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«Soy completamente inocente», dijo uno de los condenados por el abuso sexual de una joven borracha en Palermo

¿La borracha no se hizo cargo de calentar a todos los pibes y después les clavó una denuncia?

Uno de los jóvenes condenados ayer a un año de prisión por el abuso sexual de una mujer cometido en febrero de 2022 en un auto estacionado cerca de la plaza Serrano, del barrio porteño de Palermo, aseguró esta tarde que es “completamente inocente” y que fue “injusto” haber pasado 22 meses detenido para finalmente recibir dicha pena y ser liberado.

Thomas Fabián Domínguez también aseguró que los dos sentenciados que seguirán en la cárcel «también necesitan justicia, también se la merecen».

Domínguez, de 23 años, dijo hoy a radio del Plata luego de haber recuperado la libertad ayer que agradecía “el apoyo de la gente que estuvo y creyó” en él, ya que por eso “se pudo ver la otra cara, se pudo escuchar la otra campana”.

“Hoy estoy acá en libertad y me reafirmo todo lo que en su momento pensé, todo lo que en su momento creí”, señaló el joven, y añadió: “Tengo pensado estudiar, tengo pensado trabajar, dedicarme a mi familia”.

Domínguez, al igual que Alexis Steven Cuzzoni (21), fue condenado a un año de prisión en suspenso por el delito de “abuso sexual simple” y, junto a Ignacio Retondo (24) y Franco Jesús Lykan (24), que quedaron absueltos, fueron liberados de inmediato por los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 14.

Por otro lado, fue absuelto del delito de “amenazas” que denunciaron los panaderos Natalia Concepción Duarte Godoy y Orlando Jesús Ibarra, cuando se acercaron al vehículo donde se cometía el abuso para ayudar a la víctima.

“Yo sé que soy completamente inocente, que lo que se me está reprochando es completamente injusto. Todo lo que tuve que vivir, todo lo que tuve que pasar, para que lleguemos después de 22 meses a que me digan ´bueno, al final es un año nomás ´ ¿Por qué es un año? ¿Para justificar lo que pasé? ¿Para que esto cierre por algún lado? Porque esto hace agua por todos lados”, aseguró el joven.

Igualmente, también celebró la sentencia, ya que dijo: “Cuando yo escuche un año sentí que caía para arriba que caminaba por las nubes, me agarró una emoción, una felicidad que no podía describir”.

Durante los alegatos que comenzaron en octubre, el fiscal general Fernando Klappenbach había pedido 10 años para Domínguez, 9 años y 6 meses para Cuzzoni, ya que les atribuyó a ellos ser además los autores de los abusos que la joven sufrió unas horas antes del desenlace, en un kiosco de Plaza Serrano donde quedaron filmados besando y manoseando a la víctima en varias oportunidades.

Al respecto, Domínguez afirmó que fue una situación que se generó producto de que tanto él como la víctima habían consumido éxtasis en boliche.

“Yo estaba alcoholizado, totalmente drogado, totalmente pasado de gira de rosca, no había dormido nada, la noche anterior había tomado cocaína, no había salido y este día había salido a bailar”, relató el joven y añadió: “Obviamente no me acuerdo de todo, desearía acordarme de todo”.

En ese sentido, expresó: “Nunca en mi vida antes me había pasado de olvidarme tanto una noche de fiesta, de las cosas, yo creo que también fue el shock del momento en el que estamos en el auto y la gente empieza a gritarnos cosas”.

Por último, dijo que hay dos chicos que todavía están encerrados (Lautaro Dante Pasotti y Ángel Pascual Ramos) y que también necesitan justicia, también se la merecen”.

“Voy a seguir luchando por las personas de mi causa”, concluyó Domínguez.

Pasotti (25) y Ramos (24) fueron condenados a seis años de cárcel como autores del delito de «abuso sexual con acceso carnal».

En relación a la distinción de roles que hizo sobre los cinco imputados a los que les atribuyó el hecho principal, el fiscal Klappenbach consideró a cuatro de ellos -Ramos, Ciongo Pasotti, Cuzzoni y Domínguez-, como «coautores» de un «abuso sexual con acceso carnal agravado por la intervención de dos o más personas», mientras que a Retondo le pidió menos años de condena porque le atribuyó ser sólo un «partícipe secundario».

El fiscal remarcó que de acuerdo a lo probado en el juicio que se realizó a puertas cerradas, la víctima de este hecho «no consintió» las relaciones sexuales que con ella mantuvieron porque a raíz del grado de intoxicación que presentaba por el consumo de alcohol, marihuana y otras sustancias «se encontraba inmersa en una evidente situación de vulnerabilidad química que afectaba sus capacidades».

Para Klappenbach, más allá de quiénes terminaron abusando de la joven dentro del auto de donde luego fue rescatada por comerciantes y vecinos, los cinco a los que les atribuyó la autoría o una participación «llegaron al auto habiendo ya decido de antemano que ocurriera lo que en definitiva ocurrió».

Además, a partir de las filmaciones de cámaras de seguridad y de los estudios de ADN que detectaron sus perfiles genéticos en las ropas e hisopados a la víctima, dio por probado que Ramos y Ciongo Pasotti abusaron de la joven dentro del auto.

En el caso de Lykan, que también estaba dentro del auto, pero en el asiento trasero, el fiscal dijo que la hipótesis de que él hubiera ascendido al auto para dormir, «no puede darse por falsa», y por ello le dio el beneficio de la duda y pidió su absolución.

Cuando declaró en el juicio, el 1 de septiembre, la víctima afirmó que no recordaba nada del episodio, que «le arruinaron la vida», que tuvo que dejar sus estudios en la carrera de ingeniería de sistemas y cambiarse de sector en su trabajo, donde antes hacía atención al público, y dejó en claro que nunca dio el consentimiento para tener relaciones sexuales con los imputados por su «inclinación sexual».

El hecho ocurrió el feriado de Carnaval del 28 de febrero de 2022, en la calle Serrano al 1300, en la zona de Palermo Soho, donde una pareja de panaderos y otro vecino intervinieron al ver que adentro de un Volkswagen Gol estacionado junto a la vereda abusaban en grupo de una joven.

Según la reconstrucción del hecho en función de las imágenes de cámaras de seguridad, la joven fue captada a las 6 de la madrugada por algunos de los imputados en el boliche «Espacio Ro Techno Bar» de la calle Thames 1625, de allí fueron a una plaza de Soler y Godoy Cruz y luego a un kiosco de plaza Serrano donde fue manoseada, hasta que pasadas las 15 fueron caminando hasta el auto estacionado frente a una panadería de la calle Serrano al 1300, de donde fue rescatada.