{"id":177570,"date":"2026-07-02T00:08:00","date_gmt":"2026-07-02T00:08:00","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=177570"},"modified":"2026-07-02T00:30:36","modified_gmt":"2026-07-02T00:30:36","slug":"plaza-falucho-la-verdadera-historia-del-soldado-negro-que-desafio-a-un-imperio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/plaza-falucho-la-verdadera-historia-del-soldado-negro-que-desafio-a-un-imperio\/","title":{"rendered":"Plaza Falucho: la verdadera historia del soldado negro que desafi\u00f3 a un imperio"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Plaza Falucho: el soldado negro que desafi\u00f3 a un imperio y el monumento que todav\u00eda interpela a la Argentina<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A simple vista parece una plazoleta m\u00e1s de Palermo. Est\u00e1 en la esquina de las avenidas Santa Fe y Luis Mar\u00eda Campos, frente al hist\u00f3rico Regimiento de Patricios, y miles de personas la atraviesan todos los d\u00edas sin detenerse. Sin embargo, ese peque\u00f1o espacio verde guarda una de las historias m\u00e1s extraordinarias de Buenos Aires. All\u00ed se levanta el Monumento a Falucho, la primera gran escultura monumental realizada \u00edntegramente por artistas argentinos, dedicada a un soldado afroargentino cuya vida sigue generando debates m\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"699\" height=\"467\" src=\"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/El-negro-Falucho.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-96681\" title=\"\"><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta investigaci\u00f3n reconstruye la figura de <strong>Antonio Ruiz, \u00abFalucho\u00bb<\/strong>, desde la Buenos Aires colonial hasta las campa\u00f1as de Manuel Belgrano y Jos\u00e9 de San Mart\u00edn. Explica c\u00f3mo viv\u00edan los afroargentinos durante el Virreinato, cu\u00e1l fue su papel decisivo en las Invasiones Inglesas, la Revoluci\u00f3n de Mayo y el Ej\u00e9rcito de los Andes, y por qu\u00e9 miles de hombres negros fueron protagonistas fundamentales de la independencia sudamericana, aunque durante mucho tiempo quedaron pr\u00e1cticamente borrados del relato hist\u00f3rico oficial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El informe tambi\u00e9n reconstruye la vida cotidiana de un soldado del siglo XIX: sus uniformes, el funcionamiento de los fusiles de chispa, las bayonetas, la alimentaci\u00f3n, las enfermedades, la disciplina militar y el extraordinario cruce de los Andes organizado por San Mart\u00edn, una de las mayores haza\u00f1as log\u00edsticas de la historia militar mundial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los cap\u00edtulos centrales analiza el <strong>Mot\u00edn del Callao<\/strong>, ocurrido en febrero de 1824, cuando parte de la guarnici\u00f3n patriota se sublev\u00f3 tras meses de hambre, falta de pago y abandono. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, Falucho se neg\u00f3 a rendir honores a la bandera espa\u00f1ola, rompi\u00f3 su fusil y muri\u00f3 gritando \u00ab\u00a1Viva Buenos Aires!\u00bb. Sin embargo, la investigaci\u00f3n tambi\u00e9n desarrolla las controversias historiogr\u00e1ficas que comenzaron con Bartolom\u00e9 Mitre y contin\u00faan hasta hoy: documentos, cartas y testimonios que ponen en duda si el protagonista fue realmente Antonio Ruiz o si la historia termin\u00f3 fusionando las vidas de varios soldados en un \u00fanico h\u00e9roe nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra dedica un amplio espacio al <strong>Monumento a Falucho<\/strong>, proyectado por Francisco Cafferata y concluido por Lucio Correa Morales tras la muerte del primero. Se explica por qu\u00e9 esta escultura marc\u00f3 el nacimiento de la escultura monumental argentina, el simbolismo de cada detalle del conjunto, la representaci\u00f3n del torre\u00f3n del Callao en el pedestal, el fusil roto, la bandera abrazada contra el pecho y la expresividad del rostro del soldado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro de los ejes fundamentales recorre la historia urbana del monumento. Desde su inauguraci\u00f3n en Plaza San Mart\u00edn en 1897 hasta su traslado definitivo a Palermo en 1923, la investigaci\u00f3n revela las pol\u00e9micas pol\u00edticas, sociales y culturales que acompa\u00f1aron esa decisi\u00f3n, incluyendo las cr\u00edticas de intelectuales como Leopoldo Lugones y el temor de parte de la comunidad afroargentina de que el h\u00e9roe fuera desplazado del centro simb\u00f3lico de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, el trabajo analiza c\u00f3mo la figura de Falucho pas\u00f3 de ser uno de los h\u00e9roes m\u00e1s ense\u00f1ados en las escuelas argentinas a convertirse en un personaje casi desconocido para varias generaciones, y c\u00f3mo en las \u00faltimas d\u00e9cadas volvi\u00f3 a despertar el inter\u00e9s de historiadores, investigadores del patrimonio y especialistas en la presencia afroargentina en la construcci\u00f3n de la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s que la biograf\u00eda de un soldado, este trabajo propone una recorrida por dos siglos de historia argentina, donde la memoria, el arte, la identidad nacional y el patrimonio urbano se encuentran en una peque\u00f1a plaza de Palermo que, todav\u00eda hoy, sigue invitando a levantar la vista y descubrir una historia que nunca dej\u00f3 de estar all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Plaza Falucho: la verdadera historia del soldado negro que desafi\u00f3 a un imperio y del monumento que la Argentina casi olvid\u00f3<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Pablo Rub\u00edn<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abLos pueblos que olvidan a sus h\u00e9roes terminan olvidando tambi\u00e9n qui\u00e9nes fueron.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo I<\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una plaza peque\u00f1a que guarda una historia enorme<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay lugares que parecen condenados a pasar inadvertidos. No porque carezcan de belleza, ni porque les falte historia, sino porque la velocidad de la ciudad moderna termina convirti\u00e9ndolos en simples sitios de paso. La Plaza Falucho pertenece exactamente a esa categor\u00eda. Es apenas una plazoleta triangular ubicada en uno de los puntos m\u00e1s transitados de Palermo, donde confluyen la avenida Santa Fe, Luis Mar\u00eda Campos y Fitz Roy, frente al hist\u00f3rico Regimiento de Infanter\u00eda 1 Patricios. Desde muy temprano hasta bien entrada la noche circulan miles de peatones, autom\u00f3viles y colectivos. Los vecinos esperan all\u00ed el transporte p\u00fablico, los corredores atraviesan el lugar rumbo a los Bosques de Palermo y los turistas suelen caminar sin advertir que, a pocos metros de ellos, se levanta uno de los monumentos m\u00e1s importantes de toda la escultura argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es un monumento cualquiera. Es el primero concebido, modelado y fundido \u00edntegramente por artistas argentinos. Tampoco representa a un presidente, a un general victorioso o a un miembro de la aristocracia porte\u00f1a. Representa a un soldado raso. A un hombre negro. A un antiguo esclavo que, seg\u00fan la tradici\u00f3n, eligi\u00f3 morir antes que rendir homenaje a la bandera del imperio espa\u00f1ol. Pocas esculturas re\u00fanen semejante carga simb\u00f3lica y, al mismo tiempo, tan pocas personas conocen realmente la historia del personaje que inmortalizan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La paradoja resulta fascinante. Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y los primeros a\u00f1os del XX, Falucho fue uno de los h\u00e9roes m\u00e1s populares de la Argentina. Miles de escolares concurr\u00edan cada a\u00f1o a rendirle homenaje. La prensa le dedicaba art\u00edculos completos. Su figura aparec\u00eda en manuales escolares, poemas, actos patri\u00f3ticos y discursos oficiales. Para muchos extranjeros que visitaban Buenos Aires era sorprendente comprobar que una naci\u00f3n sudamericana hubiera levantado un monumento nacional dedicado a un soldado afrodescendiente, algo pr\u00e1cticamente inexistente en Occidente. Sin embargo, el paso del tiempo produjo un fen\u00f3meno inverso: mientras la estatua continu\u00f3 de pie, el h\u00e9roe comenz\u00f3 a desaparecer de la memoria colectiva hasta convertirse casi en un desconocido para buena parte de los argentinos. Ese proceso de auge, olvido e invisibilizaci\u00f3n ha sido estudiado por la historiograf\u00eda contempor\u00e1nea como parte de una transformaci\u00f3n m\u00e1s amplia de la memoria nacional sobre los afroargentinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Basta permanecer unos minutos frente al monumento para advertir el contraste. Los colectivos pasan a pocos metros. El ruido del tr\u00e1nsito apenas permite escuchar las conversaciones de quienes descansan bajo los \u00e1rboles. Detr\u00e1s aparecen edificios modernos que poco tienen que ver con la Buenos Aires de fines del siglo XIX. Frente a la estatua contin\u00faa levant\u00e1ndose el hist\u00f3rico cuartel de Patricios, heredero del regimiento que desde las Invasiones Inglesas forma parte de la historia militar argentina. All\u00ed, abrazando una bandera y con el fusil roto a sus pies, permanece Antonio Ruiz, el hombre que la tradici\u00f3n bautiz\u00f3 para siempre con un apodo mucho m\u00e1s conocido que su verdadero nombre: Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero para comprender qui\u00e9n fue realmente ese soldado es necesario retroceder mucho antes de la Revoluci\u00f3n de Mayo. Hay que regresar a una Buenos Aires que hoy casi nadie imagina. Una ciudad de apenas cuarenta mil habitantes, atravesada por calles de tierra, donde el sonido de las campanas marcaba el ritmo cotidiano y donde una parte muy importante de la poblaci\u00f3n era de origen africano. La imagen de una Argentina exclusivamente blanca y descendiente de europeos pertenece a una construcci\u00f3n mucho m\u00e1s tard\u00eda. Durante el per\u00edodo colonial, los afroporte\u00f1os constitu\u00edan una presencia visible en todos los rincones de la ciudad: trabajaban en los talleres artesanales, en los mercados, en las cocinas, en las casas de familia, en los conventos, en el puerto y tambi\u00e9n en las milicias. Sin ellos resulta imposible comprender la vida econ\u00f3mica y social del Virreinato del R\u00edo de la Plata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella Buenos Aires colonial estaba atravesada por profundas desigualdades. La esclavitud formaba parte de la vida cotidiana y era aceptada por las leyes espa\u00f1olas. Los barcos negreros llegaban peri\u00f3dicamente al puerto transportando hombres, mujeres y ni\u00f1os arrancados del continente africano. Muchos mor\u00edan durante la traves\u00eda; quienes sobreviv\u00edan eran vendidos como mercanc\u00eda. Otros obten\u00edan con el tiempo la libertad mediante la manumisi\u00f3n, el servicio militar o la compra de su propia condici\u00f3n jur\u00eddica. Ese universo complejo de esclavos, libertos y hombres libres conform\u00f3 una comunidad afroporte\u00f1a profundamente arraigada en la ciudad y mucho m\u00e1s numerosa de lo que suele suponerse en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Ruiz naci\u00f3 en ese mundo. No se conoce con precisi\u00f3n la fecha de su nacimiento ni existen retratos contempor\u00e1neos que permitan reconstruir su rostro. La mayor parte de lo que sabemos sobre \u00e9l proviene de testimonios recogidos varias d\u00e9cadas despu\u00e9s de su muerte y, sobre todo, del relato elaborado por Bartolom\u00e9 Mitre en su monumental <em>Historia de San Mart\u00edn y de la emancipaci\u00f3n sudamericana<\/em>. Precisamente all\u00ed comienza otra de las grandes particularidades de Falucho: su figura se mueve constantemente entre la historia documentada y la tradici\u00f3n patri\u00f3tica. Los hechos esenciales parecen apoyarse en testimonios reales, pero numerosos detalles contin\u00faan siendo discutidos por los investigadores hasta el presente. Esa tensi\u00f3n entre memoria y documento, lejos de disminuir el inter\u00e9s por el personaje, lo convierte en uno de los casos m\u00e1s apasionantes de toda la historiograf\u00eda argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que nadie discute es que miles de hombres afroargentinos participaron activamente en las guerras por la Independencia. Algunos combatieron junto a Manuel Belgrano en el Alto Per\u00fa; otros integraron el Ej\u00e9rcito de los Andes organizado por Jos\u00e9 de San Mart\u00edn; muchos murieron en combate, v\u00edctimas de enfermedades o durante las agotadoras campa\u00f1as militares. La historia de Falucho termin\u00f3 condensando el sacrificio colectivo de todos ellos. Por esa raz\u00f3n, cuando hoy un vecino atraviesa la Plaza Falucho sin detenerse frente a la estatua, quiz\u00e1 no est\u00e9 pasando solamente junto al monumento de un soldado. Est\u00e1 pasando frente al recuerdo de toda una generaci\u00f3n de argentinos cuya contribuci\u00f3n a la construcci\u00f3n del pa\u00eds fue tan decisiva como, durante mucho tiempo, injustamente olvidada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEhg0uR1BrLPGS_MGh3gfpUg4NhTD-98_Hc52_2mPUgQJKYbVodBsANZJBsrw5be6few1sjkR4-IRUvaDteXKREP_DrSopWXOnLh_xR40X1-K1LKfa5Sune_MeakaXwvgCxkIwYb7voGgHRzc81iblhQAS79CUBa6XPowCkWpRCY_qUFNW_PBS3d_ugCElV-\/s1637\/27692002_gf2.png\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEhg0uR1BrLPGS_MGh3gfpUg4NhTD-98_Hc52_2mPUgQJKYbVodBsANZJBsrw5be6few1sjkR4-IRUvaDteXKREP_DrSopWXOnLh_xR40X1-K1LKfa5Sune_MeakaXwvgCxkIwYb7voGgHRzc81iblhQAS79CUBa6XPowCkWpRCY_qUFNW_PBS3d_ugCElV-\/s320\/27692002_gf2.png\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Juan Blanco de Aguirre, El negro Falucho, 1889, l\u00e1piz sobre papel, 13 x 18,9 cm, Complejo Museogr\u00e1fico Provincial \u2018Enrique Udaondo\u2019, Luj\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"> Cap\u00edtulo II<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La Buenos Aires negra: una ciudad que la historia oficial decidi\u00f3 olvidar<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si un porte\u00f1o del siglo XXI pudiera retroceder en el tiempo y caminar por las calles de Buenos Aires hacia 1810, probablemente lo primero que llamar\u00eda su atenci\u00f3n no ser\u00edan las casas bajas, ni los carros tirados por bueyes, ni las iglesias dominando el paisaje urbano. Lo que realmente lo sorprender\u00eda ser\u00eda descubrir que aquella ciudad se parec\u00eda muy poco a la imagen que durante d\u00e9cadas ense\u00f1aron los manuales escolares. La Buenos Aires colonial era una ciudad profundamente mestiza. Espa\u00f1oles peninsulares, criollos, ind\u00edgenas, inmigrantes portugueses, comerciantes ingleses, marineros franceses y una enorme poblaci\u00f3n africana conviv\u00edan dentro de una sociedad compleja, atravesada por jerarqu\u00edas raciales, econ\u00f3micas y jur\u00eddicas que hoy resultan dif\u00edciles de imaginar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante mucho tiempo se instal\u00f3 la idea de que la Argentina hab\u00eda sido un pa\u00eds pr\u00e1cticamente europeo desde sus or\u00edgenes. Esa imagen, repetida durante generaciones, termin\u00f3 ocultando un hecho que los censos coloniales, los registros parroquiales y la documentaci\u00f3n oficial muestran con absoluta claridad: a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, los afrodescendientes representaban una parte sustancial de la poblaci\u00f3n de Buenos Aires. En algunos barrios llegaban a constituir cerca de un tercio de los habitantes, mientras que en determinadas actividades econ\u00f3micas su presencia era predominante. No eran una minor\u00eda anecd\u00f3tica. Eran parte del funcionamiento cotidiano de la ciudad y de la vida del Virreinato. La historiograf\u00eda reciente ha mostrado c\u00f3mo, m\u00e1s que una desaparici\u00f3n f\u00edsica repentina, se produjo un largo proceso de invisibilizaci\u00f3n en la memoria p\u00fablica argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los barcos negreros que llegaban al R\u00edo de la Plata proven\u00edan, en su mayor\u00eda, de puertos africanos ubicados en las actuales Angola, Congo, Mozambique y el Golfo de Guinea. Aquellas personas eran capturadas por redes comerciales que alimentaban uno de los negocios m\u00e1s lucrativos del mundo colonial: el tr\u00e1fico de esclavos. Despu\u00e9s de atravesar el Atl\u00e1ntico en condiciones infrahumanas, quienes sobreviv\u00edan eran vendidos en remates p\u00fablicos o mediante operaciones privadas. Cada hombre, mujer o ni\u00f1o era considerado un bien econ\u00f3mico. Se los tasaba seg\u00fan la edad, el estado f\u00edsico, los conocimientos de alg\u00fan oficio y la capacidad de trabajo que pod\u00edan ofrecer a sus nuevos propietarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esclavitud en Buenos Aires ten\u00eda caracter\u00edsticas distintas de las grandes plantaciones de az\u00facar del Caribe o de los algodonales del sur de los Estados