Un logro del modelo. Salarios, bajo consumo, suspensiones y despidos con falta de empleo.

Pignanelli un líder especialista en despidos y suspensiones. Un éxito del sindicalismo peronista: La empresa automotriz Iveco prolongó las suspensiones del personal hasta el 16 de junio en el marco de la crisis que padece el sector.
Así lo informaron dirigentes del gremio mecánico de Córdoba. El jefe del SMATA cordobés, Leonardo Almada, señaló que la prologanción de las suspensiones se dispuso ayer y comentó que «los retiros tienen mejoras económicas».
“Semana a semana se va chequeando y, si bien hay un grupo de compañeros que está trabajando, la semana que viene tampoco se va a trabajar», agregó.
El sindicalista se refirió también a los acuerdos con Brasil anunciados por el gobierno nacional, al sostener que «todos los acuerdos van a ser bienvenidos, porque significa que va a haber más trabajo».

Esta semana el INDEC dio conocer los datos de salarios de abril, los cuales comenzaron a capturar el efecto de las primeras negociaciones paritarias. Con los aumentos pactados, los salarios evidenciaron una parcial recomposición del poder de compra, liderada por el sector formal de la economía, aunque (devaluación mediante) en comparación con un año atrás se sigue observando un fuerte deterioro en términos reales (ajustado por inflación) y, en especial, medido en dólares.

En particular, las remuneraciones crecieron en promedio en el cuarto mes del año un 5% mensual, ubicándose por primera vez en 7 meses ligeramente por encima de las mediciones privadas de inflación. De todos modos, si se compara con el mismo mes de 2013, los salarios crecieron nominalmente un 33%, contra un alza de precios cercana al 39%, lo cual arroja por resultado una caída en términos reales del 4%, la mayor desde la devaluación del año 2002.

Los movimientos de los salarios reales se vieron reflejados en los datos de consumo del mes de abril, los cuales consiguieron recomponerse parcialmente, tras el cierre de las primeras paritarias. Las ventas en shoppings (ajustadas por la inflación relevante) se mantuvieron estables con respecto a un año atrás, luego de caer fuerte en marzo (-5% a/a), a la vez que las ventas en las grandes cadenas de supermercados también exhibieron un “impasse”, con una ligera recuperación del 1% interanual, que de todos modos no llegó a revertir la baja acumulada en el año (-0,9%).

En un escenario en el cual el empleo empieza a contraerse y la desocupación vuelve a ubicarse al tope de las preocupaciones de las familias, no está claro que las paritarias ayuden a brindar algo más que un oxigeno transitorio al consumo masivo, en un marco en el que en el caso de los negocios más chicos (sin grandes descuentos, ni cuotas) el enfriamiento sigue su curso, con caídas en las ventas del 7,5% y 8,3% anual en abril y mayo, de acuerdo a los últimos datos de CAME.

Otro daño colateral de la devaluación es la caída de los salarios en dólares, la cual provocó un derrumbe de la demanda de autos e inmuebles. En el primer caso, la suba de precios que siguió al salto cambiario de enero se vio amplificada por la aplicación del impuesto a los vehículos cuyo valor supera los $170 mil, llevando a los agentes económicos a posponer sus decisiones de compra, derrumbándose los patentamientos un 39,5% anual en mayo.

En cuanto a la demanda de ladrillos, otrora refugio contra la inflación, ésta continúa sin encontrar un piso. Según el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, las operaciones de compra-venta de inmuebles se redujeron un 1,9% anual en abril (después de caer 19% a/a en marzo), acumulando sólo 8.925 actos de escrituración al primer cuatrimestre de 2014, inferiores a los de los críticos años 2002, 2009 y 2013. La razón principal detrás de este fenómeno hay que buscarla en la caída del poder de compra del salario en términos del m2, que se redujo a prácticamente la mitad de los años 2004-2011 y a un cuarto de los niveles vigentes durante la Convertibilidad.

En suma, para cuidar las reservas e intentar llegar al final de su mandato, el gobierno realizó un ajuste cambiario, que disparó la inflación y contrajo el salario real, con fuerte impacto en el nivel de actividad. Las paritarias, claramente, traen un alivio transitorio al feroz enfriamiento vislumbrado a inicios de año, aunque lejos están de devolver el dinamismo a una de las variables estrella de los últimos años: el consumo privado.