{"id":175991,"date":"2026-05-26T00:32:00","date_gmt":"2026-05-26T00:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=175991"},"modified":"2026-05-25T22:33:58","modified_gmt":"2026-05-25T22:33:58","slug":"el-futbol-el-idioma-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/el-futbol-el-idioma-universal\/","title":{"rendered":"El f\u00fatbol: el idioma universal"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Naci\u00f3 en el barro y conquist\u00f3 el planeta<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El f\u00fatbol no necesita traducci\u00f3n. Se juega en una villa de Buenos Aires, en una playa de R\u00edo de Janeiro, en una monta\u00f1a de Bolivia o en una calle rota de N\u00e1poles y siempre ocurre lo mismo: alguien quiere gambetear, otro quiere ganar y una multitud quiere creer. El D\u00eda Internacional del F\u00fatbol no deber\u00eda hablar solamente de seguridad, controles y protocolos. El f\u00fatbol es mucho m\u00e1s que eso. Es memoria, \u00e9pica, miseria, gloria y un poco de locura organizada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El deporte m\u00e1s popular del planeta tiene una historia que parece escrita por un novelista borracho y genial. Sus primeras formas modernas comenzaron a organizarse en Inglaterra durante el siglo XIX, especialmente con la creaci\u00f3n de la Football Association en 1863. Pero mucho antes de eso ya exist\u00edan juegos parecidos en China, Grecia y Mesoam\u00e9rica. El hombre siempre quiso patear algo. A veces una pelota. A veces sus propios problemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer Mundial se disput\u00f3 en Uruguay en 1930. Apenas participaron 13 selecciones y muchos europeos ni siquiera quisieron viajar porque el trayecto en barco era eterno. Gan\u00f3 Uruguay en el Centenario y desde entonces el f\u00fatbol se convirti\u00f3 en una religi\u00f3n global. Argentina tard\u00f3 poco en transformar esa religi\u00f3n en una pasi\u00f3n enfermiza y maravillosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar de f\u00fatbol tambi\u00e9n es hablar de estadios. Templos. Coliseos modernos donde se mezclan obreros, millonarios, jubilados, estudiantes, ladrones, poetas y tipos que se abrazan con desconocidos despu\u00e9s de un gol como si hubiesen sobrevivido juntos a una guerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cancha m\u00e1s alta del mundo reconocida para partidos profesionales est\u00e1 en Cerro de Pasco, Per\u00fa, a m\u00e1s de 4.300 metros sobre el nivel del mar. Ah\u00ed la pelota parece flotar como un barrilete descontrolado y los visitantes terminan jadeando a los diez minutos. Bolivia tambi\u00e9n convirti\u00f3 la altura en un arma hist\u00f3rica en el estadio Hernando Siles de La Paz, a 3.637 metros, donde gigantes del f\u00fatbol mundial han salido mareados y derrotados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el otro extremo aparece una rareza geogr\u00e1fica: la cancha m\u00e1s baja del mundo. Algunos especialistas se\u00f1alan al estadio del club VVSB, en Pa\u00edses Bajos, ubicado en una regi\u00f3n bajo el nivel del mar. Porque el f\u00fatbol tambi\u00e9n desaf\u00eda a la naturaleza. Mientras unos juegan casi tocando el cielo, otros lo hacen debajo del oc\u00e9ano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y despu\u00e9s est\u00e1n las canchas peque\u00f1as. El estadio m\u00e1s chico del f\u00fatbol profesional suele atribuirse al Estadio Guillermo Laza, de Deportivo Riestra, en Buenos Aires, por sus dimensiones reducidas y su entorno encajonado entre paredes urbanas. Ah\u00ed la presi\u00f3n cae desde las tribunas como una olla hirviendo. El f\u00fatbol argentino tiene esas cosas: una cancha m\u00ednima puede generar un ruido infernal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si de monstruos se trata, el Maracan\u00e1 de Brasil sigue siendo uno de los grandes s\u00edmbolos del planeta. En 1950 recibi\u00f3 cerca de 200 mil personas para la final entre Brasil y Uruguay. Hoy semejante n\u00famero ser\u00eda imposible por cuestiones de seguridad, pero aquella imagen qued\u00f3 tatuada en la historia del deporte. El silencio del Maracanazo todav\u00eda duele en R\u00edo como un fantasma tropical.