{"id":116365,"date":"2026-07-06T05:33:00","date_gmt":"2026-07-06T05:33:00","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=116365"},"modified":"2026-07-07T15:39:52","modified_gmt":"2026-07-07T15:39:52","slug":"petiteros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/petiteros\/","title":{"rendered":"Petiteros y cajetillas del Petit Caf\u00e9: \u201cLos a\u00f1os lo\u00adcos\u201d."},"content":{"rendered":"<h2>Petiteros porte\u00f1os<\/h2>\n<p>El \u201cPetit Caf\u00e9\u201d era una confiter\u00eda tradicional del Barrio Norte. Estaba situada en Santa Fe pasando Callao, m\u00e1s precisamente en Santa Fe 1820, en \u201cla gran v\u00eda del norte\u201d, seg\u00fan era costumbre decir. Se inaugur\u00f3 a fines del siglo XIX y perdurar\u00e1 hasta la d\u00e9cada del setenta.<\/p>\n<p>La confiter\u00eda era de estilo art-d\u00e9co; dispon\u00eda de dos salones amplios con grandes espejos, columnas de m\u00e1rmol, aplicaciones de hierro forjado, bronces y tulipas. Las mesas eran de m\u00e1rmol veteado, sobre las que se apoyaban grandes ceniceros de quebracho, y las sillas de cuero, comod\u00edsimas. Al fondo estaba la peluquer\u00eda para caballeros. En un tiempo se consumieron \u201cchatos\u201d de cerveza, los proverbiales s\u00e1ndwiches triples, los canap\u00e9s, y en los cuarenta y cincuenta est\u00e1 de moda beber Cuba-libre, o claritos cuando toca ostentar ante el mozo de la \u201cMeca\u201d de Santa Fe y Callao.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEj70_ocq0QjCxrinc9jKRBnN9iJfNgTxgLMTSX_oA0LVDxUgisw8SV3B5mzzlwcnC_AnUEB29Zbga4ZdtC-Al3adBth2fhAewGNOqDmMJA_p-2FWCOguldWT5U7wYkDxbnWUSFXhdajJpsaLPfLYXtui8Fp0RxvHUQ1qPF4L80FPeJZ3YDnMkQa_i0gtw\/s700\/202026-petiteros.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEj70_ocq0QjCxrinc9jKRBnN9iJfNgTxgLMTSX_oA0LVDxUgisw8SV3B5mzzlwcnC_AnUEB29Zbga4ZdtC-Al3adBth2fhAewGNOqDmMJA_p-2FWCOguldWT5U7wYkDxbnWUSFXhdajJpsaLPfLYXtui8Fp0RxvHUQ1qPF4L80FPeJZ3YDnMkQa_i0gtw\/s320\/202026-petiteros.jpg\" width=\"320\" height=\"231\" border=\"0\" data-original-height=\"505\" data-original-width=\"700\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><\/p>\n<p>Persona elegante que frecuenta ambientes elegantes: el Petit Caf\u00e9 (Santa Fe 1820), paradigm\u00e1ticamente, desde comienzos de siglo y hasta el primer peronismo. El petitero usaba blazer azul, ropa ce\u00f1ida <strong>(equivale al metrosexual de nuestros d\u00edas).<\/strong> El vocablo, en desuso.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjIM2UjM5eF1r7UEcEKj1Ga96BYDTnQsrvoBhMYNX9_2O_vOU6dyV1NEFxo-in-MGGZ_yMURz-6M9a73ICLBQaQqUwry020nlVwKbOjMwwgf8i9Spa95hAzcZYKjcg7sDkSBqP2yIQIzv7tBJJzJMFrDY_89R-gNg9GbDFv6kvgUZEnW8fBbXO6Jzqzeg\/s980\/202022-980x657.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjIM2UjM5eF1r7UEcEKj1Ga96BYDTnQsrvoBhMYNX9_2O_vOU6dyV1NEFxo-in-MGGZ_yMURz-6M9a73ICLBQaQqUwry020nlVwKbOjMwwgf8i9Spa95hAzcZYKjcg7sDkSBqP2yIQIzv7tBJJzJMFrDY_89R-gNg9GbDFv6kvgUZEnW8fBbXO6Jzqzeg\/s320\/202022-980x657.jpg\" width=\"320\" height=\"215\" border=\"0\" data-original-height=\"657\" data-original-width=\"980\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><\/p>\n<p>Persona que manifiesta gustos propios de la clase social acomodada. Petiteros se llamaba a los que concurr\u00edan, vestidos muy a la moda, al Petit Caf\u00e9 que estaba en Santa Fe y Callao.