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Robo de computadoras en escuelas porteñas: Una crisis que revela el fracaso en seguridad

Robo de Computadoras en Escuelas Porteñas: Una Crisis que Revela el Fracaso en Seguridad

Si se eligen personas incompetentes para liderar los servicios de seguridad, el problema recae en la responsabilidad del jefe que tomó esa decisión. Es crucial que los líderes elijan a individuos calificados y capacitados para ocupar cargos de importancia, especialmente en áreas tan críticas como la seguridad pública. La falta de habilidad o idoneidad en los líderes puede conducir a una gestión deficiente, una respuesta inadecuada a los desafíos y, en última instancia, a un aumento en los problemas de seguridad. Por lo tanto, la responsabilidad de garantizar un equipo competente y eficiente recae en el líder, cuyas decisiones pueden tener un impacto significativo en la seguridad y el bienestar de la comunidad.

Los robos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires se han convertido en una situación alarmante y recurrente en los últimos tiempos, generando un constante temor entre estudiantes, autoridades y padres. Esta creciente problemática, que afecta no solo al ámbito educativo sino también a la percepción de seguridad en la ciudad, se suma a otros desafíos como las fugas de presos en comisarías.

Un dato revelador muestra que, en promedio, se roban alrededor de 100 computadoras por semana, y los delitos se incrementaron en un 100% durante el mes de marzo. Desde el Ministerio de Seguridad de la Ciudad señalan que esta tendencia al alza se debe a que el robo en las escuelas es considerado «un delito fértil por el bajo riesgo para quien lo perpetra».

Aunque los delincuentes se llevan objetos de todo tipo, el material tecnológico, especialmente las computadoras y tablets del Plan Sarmiento, ha generado una gran preocupación. Un informe destaca que en los últimos dos meses se han registrado robos en 12 establecimientos educativos, dejando miles de equipos faltantes.

En un ejemplo preocupante, una escuela en Saavedra fue víctima del robo de alrededor de 60 notebooks, lo que ha llevado a los padres a exigir mayor seguridad en la institución. Incluso, el propio Jorge Macri repuso 120 computadoras en una escuela luego de un robo, pero dos semanas después, el establecimiento volvió a ser asaltado.

La mayoría de estos delitos ocurren durante la noche y los fines de semana, momentos en los que las escuelas quedan sin seguridad. Mientras los robos continúan en aumento, el Ministerio de Seguridad ha anunciado la creación de Espacios Seguros para resguardar material importante y prevenir futuros incidentes de este tipo.

Esta situación refleja un fracaso en la política de seguridad, donde la vulnerabilidad de las escuelas y la falta de medidas efectivas para combatir el delito han dejado a la comunidad educativa expuesta y con un sentimiento de inseguridad creciente. Es necesario implementar medidas urgentes y efectivas para proteger los establecimientos educativos y garantizar un entorno seguro para el aprendizaje.

El robo de computadoras en las escuelas porteñas es un reflejo claro del fracaso en materia de seguridad, que se atribuye a una serie de motivos:

Vulnerabilidad estructural: Las escuelas, especialmente aquellas construidas bajo ciertos patrones arquitectónicos, resultan vulnerables a los robos debido a la falta de medidas de seguridad adecuadas, como sistemas de alarmas efectivos o cámaras de vigilancia.

Horarios propicios para los delincuentes: Los robos ocurren con mayor frecuencia durante la noche, los fines de semana y los períodos de vacaciones escolares, aprovechando la ausencia de personas en el establecimiento y el bajo riesgo percibido por los delincuentes.

Bajo riesgo para los perpetradores: El robo en las escuelas se considera un delito de bajo riesgo, ya que los delincuentes pueden ingresar fácilmente a los edificios y sustraer el equipamiento sin enfrentar mayores obstáculos o consecuencias legales significativas.

Reincidencia de los robos: Muchas escuelas han sido víctimas de robos en múltiples ocasiones, lo que sugiere una falta de medidas preventivas efectivas por parte de las autoridades de seguridad y educación.

Falta de respuesta rápida: A pesar de los robos recurrentes, las respuestas de las autoridades educativas y de seguridad han sido insuficientes o tardías, lo que ha perpetuado la sensación de impunidad entre los delincuentes.

Negligencia en el cuidado del equipamiento: La falta de un adecuado resguardo del material tecnológico, como las computadoras del Plan Sarmiento, ha facilitado su sustracción y reventa ilegal en el mercado, lo que contribuye a perpetuar el ciclo de robos.