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Argentina, el Monumental de River Plate se transform\u00f3 en el estadio m\u00e1s grande del pa\u00eds tras sus remodelaciones recientes, superando los 84 mil espectadores. La Bombonera, en cambio, juega otro partido: quiz\u00e1s no sea la m\u00e1s grande, pero pocos lugares del mundo vibran de esa manera. \u201cLate\u201d dicen los hinchas. Y no parece exagerado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hinchada m\u00e1s grande del mundo es una discusi\u00f3n eterna y peligrosa. Boca Juniors, Flamengo, Corinthians, Am\u00e9rica de M\u00e9xico y Manchester United suelen pelear arriba en cantidad de simpatizantes. Boca sostiene una m\u00edstica barrial convertida en fen\u00f3meno global. Flamengo mueve masas gigantescas en Brasil. Y en India, clubes como Mohun Bagan arrastran millones de seguidores desconocidos para Occidente. El f\u00fatbol siempre recuerda que el mundo es mucho m\u00e1s grande de lo que muestran las c\u00e1maras europeas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n existen las hinchadas diminutas. Clubes perdidos en islas, pueblos o regiones congeladas donde apenas cien personas acompa\u00f1an cada partido. En Groenlandia, por ejemplo, hay equipos que juegan con p\u00fablicos m\u00ednimos y condiciones clim\u00e1ticas brutales. Pero la pasi\u00f3n no se mide por cantidad. A veces diez personas gritando bajo la nieve valen m\u00e1s que cincuenta mil turistas sac\u00e1ndose selfies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y si aparecen los jugadores, la discusi\u00f3n se vuelve infinita. Pel\u00e9 convirti\u00f3 el f\u00fatbol en arte global. Maradona lo volvi\u00f3 rebeli\u00f3n popular. Messi lo transform\u00f3 en precisi\u00f3n matem\u00e1tica con alma de potrero. Cruyff cambi\u00f3 la manera de entender el juego. Di St\u00e9fano invent\u00f3 un futbolista total antes de que existiera el t\u00e9rmino. Beckenbauer convirti\u00f3 la elegancia en t\u00e1ctica. Ronaldo Nazario parec\u00eda dise\u00f1ado por un cient\u00edfico loco. Y Garrincha demostr\u00f3 que se puede humillar rivales jugando con alegr\u00eda de ni\u00f1o callejero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Argentina tiene adem\u00e1s una relaci\u00f3n teatral con el f\u00fatbol. Ac\u00e1 no se analiza solamente un partido. Se lo dramatiza. Un cl\u00e1sico puede arruinar matrimonios, destruir semanas laborales o generar amistades eternas. El f\u00fatbol argentino mezcla inmigraci\u00f3n, tango, barrio, pol\u00edtica, negocios, resistencia y folklore. Por eso es imposible separarlo de la identidad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mejores canchas del mundo tampoco son siempre las m\u00e1s modernas. El Camp Nou, Anfield, San Siro, La Bombonera, el Monumental, Wembley o Signal Iduna Park tienen algo que ning\u00fan render arquitect\u00f3nico puede fabricar: memoria. Ah\u00ed hubo l\u00e1grimas, peleas, milagros deportivos y goles relatados como poemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El f\u00fatbol sobrevivi\u00f3 guerras, dictaduras, pandemias y crisis econ\u00f3micas. Sobrevive porque pertenece a la gente. Porque un pibe sigue pateando una botella en una calle de tierra so\u00f1ando con jugar un Mundial. Porque todav\u00eda existe un viejo que escucha partidos por radio con la misma emoci\u00f3n que en 1978. Porque siempre habr\u00e1 alguien dispuesto a discutir si Messi es mejor que Maradona mientras se enfr\u00eda el caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tecnolog\u00eda podr\u00e1 cambiar reglas, c\u00e1maras y transmisiones. Pero el coraz\u00f3n del f\u00fatbol sigue siendo el mismo de hace cien a\u00f1os: una pelota rodando y millones creyendo que ah\u00ed, durante noventa minutos, todav\u00eda puede existir la felicidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en el barro y conquist\u00f3 el planeta El f\u00fatbol<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":147248,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[45,16],"tags":[],"class_list":["post-175991","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-deportes","category-noticias-de-la-ciudad"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175991","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=175991"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175991\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":175992,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175991\/revisions\/175992"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/147248"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=175991"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=175991"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=175991"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}