{"id":115095,"date":"2022-05-13T14:49:49","date_gmt":"2022-05-13T14:49:49","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=115095"},"modified":"2022-05-13T14:49:52","modified_gmt":"2022-05-13T14:49:52","slug":"martin-fierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/martin-fierro\/","title":{"rendered":"L\u00edmites, conjuros y territorios en el\u00a0Mart\u00edn Fierro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>L\u00edmites, conjuros y territorios en el&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<em>La palabra&nbsp;<\/em>gaucho&nbsp;<em>deriva del t\u00e9rmino quechua \u00abhuachu\u00bb, que significa sin padres.<\/em><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Ricardo Rojas, Hern\u00e1ndez es el \u00faltimo payador. Para Lugones,&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;es un poema \u00e9pico. Mitre le escribi\u00f3 al autor se\u00f1alando que \u201cHidalgo ser\u00e1 siempre su Homero\u201d. Para Calixto Oyuela,&nbsp;&nbsp;Fierro es un forajido. Es, nos&nbsp;&nbsp;clarifica, un Moreira con menos muertos. Para Lugones y para Ricardo Rojas, un h\u00e9roe. Paul Groussac &#8211;&nbsp;&nbsp;recordando tal vez a Estanislao del Campo y a Hern\u00e1ndez \u2013 dijo en 1926 de Ricardo G\u00fciraldes: \u201cEstire el poncho para que no le vean la levita\u201d. Desde esta \u00f3ptica orientamos estas l\u00edneas. Es inevitable sospechar argumentos relacionados con el malevo,&nbsp;&nbsp;la viveza criolla, el compadrito, la vaciedad de la pampa o los orilleros en una suerte de epopeya nacional. El cuchillero y el matadero imaginan la deserci\u00f3n en una trama compleja. Desde la literatura \u2013 pensamos &#8211; el acero, lo cerril y el alcohol dejaron su impronta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez naci\u00f3 en San Isidro en 1834 y muri\u00f3 en su quinta del barrio de Belgrano en&nbsp;1886. Fue poeta, empleado de comercio, rematador, contador, taqu\u00edgrafo, pol\u00edtico, periodista, guerrero, secretario, Ministro de Hacienda de Corrientes, diputado, senador, miembro del Concejo Nacional de Educaci\u00f3n, director de bancos, protector de industrias criollas y de gauchos, estanciero y orador. No es casual que en 1882 publica&nbsp;<em>Instrucci\u00f3n del estanciero<\/em>. El 10 de noviembre, d\u00eda de su nacimiento, se celebra&nbsp;&nbsp;el D\u00eda de la Tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Horacio Jorge Becco destaca como caracter\u00edstica principal del g\u00e9nero gauchesco, la de ser una poes\u00eda \u201cdialectal\u201d, emparentada con la lengua hablada, cuyo protagonista suele ser un gaucho pampeano u orillero.&nbsp;&nbsp;Becco advierte que esta poes\u00eda carece de antecedentes populares y se explica&nbsp;\u201cm\u00e1s bien como una creaci\u00f3n, no del pueblo, sino para el pueblo, surgida, no en la campa\u00f1a, sino en la ciudad\u201d. Al mismo tiempo&nbsp;&nbsp;Emilio Carilla afirma que&nbsp;\u201clos pueblos necesitan mitos, y el pueblo argentino no es una excepci\u00f3n\u201d. Es evidente que desde este punto de vista el \u00e9xito de&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;ven\u00eda a cubrir ese vac\u00edo m\u00edtico del que adolec\u00eda las letras argentinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mar\u00eda Rosa Lojo dijo sobre&nbsp;<em>El gaucho Mart\u00edn Fierro<\/em>: \u201cEsta gran obra, que despert\u00f3 pol\u00e9micas y canonizaciones, identificaciones y rechazos, nos sigue interpelando siempre\u201d. La escritora e investigadora cuenta que le gusta leer a Hern\u00e1ndez en di\u00e1logo con dos de sus contempor\u00e1neos: Lucio Victorio y Eduarda Mansilla, \u201cque hicieron hablar a los gauchos en la cr\u00f3nica o en la novela, destinadas a un p\u00fablico letrado pero que anticipan a Hern\u00e1ndez en su comprensi\u00f3n profunda, al tiempo que hacen entrar de otra manera a personajes deshumanizados en el poema, como los indios, o se aventuran en el otro lado de la \u00e9pica viril, desde la mirada protag\u00f3nica de las mujeres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Jorge B. Rivera ha sostenido que \u201c<em>la creaci\u00f3n m\u00e1s original del Siglo XIX fue la literatura gauchesca\u201d<\/em>, y por eso reafirma L\u00e1zaro Flury:&nbsp;<em>\u201cEl lenguaje define al pueblo criollo, con su acendrado amor a la libertad y su aversi\u00f3n a la esclavitud y la injusticia\u201d.