<\/p>\n<p>Por los a\u00f1os \u201940 y \u201950, el Petit Caf\u00e9 lleg\u00f3 a convertirse en un reducto antiperonista por excelencia. Se dice que all\u00ed se reun\u00edan los opositores para complotar contra el gobierno. Con decirle que no salv\u00f3 de la quema de locales opositores ocurrida en abril de 1953.<\/p>\n<p>\u201cLos a\u00f1os locos\u201d, los \u201croaring twenties\u201d de los norteamericanos, invadieron todos los pa\u00edses y les imprimieron el sello de lo atrevido, lo novedoso, lo sorprendente. En Buenos Aires comenz\u00f3 a vivirse la euforia de los placeres, como si aquellos muertos no contaran. La consigna era divertirse y adoptar las nuevas modas, reconstruyendo los v\u00ednculos con la lacerada Europa y los Estados Unidos y tratando de adoptar lo que embellecieron la vida.<\/p>\n<p>En 1922 el pa\u00eds contaba con una poblaci\u00f3n de 9.190.923 habitantes; la Capital Federal ya concentra casi 1.8 millones de habitantes. Las v\u00edas ferroviarias cubren 43.024 kil\u00f3metros, mientras que por las calles porte\u00f1as maniobran 6853 autos particulares, 7.176 autos de alquiler; 75 \u00f3mnibus y 1824 camiones. En menos escala, 700 motocicletas. Y en el campo transitan ya unos 200 tractores.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgnhUxlT8h7u0e_M0zDG-8vLl2n2adJoP9iM-Q4pc-HbPLc3NwiwDEKYOl3qS3kYG27dhb5GRMBcBeucIqQaRgx2ZXS9eWonj6fgEcBrGd5IQz401oKlUoZi0TzlQmd2IuPrr-OZuxbI6BfKtUnCIbC7IAHOnU-MYo0UcTuehlPmiF_GbTXsWKOaph0ng\/s271\/descarga%20(13).jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgnhUxlT8h7u0e_M0zDG-8vLl2n2adJoP9iM-Q4pc-HbPLc3NwiwDEKYOl3qS3kYG27dhb5GRMBcBeucIqQaRgx2ZXS9eWonj6fgEcBrGd5IQz401oKlUoZi0TzlQmd2IuPrr-OZuxbI6BfKtUnCIbC7IAHOnU-MYo0UcTuehlPmiF_GbTXsWKOaph0ng\/s1600\/descarga%20(13).jpg\" width=\"271\" height=\"186\" border=\"0\" data-original-height=\"186\" data-original-width=\"271\" data-original- alt=\"\" title=\"\"><\/a><\/p>\n<p>Cuenta el diario \u00c9poca: &nbsp;El origen de la frase acu\u00f1ada por Macoco data de comienzos de los a\u00f1os 20. \u201cLos j\u00f3venes de la alta sociedad de Buenos Aires gastan mucho dinero en cabarets y se divert\u00edan tirando manteca al techo usando sus cubiertos como catapultas. La idea era competir para ver qui\u00e9n era capaz de dejar pegados m\u00e1s pedazos de manteca o cu\u00e1l de ellos se manten\u00eda adherido por m\u00e1s tiempo, ganando tambi\u00e9n el que m\u00e1s tiraba provocando luego la ca\u00edda de las bailarinas que patinaban con la manteca cuando \u00e9sta se ca\u00eda al piso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n gozaban cuando alg\u00fan fragmento grasoso se despegaba y ca\u00eda sobre un cliente desprevenido. Esta pr\u00e1ctica absurda pero real era propia de los llamados cajetillas o petiteros. Cajetilla proviene de Espa\u00f1a, donde significa paquete de cigarrillos, s\u00f3lo que toma el sentido que suele darse a paquete para indicar algo muy arreglado, prolijo o de buen gusto. En tanto que los petiteros eran los que frecuentaban el famoso y exclusivo caf\u00e9 \u00abPetit Par\u00eds\u201d, sobre la calle Santa Fe, frente a la actual Plaza San Mart\u00edn.