{"id":163025,"date":"2025-07-23T22:28:36","date_gmt":"2025-07-23T22:28:36","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=163025"},"modified":"2025-07-23T22:28:39","modified_gmt":"2025-07-23T22:28:39","slug":"un-jubilado-un-setter-y-la-calle-vidt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/un-jubilado-un-setter-y-la-calle-vidt\/","title":{"rendered":"Un jubilado, un setter y la calle Vidt"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>El hombre que pasea la historia: cr\u00f3nica de Lord Byron, un setter irland\u00e9s, y su jubilado peronista en la calle Vidt<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> <em>Secci\u00f3n: Periodismo Barrial \u2013 Palermo Online Noticias<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay calles que no figuran en los mapas de la historia pero que la respiran. La \u00faltima cuadra de <strong>la calle <a href=\"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/calle-vidt-ciudad-de-buenos-aires\/\">Vidt<\/a><\/strong>, entre Santa Fe y Arenales, en el coraz\u00f3n de Palermo, parece ajena al siglo XXI. Y sin embargo, ah\u00ed camina, cada tarde, un hombre que vivi\u00f3 todos los siglos. <strong>Don Ernesto<\/strong>, 94 a\u00f1os, bast\u00f3n con mango de bronce, boina gris y voz de tanguito apagado. A su lado, <strong>Lord Byron<\/strong>, un setter irland\u00e9s con andar filos\u00f3fico y pelaje color caoba, como si la niebla de Londres lo hubiera escoltado hasta Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie sabe bien qui\u00e9n es. Pero todos lo saludan. Porque <strong>Don Ernesto es parte del paisaje, s\u00ed, pero tambi\u00e9n parte del pa\u00eds<\/strong>. Como un \u00e1rbol que fue plantado en otro tiempo y todav\u00eda da sombra en este.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un pasaje, un escenario<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La calle <a href=\"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/misteriosa-vidt-buenos-aires\/\">Vidt <\/a>termina en un pasaje breve y elegante, donde la ciudad parece bajar el volumen. Balcones afrancesados, \u00e1rboles quietos, persianas bajas. En esa cuadra donde el tiempo se agazapa, Don Ernesto camina todos los d\u00edas a la misma hora. A veces saluda. A veces murmura canciones de Disc\u00e9polo. A veces recita a Hern\u00e1ndez como quien hace memoria con los pies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lo que pocos saben es que ese hombre vivi\u00f3 \u2014y no de prestado\u2014 cada sacudida de este pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una vida entre pancartas, fierros y silencios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ernesto naci\u00f3 en 1931, en Parque Patricios<\/strong>, hijo de un ferroviario y una costurera. Aprendi\u00f3 a leer en la biblioteca obrera de Constituci\u00f3n. Fue a las marchas de la CGT cuando ten\u00eda apenas 13. Y cuando en 1945 los trenes llevaron al pueblo a Plaza de Mayo, \u00e9l ya estaba en los andenes de Ezeiza, con los zapatos embarrados, esperando a Per\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYo vi c\u00f3mo llegaba el General. No me lo contaron. Yo estaba\u201d, dijo una vez en la Tintorer\u00eda Tokio, mientras acariciaba a su perro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue tip\u00f3grafo en Barracas, delegado gremial, part\u00edcipe de las huelgas del \u201852. Cuando lo echaron con la Libertadora, vend\u00eda libros en la estaci\u00f3n Pueyrred\u00f3n. En el \u201873 lo vieron llorar en la esquina de Rivadavia y Entre R\u00edos. En el \u201876 lo metieron adentro por \u201cagitador gr\u00e1fico\u201d. En los \u201880 recuper\u00f3 el sindicato. En los \u201890 resisti\u00f3 con pancarta, aunque ya con bast\u00f3n. En el 2001 defendi\u00f3 la farmacia del barrio con un palo de escoba. En el 2010 celebr\u00f3 los feriados recuperados. En el 2023 vot\u00f3 con la c\u00e9dula en la mano temblorosa. Y ahora, en el 2025, sigue caminando Vidt como si fuera su basti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los gorilas del ascensor y la batalla cotidiana<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su edificio viven varios. Jubilados tambi\u00e9n, pero de otro palo. Los llama \u201clos gorilas del piso 7\u201d. Siempre debaten en el ascensor. Uno fue militar. Otro fue gerente de banco. A veces suben juntos, silenciosos como esp\u00edas. Ernesto rompe el hielo con iron\u00eda: \u201c\u00bfY? \u00bfC\u00f3mo va la patria contratista?