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Temor a una expansión del conflicto tras los ataques de EEUU y Reino Unido en Yemen

Este viernes, EE.UU. y el Reino Unido lanzaron varios ataques contra las posiciones de los hutíes en Yemen. El presidente estadounidense, Joe Biden, señaló que la ofensiva contó con el apoyo de Australia, Baréin, Canadá y los Países Bajos, e indicó que fueron bombardeados «objetivos en Yemen usados por los rebeldes hutíes para poner en peligro la libertad de navegación en una de las vías marítimas más vitales del mundo».

La postura de EE.UU. y sus aliados: «Realizamos el derecho a la autodefensa»
En este contexto, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, calificó los ataques del movimiento yemení como un «peligro a la navegación en el mar Rojo», instando al Consejo de Seguridad de la ONU a aprobar una resolución que pare estas acciones.

El portavoz de la OTAN, Dylan White, declaró que los ataques de Washington y su coalición «fueron defensivos y diseñados para preservar la libertad de navegación en una de las vías marítimas más importantes del mundo», agregando que «los ataques de los hutíes deben terminar».

El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, dijo que la operación contra los hutíes «se basa en el derecho a la autodefensa» y está encaminada a bajar la escalada y proteger la libre navegación en la región. «Los Países Bajos, con su larga historia de país naval, da considerable importancia al derecho a la libertad de paso y apoya esta operación selectiva», señaló el mandatario, citado por Reuters.

El ministro de Asuntos Exteriores neerlandés, Hanke Bruins Slot, y la ministra de Defensa, Kajsa Ollongren, afirmaron que, a petición de Washington, los Países Bajos habían proporcionado «apoyo militar no operativo», consistente en la provisión de «un oficial del Estado Mayor», además de apoyo político, en los ataques.

Por su parte, el ministro de Defensa australiano, Richard Marles, manifestó que el papel de su país en los ataques contra Yemen «llegó en forma de personal en el cuartel general de operaciones». Agregó que Canberra «seguirá apoyando cualquier acción que reafirme el orden global basado en reglas».

Entre tanto, Alemania, Dinamarca, Corea del Sur y Nueva Zelanda se adhirieron a una declaración conjunta con los países involucrados en la operación contra los hutíes. Según el documento, la ofensiva de la coalición, liderada por Washington, se llevó a cabo en respuesta a los ataques hutíes «ilegales, peligrosos y desestabilizadores» contra buques en el mar Rojo y «en virtud del derecho intrínseco a la autodefensa individual y colectiva y de conformidad con la carta de la ONU».

Ankara sigue con atención los acontecimientos en Yemen, y recibe diferentes noticias de varias fuentes, indicó Erdogan. «Escuchamos desde diferentes canales que los hutíes han hecho defensas muy exitosas y han respondido con éxito tanto a Estados Unidos como al Reino Unido», subrayó.

Los ataques

Este viernes, EE.UU. y el Reino Unido, con el apoyo de Australia, Baréin, Canadá y los Países Bajos, lanzaron varios ataques contra las posiciones de los hutíes en Yemen. Durante la operación militar, EE.UU. utilizó más de 100 municiones guiadas con precisión para atacar más de 60 objetivos de los hutíes en 16 lugares distintos de Yemen, informó la Central de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Por su parte, los hutíes de Yemen prometieron no dejar «sin respuesta ni castigo» los ataques. «El enemigo estadounidense-británico, como parte de su apoyo a la continuidad de la delincuencia israelí en Gaza, lanzó una brutal agresión contra la República de Yemen con 73 ataques dirigidos a la capital, Saná, y a las gobernaciones de Hodeidah, Taiz, Hajjah y Saada», indicaron, añadiendo que la ofensiva dejó cinco muertos y seis heridos.

«Quieren convertir el mar Rojo en un mar de sangre»: Erdogan comenta los ataques de Occidente contra los hutíes

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó los ataques perpetrados por Occidente contra posiciones hutíes en varias ciudades de Yemen.