<\/p>\n<h2>Hijo del Petit Caf\u00e9 que le diera nombre y vida, el petitero fue un personaje sin igual de los porte\u00f1os a\u00f1os \u201940.<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjuEEC-MIlQGt_Cyij3zjPrcsnxwR-2Oom5mi8OPzELJK9P3EzWhq4syMxCmrCTXSn_5KvMfupw-UMx_9Qo1xSaK3oantnEh_h5UL2lRfpzv8WvdWweoncXWf4ol9V57eaX80LOVaMyBrLsFOPXOfcLfWyh6ofOiY85BYnPC3lP6AIFuZPA2CU7Tq_rCg\/s293\/descarga%20(14).jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjuEEC-MIlQGt_Cyij3zjPrcsnxwR-2Oom5mi8OPzELJK9P3EzWhq4syMxCmrCTXSn_5KvMfupw-UMx_9Qo1xSaK3oantnEh_h5UL2lRfpzv8WvdWweoncXWf4ol9V57eaX80LOVaMyBrLsFOPXOfcLfWyh6ofOiY85BYnPC3lP6AIFuZPA2CU7Tq_rCg\/s1600\/descarga%20(14).jpg\" width=\"172\" height=\"293\" border=\"0\" data-original-height=\"293\" data-original-width=\"172\" data-original- alt=\"\" title=\"\"><\/a><\/p>\n<p>El lunfardo supo someter a los sujetos de su especie, el \u201cpetitero\u201d asom\u00f3 al argot porte\u00f1o por excelencia luego de que el \u201ccajetilla\u201d, el \u201cfif\u00ed\u201d y el \u201cpituco\u201d hicieran lo propio. Linda seguidilla de vocablos con los que referir a un tipo de clase inconfundible: rostro afeitado, buena pilcha, mejores modales, altas aspiraciones. Nada de rudezas ni guapeadas, que para ello ya est\u00e1n los compadritos del sur. Aqu\u00ed, en el norte, la hombr\u00eda es otra cosa. Aunque, claro est\u00e1, m\u00e1s de uno se la haya tomado para la chacota. La pregunta es,<\/p>\n<h2>El Petit del petitero<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEilOoY4o_UkOAKaowaOvSHhAEjen6VYnYfeherHSyORON2g9uXfwYM9l6RmFf-qttlE78Dt4lXdbM-meWnQq00AVpF_Z081gG5J68qKHtfgFBvme3qklenBpIMkGepLIFQnOYi4syo4quqSdku_vZUnnBBphnQkKfGyfjvIwixC2CK6lOeV13c2cAN1EA\/s1024\/fotohomepetitero.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEilOoY4o_UkOAKaowaOvSHhAEjen6VYnYfeherHSyORON2g9uXfwYM9l6RmFf-qttlE78Dt4lXdbM-meWnQq00AVpF_Z081gG5J68qKHtfgFBvme3qklenBpIMkGepLIFQnOYi4syo4quqSdku_vZUnnBBphnQkKfGyfjvIwixC2CK6lOeV13c2cAN1EA\/s320\/fotohomepetitero.jpg\" width=\"320\" height=\"320\" border=\"0\" data-original-height=\"1024\" data-original-width=\"1024\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><\/p>\n<p>Avenida Santa Fe al 1820, ese fue el sitio elegido por los catalanes que, all\u00e1 por 1926, fundaron el llamado \u201cPetit Caf\u00e9\u201d. Una confiter\u00eda que, desde el comienzo, pareci\u00f3 v\u00e9rselas peludas. Pues menuda disputa fue la que protagoniz\u00f3 con la imponente vecina. Erigida exactamente en la esquina de Santa Fe y Callao, en la vereda opuesta al Petit Caf\u00e9, la confiter\u00eda del \u00c1guila supo ser reducto de la vieja guardia porte\u00f1a, esa que discut\u00eda asuntos de Estado, artes y otras rigideces; mientras los canosos camareros consent\u00edan sus caprichos de men\u00fa ya conocidos. \u00bfQu\u00e9 quedaba, entonces, para el Petit caf\u00e9? Con sus dos amplios y espejados salones, sus columnas de m\u00e1rmol, sus apliques de bronce y hierro forjado, y sus tulipas, este caf\u00e9 tuvo su propia e indiscutida clientela. Quien acud\u00eda a las mesas de m\u00e1rmol veteado del Petit Caf\u00e9 eran los elegantes j\u00f3venes del momento. S\u00ed, se\u00f1ores. \u00a1Habemmus petiteros!