabajadoras, según la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Empleo, Trabajo, Salud y Seguridad (ECETSS) publicada en 2020, y un 76,8% lo hace de manera informal, es decir, sus empleadores no realizan el aporte jubilatorio correspondiente.

«Es un trabajo que representa una de las principales ocupaciones de las mujeres asalariadas de nuestro país. De hecho, es el gremio de mujeres más grande en Argentina. Sin embargo, esa cantidad numérica se contradice con una gran invisibilización», dijo  la antropóloga social por la Universidad de Buenos Aires, Verónica Casas, quien se aboca a investigar en el Conicet temas vinculados a trabajo, género y cuidados.

Esa invisibilización está ligada a cuestiones de género, raza y clase que atraviesan a este rubro.

El 99,3% de las empleadas en este ámbito son mujeres, según la ECETSS, y muchas hacen «malabares» para llegar a fin de mes.

Ley sobre trabajo doméstico

Las especialistas destacan, en tanto, la relevancia de la Ley N° 26.844 que rige «las relaciones laborales que se entablen con los empleados y empleadas por el trabajo que presten en las casas particulares o en el ámbito de la vida familiar».

Sancionada en 2013 bajo el gobierno de Cristina Fernández, la normativa reemplazó un decreto-ley dictado en 1956 durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu.

«Ese decreto-ley regulaba el trabajo solo en un universo muy reducido de trabajadoras porque tenían que trabajar más de cuatro días a la semana y más de 4 horas para un solo empleador. Con la ley se amplía este universo y con que se trabaje una hora en una casa ya puede estar registrada. Eso es uno de los principales logros», explicó la antropóloga Casas.

Además, señaló que se incluyeron «cuestiones básicas» como la licencia por maternidad, los seguros por riesgos en el trabajo dado que «son mujeres que ponen el cuerpo de distintas maneras y no contaban con un seguro por cualquier cuestión de salud que les suceda en el trabajo», y sumaron el cobro de aguinaldo y las vacaciones.

Asimismo, para dar respuesta a la alta tasa de trabajo no registrado nació el programa Registradas en septiembre de 2021, con el objetivo de «reducir la informalidad laboral en el sector de trabajadoras de casas particulares y promover su acceso y permanencia al empleo registrado».

El sector más afectado por la pandemia fue el de las trabajadoras de casas particulares

Un informe de la Dirección de Economía, Igualdad y Género determinó que entre los primeros trimestres del año 2020 y de 2021, más de 350 mil trabajadoras de casas particulares perdieron su empleo. Esto «modificó la estructura de inserción laboral de las mujeres», señaló el documento.

Una de cada tres trabajadoras de casas particulares perdieron su empleo entre los primeros trimestres del 2020 y 2021, lo que generó más de 350 mil desempleadas, según un informe elaborado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género.

A principios de 2020, la principal actividad económica era el trabajo en casas particulares con el 16,7% de las trabajadoras activas.

Sin embargo, entre los primeros trimestres del año 2020 y de 2021, más de 350 mil trabajadoras de casas particulares perdieron su empleo, en medio de la primera y segunda ola de la pandemia de coronavirus.

«Hasta antes de la pandemia el trabajo en casas particulares empleaba a 1,2 millones de mujeres (el 16,7% de las trabajadoras ocupadas). En el 2do trimestre de 2020, más de 400 mil trabajadoras perdieron el trabajo y, al 4to trimestre de 2021, 280 mil no lo habían recuperado», señaló el documento.

Esta situación, según la dependencia oficial, «modificó la estructura de inserción laboral de las mujeres».

Los datos registrados por la Dirección de Economía, Igualdad y Género no reconocen el trabajo doméstico como índice de «actividad», por lo cual, el informe incorpora la categoría «ama de casa», reconociendo los roles de género y las desigualdades económicas existentes.

A principios de 2020 la principal actividad económica era el trabajo en casas particulares con el 16,7% de las trabajadoras activas.

En este sentido, el documento subraya la importancia del trabajo de este sector no solo en la economía argentina sino también para otras actividades laborales.

«Su trabajo repercute en el uso del tiempo de otras personas, sobre todo mujeres, que al reducir el trabajo doméstico y de cuidado en los hogares aumentan sus posibilidades de educación, inserción y permanencia en el mercado laboral», sostuvo el análisis.

Por otra parte, el estudio señaló que las más afectadas dentro del sector fueron las trabajadoras informales: de un total de 927 mil trabajadoras, 624 mil de ellas perdieron el trabajo en ese periodo, representando una caída del 33%.

También, el informe explicó que esta categoría cuenta con mayor nivel de informalidad y menores salarios en la economía del país.

«El 78,1% de sus trabajadoras/es no tenían descuento jubilatorio al cuarto trimestre de 2021, siendo además, el más feminizado con el 98,4%», subrayó el informe.

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