«Están ansiosos por convertir el mar Rojo en un mar de sangre. Se trata de un uso desproporcionado de la fuerza», indicó el mandatario, agregando que los hutíes están haciendo «una defensa exitosa» contra los ataques impulsados por Washington y Londres.

Erdogan reiteró que la ofensiva debe calificarse como una acción de «uso desproporcionado de la fuerza», destacando que «EE.UU. e Israel están utilizando actualmente esta fuerza desproporcionada de la misma manera en Palestina e Irán», que, según él, ya está «estudiando cómo puede protegerse contra todo esto».

Crece el temor a una expansión del conflicto en Gaza tras los ataques de EEUU y Reino Unido en Yemen

Los bombardeos realizados ayer por Estados Unidos y el Reino Unido contra los rebeldes hutíes en Yemen, responsables de numerosos ataques contra buques comerciales en el mar Rojo en «solidaridad» con los palestinos de la Franja de Gaza, elevaron hoy los temores a una expansión regional del conflicto y llevaron a países como China a llamar a la «moderación».

Los ataques aéreos comandados por Washington y Londres golpearon emplazamientos militares de los hutíes en varias localidades.

Como consecuencia, al menos cinco personas murieron y seis resultaron heridas, según informó el portavoz militar del movimiento rebelde, Yahya Saree, en la red social X (antes Twitter).

Precisó que fueron 73 bombardeos que incluyeron la capital Sanaá y la ciudad portuaria de Hodeida, que controlan los rebeldes.

En una declaración conjunta, Estados Unidos, Reino Unido y ocho de sus aliados aseguraron que con estos ataques buscan «desescalar tensiones» y «restaurar la estabilidad en el mar Rojo».

«Las acciones de hoy demuestran un compromiso compartido con la libertad de navegación, el comercio internacional y la defensa de la vida de los marinos frente a ataques ilegales e injustificables», declararon Australia, Bahréin, Canadá, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos.

El presidente estadounidense, Joe Biden, lo describió como una «acción defensiva» en respuesta «a los ataques sin precedentes de los hutíes contra buques internacionales en el mar Rojo» que amenazan el comercio global.

El movimiento islamista palestino Hamas lanzó una dura advertencia por Telegram: «Condenamos enérgicamente la flagrante agresión estadounidense-británica en Yemen. Los hacemos responsables de las repercusiones en la seguridad regional».

Milicianos de ese grupo lanzaron el 7 de octubre diversos ataques en suelo israelí, en los que mataron a 1.200 personas, la gran mayoría civiles, y secuestraron a unas 240, entre ellas una veintena con nacionalidad argentina.

A partir de ese ataque, Israel declaró la guerra y comenzó una ofensiva en la Franja de Gaza que dejó hasta el momento más de 23.400 muertos, una gran mayoría de ellos mujeres y niños, y una grave crisis humanitaria, con escasez de suministros esenciales y alrededor de 1,9 millones de personas (de un total de 2,3 millones que viven en el enclave) obligadas a abandonar sus hogares.

Los hutíes forman parte del autodenominado «eje de resistencia», una agrupación de movimientos armados hostiles a Israel y apoyados por Irán en el que también están Hamas y el movimiento chiita libanés Hezbollah.

Desde el estallido de la guerra en Gaza, los hutíes lanzaron numerosos ataques en el mar Rojo, forzando a muchos buques comerciales a evitar la zona, lo que encarece y retrasa el transporte entre Europa y Asia.

Según el ejército estadounidense, desde el 19 de noviembre, este grupo rebelde que controla parte de Yemen lanzó un total de 27 ataques cerca del estrecho de Bab al Mandeb que separa la península de Arabia de África.

En respuesta, Estados Unidos desplegó buques de guerra y forjó en diciembre una coalición internacional para proteger esta ruta por donde transita un 12% del comercio mundial.