<\/p>\n<h2>Petitero en expansi\u00f3n<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEiyVNAc88dSh-nlbosX1mFR8So7EtMsCMZxGEdB7VwG0H5jpXD9_zfyB3Q7PwM3hafpv1bwfYIMW5Y_xTjvK570F_TpWZk6Gnh-1S_dzpq_uQf06n8vy7cKAJznQ6XvHcfEFvvdNtL_Os3DfDRkHYo2zXBUE-RdsdhdFwfuNreLMQiQBphs0H3Is5JVDA\/s653\/petitero3.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEiyVNAc88dSh-nlbosX1mFR8So7EtMsCMZxGEdB7VwG0H5jpXD9_zfyB3Q7PwM3hafpv1bwfYIMW5Y_xTjvK570F_TpWZk6Gnh-1S_dzpq_uQf06n8vy7cKAJznQ6XvHcfEFvvdNtL_Os3DfDRkHYo2zXBUE-RdsdhdFwfuNreLMQiQBphs0H3Is5JVDA\/s320\/petitero3.jpg\" width=\"320\" height=\"221\" border=\"0\" data-original-height=\"450\" data-original-width=\"653\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><\/p>\n<p>El frecuentar el Petit Caf\u00e9 otorgaba chapa de petitero, s\u00ed. Pero el asunto no terminaba all\u00ed. Petitero no se nace, se hace. \u00bfQuiere saber c\u00f3mo? &nbsp;Por lo pronto, comience por la estampa: \u201cPetitero, con pullover y de saco con tajitos \/ Con zapatos mocasines \/ \u00a1Y con camisa de ori\u00f3n!\u201d Como anillo al dedo supieron calzarle al petitero los versos del tango hom\u00f3nimo. Al parecer, la pluma de Cammarota, Libreto y Lipesker ya lo ten\u00eda bien junado. \u201c\u00a1Petiteros mariones!\u201d Que no se diga\u2026 \u00bfAcaso la estrechez atenta contra la hombr\u00eda? Pues f\u00edjese que el Don iba todo entalladito, tanto en su saco como en sus pantalones. Infaltables mocasines de remate, y un toque de distinci\u00f3n otorgado por las trabitas colocadas en el redondo cuello de la camisa. Lo que se dice, un \u201cnene bien\u201d. \u00bfY la cabellera? La cl\u00e1sica desprolijidad prolija, pues en el look del petitero de ley, nada est\u00e1 librado al azar. \u201c\u00a1Petitero! \/Tu melena ensortijada \/Justo para la cachada \/ Es cordial invitaci\u00f3n\u201d. En especial, si de los engominados guapos del sur se trataba. Porque, d\u00e9jeme decirle, el petitero cobr\u00f3 un car\u00e1cter tal que bien supo trascender los muros del Petit Caf\u00e9 que lo viera nacer. Eso s\u00ed, para d\u00e1rsela de petitero, hab\u00eda que tener con qu\u00e9 (especialmente, unos cuantos morlacos y una distinci\u00f3n mamada de cuna). De all\u00ed que, en su intento de pertenecer al c\u00edrculo, m\u00e1s de un imitador haya quedado en off-side. \u201cVos te cre\u00e9s que yo no s\u00e9 \/ Que viv\u00eds lejos del centro, \/ Pero and\u00e1s ancho y contento \/ En Callao y Santa Fe\u2026\u201d<\/p>\n<h2>Cultura \u201cpetitera\u201d Un gorila de naciemiento.<\/h2>\n<p>\u00bfEl look ?&nbsp; Ser petitero ten\u00eda implicancias menos superfluas, como ser: simpatizar con el rugby -aunque ni jota de su reglamento supiera-, afinar su o\u00eddo con el jazz y grandes bandas del swing, y gastar la pista con una se\u00f1orita acorde a puro bolero. Nada de tango ni milonga, que eso es cosa populacha. Y hablando de Roma, si es que alguno &nbsp;simpatizaba con el \u201cfulbo\u201d, de ning\u00fan modo lo har\u00eda con el club de la ribera. <strong>\u00bfBostero? Nunca. \u00bfPeronista? Jam\u00e1s.