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creemos tambi\u00e9n necesario aseverar que&nbsp;el cuchillo en nuestro hombre de campo es&nbsp;herenciacultural europea&nbsp;llegada con los primeros conquistadores. Tuvo diferentes formas de portarlo: en la bota, en la cintura sobre los ri\u00f1ones con el mango asomado hacia la derecha. No est\u00e1 dem\u00e1s considerar las coincidencias geogr\u00e1ficas y sociales del lejano oeste norteamericano y la pampa sudamericana: grandes extensiones donde la conquista a\u00fan no hab\u00eda llegado, hombres de a caballo, una ley ausente, el culto a las armas y&nbsp;&nbsp;los enfrentamientos. Y el alcohol unido a la barbarie, por supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Pensamos que debemos analizar el v\u00ednculo entre relato hist\u00f3rico y literatura.&nbsp;&nbsp;<em>El poema<\/em>&nbsp;denuncia en su primera parte los abusos que significa incorporar al relato nacional a los gauchos, utiliz\u00e1ndolos como instrumentos de guerra. Sintetizando: en una primera parte Hern\u00e1ndez nos presenta la historia&nbsp;&nbsp;de un hombre que se vuelve desertor y criminal como consecuencia de una pol\u00edtica de guerra impuesta por el Estado. En la segunda parte, se convierte en la justificaci\u00f3n de la necesidad de realizar ese procedimiento. En&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>, la vida pre-estatal desconoce la propiedad privada. Para el gaucho, la violencia y la venganza son signos de coraje, de valent\u00eda. Mart\u00edn Kohan, en su libro&nbsp;<em>El pa\u00eds de la guerra,<\/em>&nbsp;apunta:<em>&nbsp;<\/em>\u201c&nbsp;Esta clase de epopeya, sin embargo, aplicada al robo y al asesinato, se desv\u00eda de su \u00e1mbito natural, el de la guerra, para exaltar ni m\u00e1s ni menos que aquello que la m\u00e1quina estatal de la guerra se hab\u00eda propuesta conjurar\u201d.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El texto de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez fue sustancialmente un texto pol\u00edtico. Los mensajes del protagonista, los contextos aludidos, su autor, su editor, y las transformaciones operadas entre la primera y la segunda parte dan cuenta suficiente de ello. La correspondencia que recibi\u00f3 Hern\u00e1ndez y que luego fue reproducida en los pr\u00f3logos de diferentes ediciones tambi\u00e9n advert\u00eda el potencial pol\u00edtico del poema y los posibles efectos -deseados y no tanto- que pod\u00eda provocar en el p\u00fablico lector y oidor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el contexto finisecular, las corrientes ideol\u00f3gicas que impregnaron la incipiente vida gremial en las principales ciudades del pa\u00eds, interpretaron la funcionalidad pol\u00edtica del poema y, al calor del crecimiento de sus \u00f3rganos de difusi\u00f3n, realizaron diversas aproximaciones sobre la figura de Mart\u00edn Fierro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br \/>Julio Premat realiz\u00f3 un estudio sobre&nbsp;<em>Aballay<\/em>, el c\u00e9lebre relato de Antonio Di Benedetto. Confiesa que es un \u201cs\u00edmbolo de la culpa y la redenci\u00f3n, Aballay es, como puede verse, un gaucho expiatorio. Es decir un gaucho responsable de una muerte causada en un duelo (como lo era Mart\u00edn Fierro), pero torturado por la culpa. Es un gaucho que integra, entonces, la dimensi\u00f3n \u00e9tica que a