A pesar de las advertencias de la Casa Blanca y del Consejo de Seguridad de la ONU, los hutíes dispararon el jueves un misil balístico antibuque, lo que generó los últimos bombardeos de la coalición internacional liderada por Washington.

Pese a esta ofensiva, un portavoz del grupo yemení aseguró que seguirán atacando los buques vinculados a Israel que transiten por esa zona.

Esta escalada provocó una ola de reacciones internacionales.

Al subrayar que «el mar Rojo es un importante punto de paso para la logística internacional y el comercio energético», China expresó su «preocupación» por la escalada de tensiones y pidió «moderación» a todas las partes.

Por su parte, Irán condenó los bombardeos británico-estadounidenses calificándolos de «acción arbitraria» y «violación» del derecho internacional y Rusia los tildó de «ilegítimos» pero la OTAN los defendió como acciones «defensivas».

El Gobierno de Jordania destacó que «sigue con preocupación» la situación en el mar Rojo y alertó de que Israel «empuja a toda la región hacia más conflicto, tensión y guerra» por su ofensiva contra la Franja de Gaza.

«Nuestro país se enfrenta a un ataque masivo de barcos, submarinos y aviones estadounidenses y británicos», declaró el viceministro de Relaciones Exteriores hutí, Hussein Al Ezzi, citado por medios rebeldes.

«Estados Unidos y Reino Unido deben estar preparados para pagar un alto precio y asumir las graves consecuencias de esta agresión», agregó, en declaraciones reproducidas por la agencia de noticias AFP.

Medios estadounidenses señalan que los bombardeos se llevaron a cabo con aviones de combate y misiles Tomahawk. Reino Unido dijo haber desplegado cuatro cazas Typhoon FGR4 con bombas guiadas por láser.

El ataque se produjo justo después del fin de una gira regional por Medio Oriente del jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, justamente para evitar una conflagración del conflicto en Gaza.

La guerra en Gaza aumentó también la tensión en la frontera entre el norte de Israel y Líbano, donde se producen disparos casi diarios entre las tropas israelíes y los milicianos de Hezbollah.

Además, en Irak y Siria, las fuerzas estadounidenses recibieron desde octubre 130 ataques de las facciones locales proiraníes que dicen actuar en solidaridad con los palestinos, según el Pentágono.

China «Estados Unidos debe detener todas las provocaciones peligrosas y restringir estrictamente las actividades de las fuerzas de primera línea»

El portavoz del Ministerio de Defensa de China, Zhang Xiaogang, comentó este viernes en una conferencia de prensa que, «Estados Unidos debe detener todas las provocaciones peligrosas y restringir estrictamente las actividades de las fuerzas de primera línea, que es la forma fundamental de evitar incidentes accidentales en el mar y en el aire», informa Global Times.

Zhang realizó dicha afirmación cuando se le pidió que comentara sobre un informe de los medios estadounidenses, que citaba a funcionarios del Ejército de EE.UU., diciendo que había habido una disminución en las tensiones militares entre las dos partes.

Subrayó que «la causa fundamental de los problemas de seguridad militar entre China y Estados Unidos radica en las acciones provocadoras de buques y aviones militares estadounidenses» cerca del mar circundante y el espacio aéreo de China. El vocero también instó a «Estados Unidos a crear las condiciones favorables para el desarrollo saludable y estable de las relaciones entre los militares» de ambos países.

Durante las XVII Conversaciones de Coordinación de Políticas de Defensa entre China y EE.UU., celebradas los días 8 y 9 de enero en Washington, Pekín abordó la situación en el mar de la China Meridional y pidió a Washington reducir la presencia militar y las provocaciones en la región, así como dejar de apoyar las «acciones provocadoras» de otros países.

China también subrayó que EE.UU. «debería reconocer plenamente la causa fundamental de los problemas de seguridad marítima y aérea, disciplinar estrictamente a sus tropas sobre el terreno y dejar de manipular y exagerar las cuestiones relevantes».