Unidos. Aqu\u00ed predominaba una esclavitud urbana. Muchos esclavos trabajaban como alba\u00f1iles, herreros, panaderos, lavanderas, cocineras, aguateros, carpinteros, cocheros o sirvientes dom\u00e9sticos. Otros eran alquilados diariamente por sus due\u00f1os para realizar tareas especializadas. Algunos consegu\u00edan ahorrar una parte del dinero obtenido y, despu\u00e9s de a\u00f1os de esfuerzo, lograban comprar su propia libertad. Quienes alcanzaban esa condici\u00f3n pasaban a ser conocidos como libertos, aunque la discriminaci\u00f3n y las limitaciones sociales continuaban acompa\u00f1\u00e1ndolos durante toda su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa Buenos Aires colonial tambi\u00e9n exist\u00eda una intensa vida comunitaria afro. Las llamadas \u00abnaciones\u00bb reun\u00edan a personas originarias de una misma regi\u00f3n africana, preservando tradiciones, lenguas, m\u00fasicas y formas de ayuda mutua. Las festividades religiosas mezclaban el calendario cat\u00f3lico con costumbres africanas, mientras los tambores resonaban en barrios que hoy forman parte del casco hist\u00f3rico porte\u00f1o. Esa presencia cultural era tan visible que numerosos viajeros europeos describieron con asombro las celebraciones de la poblaci\u00f3n negra en las calles de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, aquella comunidad conviv\u00eda con un sistema jur\u00eddico que establec\u00eda profundas diferencias entre las personas seg\u00fan su origen. La legislaci\u00f3n colonial clasificaba a la poblaci\u00f3n mediante categor\u00edas raciales precisas. No era solamente una cuesti\u00f3n de color de piel; de esas clasificaciones depend\u00edan oportunidades laborales, acceso a determinados cargos, posibilidades educativas e incluso la valoraci\u00f3n social de cada individuo. La igualdad ante la ley, tal como hoy la entendemos, simplemente no exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, uno de los pocos espacios donde esas barreras comenzaban a resquebrajarse era el servicio militar. Las invasiones inglesas de 1806 y 1807 modificaron para siempre la organizaci\u00f3n defensiva del R\u00edo de la Plata. La necesidad urgente de reunir hombres capaces de empu\u00f1ar un fusil llev\u00f3 a la formaci\u00f3n de numerosos cuerpos militares integrados por pardos y morenos. Aquellos batallones demostraron un extraordinario valor durante la defensa de Buenos Aires frente a las tropas brit\u00e1nicas y contribuyeron decisivamente a consolidar la confianza de los criollos en su propia capacidad militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando estall\u00f3 la Revoluci\u00f3n de Mayo en 1810, muchos afroporte\u00f1os ya ten\u00edan experiencia de combate. Hab\u00edan defendido la ciudad frente a un ej\u00e9rcito considerado entonces el m\u00e1s poderoso del mundo y comprend\u00edan que la lucha por la independencia tambi\u00e9n pod\u00eda abrirles nuevas oportunidades. Para numerosos esclavos, incorporarse al ej\u00e9rcito significaba mucho m\u00e1s que vestir un uniforme. Pod\u00eda representar el camino hacia la libertad. Diversas disposiciones revolucionarias permitieron que quienes prestaran servicio militar obtuvieran, en determinadas circunstancias, la emancipaci\u00f3n. No era un regalo. Era una libertad conquistada en los campos de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese proceso explica por qu\u00e9 los ej\u00e9rcitos patriotas incorporaron una cantidad tan importante de soldados afroargentinos. Manuel Belgrano recurri\u00f3 a ellos durante las campa\u00f1as del Norte. Jos\u00e9 de San Mart\u00edn hizo lo mismo al organizar el Ej\u00e9rcito de los Andes. En los listados militares aparecen centenares de nombres que hoy resultan casi desconocidos, pero que participaron en algunas de las campa\u00f1as m\u00e1s extraordinarias de la historia sudamericana. Antonio Ruiz pertenec\u00eda a esa generaci\u00f3n de hombres cuya vida cambi\u00f3 por completo cuando decidi\u00f3 vestir el uniforme del ej\u00e9rcito revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No debe imaginarse, sin embargo, que el uniforme borraba de inmediato las diferencias sociales. La disciplina militar era extremadamente severa y la vida cotidiana de un soldado distaba mucho del hero\u00edsmo rom\u00e1ntico que suelen mostrar las pinturas hist\u00f3ricas. Las marchas pod\u00edan prolongarse durante semanas bajo condiciones clim\u00e1ticas extremas; la alimentaci\u00f3n era escasa y repetitiva; las enfermedades causaban m\u00e1s bajas que los combates; la ropa se desgastaba r\u00e1pidamente y las municiones deb\u00edan administrarse con enorme cuidado. En ese escenario, el coraje individual era apenas uno de los elementos necesarios para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, el ej\u00e9rcito ofrec\u00eda algo que la sociedad colonial rara vez conced\u00eda a un hombre negro: la posibilidad de ser reconocido por su valent\u00eda. En el campo de batalla importaban el temple, la disciplina y la capacidad para cumplir una orden bajo el fuego enemigo. Muchos soldados afroargentinos ascendieron por m\u00e9ritos de guerra y obtuvieron el respeto de sus oficiales. Algunos alcanzaron grados militares importantes; otros murieron sin haber dejado m\u00e1s testimonio que una breve menci\u00f3n en los partes de campa\u00f1a. Falucho terminar\u00eda represent\u00e1ndolos a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia oficial posterior, sin embargo, sigui\u00f3 otro camino. A medida que la Argentina fue construyendo durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX una imagen de naci\u00f3n moderna, blanca y receptora de inmigraci\u00f3n europea, la presencia afroargentina comenz\u00f3 a desdibujarse en el relato p\u00fablico. Los h\u00e9roes negros fueron perdiendo espacio en los manuales escolares, las referencias a las comunidades afrodescendientes disminuyeron y termin\u00f3 instal\u00e1ndose la falsa idea de que hab\u00edan desaparecido por completo. Esa construcci\u00f3n cultural explica por qu\u00e9 hoy tantos argentinos se sorprenden al descubrir que uno de los monumentos nacionales m\u00e1s importantes de Buenos Aires est\u00e1 dedicado precisamente a un soldado afrodescendiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estatua de Falucho no recuerda \u00fanicamente a un hombre. Recuerda a una parte entera de la sociedad argentina que contribuy\u00f3 a conquistar la independencia, a construir el Estado y a defender la ciudad, pero cuya memoria fue lentamente desplazada hacia los m\u00e1rgenes. Comprender esa Buenos Aires negra no significa reescribir la historia desde una moda contempor\u00e1nea; significa, simplemente, volver a mirar documentos que siempre estuvieron all\u00ed y reconocer que el pasado argentino fue mucho m\u00e1s diverso, complejo y rico de lo que durante mucho tiempo se quiso admitir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjvBp-EAeCWc7WbroR1AAClW-M2Crj9CYBoQp0_NhlXoB6N_UBjI3fwjlq1EMUorqq1_TrQGR1wrWp5miu9ISR26LEBE4-8glgjR2dYL9DZ9qGWKn_Q0g46bUPL7sXF7XVlMsFElXtwIFE-emlxxCQt8hg-UtoiDkBlT6r9gYnm2EE1vLjBG0lAFUPrUDqj\/s1204\/27692002_gf4.png\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjvBp-EAeCWc7WbroR1AAClW-M2Crj9CYBoQp0_NhlXoB6N_UBjI3fwjlq1EMUorqq1_TrQGR1wrWp5miu9ISR26LEBE4-8glgjR2dYL9DZ9qGWKn_Q0g46bUPL7sXF7XVlMsFElXtwIFE-emlxxCQt8hg-UtoiDkBlT6r9gYnm2EE1vLjBG0lAFUPrUDqj\/s320\/27692002_gf4.png\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Juan Blanco de Aguirre, Hero\u00edsmo del negro Falucho, 1889, l\u00e1piz sobre papel, 13 x 16cm, Complejo Museogr\u00e1fico Provincial \u2018Enrique Udaondo\u2019, Luj\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo III<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Antonio Ruiz: el hombre detr\u00e1s de la leyenda<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda naci\u00f3n necesita h\u00e9roes. Sin embargo, muy pocas veces esos h\u00e9roes son personas cuya vida pueda reconstruirse con absoluta precisi\u00f3n. La historia de Antonio Ruiz, inmortalizado para siempre con el sobrenombre de <strong>Falucho<\/strong>, constituye uno de esos casos donde la documentaci\u00f3n hist\u00f3rica, la tradici\u00f3n oral y la construcci\u00f3n de la memoria nacional terminan entrelaz\u00e1ndose de una manera inseparable. Durante m\u00e1s de ciento cincuenta a\u00f1os historiadores, militares, escritores y periodistas discutieron si realmente muri\u00f3 como lo cont\u00f3 Bartolom\u00e9 Mitre, si hubo dos soldados llamados Falucho o si la historia mezcl\u00f3 las biograf\u00edas de varios hombres en un \u00fanico personaje. Pero detr\u00e1s de todas esas controversias existe una certeza que casi nadie pone en duda: hubo un soldado afroargentino cuya conducta durante el mot\u00edn del Callao se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de fidelidad a la causa de la independencia, y ese s\u00edmbolo termin\u00f3 representando el sacrificio de miles de hombres an\u00f3nimos que combatieron en los ej\u00e9rcitos patriotas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Ruiz naci\u00f3 en Buenos Aires cuando todav\u00eda exist\u00eda el Virreinato del R\u00edo de la Plata. La fecha exacta permanece desconocida, como ocurre con la mayor\u00eda de los hombres pertenecientes a los sectores populares de aquella \u00e9poca. Los registros civiles a\u00fan no exist\u00edan y las partidas parroquiales rara vez conten\u00edan informaci\u00f3n detallada sobre esclavos o libertos. Lo poco que sabemos proviene de expedientes militares, referencias posteriores y testimonios recogidos d\u00e9cadas despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo indica que fue esclavo durante su juventud. El apellido Ruiz no correspond\u00eda a una familia propia, sino al de su propietario, una pr\u00e1ctica habitual dentro del r\u00e9gimen esclavista hispanoamericano. Al obtener la libertad, muchos hombres conservaban el apellido de quien hab\u00eda sido su due\u00f1o porque esa era la \u00fanica identidad legal que pose\u00edan. De ese modo, el antiguo esclavo Antonio termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en Antonio Ruiz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su apodo tiene un origen mucho menos dram\u00e1tico que la historia que lo har\u00eda c\u00e9lebre. Los soldados llamaban <strong>\u00abfalucho\u00bb<\/strong> a un gorro de cuartel confeccionado con pa\u00f1o, de forma alargada y rematado por una borla. Era una prenda de descanso, distinta del morri\u00f3n o del chac\u00f3 utilizados en formaci\u00f3n. Seg\u00fan la tradici\u00f3n transmitida por sus compa\u00f1eros, Antonio cuidaba tanto ese gorro que termin\u00f3 siendo identificado por \u00e9l. Lo que comenz\u00f3 como una simple broma de cuartel termin\u00f3 borrando su apellido de la memoria colectiva. Dos siglos m\u00e1s tarde casi todos recuerdan a Falucho, mientras muy pocos conocen el nombre de Antonio Ruiz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ingres\u00f3 al ej\u00e9rcito en 1813, cuando la Revoluci\u00f3n de Mayo apenas llevaba tres a\u00f1os de existencia y el futuro del nuevo gobierno segu\u00eda siendo profundamente incierto. El territorio revolucionario combat\u00eda simult\u00e1neamente en varios frentes. En el Alto Per\u00fa las campa\u00f1as dirigidas por Manuel Belgrano intentaban contener el avance de los ej\u00e9rcitos realistas. En el litoral persist\u00edan conflictos pol\u00edticos internos. Montevideo permanec\u00eda bajo dominio espa\u00f1ol. Nadie pod\u00eda asegurar entonces que el movimiento iniciado en mayo de 1810 sobreviviera mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para un hombre como Antonio Ruiz, el uniforme significaba varias cosas al mismo tiempo. Era un empleo, una posibilidad de ascenso social, una forma de reconocimiento y, sobre todo, la incorporaci\u00f3n a una instituci\u00f3n donde el m\u00e9rito pod\u00eda pesar m\u00e1s que el origen. El ej\u00e9rcito revolucionario no elimin\u00f3 la discriminaci\u00f3n existente en la sociedad, pero ofrec\u00eda oportunidades que fuera de \u00e9l resultaban casi imposibles. En combate, la valent\u00eda pod\u00eda valer tanto como el linaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su bautismo de fuego lleg\u00f3 durante las campa\u00f1as del Alto Per\u00fa. Las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma dejaron una huella profunda en todos los soldados que lograron sobrevivir. Aquellos enfrentamientos demostraron la extraordinaria capacidad militar de los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles, formados por oficiales profesionales y tropas experimentadas. Las fuerzas patriotas padecieron enormes p\u00e9rdidas humanas, carecieron de recursos suficientes y sufrieron continuas dificultades log\u00edsticas. Sin embargo, tambi\u00e9n adquirieron una experiencia de combate que ser\u00eda fundamental pocos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los campamentos militares la vida transcurr\u00eda muy lejos de la imagen rom\u00e1ntica que ofrecen muchas pinturas hist\u00f3ricas. El soldado deb\u00eda aprender a marchar durante jornadas interminables cargando un equipo que pod\u00eda superar los veinte kilos entre fusil, bayoneta, cartuchera, p\u00f3lvora, mochila, manta, utensilios y raciones. Dorm\u00eda al aire libre siempre que las condiciones lo permit\u00edan, soportaba lluvias, fr\u00edo extremo, calor sofocante y una alimentaci\u00f3n que pocas veces alcanzaba para reponer las energ\u00edas gastadas durante las marchas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El alimento cotidiano era extraordinariamente simple. Carne salada, charqui, ma\u00edz tostado, galleta dura, alguna legumbre cuando exist\u00eda disponibilidad y agua cuya calidad no siempre era la mejor. Las frutas frescas constitu\u00edan un lujo ocasional. Las enfermedades intestinales, la disenter\u00eda, las infecciones respiratorias y las epidemias causaban m\u00e1s bajas que las balas enemigas. La medicina militar apenas pod\u00eda ofrecer sangr\u00edas, cataplasmas y remedios rudimentarios frente a heridas que hoy resultar\u00edan relativamente sencillas de tratar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La disciplina tampoco admit\u00eda contemplaciones. Los reglamentos heredados de la tradici\u00f3n espa\u00f1ola impon\u00edan castigos severos para quienes abandonaban su puesto, perd\u00edan el armamento o desobedec\u00edan una orden. La deserci\u00f3n representaba uno de los mayores problemas para todos los ej\u00e9rcitos de la \u00e9poca y era castigada con extrema dureza. En ese contexto, la lealtad adquir\u00eda un valor casi sagrado. Un soldado pod\u00eda tolerar hambre, fr\u00edo y cansancio, pero nunca deb\u00eda abandonar la bandera bajo la cual hab\u00eda jurado combatir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Ruiz atraves\u00f3 todas esas experiencias antes de incorporarse al proyecto m\u00e1s ambicioso concebido por Jos\u00e9 de San Mart\u00edn: la formaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de los Andes. A diferencia de otros comandantes, San Mart\u00edn comprend\u00eda que la independencia del R\u00edo de la Plata jam\u00e1s estar\u00eda asegurada mientras el poder espa\u00f1ol continuara dominando Chile y Per\u00fa. Su estrategia consist\u00eda en golpear el coraz\u00f3n del poder virreinal mediante una campa\u00f1a continental que, por su magnitud log\u00edstica, parec\u00eda imposible para una naci\u00f3n naciente con recursos extremadamente limitados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Ruiz pas\u00f3 a integrar aquel ej\u00e9rcito, probablemente ignoraba que estaba entrando en una de las organizaciones militares m\u00e1s extraordinarias de la historia americana. Durante meses los hombres entrenaron en Mendoza, aprendiendo maniobras, perfeccionando el uso del fusil y prepar\u00e1ndose f\u00edsica y psicol\u00f3gicamente para cruzar una de las cordilleras m\u00e1s altas del planeta. No exist\u00edan caminos aptos para mover miles de soldados, cientos de animales, piezas de artiller\u00eda y toneladas de provisiones. Todo deb\u00eda planificarse hasta el \u00faltimo detalle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn sab\u00eda que no bastaba con reunir hombres valientes. Necesitaba soldados disciplinados capaces de obedecer \u00f3rdenes en condiciones extremas. Por eso insist\u00eda en la instrucci\u00f3n constante. Cada maniobra era repetida una y otra vez hasta transformarse en un acto casi autom\u00e1tico. El \u00e9xito del cruce de los Andes depender\u00eda mucho m\u00e1s de la organizaci\u00f3n que del entusiasmo patri\u00f3tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre aquellos miles de hombres, Antonio Ruiz era apenas uno m\u00e1s. No ocupaba un lugar destacado en los partes militares. No pronunciaba discursos. No comandaba tropas. Era el tipo de combatiente sobre cuya espalda descansan todas las guerras: el soldado com\u00fan, el que sostiene el fusil durante horas, el que cava trincheras, el que monta guardia mientras los dem\u00e1s descansan y el que, llegado el momento decisivo, avanza hacia el enemigo sin saber si volver\u00e1 con vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso su historia termin\u00f3 conmoviendo tanto a las generaciones posteriores. La Argentina ya ten\u00eda grandes pr\u00f3ceres: Belgrano, San Mart\u00edn, G\u00fcemes. Lo que todav\u00eda faltaba era un h\u00e9roe que representara al hombre an\u00f3nimo. Al soldado sin fortuna, sin apellido ilustre y sin monumentos familiares. En ese sentido, m\u00e1s all\u00e1 de las discusiones sobre los detalles de su muerte, Falucho termin\u00f3 encarnando una idea profundamente democr\u00e1tica: la de que la independencia tambi\u00e9n fue construida por miles de hombres cuyos nombres apenas quedaron registrados en un expediente militar o en una l\u00e1pida olvidada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A comienzos de 1817, Antonio Ruiz emprendi\u00f3 junto al Ej\u00e9rcito de los Andes el viaje que cambiar\u00eda definitivamente la historia de Sudam\u00e9rica. Del otro lado de la cordillera los esperaba el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. Tambi\u00e9n los aguardaban Chacabuco, Cancha Rayada, Maip\u00fa y, finalmente, el Per\u00fa. Ninguno de ellos pod\u00eda imaginar que el episodio por el cual uno de esos soldados ser\u00eda recordado no ocurrir\u00eda en medio de una gran victoria, sino a\u00f1os despu\u00e9s, dentro de una fortaleza sitiada a orillas del Pac\u00edfico llamada <strong>Real Felipe del Callao<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEh6APvgiX9Xdd5wd2q6IjjPGTyImgYwb_lV3jB5U9Fyoayp8PTFfUeAYb4EHWvKdMzlLLzxZEXWjW39JEoBmG6dVL07sD9nmMe4-RDuwKRcFCJEAfo49kUy0d9cjII4bU_k6Qbn9CYRJaZAKt7m86wRY7GmjVQky3TLAAixZ_tMMCYu_HxyWS0D6cOpduMB\/s975\/27692002_gf6.png\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEh6APvgiX9Xdd5wd2q6IjjPGTyImgYwb_lV3jB5U9Fyoayp8PTFfUeAYb4EHWvKdMzlLLzxZEXWjW39JEoBmG6dVL07sD9nmMe4-RDuwKRcFCJEAfo49kUy0d9cjII4bU_k6Qbn9CYRJaZAKt7m86wRY7GmjVQky3TLAAixZ_tMMCYu_HxyWS0D6cOpduMB\/s320\/27692002_gf6.png\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Plaza San Martin y Monumento a Falucho, c. 1905<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo IV<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El Ej\u00e9rcito de los Andes: la extraordinaria m\u00e1quina militar que convirti\u00f3 una revoluci\u00f3n en una guerra continental<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Jos\u00e9 de San Mart\u00edn lleg\u00f3 a Cuyo en septiembre de 1814 comprendi\u00f3 inmediatamente que la guerra por la independencia no pod\u00eda seguir libr\u00e1ndose como hasta ese momento. Durante cuatro a\u00f1os, la Revoluci\u00f3n de Mayo hab\u00eda resistido con enorme esfuerzo las ofensivas espa\u00f1olas, pero todav\u00eda estaba muy lejos de asegurar su supervivencia. Las campa\u00f1as del Alto Per\u00fa hab\u00edan terminado en derrotas sucesivas, Montevideo reci\u00e9n hab\u00eda sido recuperada y el poder del Imperio espa\u00f1ol permanec\u00eda intacto en Chile y, sobre todo, en el Virreinato del Per\u00fa, verdadero centro pol\u00edtico y militar de la dominaci\u00f3n colonial en Sudam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras muchos dirigentes segu\u00edan imaginando que la independencia pod\u00eda conseguirse derrotando una y otra vez a los realistas en el norte, San Mart\u00edn lleg\u00f3 a una conclusi\u00f3n completamente distinta. Era un militar profesional que hab\u00eda combatido durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os en Europa y conoc\u00eda como pocos el funcionamiento de los grandes ej\u00e9rcitos imperiales. Comprendi\u00f3 que ning\u00fan ej\u00e9rcito patriota lograr\u00eda conquistar Lima marchando directamente desde el Alto Per\u00fa. Las monta\u00f1as, las distancias y la capacidad log\u00edstica espa\u00f1ola convert\u00edan ese camino en una sucesi\u00f3n interminable de derrotas. Hab\u00eda que pensar otra estrategia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa estrategia era, para muchos contempor\u00e1neos, una verdadera locura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consist\u00eda en organizar desde Mendoza un ej\u00e9rcito completamente nuevo, cruzar la cordillera de los Andes en pleno verano austral, liberar Chile, construir una escuadra pr\u00e1cticamente desde cero y, desde el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, desembarcar finalmente en el Per\u00fa para atacar el coraz\u00f3n mismo del poder espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vista desde la actualidad, la campa\u00f1a suele resumirse en una frase escolar: \u00abSan Mart\u00edn cruz\u00f3 los Andes\u00bb. Sin embargo, esa expresi\u00f3n apenas alcanza para describir una empresa militar que, por su complejidad log\u00edstica, todav\u00eda hoy contin\u00faa estudi\u00e1ndose en academias militares de distintos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Antonio Ruiz ingres\u00f3 al Ej\u00e9rcito de los Andes, lo primero que encontr\u00f3 fue una organizaci\u00f3n muy distinta de la que hab\u00eda conocido en campa\u00f1as anteriores. San Mart\u00edn no estaba improvisando un ej\u00e9rcito de voluntarios. Estaba construyendo una instituci\u00f3n profesional, donde cada hombre cumpl\u00eda una funci\u00f3n espec\u00edfica y donde ning\u00fan detalle quedaba librado al azar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Mendoza comenzaron a funcionar herrer\u00edas que fabricaban herraduras durante las veinticuatro horas del d\u00eda. Carpinteros constru\u00edan carretas. Curtidores trabajaban miles de cueros destinados a monturas, cartucheras y correajes. Mujeres cuyanas cos\u00edan uniformes, remendaban mantas, preparaban vendas y confeccionaban mochilas. Se fund\u00edan ca\u00f1ones. Se fabricaban balas. Se almacenaban toneladas de p\u00f3lvora. Se secaban carnes para transformarlas en charqui. Se mol\u00eda trigo. Se reun\u00edan miles de mulas y centenares de caballos. Lo que estaba naciendo no era solamente un ej\u00e9rcito. Era una verdadera industria de guerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El director del parque de artiller\u00eda, fray Luis Beltr\u00e1n, despleg\u00f3 un ingenio extraordinario para fabricar aquello que las Provincias Unidas no pod\u00edan comprar en el exterior. Con recursos escasos construy\u00f3 cure\u00f1as, poleas, herramientas, puentes desmontables, hornos de fundici\u00f3n y hasta m\u00e1quinas destinadas a reparar el armamento durante la campa\u00f1a. Su taller se convirti\u00f3 en uno de los grandes motores t\u00e9cnicos de la independencia americana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, San Mart\u00edn observaba absolutamente todo. Revisaba personalmente los dep\u00f3sitos de alimentos. Controlaba la calidad de la p\u00f3lvora. Supervisaba los ejercicios militares. Hablaba con los soldados. Correg\u00eda maniobras. Anotaba hasta el \u00faltimo detalle en una monta\u00f1a de documentos que hoy permiten comprender el grado de planificaci\u00f3n alcanzado por aquella campa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Ruiz, como miles de soldados, comenzaba sus jornadas antes del amanecer. El toque de diana anunciaba el inicio del d\u00eda cuando todav\u00eda el sol apenas iluminaba la cordillera. Despu\u00e9s del desayuno \u2014generalmente mate cocido, alguna galleta y, cuando era posible, un poco de carne\u2014 comenzaban las largas horas de instrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La disciplina era rigurosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada movimiento del fusil deb\u00eda repetirse cientos de veces hasta convertirse en un reflejo autom\u00e1tico. Los oficiales sab\u00edan perfectamente que, en medio del combate, un segundo de vacilaci\u00f3n pod\u00eda significar la muerte. Los soldados aprend\u00edan a formar l\u00edneas, romperlas, volver a reagruparse, disparar por filas, cargar la bayoneta y avanzar sin romper la formaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arma principal continuaba siendo el fusil de chispa. La mayor\u00eda pertenec\u00eda al modelo brit\u00e1nico conocido como <strong>Brown Bess<\/strong>, aunque tambi\u00e9n exist\u00edan fusiles espa\u00f1oles capturados durante campa\u00f1as anteriores y otros de fabricaci\u00f3n diversa. Eran armas robustas, de casi metro y medio de longitud, cuyo peso rondaba los cinco kilogramos. Su funcionamiento depend\u00eda de un mecanismo de piedra de s\u00edlex que, al golpear una pieza met\u00e1lica, produc\u00eda las chispas necesarias para encender la p\u00f3lvora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El procedimiento de carga exig\u00eda una notable