Una mirada al arte pop de Brasil y Argentina de los años 60

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Mercedes Ezquiaga
Obras como “La civilización occidental y cristiana” de León Ferrari, “Inserções em circuitos ideológicos” de Cildo Meireles y “Un guerrillero no muere para que se lo cuelgue de la pared” de Roberto Jacoby dialogan y dan cuerpo a la exposición “Arte de contradicciones. Pop, realismos y política” que se exhibe en Fundación Proa.

Esta muestra -que recibe al visitante con las inmensas letras rojas de la escultura “Lute” (Luche) de Rubens Gercham- curada por Paulo Herkenhoff y Rodrigo Alonso da cuenta de la efervescencia de una época a través de artistas que ofrecen su propia mirada del pop.

Se trata de más de 100 obras de 59 creadores entre filmes, pinturas, instalaciones, dibujos, documentos, performances y fotografías pertenecientes a destacados museos y colecciones privadas.

Poner a dialogar en una muestra el arte pop de estos países es algo como mínimo novedoso: “Es algo que todavía no se ha hecho demasiado”, confirma Alonso a Télam, al referirse a esta avanzada de lo académico cada vez más sobre momentos y geografías muy puntuales del arte de otras décadas.

«La idea fue mostrar que, frente a lo que se piensa habitualmente -de que el arte argentino y brasileño se inspiran en el pop americano o el pop inglés- no fue tan así. No estaban tan inspirados en esos modelos extranjeros, y puesto uno al lado del otro, se ve que hay más relaciones entre sí que con los extranjeros”.

Un clima similar sobrevuela las obras de los brasileños Hélio Oiticica, Lygia Pape, Cildo Meireles, Montez Magno así como las de los argentinos Alberto Greco, Nicolás García Uriburu, Marta Minujín o Delia Cancela, algunos de los artistas que integran la exposición.

Se trata de una década de cambios inagotables: “los íconos del Che Guevara, la Coca-Cola y el dólar son imágenes de resistencia y de lucha”, destaca el brasileño Paulo Herkenhoff sobre este momento signado -además- por el happening, donde la cultura popular y los medios de comunicación copan la escena artística y en el que la experimentación se relaciona con el compromiso.

«En los 60, América latina avanza en la toma de conciencia de sus contradicciones históricas, de la condición de desamparo de su población, de la falta de perspectivas de desarrollo, de la justicia social. Hay un avance en términos de la conciencia social, del conocimiento político de la realidad, del conocimiento sociológico”, desarrolla Herkenhoff.

Desde esta perspectiva, el sentido de lo popular -implicado en la abreviación “pop”- resuena de diferentes maneras en el norte y el sur del planeta.

«Los íconos forman parte de la vida cotidiana por la influencia de los medios de comunicación. La idea de tomar algo de los medios está presente en el norte y en el sur, pero mientras que Andy Warhol pinta a Marilyn Monroe, un artista brasileño pinta al Che Guevara. Sin dudas la actitud es diferente: en el caso del Che es tomar algo de los medios para internar comprender el entorno sociopolítico”, desgrana Alonso.

«Es un arte de mucha ideología, sobre todo por su relación con los acontecimientos políticos de la época. Es un arte compenetrado con el panorama sociopolítico, especialmente en lo local”, enfatiza el curador argentino.

La muestra permanecerá abierta hasta septiembre en La Boca, avenida Pedro de Mendoza 1929, de martes a domingos de 11 a 19 y luego, se presentará en el Museu Oscar Niemeyer, en la Galleria d`Arte Moderna e Contemporanea di Bergamo (GAMeC) y en el Museu de Arte Moderna do Río de Janeiro (MAM).