menudo Borges coment\u00f3 en su lectura del poema de Hern\u00e1ndez, se\u00f1alando que la figura elegida como antepasado colectivo de los argentinos era un asesino\u2026\u201d&nbsp;&nbsp;\u201cM\u00e1s all\u00e1 de sus implicaciones dentro del corpus de Di Benedetto, el cuento cierra un ciclo o termina con las reescrituras reverenciales o trascendentales del gaucho y de la pampa\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Hacia la d\u00e9cada del noventa del siglo XIX, la clase trabajadora hab\u00eda adquirido una visibilidad sustancial al comp\u00e1s de la crisis econ\u00f3mica, propagada por la quiebra del sistema financiero, y de las proyecciones tanto sindicales como partidarias. Esos a\u00f1os fueron testigos de diversos folletines y peri\u00f3dicos entre los que se destacar\u00eda&nbsp;<em>La Protesta Humana<\/em>, fundada por el anarquismo en 1897.&nbsp;&nbsp;Juan Suriano explica que, \u201cla publicaci\u00f3n se constituy\u00f3 como un campo de expresi\u00f3n de diversos grupos internos que pujaban por consolidar distintas&nbsp;posiciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuese para cautivar a sectores rurales hacia el anarquismo o para corroborar la hist\u00f3rica opresi\u00f3n de las clases postergadas,&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;se hizo protagonista de las lecturas anarquistas entre 1904 y 1905. En ese sentido, se han puntualizado una serie de funcionalidades aportadas por el gaucho a los intereses de Ghiraldo: la extensi\u00f3n del mensaje tomando como vector la cultura popular criollista; la integraci\u00f3n del universo inmigrante con el criollo; las oscilaciones gauchas entre la rebeld\u00eda y la sensibilidad moral; la posibilidad de legitimar el discurso anarquista aplicable a la Argentina ; la imbricaci\u00f3n entre el espacio rural y los trabajadores urbanos quienes eran los principales lectores de la revista. All\u00ed la interpelaci\u00f3n a la voluntad individual y a las proezas personales; la posibilidad de sostener secciones denunciantes desde las \u201cvoces\u201d de los oprimidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante la bater\u00eda de utilidades posibles a\u00fan quedaban pendientes algunos interrogantes con respecto a la experiencia particular del suplemento cultural. \u00bfCu\u00e1les fueron los factores que definieron a Ghiraldo por el uso de un \u201ccriollismo libertario\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 se escogi\u00f3 al personaje de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez como referencia del gaucho evocado? \u00bfPor qu\u00e9 no Juan Moreira? \u00bfCu\u00e1les fueron los procesos de \u201cpurificaci\u00f3n\u201d operados sobre Mart\u00edn Fierro? \u00bfQu\u00e9 correlatos pol\u00edticos alcanz\u00f3 la apropiaci\u00f3n anarquista del gaucho?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un ensayo sumamente interesante Elida Mar\u00eda Lois alude: \u201cCabr\u00eda para la literatura gauchesca la denominaci\u00f3n de \u201cliteratura menor\u201d en el sentido que le asignan Deleuze y Guattari: una denominaci\u00f3n que no pretende asignar calificaciones literarias, sino marcar la detecci\u00f3n de condiciones revolucionarias en la literatura de sectores minoritarios. Es la literatura que una minor\u00eda hace dentro de una lengua mayor, y en ella la individualidad se articula con la inmediatez pol\u00edtica: por eso su enunciaci\u00f3n se vuelve colectiva y sus enunciados est\u00e1n atravesados por tensiones pol\u00edticas. En&nbsp;<em>El gaucho<\/em>&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>, Hern\u00e1ndez se encabalga en una literatura menor para identificarse con un sujeto subalterno. No es \u201cel genio de una noche\u201d. Ante todo, era un profesional de la escritura en distintos niveles: como \u201cpluma pol\u00edtica\u201d, redact\u00f3 art\u00edculos, folletos, informes, proclamas, panfletos, es