<\/strong> Todo cuanto tuviera acento norteamericano sonaba mejor. Porque, desde luego, el petitero hablaba ingl\u00e9s -o, al menos, hac\u00eda el intento- y dem\u00e1s \u201cidiomas\u201d que nunca se sab\u00eda cu\u00e1les eran, pero que \u00e9l aseguraba dominar. Sin dudas, una joyita de alto brillo para las refinadas jovenzuelas. Imag\u00edneselas, con la \u00f1ata contra el vidrio del Petit Caf\u00e9, prontas para pispear a los aut\u00e9nticos petiteros -reducido y selecto grupo, unos pocos conocidos- relatar sus epopeyas, enrostrarse entre s\u00ed las distinguidas fiestas a las que acud\u00edan, sus conquistas en los balnearios del norte bonaerense.<\/p>\n<h2>La debacle<\/h2>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 valiosa especie la suya! Y qu\u00e9 pecado su peligro de extinci\u00f3n. A fin de cuentas, si el grupo no se ampl\u00eda\u2026Bienvenidos sean los mentados imitadores, m\u00e1s no fueran una grotesca versi\u00f3n de los originales. Ocurre que el n\u00famero no hace a la calidad; y de tanto petitero suelto, no tardaron en aparecer los intentos de liderazgo: petiteros que asomaban su cabeza por sobre los otros para comandar la manada. Vea usted, la de esc\u00e1ndalos que se suscitaron. Con decirle que no falt\u00f3 hasta quien se atreviera a entrar de a caballo al Petit Caf\u00e9. \u00bfQu\u00e9 tal? No me diga nada, est\u00e1 pensando que esto fue s\u00f3lo el anticipo de la debacle. Y est\u00e1 usted en lo cierto. Para colmo, la desvirtuada masificaci\u00f3n de petiteros se vio alimentada por la popularidad de sus famosos trajes de tres botones. Bastaba con darse una vuelta por la tienda \u201cLa Avispa\u201d para hacerse de uno, y a precio ganga. \u00a1As\u00ed no se puede!<\/p>\n<p>Ya desvirtuado el asunto, y transcurridos los dorados a\u00f1os \u201940 (d\u00e9cada c\u00faspide para los petiteros), la sentencia final fue decretada por el propio semillero: en 1973, el Petit Caf\u00e9 cerr\u00f3 sus puertas. Fin de la funci\u00f3n petitera, pero no as\u00ed de su locuaz recuerdo. Si m\u00e1s de uno continuar\u00e1 divirti\u00e9ndose a su costilla\u2026 Y no ha de faltar sobreviviente que rememore su pasado con hidalgu\u00eda: \u201c\u00a1Petitero!, al mirarte las mujeres te sonr\u00eden \/ los muchachos se te r\u00eden \/ no comprenden tu valor! \/ \u00a1Ellos no est\u00e1n en la onda \/ y se burlan de la moda, \/ mientras vos tom\u00e1s con soda \/ tu cremita con caf\u00e9!\u2026\u201d<\/p>\n<p><strong>UNA HISTORIA SIGNIFICANTE<\/strong><br \/>\nA grandes razgos, en su larga historia, la confiter\u00eda fue una parte significativa de la vida de la ciudad. En un primer sentido, en la existencia circular del barrio, privilegiado y elegante. A\u00fan lo es, aunque para muchos no es ni la sombra de lo que fue. Se dice que el barrio est\u00e1 en decadencia. En segundo lugar, el \u201cPetit Caf\u00e9\u201d emblematiz\u00f3 la opini\u00f3n de los argentinos. Ha sido un s\u00edmbolo, y por dicho car\u00e1cter debi\u00f3 pagar las consecuencias. En los a\u00f1os cuarenta y cincuenta, cuando el pa\u00eds estaba duramente dividido entre peronistas y antiperonistas, adquiere resonancia nacional. La opini\u00f3n p\u00fablica, el gobierno de Per\u00f3n y Evita, la oposici\u00f3n, etc\u00e9tera, lo visualizan como uno de los baluartes del antiperonismo. All\u00ed, se comentaba, se reun\u00edan los opositores, los contras; all\u00ed