{"id":162906,"date":"2026-07-19T01:05:27","date_gmt":"2026-07-19T01:05:27","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=162906"},"modified":"2026-07-19T12:25:42","modified_gmt":"2026-07-19T12:25:42","slug":"berretin-historia-y-sentidos-de-una-palabra-con-alma-rioplatense","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/berretin-historia-y-sentidos-de-una-palabra-con-alma-rioplatense\/","title":{"rendered":"Berret\u00edn: historia y sentidos de una palabra con alma rioplatense"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong> <\/strong> Del gorrito genov\u00e9s al capricho porte\u00f1o, pasando por el lunfardo y el teatro criollo<br \/><strong> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong> <\/strong><br \/><strong>\u201cBerret\u00edn\u201d es m\u00e1s que un capricho: es una joya sem\u00e1ntica que condensa siglos de historia, giros idiom\u00e1ticos, cruces culturales y un retrato del alma porte\u00f1a. Desde los italianismos del siglo XX hasta los tangos de mala vida, esta palabra lleva en sus letras un pedazo de la identidad rioplatense.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Del puerto al coraz\u00f3n del lunfardo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los numerosos italianismos que se metieron en el habla del R\u00edo de la Plata durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, uno se qued\u00f3 a vivir con derecho adquirido: <em>berret\u00edn<\/em>. El t\u00e9rmino, que hoy se usa para nombrar un capricho fuerte, una man\u00eda o una obsesi\u00f3n cari\u00f1osa, tiene ra\u00edces m\u00e1s profundas y sabrosas que un simple arranque emocional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ling\u00fcista Giovanni Meo Zilio, en su trabajo <em>Genovesismos en el espa\u00f1ol rioplatense<\/em>, publicado por la <em>Nueva Revista de Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica<\/em> (t. XVII, 1963-1964), sostiene que <em>berret\u00edn<\/em> viene del genov\u00e9s <em>beret\u00edn<\/em>, que significa \u2018gorrito\u2019. Nada que ver, aparentemente, con el capricho. Sin embargo, en ese mismo dialecto italiano existe la expresi\u00f3n <strong>\u00abghe gia o beret\u00edn\u00bb<\/strong>, que significa \u201cest\u00e1 encaprichado\u201d, lo cual abre la puerta a un hermoso cambio de sentido: del objeto a la actitud, de la cabeza al deseo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En contraposici\u00f3n, Am\u00e9rico Castro hab\u00eda propuesto un origen milan\u00e9s (<em>baret\u00edn<\/em>), pero fue el genov\u00e9s el que se impuso como m\u00e1s plausible, por cercan\u00eda fon\u00e9tica y por las expresiones propias del dialecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY qu\u00e9 tiene que ver un gorrito con un capricho? Mucho, si se considera que en el lunfardo las met\u00e1foras suelen estar a la vuelta de la esquina. Como se\u00f1ala Meo Zilio, hay otros paralelos internacionales que refuerzan este pasaje de lo concreto a lo emocional: en franc\u00e9s, <em>beguin<\/em> (una cofia femenina) termin\u00f3 significando \u201camor repentino\u201d, y en vasco, <em>casqueta<\/em> refiere a una rabieta infantil. Es decir, en todas partes se cuecen gorros, y en Buenos Aires, adem\u00e1s, se los sue\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La \u00abr\u00bb doblada y la furia del berraco<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El refuerzo de la <em>r<\/em> en <em>berret\u00edn<\/em> (y no <em>beret\u00edn<\/em>, como ser\u00eda el original genov\u00e9s) probablemente provenga de la influencia del castellano <em>birrete<\/em> \u2014otro gorrito, claro\u2014. Adem\u00e1s, como bien anot\u00f3 J. Corominas, la ra\u00edz <em>berr-<\/em> en espa\u00f1ol es f\u00e9rtil en palabras con connotaciones intensas y emotivas: <em>berrear<\/em>, <em>berrinche<\/em>, y el propio <em>verres<\/em>, en lat\u00edn, que significa \u00abverraco\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, el <em>berret\u00edn<\/em> no es solo un caprichito: es una explosi\u00f3n emocional, una tozudez con garra, un deseo encaprichado que grita desde el fondo del alma y se empecina en salirse con la suya.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Entre tangos, sainetes y obsesiones<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien los diccionarios comenzaron a registrar la palabra bastante tarde \u2014reci\u00e9n a partir de los a\u00f1os \u201940 y \u201950 aparece en compilaciones como la de Malaret, Vidart o Gobello\u2014, su uso popular era ampliamente anterior. En el teatro criollo, por ejemplo, <em>berret\u00edn<\/em> aparece con fuerza en obras fundamentales del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <strong>\u00abMateo\u00bb (1923)<\/strong>, de Armando Disc\u00e9polo, se le dice al protagonista:<br \/><em>\u201cEse berret\u00edn va a ser su ruina. No veo la hora de que se le muera.