decir, hizo proyectar en una pr\u00e1ctica literaria propuestas pol\u00edticas una \u201cprofesi\u00f3n\u201d, y de taqu\u00edgrafo de la Legislatura de la Confederaci\u00f3n lleg\u00f3 a ser \u201ctaqu\u00edgrafo del gaucho\u201d. La expresi\u00f3n es propiedad de Josefina Ludmer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa intenci\u00f3n totalizadora de Mart\u00ednez Estrada y su esfuerzo por estructurar un an\u00e1lisis que descubra en definitiva no s\u00f3lo el entronque de Martin Fierro con una realidad nacional, sino tambi\u00e9n revele la naturaleza po\u00e9tica de la obra, tarea a la que dedica buena parte del tomo I. El resultado es un an\u00e1lisis que por un lado participa del m\u00faltiple enfoque sociol\u00f3gico-psicoanalitico-existencialista, y por otro explica algunas t\u00e9cnicas aprendidas en la estil\u00edstica y en la escuela alemana de la cr\u00edtica morfol\u00f3gica. No hay unidad en el enfoque ni hay un prop\u00f3sito (como el de&nbsp;&nbsp;Sartre en el&nbsp;<em>Saint Genet<\/em>) por reducir la multiplicidad de enfoques a una sola visi\u00f3n. Mart\u00ednez Estrada se prevalece de la ambig\u00fcedad original del texto -que es un panfleto pol\u00edtico a la vez que un poema- para pasar del poema a la realidad y viceversa, para saltar de la sociolog\u00eda a la estil\u00edstica, de la morfolog\u00eda al psicoan\u00e1lisis existencial. El resultado es algo abrumador, aunque casi siempre interesante\u201d. Esto escribi\u00f3 Emir Rodr\u00edguez Monegal<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otro registro, m\u00e1s propagand\u00edstico que art\u00edstico, el gaucho Fierro sigui\u00f3 enlazado a los prop\u00f3sitos anarquistas gracias a la masiva reproducci\u00f3n del texto&nbsp;<em>Carta Gaucha<\/em>. Su autor era Luis Woollands, hijo de inmigrantes holandeses que se hab\u00edan radicado en el sur de la provincia de Buenos Aires. Durante sus trabajos estacionales en el ramo de la construcci\u00f3n, abraz\u00f3 el anarquismo a partir del intercambio con obreros de origen espa\u00f1ol. Los testimonios que recuerdan su militancia en Mar del Plata hacen foco en sus habilidades con la pluma. Si bien su funci\u00f3n fue principalmente period\u00edstica, y qued\u00f3 sintetizada en la circulaci\u00f3n de la carta se\u00f1alada, Wollands tambi\u00e9n hab\u00eda incursionado en obras teatrales aunque sin la resonancia de los casos rese\u00f1ados anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En&nbsp;<em>Comediantes y m\u00e1rtires. Ensayo contra los mitos<\/em>&nbsp;(2008),&nbsp;Juan Jos\u00e9 Sebreli critica la relaci\u00f3n de Maradona con la Camorra,&nbsp;su aprecio por dictadores, su drogadicci\u00f3n. Tambi\u00e9n analiza los mitos nacionalistas y religiosos que se crearon en torno a \u00e9l: \u201cSus seguidores y \u00e9l mismo se dedicaron a difundir el mito de la persecuci\u00f3n por parte de los poderosos. Siempre fueron los otros los culpables de sus errores y males, nunca \u00e9l mismo, victimizaci\u00f3n bastante frecuente en la sociedad argentina\u201d. El lector sacar\u00e1 conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Jorge Luis Borges, opinaba: \u201csi la mayor\u00eda de los gauchos hubiesen procedido como Mart\u00edn Fierro, entonces no tendr\u00edamos historia argentina. Nuestra historia es mucho m\u00e1s completa que las vicisitudes de un cuchillero de 1872, aunque esas vicisitudes hayan sido contadas de un modo admirable\u201d, y m\u00e1s adelante \u201ccreo que pensar que, de alg\u00fan modo, Mart\u00edn Fierro nos simboliza, es un error, ya que Mart\u00edn Fierro corresponde a un tipo de gaucho, y este pa\u00eds ciertamente no fue obra de gauchos. Los gauchos no habr\u00e1n pensado en una revoluci\u00f3n, en organizar el pa\u00eds y, sobre todo, no hubieran compuesto literatura gauchesca\u2026.. Yo no me siento representado por ning\u00fan gaucho, y