coordinaci\u00f3n. El soldado deb\u00eda abrir la cartuchera, extraer un cartucho de papel, romperlo con los dientes, verter parte de la p\u00f3lvora en la cazoleta, introducir el resto dentro del ca\u00f1\u00f3n junto con la bala, empujar todo mediante la baqueta, volver a colocarla en su sitio, montar el martillo, apuntar y finalmente disparar. Un hombre muy entrenado pod\u00eda efectuar tres disparos por minuto. En combate real, bajo el humo, el ruido y el nerviosismo, esa velocidad disminu\u00eda considerablemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de cada descarga, el campo de batalla quedaba envuelto por una espesa nube de humo blanco producida por la p\u00f3lvora negra. A pocos metros resultaba casi imposible distinguir con claridad al enemigo. Los oficiales daban \u00f3rdenes a viva voz, los tambores marcaban el ritmo de avance y las cornetas transmit\u00edan se\u00f1ales que deb\u00edan comprenderse instant\u00e1neamente. La guerra de comienzos del siglo XIX era un escenario dominado por el estruendo, el humo y la confusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando las municiones comenzaban a escasear o las l\u00edneas quedaban demasiado pr\u00f3ximas, aparec\u00eda la verdadera protagonista del combate: la bayoneta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel largo cuchillo triangular transformaba el fusil en una lanza de casi dos metros de longitud. Muchas veces los enfrentamientos terminaban resolvi\u00e9ndose cuerpo a cuerpo. No eran raras las heridas producidas por bayonetas, sables o culatazos. El valor personal adquir\u00eda entonces una dimensi\u00f3n completamente distinta a la que solemos imaginar desde la comodidad del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El uniforme tampoco respond\u00eda \u00fanicamente a una cuesti\u00f3n est\u00e9tica. La casaca azul con vivos rojos identificaba inmediatamente a los soldados patriotas. Los pantalones variaban seg\u00fan la unidad y la disponibilidad de telas. Los zapatos eran escasos y, en numerosas ocasiones, deb\u00edan reemplazarse por ojotas de cuero confeccionadas artesanalmente. Sobre los hombros colgaban los correajes de cuero que sosten\u00edan la cartuchera y el morral. La mochila transportaba apenas lo indispensable: una manta, algo de ropa de recambio, utensilios b\u00e1sicos y peque\u00f1as pertenencias personales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn insist\u00eda especialmente en el cuidado del armamento. Un fusil mal mantenido pod\u00eda fallar en el momento decisivo. La humedad inutilizaba la p\u00f3lvora. El \u00f3xido deterioraba el ca\u00f1\u00f3n. La piedra de s\u00edlex deb\u00eda reemplazarse peri\u00f3dicamente. Cada soldado era responsable de conservar en perfecto estado su equipo porque sab\u00eda que, llegado el combate, de ese cuidado depender\u00eda probablemente su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si hab\u00eda un enemigo capaz de derrotar incluso al mejor ej\u00e9rcito era la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cordillera de los Andes se levantaba frente a aquellos hombres como un obst\u00e1culo descomunal. Hab\u00eda pasos que superaban los cuatro mil metros de altura. Durante el d\u00eda el sol castigaba con intensidad; por la noche las temperaturas descend\u00edan muy por debajo de cero. La falta de ox\u00edgeno provocaba agotamiento, mareos y dificultades respiratorias. Animales y hombres mor\u00edan congelados o ca\u00edan por precipicios durante las marchas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn conoc\u00eda perfectamente esos riesgos. Por eso el cruce no fue una improvisaci\u00f3n heroica, sino una operaci\u00f3n cient\u00edfica cuidadosamente planificada. Cada columna llevaba m\u00e9dicos, baqueanos, arrieros, reservas de alimentos y animales de reemplazo. Las distancias entre una divisi\u00f3n y otra estaban calculadas. Incluso se organizaron maniobras de distracci\u00f3n para confundir a los servicios de inteligencia espa\u00f1oles acerca del verdadero lugar por donde atravesar\u00eda el grueso del ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Ruiz march\u00f3 junto a miles de hombres que avanzaban lentamente entre monta\u00f1as inmensas, respirando un aire helado que quemaba los pulmones y observando un paisaje donde el silencio s\u00f3lo era interrumpido por el sonido de las mulas, el crujir de las ruedas de la artiller\u00eda y las \u00f3rdenes de los oficiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de aquellos soldados jam\u00e1s hab\u00edan visto la nieve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos nunca regresar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ninguno pod\u00eda imaginar que la mayor prueba de lealtad que uno de ellos enfrentar\u00eda no ocurrir\u00eda durante el cruce de los Andes, ni en Chacabuco, ni en Maip\u00fa, sino varios a\u00f1os despu\u00e9s, encerrado en una fortaleza frente al oc\u00e9ano Pac\u00edfico, cuando la guerra parec\u00eda haber terminado y la pol\u00edtica comenzaba a dividir a quienes hasta entonces hab\u00edan combatido bajo una misma bandera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo V<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Chacabuco, Cancha Rayada y Maip\u00fa: las batallas que cambiaron el destino de Am\u00e9rica<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el Ej\u00e9rcito de los Andes termin\u00f3 de atravesar la cordillera en febrero de 1817, Jos\u00e9 de San Mart\u00edn sab\u00eda que el \u00e9xito de toda la campa\u00f1a depend\u00eda de un principio militar tan antiguo como la propia guerra: golpear r\u00e1pido, concentrar las fuerzas y no darle tiempo al enemigo para reorganizarse. Del otro lado de la monta\u00f1a no hab\u00eda margen para el error. Si los realistas lograban destruir al ej\u00e9rcito patriota, no s\u00f3lo se perder\u00eda Chile. Tambi\u00e9n desaparecer\u00eda la posibilidad de llevar la guerra hasta el Per\u00fa y la Revoluci\u00f3n de Mayo quedar\u00eda nuevamente expuesta a una ofensiva espa\u00f1ola de enormes proporciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Antonio Ruiz y los miles de soldados que integraban aquellas columnas, la pol\u00edtica era una preocupaci\u00f3n distante. Ellos conoc\u00edan otra realidad. Despu\u00e9s de semanas atravesando monta\u00f1as, con los uniformes desgastados, los pies cubiertos de heridas y el cuerpo debilitado por el esfuerzo, deb\u00edan combatir casi inmediatamente contra tropas descansadas, bien abastecidas y que conoc\u00edan perfectamente el terreno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 12 de febrero de 1817 ambos ej\u00e9rcitos se encontraron en las proximidades de la hacienda de Chacabuco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La batalla dur\u00f3 pocas horas, pero su importancia hist\u00f3rica fue inmensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn hab\u00eda dividido sus fuerzas en dos grandes columnas. La maniobra pretend\u00eda envolver a los realistas mediante un ataque convergente. Sin embargo, como ocurre tantas veces en la guerra, el plan comenz\u00f3 a desviarse apenas iniciado el combate. La divisi\u00f3n comandada por Bernardo O&#8217;Higgins, impaciente por entrar en acci\u00f3n, atac\u00f3 antes del momento previsto. Durante algunos minutos el resultado pareci\u00f3 incierto. Los espa\u00f1oles respondieron con firmeza y el enfrentamiento amenaz\u00f3 con transformarse en una derrota parcial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue entonces cuando entr\u00f3 en acci\u00f3n el resto del Ej\u00e9rcito de los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las unidades dirigidas personalmente por San Mart\u00edn aparecieron sobre el flanco enemigo y modificaron completamente el desarrollo de la batalla. Los realistas comenzaron a retroceder. La caballer\u00eda patriota aprovech\u00f3 la desorganizaci\u00f3n para perseguir a los soldados que intentaban escapar. Antes de terminar la tarde, el camino hacia Santiago de Chile hab\u00eda quedado abierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Ruiz sobrevivi\u00f3 a Chacabuco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sabemos exactamente en qu\u00e9 compa\u00f1\u00eda combati\u00f3 ni qu\u00e9 acciones espec\u00edficas realiz\u00f3 durante aquella jornada. Los partes militares de la \u00e9poca registraban el comportamiento de oficiales y jefes de unidad, pero rara vez mencionaban a los soldados rasos salvo cuando protagonizaban actos extraordinarios. Sin embargo, su sola presencia en aquella batalla permite comprender el nivel de experiencia militar que estaba acumulando. Ya no era el recluta que a\u00f1os antes hab\u00eda ingresado al ej\u00e9rcito revolucionario. Se estaba convirtiendo en un veterano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La victoria permiti\u00f3 la entrada triunfal en Santiago y el establecimiento de un gobierno patriota encabezado por Bernardo O&#8217;Higgins. Parec\u00eda que la guerra estaba pr\u00e1cticamente terminada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue una ilusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El poder espa\u00f1ol todav\u00eda conservaba importantes recursos militares y prepar\u00f3 r\u00e1pidamente una nueva ofensiva destinada a recuperar Chile.