\u201d. Ellos se r\u00eden. \u00c9l no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicen que una vez, en plena discusi\u00f3n sobre Evita, el setter ladr\u00f3. Los gorilas se callaron. \u201cHasta el perro tiene m\u00e1s conciencia de clase que ustedes\u201d, dijo Ernesto. Y baj\u00f3 en el cuarto como quien baja un tel\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Lord Byron, el perro con nombre de epopeya<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El perro no es cualquier perro. Es un setter irland\u00e9s de pura cepa, el tercero que tuvo Ernesto. El primero lo encontr\u00f3 en Constituci\u00f3n en los \u201860. Se llamaba Oesterheld. El segundo, en los \u201890, se llam\u00f3 Tosco. Este se llama <strong>Lord Byron<\/strong> porque, seg\u00fan Ernesto, \u201cla lucha tambi\u00e9n puede ser elegante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiene seis a\u00f1os, camina lento, no acepta sobornos de galletitas y duerme a los pies de una biblioteca donde todav\u00eda hay vol\u00famenes de Cooke, Walsh y Rodolfo Ortega Pe\u00f1a. Le gusta el tango, odia los fuegos artificiales y no le ladra a los perros chicos: los ignora con dignidad.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cuidados caninos de un perro con ideolog\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El perro vive como un pr\u00edncipe de la clase obrera:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Come alimento balanceado de alta gama, mezclado con pollo y zapallo hecho en casa (\u201cNada de sojas enlatadas, compa\u00f1ero\u201d, dice Ernesto).<\/li>\n\n\n\n<li>Lo cepilla tres veces por semana, con una peinilla que hered\u00f3 de su esposa.<\/li>\n\n\n\n<li>Le pone pipeta cada 30 d\u00edas \u201cporque la pulga es como el gorila: se te instala sin pedir permiso\u201d.<\/li>\n\n\n\n<li>Sale dos veces al d\u00eda: a la ma\u00f1ana para ver el barrio, a la tarde para ver si la memoria sigue viva.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La calle como militancia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cVidt es mi plaza de mayo en miniatura\u201d, confiesa Ernesto. \u201cLa camino como si fuera una bandera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada \u00e1rbol es para \u00e9l un viejo compa\u00f1ero. Cada farol, un testigo. Cada perro que ladra, un cartel de resistencia. Camina lento, s\u00ed. Pero camina. A los 94, sigue diciendo que \u201ccuando uno deja de marchar, empieza a morirse de a poco\u201d.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Olor a historia viva<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed, cada tarde, Don Ernesto baja con Lord Byron por ese pasaje que no sale en las gu\u00edas. Y mientras camina, la ciudad parece ensancharse un poco, como si hiciera espacio para ese cuerpo que guarda huelgas, encierros, amores y traiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El perro lo acompa\u00f1a. Los vecinos lo saludan. Los autos lo esquivan. Y Palermo, en silencio, lo escucha. Porque hay calles que no son famosas, pero guardan dentro suyo <strong>al pa\u00eds entero en una persona y su perro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre que pasea la historia: cr\u00f3nica de Lord Byron,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":163026,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[16,18],"tags":[3862],"class_list":["post-163025","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-de-la-ciudad","category-periodismo-barrial","tag-perros"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/163025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=163025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/163025\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/163026"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=163025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=163025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=163025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}