menos por un gaucho matrero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan David Vi\u00f1as, la literatura argentina comienza con una violaci\u00f3n, la del unitario de patillas en&nbsp;<em>El matadero<\/em>&nbsp;de Echeverr\u00eda y a manos del&nbsp;<em>viol\u00edn y viol\u00f3n<\/em>&nbsp;de la Mazorca rosista. Podr\u00edamos leer&nbsp;de otra manera&nbsp;afirmando que la literatura argentina empieza con el asesinato de un afrodescendiente en un libro donde el protagonista afirma que no pelea ni mata sino&nbsp;<em>por necesidad<\/em>. En el cap\u00edtulo siete del&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;hay una ofensa (gratuita) y un duelo (innecesario): el gaucho \u201capedao\u201d insulta a una mujer a quien Hern\u00e1ndez por boca de su cantor llama \u201cnegra\u201d: \u201cVaca\u2026yendo gente al baile\u201c. El marido la defiende, entonces Fierro redobla la apuesta del ingenio (\u201cPor\u2026rudo que un hombre sea \/nunca se enoja por esto\u201d) hasta que a las palabras las corta el filo de los cuchillos. El negro cae muerto y queda sin tumba alimentando la leyenda de la luz mala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Leopoldo_Lugones\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Leopoldo Lugones<\/a>, en su obra literaria&nbsp;<em>El payador<\/em>, calific\u00f3 este poema como \u201cel libro nacional de los argentinos\u201d y reconoci\u00f3 al gaucho su calidad de genuino representante del pa\u00eds, emblema de la argentinidad. Para&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Ricardo_Rojas\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Ricardo Rojas<\/a>,&nbsp;la obra representaba el cl\u00e1sico argentino por antonomasia. El gaucho dejaba de ser un hombre \u201cfuera de la ley\u201d para convertirse en h\u00e9roe nacional.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Leopoldo_Marechal\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Leopoldo Marechal<\/a>, en un ensayo titulado&nbsp;<em>Simbolismos del Mart\u00edn Fierro<\/em>, le busc\u00f3 una clave aleg\u00f3rica.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Rosa\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Rosa<\/a>&nbsp;vio en&nbsp;<em>El Gaucho<\/em>&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;una interpretaci\u00f3n de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Historia_de_la_Argentina\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">historia argentina<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creemos importante recordar a&nbsp;Bartolom\u00e9 Jos\u00e9 Hidalgo, escritor oriental, pionero de la poes\u00eda gauchesca de Provincias Unidas R\u00edo de la Plata, considerado el \u201cprimer poeta gaucho\u201d, en sus&nbsp;<em>Di\u00e1logos patri\u00f3ticos<\/em>&nbsp;del a\u00f1o 1822, principia la literatura gauchesca. No olvidemos que&nbsp;&nbsp;1818 Hidalgo public\u00f3 en Buenos Aires, la obra&nbsp;<em>Cielito Patri\u00f3tico<\/em>. Luego cabe mencionar&nbsp;a&nbsp;Estanislao del Campo, en&nbsp;<em>El Fausto Criollo<\/em>,&nbsp;&nbsp;de 1866 e Hilario Ascasubi, en su novela&nbsp;<em>Santos Vega<\/em>&nbsp;de 1870. Otra vez: El&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;se publica en 1872.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vale la pena recordar brevemente que&nbsp;autores espa\u00f1oles como&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Miguel_de_Unamuno\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Unamuno<\/a>&nbsp;o&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Azor%C3%ADn\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Azor\u00edn<\/a>&nbsp;se esforzaron en encontrar relaciones entre el habla del poema y la de los campesinos de la pen\u00ednsula. Por su parte algunos autores argentinos como Leumann dirigieron sus estudios hacia lo original de esa modalidad ling\u00fc\u00edstica llegando a calificarla como&nbsp;<em>genuino idioma nacional argentino<\/em>. Especialmente pol\u00e9mica result\u00f3 la aportaci\u00f3n de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.duhoctrungquoc.vn\/wiki\/es\/Am%C3%A9rico_Castro\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Am\u00e9rico Castro<\/a>&nbsp;que defend\u00eda de modo radical la idea de que el habla gauchesca no era otra cosa que una prolongaci\u00f3n del habla medieval castellana.