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante casi un a\u00f1o ambos ej\u00e9rcitos se reorganizaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, San Mart\u00edn continu\u00f3 entrenando a sus hombres con la misma rigurosidad que hab\u00eda demostrado en Mendoza. Comprend\u00eda que la confianza excesiva pod\u00eda resultar tan peligrosa como la falta de preparaci\u00f3n. La victoria de Chacabuco no garantizaba absolutamente nada. La verdadera batalla por la independencia de Chile todav\u00eda estaba por comenzar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En marzo de 1818 el ej\u00e9rcito patriota sufri\u00f3 uno de los golpes m\u00e1s duros de toda la campa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las cercan\u00edas de <strong>Cancha Rayada<\/strong>, una combinaci\u00f3n de errores, confusi\u00f3n nocturna y una ofensiva inesperada de las fuerzas realistas provoc\u00f3 el desorden de buena parte del ej\u00e9rcito independentista. Durante varias horas circul\u00f3 incluso el rumor de que San Mart\u00edn hab\u00eda muerto. Muchos soldados se dispersaron. Otros emprendieron la retirada creyendo que todo estaba perdido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noticia lleg\u00f3 r\u00e1pidamente a Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La poblaci\u00f3n entr\u00f3 en p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los comerciantes escond\u00edan sus bienes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las familias preparaban la huida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos pensaban que el dominio espa\u00f1ol volver\u00eda a instalarse definitivamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ocurri\u00f3 algo extraordinario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn estaba vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lugar de abandonar la campa\u00f1a, comenz\u00f3 inmediatamente a reunir los restos de sus unidades. Uno por uno fueron reapareciendo oficiales y soldados que se hab\u00edan dispersado durante la noche. En apenas dos semanas logr\u00f3 reconstruir un ej\u00e9rcito capaz de volver a combatir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella recuperaci\u00f3n demuestra una de las mayores virtudes del Ej\u00e9rcito de los Andes: la disciplina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otros tiempos y en otros pa\u00edses una derrota semejante habr\u00eda significado la disoluci\u00f3n definitiva de la fuerza. Sin embargo, los hombres entrenados durante a\u00f1os bajo la conducci\u00f3n de San Mart\u00edn conservaron la cohesi\u00f3n suficiente para reagruparse y prepararse para una nueva batalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Ruiz tambi\u00e9n volvi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como centenares de soldados an\u00f3nimos, regres\u00f3 a las filas sin saber que apenas unos d\u00edas despu\u00e9s participar\u00eda en uno de los combates m\u00e1s importantes de toda la historia sudamericana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>5 de abril de 1818<\/strong> ambos ej\u00e9rcitos se enfrentaron en los llanos de <strong>Maip\u00fa<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn sab\u00eda perfectamente que aquella jornada decidir\u00eda el destino de Chile.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si venc\u00eda, la independencia quedar\u00eda pr\u00e1cticamente asegurada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si perd\u00eda, toda la campa\u00f1a continental deber\u00eda comenzar nuevamente desde cero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La batalla comenz\u00f3 poco despu\u00e9s del mediod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La artiller\u00eda abri\u00f3 fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las primeras l\u00edneas avanzaron entre espesas nubes de humo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las descargas de fusiler\u00eda se suced\u00edan una tras otra mientras los tambores marcaban el ritmo del avance. El ruido era ensordecedor. Cada disparo levantaba polvo, tierra y fragmentos de roca. Los gritos de los oficiales apenas consegu\u00edan imponerse sobre el estruendo de los ca\u00f1ones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los soldados disparaban, recargaban, volv\u00edan a disparar y, cuando las l\u00edneas se aproximaban demasiado, calaban la bayoneta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El combate cuerpo a cuerpo era brutal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hab\u00eda espacio para el hero\u00edsmo teatral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda miedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda agotamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda hombres intentando sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de varias horas de lucha, el dispositivo espa\u00f1ol comenz\u00f3 a quebrarse. La presi\u00f3n constante del Ej\u00e9rcito de los Andes termin\u00f3 inclinando definitivamente el resultado. Los realistas iniciaron la retirada. Muchos fueron capturados. Otros huyeron hacia el sur.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La victoria de Maip\u00fa signific\u00f3 mucho m\u00e1s que un triunfo militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sell\u00f3 la independencia efectiva de Chile y permiti\u00f3 que San Mart\u00edn concentrara todos sus esfuerzos en el objetivo que hab\u00eda concebido desde el comienzo: el Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese mismo d\u00eda ocurri\u00f3 una escena que quedar\u00eda inmortalizada en la historia americana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardo O&#8217;Higgins, herido, lleg\u00f3 al campo de batalla cuando el combate ya hab\u00eda terminado. Al encontrarse con San Mart\u00edn ambos se abrazaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tradici\u00f3n bautiz\u00f3 aquel episodio como <strong>\u00abel Abrazo de Maip\u00fa\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los grandes protagonistas se fund\u00edan en ese gesto de fraternidad, miles de soldados recog\u00edan heridos, enterraban compa\u00f1eros y reparaban armamento para la campa\u00f1a siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre ellos estaba Antonio Ruiz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda combatido en Vilcapugio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda combatido en Ayohuma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda cruzado los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda sobrevivido a Chacabuco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda soportado el desastre de Cancha Rayada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda vencido en Maip\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esa altura era un veterano curtido por a\u00f1os de campa\u00f1as, acostumbrado a convivir con la muerte y con un prestigio ganado silenciosamente entre sus camaradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda ignoraba que la prueba definitiva de su vida no llegar\u00eda frente a un ej\u00e9rcito enemigo desplegado en un campo de batalla, sino dentro de una fortaleza donde el hambre, la pol\u00edtica y la desesperaci\u00f3n terminar\u00edan enfrentando a soldados que hasta poco antes hab\u00edan combatido bajo las mismas banderas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escenario de esa tragedia ten\u00eda un nombre que todav\u00eda hoy resuena en la historia militar de Am\u00e9rica: <strong>la Fortaleza del Real Felipe del Callao<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo VI<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El Per\u00fa, el abandono del Ej\u00e9rcito Libertador y el mot\u00edn del Callao: la tragedia que dio origen a una leyenda<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si