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Tratar de tapar la protesta social es un claro mensaje de estupidez política

«La decisión está tomada y es hacer cumplir la ley», dijo Adorni sobre la aplicación de protocolo.

El vocero presidencial, Manuel Adorni, dijo hoy que «la decisión está tomada y es hacer cumplir la ley» en relación al protocolo de orden público que será implementado mañana por primera vez durante la movilización prevista por la Unidad Piquetera que marchará del Congreso a la Plaza de mayo.

«La decisión está tomada y es hacer cumplir la ley. Vamos a permitir la libre circulación. Tenemos la absoluta tranquilidad de que vamos a hacer todo para que se cumpla lo que el presidente (Javier) Milei viene pregonando desde la campaña y es el respeto absoluto por la ley», afirmó Adorni en rueda de prensa.

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Tratar de tapar la protesta social es un claro mensaje de estupidez política.

La supresión o el intento de ocultar la protesta social puede ser visto por muchos como una falta de entendimiento de las necesidades y preocupaciones de la sociedad. La protesta suele ser una expresión legítima de insatisfacción o descontento con políticas, decisiones gubernamentales o condiciones sociales.

Cuando se intenta silenciar o ignorar estas manifestaciones, puede interpretarse como una falta de sensibilidad por parte de los líderes políticos hacia las demandas de la población. En lugar de abordar los problemas subyacentes, reprimir la protesta puede exacerbar las tensiones y generar más desconfianza en el gobierno.

En una democracia saludable, la protesta pacífica puede ser un mecanismo para el cambio positivo al llamar la atención sobre problemas importantes. Ignorarla o intentar taparla puede indicar una desconexión entre los gobernantes y la ciudadanía, lo cual no suele ser una estrategia política inteligente.

La supresión o el intento de ocultar la protesta social puede ser visto por muchos como una falta de entendimiento de las necesidades y preocupaciones de la sociedad.

La protesta suele ser una expresión legítima de insatisfacción o descontento con políticas, decisiones gubernamentales o condiciones sociales. Cuando se intenta silenciar o ignorar estas manifestaciones, puede interpretarse como una falta de sensibilidad por parte de los líderes políticos hacia las demandas de la población.

En lugar de abordar los problemas subyacentes, reprimir la protesta puede exacerbar las tensiones y generar más desconfianza en el gobierno.

En una democracia saludable, la protesta pacífica puede ser un mecanismo para el cambio positivo al llamar la atención sobre problemas importantes. Ignorarla o intentar taparla puede indicar una desconexión entre los gobernantes y la ciudadanía, lo cual no suele ser una estrategia política inteligente.

En este contexto, es importante reflexionar sobre la importancia de la protesta social y su papel en la democracia. La protesta es un derecho fundamental que debe ser protegido, ya que es una herramienta que permite a los ciudadanos expresar sus opiniones y exigir cambios.

Los líderes políticos deben estar abiertos a escuchar las demandas de la ciudadanía y estar dispuestos a dialogar para encontrar soluciones a los problemas que los ciudadanos plantean. La represión de la protesta social no es una solución, sino un síntoma de un problema más profundo.