<sup><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice nuestro Luis Franco en&nbsp;<em>La Pampa habla<\/em>: \u201cHern\u00e1ndez lleg\u00f3 a creer angelicalmente que la fals\u00eda y felon\u00eda del paisano era inferior a la del indio, y ponder\u00f3 los extremos de la crueldad araucana, olvidando adrede que Calfucur\u00e1 podr\u00eda haber recibido lecciones del blondo vampiro de Palermo o del cirujano del poncho \u2013 jefe suyo \u2013 que mand\u00f3 despedazar a Urquiza en medio de su mujer y de sus hijos\u201d. Y tambi\u00e9n: \u201c\u00bfObra maestra literaria? Tal vez. No puede ponerse en tela de juicio \u2013 eso nunca \u2013 que Hern\u00e1ndez es entra\u00f1ablemente un poeta, y lo primero que se admira son la grandeza y minuciosidad de sus aciertos, se trate de un personaje o de una escena. Docenas y centenas de estrofas est\u00e1n ah\u00ed para confirmarlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Pag\u00e9s Larraya analiza: \u201cSald\u00edas dice que Mart\u00edn Fierro es un \u201cpoema de l\u00e1grimas\u201d y muestra, sin atenuaciones las lacras de un falso \u201cprogreso\u201d, cimentado con \u201cremedios de civilizaciones ajenas\u201d. Participa el an\u00e1lisis de Sald\u00edas de lo pol\u00e9mico y de lo po\u00e9tico. Traza r\u00e1pidamente la evoluci\u00f3n del gaucho como tipo social, \u201cel m\u00e1s desamparado de la suerte y de los hombres\u201d, a pesar de su probado patriotismo, y se da lugar para una referencia favorable a la actitud de Rosas frente a los gauchos. La carta reitera muchas afirmaciones impl\u00edcitas en el poema; sobre todo, las que se refieren al infortunio del gaucho. Valdr\u00e1 la pena volver a esa larga noche del gauchaje a la que alude Sald\u00edas, identificable acaso, con la noche ritual del canto 32, previa a la di\u00e1spora de Fierro, sus hijos y el hijo de Cruz; tambi\u00e9n habr\u00e1 que llevar m\u00e1s all\u00e1 la alusi\u00f3n a esos \u201cmisterios tan \u00edntimos y tan mal comprendidos\u201d que se ocultan en el seno de la pampa y descifrar el signo de \u201cese Sud de tiernos y dolorosos recuerdos\u201d. Sald\u00edas va desde la precisi\u00f3n hist\u00f3rica a la alusi\u00f3n levemente cr\u00edptica. Las primeras cartas sobre&nbsp;<em>Martin Fierro<\/em>. He procurado poner el acento en aquellos aspectos del epistolario sobre el&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;que se mantienen m\u00e1s vivos; que vale la pena repensar; que acaso todav\u00eda hoy no han sido llevados a sus \u00faltimas consecuencias. No s\u00f3lo desde una posici\u00f3n historicista vale la pena retomar esos juicios iniciales, comprometidos por posiciones pol\u00edticas y est\u00e9ticas divergentes. Si concebimos la estructura del poema no al modo de una vertebraci\u00f3n fosilizada, sino aceptando su dial\u00e9ctica interna, que se integra en un constante examen de significantes jugados en el tiempo, sentiremos c\u00f3mo, desde los r\u00e1pidos apuntes de estas cartas lejanas, el tejido del poema de Hern\u00e1ndez se hace m\u00e1s intrincado y a la vez trasl\u00facido. La cr\u00edtica tiene el primer cimiento en esos testimonios. Y es un cimiento fuerte\u201d. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo mito puede ser entendido como un relato tradicional sobre las acciones memorables de un personaje, el h\u00e9roe, en un tiempo lejano y prestigioso (Molina Ahumada, 2009). Estas narraciones proporcionan modelos a la conducta humana confiriendo significaci\u00f3n y valor a la existencia. (Eliade, 1991). El mito se convierte as\u00ed en el motor de las acciones del hombre (Mari\u00e1tegui, 2005), puesto en marcha por ese personaje principal, el h\u00e9roe que es \u201cel portador de los cambios\u201d (Campbell, 1949). El concepto de h\u00e9roe implica una valoraci\u00f3n de la acci\u00f3n del protagonista, representa una categor\u00eda que remite a una visi\u00f3n \u00e9tica del mundo, ya que el aspecto por el que el imaginario popular los ha entronizado como h\u00e9roes es \u201cel m\u00f3vil \u00e9tico de su acci\u00f3n orientada siempre a construir un mundo mejor\u201d (Bauz\u00e1, 2007: 7). El h\u00e9roe existe por sus acciones, que son ejemplares; pero tambi\u00e9n existe por la palabra que narra sus gestas y hace que perduren en la memoria colectiva. De este modo, la narraci\u00f3n heroica manifiesta el devenir cultural de un grupo social formando parte de sus relaciones comunitarias, de los lazos que los miembros de esa comunidad entablan con la vida y con la muerte. Molina Ahumada considera que el mito puede ser pensado como un enunciado particular dentro de una larga tradici\u00f3n y que la literatura retoma esos enunciados reconstruy\u00e9ndolos (Molina Ahumada, 2009). Primero, en todo mito se produce la reiteraci\u00f3n de algunos n\u00facleos significativos que act\u00faan como unidades estructurales m\u00ednimas de sentido simb\u00f3lico, los denominados mitemas (L\u00e9vi-Strauss, 1977) y luego, la literatura retoma el mito recuperando y \u201ctraduciendo\u201d estos mitemas que \u201cpor efecto de esta lectura traslaticia (\u2026) son transformados en met\u00e1foras\u201d (Molina Ahumada, 2009: 20).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario recurrir a las palabras de \u00c1ngel Battistessa: \u201cEl poema, por el contrario, reserva muy cabales todos los rasgos de esa semblanza conjunta: Fierro, Cruz, los muchachos, el Viejo Vizcacha, el Moreno y las dem\u00e1s criaturas po\u00e9ticas directa o indirectamente evocadas en el relato. En el poema no se cifra toda la Argentina, ni siquiera toda la Argentina de ayer. Queda retenido, en cambio, y con trazos precisos, enteros, un momento de la vida r\u00fastica en el Plata sobre las fechas que bien se conocen. El poema constituye adem\u00e1s, -y no es su menor m\u00e9rito- un inigualado repertorio de los saberes y dichos tradicionales en \u00e9l arquet\u00edpicamente fijados por el poeta en el plano atemporal de las realizaciones est\u00e9ticas bien logradas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estas reflexiones procuramos plantear la posibilidad de analizar desde diferentes \u00e1ngulos una obra con matices, contradicciones y hallazgos. Apelamos, como ense\u00f1\u00f3 Vi\u00f1as, a que toda lectura es un test proyectivo. Y la escritura&nbsp;&nbsp;un conjuro simb\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Carlos Penelas \/ Buenos Aires, 14 de junio de 2022<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>L\u00edmites, conjuros y territorios en el&nbsp;Mart\u00edn Fierro &nbsp;La palabra&nbsp;gaucho&nbsp;deriva del<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":104454,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[36,8126],"tags":[262,3820],"class_list":["post-115095","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-opiniones","tag-carlos-penelas","tag-martin-fierro"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/115095","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=115095"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/115095\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/104454"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=115095"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=115095"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=115095"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}