concurren los j\u00f3venes antiperonistas, los oligarcas y los pitucos del Barrio Norte a hablar mal del Gobierno, y para complotar. Tal es as\u00ed, que en la noche del 15 de abril de 1953 el \u201cPetit Caf\u00e9\u201d fue incendiado intencionalmente y saqueado; los bomberos aparecieron varias horas m\u00e1s tarde. Ese 15 de abril fue un d\u00eda salvaje, que debe llenar de verg\u00fcenza a los unos y los otros. Se pusieron bombas en un acto peronista en la Plaza de Mayo, se incendiaron locales de partidos pol\u00edticos, la Casa del Pueblo entre ellos, y el Jockey Club de la calle Florida.<\/p>\n<p><strong>PERSONAJES Y CULTURA<\/strong><br \/>\nAl \u201cPetit Caf\u00e9\u201d van los petiteros, as\u00ed se les denomina, y la moda se extiende a los barrios. Al petitero lo condiciona la vestimenta, y en los barrios es una imitaci\u00f3n &nbsp;\u2013por lo tanto exagerada y falsa\u2013 de la cultura vestimenta masculina de la clase media alta. El petitero advenedizo de los barrios de clase media o de las zonas populares, remeda a los \u201cni\u00f1os bien\u201d del Barrio Norte. Veamos la vestimenta: el saco debe ser con dos tajitos y tres botones (\u201cdos tajitos\/ tres botones\/ petiteros maricones\u201d). Es decir, justo, derecho, corto, apretado, comprimido. El pantal\u00f3n, de acuerdo con el saquito, tambi\u00e9n ser\u00e1 estrecho, a veces sin botamanga. En el calzado se imponen los mocasines, la corbata de lana de un solo color o de tipo escoc\u00e9s, el nudo tradicional, y el cuello de la camisa, de ser posible redondo, se le encaja la \u201ctrabita\u201d, brete que obliga al que la usa a una inc\u00f3moda posici\u00f3n de \u201cfirme\u201d. El uniforme del petitero es el blazer azul y el pantal\u00f3n gris, s\u00edmil del atuendo de los colegios privados del Barrio Norte, Belgrano, Devoto, San Isidro. En invierno usa sweter celeste o amarillo.<\/p>\n<p>La cultura petitera es una parodia de aquello que se considera \u201cbien\u201d o bian, seg\u00fan se hable. Es de rigor que el petitero sea antiperonista, jam\u00e1s hincha de Boca, afecto al rugby (aunque m\u00e1s nos sea sentimentalmente) y a todo lo que sea \u201camericano\u201d. Debe bailar exclusivamente jazz y alg\u00fan bolero, muy apretado, con las chicas de la barra. El petitero es cursi, haciendo grave el tono de la voz (habla con la papa en la boca), adoptando un andar de brazos ca\u00eddos a lo largo del cuerpo, levemente inclinado hacia delante, sin arrastrar los pies. Aspira al tipo de semi intelectual, pues para el petitero un libro bajo el brazo tambi\u00e9n viste. Parlotea ingl\u00e9s e \u201cidiomas\u201d, es candidato a estudiar abogac\u00eda y se peina con fijador, bien estirado, exhibiendo un semblante sin barba y sin bigotes. Adem\u00e1s es misero: proviene de colegios religiosos o anda cerca de las parroquias.<\/p>\n<p><strong>LOS QUE LO FUERON ANTES<\/strong><br \/>\nAunque el \u201cPetit Caf\u00e9\u201d de Santa Fe y Callao ha desaparecido, a\u00fan quedan petiteros, mejor dicho, ex petiteros en el Barrio Norte. Redondean los setenta a\u00f1os. Claro, no se visten de la manera distintiva &nbsp;de entonces ni caminan de ese modo amanerado, pero no se olvidaron los peque\u00f1os detalles de los tiempos idos, sea en el blazer azul, los mocasines, los peinados. Y, para asombro de la metamorfosis, algunos, en su momento, se hicieron menemistas.