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en <strong>\u00abEl puente\u00bb (1941)<\/strong>, de Carlos Gorostiza, el personaje Pich\u00edn sentencia con resignaci\u00f3n:<br \/><em>\u201cTiene cada berret\u00edn ese.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tambi\u00e9n el tango lo hizo suyo. En la letra de <em>\u201cHac\u00e9me caso a m\u00ed\u201d<\/em>, se aconseja a una mujer dejar de lado esos <em>berretines de ser vedette<\/em>, si quiere progresar. El <em>berret\u00edn<\/em>, entonces, no solo expresa deseo, sino tambi\u00e9n desviaci\u00f3n del camino socialmente aceptado: una suerte de \u201cempecinamiento est\u00e9tico\u201d en hacer lo que se le canta, aunque cueste caro.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lenguaje tumbero y doble vida sem\u00e1ntica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino tambi\u00e9n encontr\u00f3 un nicho en el lenguaje carcelario. Ya en 1915, L. Villamayor anotaba <em>berret\u00edn<\/em> como \u201csitio donde se guarda algo\u201d, y lo asociaba a expresiones del hampa como <em>\u201cdar dique y berret\u00edn\u201d<\/em>, una maniobra delictiva para estafar a incautos con billetes falsos o baratijas disfrazadas de tesoros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este uso devino, con los a\u00f1os, en otra acepci\u00f3n lunfarda: la de <em>berret\u00edn<\/em> como \u00abcosa de poca calidad pero apariencia llamativa\u00bb, lo que el pueblo bautiz\u00f3 como <strong>berreta<\/strong>. En este sentido, <em>berret\u00edn<\/em> y <em>berreta<\/em> ser\u00edan primos hermanos: uno expresa la obsesi\u00f3n y el otro, la trampa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La resistencia del capricho porte\u00f1o<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de quienes pronosticaron su muerte sem\u00e1ntica, como T. Carella en los a\u00f1os \u201950, el t\u00e9rmino <em>berret\u00edn<\/em> sobrevivi\u00f3 con gracia. Manuel Puig lo us\u00f3 en <em>La traici\u00f3n de Rita Hayworth<\/em> (1970):<br \/><em>\u201cQu\u00e9 berret\u00edn de casarse por iglesia.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y Haroldo Conti le dio peso narrativo en <em>Las doce a Bragado<\/em>, describiendo a un personaje arrastrado por su pasi\u00f3n:<br \/><em>\u201c&#8230;mientras le dur\u00f3, por muchos a\u00f1os, aquel berret\u00edn de caballo desbocado.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, el <em>berret\u00edn<\/em> no muri\u00f3. Ni se achic\u00f3. Cambi\u00f3 de gorrito y sigui\u00f3 deambulando por el habla popular, entre el deseo, el capricho, la trampa, el amor y la man\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un espejo del alma rioplatense<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Berret\u00edn<\/em> no es solo una palabra. Es un espejo donde se asoma la psicolog\u00eda del porte\u00f1o: su necesidad de singularidad, su apego a los sue\u00f1os intensos aunque pasajeros, su habilidad para disfrazar lo profundo con humor liviano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como dijo un personaje de Disc\u00e9polo, \u201cese berret\u00edn va a ser su ruina\u201d. O su salvaci\u00f3n. Porque en este rinc\u00f3n del mundo, los caprichos tambi\u00e9n fundan cultura.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfY vos? \u00bfTen\u00e9s alg\u00fan berret\u00edn que no te suelta? \u00bfUna obsesi\u00f3n que te acompa\u00f1a como un gorrito invisible en la cabeza? Contanos tu historia escribiendo a <a>lectores@palermonline.com.ar<\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente exclusiva: <a class=\"\" href=\"https:\/\/palermonline.com.ar\/\">Palermo Online Noticias<\/a><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del gorrito genov\u00e9s al capricho porte\u00f1o, pasando por el lunfardo<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":162907,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[51,36],"tags":[14805],"class_list":["post-162906","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte-arte-arte","category-cultura","tag-berretin"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=162906"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162906\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":178255,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162906\/revisions\/178255"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/162907"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=162906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}