San Cayetano miles de peregrinos concurren al santuario de Liniers

Entre 800 mil y un millones de fieles pasarán por el santuario de San Cayetano ubicado en el barrio porteño de Liniers, al celebrarse el día del patrono del Pan y el Trabajo.

“Miles de peregrinos” concurren para “pedir no perder el empleo, fuentes laborales, trabajo digno y un salario justo y también agradecer haberlo conseguido”.

El desfile de fieles desde las primeras horas de este martes es incesante.

Las autoridades de la iglesia, con grupos de laicos, organizan las filas con los peregrinos, las misas que se dan cada hora, la asistencia y baños químicos para la importante cantidad de hombres, mujeres y niños que llegan.

En un escenario de desocupación y pobreza en la Argentina, muchos devotos pasan ante el santo para pedirle que termine su desempleo y la expresión de fe popular tiene como lema “San Cayetano, amigo de los trabajadores, danos paz, justicia e igualdad”.

Al santuario de Cuzco 150, Liniers, se puede llegar por la Avenida Rivadavia, Avenida General Paz, Autopista Perito Moreno, Autopista del Oeste y en cerca de 40 líneas de colectivos además del ferrocarril Sarmiento, Estación Liniers.

San Cayetano nació en Vicenza, Italia, el 1 de octubre de 1480 y murió en Nápoles, el 7 de agosto de 1547 fue un presbítero fundador de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos.

En 1671 fue canonizado por el papa Clemente X y se le conoce como Santo de la Providencia, Patrono del Pan y del Trabajo.

San Cayetano era de familia muy rica y se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres mientras que en una carta escribió la razón que tuvo: “Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico?”.

Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes, los Padres Teatinos, que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles.

Implantó la bendición con el Santísimo Sacramento (la hostia en una custodia) y promovió la comunión frecuente, en los 3 años que vivió en Venecia.

Se le atribuyen una serie de milagros, el primero fue en Venecia mientras visitaba un hospital donde llegó a la cama de una joven a la que estaban por amputarle una pierna debido a la gangrena que padecía.

Cayetano, le sacó la venda, le besó la pierna y le hizo la señal de la cruz; al otro día, cuando los médicos preparaban la operación, notaron que la muchacha estaba curada.

También se narra que en épocas de sequía, un campesino le pidió a San Cayetano que interceda por la falta de agua y, a modo de agradecimiento, le dejó una espiga de trigo a los pies de su imagen: tres días después, llovió tanto que la ciudad se inundó.

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