<\/p>\n<h2>Una moda masculina que alborot\u00f3 la sociedad de los a\u00f1os cincuenta<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgUuhV4MDagxNtUk1XJu3Wb4YgvcQ_TDzcm1sTraWW80CQ_cjkznCk_3-pEdWY0dzMCychEGZZFRjmX9nPcS8LEUgFEOq83_8dWNdN9Ono9Anex8_ObL64JkFT2clKkvLRTcyKr88aBW-mLbL3ef4x8UP9jJXVMQ96xoKmaHpw5P4PEnjdGp3txkQToOg\/s1024\/202021-1024x764.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgUuhV4MDagxNtUk1XJu3Wb4YgvcQ_TDzcm1sTraWW80CQ_cjkznCk_3-pEdWY0dzMCychEGZZFRjmX9nPcS8LEUgFEOq83_8dWNdN9Ono9Anex8_ObL64JkFT2clKkvLRTcyKr88aBW-mLbL3ef4x8UP9jJXVMQ96xoKmaHpw5P4PEnjdGp3txkQToOg\/s320\/202021-1024x764.jpg\" width=\"320\" height=\"239\" border=\"0\" data-original-height=\"764\" data-original-width=\"1024\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><br \/>\n<strong>\u00bfC\u00f3mo vest\u00edan los Petiteros?<\/strong><br \/>\nEl uniforme del petitero es el blazer azul y el pantal\u00f3n gris, s\u00edmil del atuendo de los colegios privados del Barrio Norte, Belgrano, Devoto, San Isidro. En invierno usa sweter celeste o amarillo.<\/p>\n<p>Para algunos fue apenas una moda masculina: ajustados sacos cortos con dos tajitos, solapas breves, tres botones -necesariamente de gabardina beige en verano-, camisas de cuello redondo para traba, y pu\u00f1os para gemelos, zapatos con hebilla y mocasines, todo a medida. Fue la indumentaria de los vanguardistas que militaron en esa pituca tendencia que alborot\u00f3 a la femenina sociedad porte\u00f1a de los a\u00f1os cincuenta: se los consider\u00f3 seductores emblem\u00e1ticos e invitados imperdibles para las mejores fiestas. Su identidad no se ci\u00f1\u00f3 a la vestimenta, sino a otros perfiles costumbristas encumbrados, aunque los petiteros no fueron originarios de la aristocracia nativa. La vestimenta, los lugares de lucimiento, el copet\u00edn, la tertulia y los deportes que eligieron como postas de conquista rom\u00e1ntica y reclutamiento para fiestas coincid\u00edan con los de cierta alcurnia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Petiteros porte\u00f1os El \u201cPetit Caf\u00e9\u201d era una confiter\u00eda tradicional del<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":116366,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[51,36],"tags":[2130,143,10698,12517,12516,11027],"class_list":["post-116365","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte-arte-arte","category-cultura","tag-ciudad-de-buenos-aires","tag-buenos-aires","tag-cafe-la-paris","tag-petit-cafe","tag-petiteros","tag-shusheta"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116365","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=116365"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":174807,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116365\/revisions\/174807"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/116366"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=116365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=116365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=116365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}