Se perdieron 4000 puestos de trabajo en la Industria del Calzado

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El presidente de FAICA, Alberto Sellaro, advirtió que el sector enfrenta una crisis “caracterizada por “cierre de fábricas, despidos, suspensiones de personal, recortes de turnos y vacaciones anticipadas”.

El presidente de la Cámara que agrupa a los fabricantes (CIC), Alberto Sellaro, aseguró que aumentaron “los cierre de fábricas, despidos, suspensiones de personal, recortes de turnos y vacaciones anticipadas”. Dijo que ya se perdieron 4000 puestos de trabajo, que podrían aumentar por la delicada situación que atraviesan muchas plantas, sobre todo en el interior del país y en el segmento del calzado deportivo, que es el que más se está importando (70%). “Las tres principales marcas deportivas dejaron de comprar, una importa directamente unos kits que vienen con todos los componentes y se ensamblan acá”, agregó.

Junto con Damián Valerio, secretario de la CIC de Santa Fe, y Hugo Albado, vicepresidente de CIC Córdoba, recordaron las últimas fábricas con mayores problemas. Alpargatas cerró dos plantas en Catamarca, la fábrica Wyler’s de Alcorta -Santa Fe- ya debió prescindir de más de 30 de sus 140 trabajadores, la fábrica GGM que produce zapatillas para Pony en Las Flores tomó igual determinación con 100 empleados, la firma Herzo de capitales nacionales en San Luis que producía para Puma cerró directamente, Jaguar en Valentín Alsina conservó 215 de los 380 empleados que tenía, entre otras. Todas agobiadas por los mismos problemas.

Los empresarios aseguraron que el consumo cayó 6,2%, lo cual afecta también directamente a la industria que tiene un uso de la capacidad instalada de 63%. El año pasado se produjeron 111 millones de pares cuando en 2015 habían sido 125 millones, es decir un 11,2% menos. En 2016 el crecimiento de las importaciones fue de 22%.

En cuanto al alza de costos, Sellaro señaló a los laborales como uno de los que quitan más competitividad a la industria. “Tenemos una mano de obra intensiva con salarios superiores a otros países. Mientras un sueldo bruto acá es de u$s 1000, en Brasil es de u$s 320 y en Ecuador de u$s 290. No se puede competir”, aseguró.

Para mejorar la situación, el empresario relató que en diciembre pasado presentaron desde la Cámara Argentina de la Industria del Calzado un proyecto al Gobierno Nacional con un pedido de incentivos fiscales (como descargar las cargas sociales en el IVA), pero aseguró que no tuvo respuesta. “La Secretaría de Industria demuestra voluntad pero no alcanza”, sentenció. Agregó que esa dependencia prometió que las importaciones no superarían los 24 millones de pares de calzado y sin embargo ingresaron 27 millones, es decir 22% más. Este año se registra un fuerte aumento en la cantidad importada de Indonesia (83%), Brasil (82%) y China (73%).

El retraso cambiario es otro problema, que afecta la competitividad y por lo tanto, es una dificultad para que el sector exporte. Sellaro dijo que igualmente las ventas al exterior que se hacen con valor agregado son de nicho, y no representan más de 400 pares por envío. Además, se manifestó en contra del pedido de la Cámara de Importadores de abrir el ingreso de bienes con licencias no automáticas. El empresario dijo que para el sector del calzado esa determinación sería terminal, “una verdadera apertura sin control”.

Sellaro se quejó también por el aumento de las importaciones, durante 2016 cuando se importaron 27,3 millones de pares, lo que representa un crecimiento del 22% con respecto a 2015.

El empresario señaló que en lo que va de este año “se supera en un 62% la cantidad importada en mismo periodo del 2016”, con un fuerte aumento de las compras a Indonesia (83%), Brasil (82%), y China (73%).

El dirigente explicó que “la disminución de las ventas se registró por una caída del consumo interno; incremento de costos; presión fiscal e incremento de las importaciones”.

“A esta coyuntura sectorial la industria del calzado suma la problemática de una mano de obra intensiva con salarios superiores a otros países; altos costos de producción; carga impositiva elevada; retraso cambiario que dificulta la exportación, facilitación de la importación y la amenaza constante del contrabando” agregó el presidente de FAICA.

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