las campa\u00f1as de Chile hab\u00edan demostrado la capacidad estrat\u00e9gica de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, la expedici\u00f3n al Per\u00fa puso en evidencia los enormes l\u00edmites materiales con los que deb\u00eda enfrentarse una revoluci\u00f3n nacida en el extremo sur del continente. A comienzos de la d\u00e9cada de 1820 el Ej\u00e9rcito Libertador hab\u00eda conseguido lo que pocos a\u00f1os antes parec\u00eda imposible: derrotar a las principales fuerzas espa\u00f1olas en Chile, controlar el oc\u00e9ano Pac\u00edfico gracias a la escuadra organizada por el almirante Thomas Cochrane y desembarcar sobre las costas peruanas para llevar la guerra hasta el coraz\u00f3n del poder colonial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, conquistar un territorio era mucho m\u00e1s sencillo que administrarlo. Lima fue ocupada por los patriotas en julio de 1821 y San Mart\u00edn proclam\u00f3 solemnemente la independencia del Per\u00fa. El acto tuvo una enorme trascendencia pol\u00edtica. Por primera vez el principal basti\u00f3n del poder espa\u00f1ol en Sudam\u00e9rica reconoc\u00eda formalmente su emancipaci\u00f3n. Pero detr\u00e1s de aquella ceremonia cargada de simbolismo comenzaban a aparecer problemas que ning\u00fan discurso pod\u00eda resolver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La independencia no signific\u00f3 el final de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ej\u00e9rcitos realistas segu\u00edan controlando importantes regiones del interior peruano. Conservaban oficiales experimentados, fortificaciones, recursos econ\u00f3micos y una notable capacidad para reorganizarse. La resistencia espa\u00f1ola estaba lejos de haber sido derrotada. Peor a\u00fan, el nuevo Estado peruano nac\u00eda pr\u00e1cticamente sin recursos para sostener a las tropas que hab\u00edan hecho posible su libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre esos soldados se encontraba Antonio Ruiz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de casi una d\u00e9cada de campa\u00f1as ininterrumpidas, \u00e9l y miles de veteranos del Ej\u00e9rcito de los Andes permanec\u00edan muy lejos de Buenos Aires. Hab\u00edan combatido desde el Alto Per\u00fa hasta las costas del Pac\u00edfico. Muchos no hab\u00edan vuelto a ver a sus familias desde hac\u00eda a\u00f1os. Algunos ya ni siquiera sab\u00edan si sus padres segu\u00edan con vida. Viv\u00edan pr\u00e1cticamente de campa\u00f1a permanente, dependiendo de un sistema log\u00edstico que comenzaba a desmoronarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n econ\u00f3mica era desesperante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los sueldos dejaban de pagarse durante meses. Los uniformes se convert\u00edan en harapos. Las botas se romp\u00edan sin posibilidad de reemplazo. Las raciones disminu\u00edan cada semana. Los hospitales militares carec\u00edan de medicamentos y los dep\u00f3sitos de municiones comenzaban a vaciarse. Aquellos hombres que hab\u00edan cruzado la cordillera y derrotado a los mejores ej\u00e9rcitos del Imperio espa\u00f1ol empezaban a sentir que hab\u00edan sido olvidados por los mismos gobiernos que tanto necesitaban de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica agrav\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s el panorama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En septiembre de 1822 Jos\u00e9 de San Mart\u00edn se entrevist\u00f3 con Sim\u00f3n Bol\u00edvar en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Nunca se conoci\u00f3 con absoluta certeza el contenido de aquella conversaci\u00f3n, pero el resultado fue evidente. San Mart\u00edn comprendi\u00f3 que carec\u00eda del respaldo pol\u00edtico y militar necesario para concluir la guerra y decidi\u00f3 apartarse definitivamente de la escena americana. Poco despu\u00e9s renunci\u00f3 al Protectorado del Per\u00fa y emprendi\u00f3 el camino hacia el exilio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los soldados del Ej\u00e9rcito Libertador, aquella partida tuvo un impacto profundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn no era solamente el comandante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era el hombre que los hab\u00eda organizado, entrenado, conducido a trav\u00e9s de los Andes y acompa\u00f1ado durante los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la campa\u00f1a. Su autoridad moral resultaba inmensa. Con su alejamiento comenzaba una etapa completamente distinta, marcada por disputas pol\u00edticas, incertidumbre y crecientes problemas econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los lugares donde esa crisis se manifest\u00f3 con mayor intensidad fue la <strong>Fortaleza del Real Felipe<\/strong>, ubicada en el puerto del Callao.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Construida por los espa\u00f1oles durante el siglo XVIII para proteger Lima de los ataques de corsarios y potencias extranjeras, aquella fortificaci\u00f3n era una de las obras militares m\u00e1s impresionantes de Am\u00e9rica. Sus gruesas murallas de piedra, sus baluartes, sus fosos y su poderosa artiller\u00eda la convert\u00edan en una posici\u00f3n pr\u00e1cticamente inexpugnable. Quien controlara el Callao dominaba el principal puerto del Pac\u00edfico sudamericano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de la independencia, la fortaleza qued\u00f3 ocupada por tropas patriotas. All\u00ed conviv\u00edan soldados argentinos, chilenos y peruanos pertenecientes a distintas unidades. Muchos eran veteranos del Ej\u00e9rcito de los Andes. Otros hab\u00edan combatido junto a San Mart\u00edn desde las primeras campa\u00f1as. Todos compart\u00edan un mismo problema: el abandono.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las provisiones llegaban cada vez con menor frecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los salarios continuaban impagos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ropa militar era insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los alimentos escaseaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las enfermedades comenzaban a propagarse dentro de la guarnici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos testimonios de la \u00e9poca describen escenas de verdadera desesperaci\u00f3n. Soldados que vend\u00edan parte de su equipo para conseguir comida. Uniformes convertidos en jirones. Oficiales incapaces de mantener la disciplina porque ni siquiera pod\u00edan garantizar la alimentaci\u00f3n de sus hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esas circunstancias apareci\u00f3 un elemento que terminar\u00eda desencadenando la tragedia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de la fortaleza permanec\u00edan detenidos varios oficiales espa\u00f1oles capturados durante campa\u00f1as anteriores. Aquellos prisioneros conoc\u00edan perfectamente el estado de \u00e1nimo de la tropa. Sab\u00edan que el hambre, la falta de pago y el descontento pod\u00edan convertirse en armas mucho m\u00e1s eficaces que cualquier ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenzaron entonces las conversaciones clandestinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Promet\u00edan salarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Promet\u00edan alimentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Promet\u00edan el regreso a sus hogares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Insinuaban que la causa patriota estaba perdida y que continuar resistiendo s\u00f3lo significar\u00eda prolongar in\u00fatilmente el sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No todos los soldados reaccionaban de la misma manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos permanec\u00edan absolutamente fieles al juramento realizado a\u00f1os antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros empezaban a pensar que la revoluci\u00f3n los hab\u00eda abandonado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos simplemente quer\u00edan sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No debe juzgarse con ligereza aquella situaci\u00f3n. Resulta f\u00e1cil hablar de patriotismo desde la comodidad de dos siglos de distancia. Mucho m\u00e1s dif\u00edcil era mantener intacta la moral cuando se llevaban a\u00f1os sin cobrar, cuando el hambre comenzaba a instalarse entre las tropas y cuando los propios gobiernos parec\u00edan incapaces de ofrecer una soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante las primeras semanas de febrero de 1824 la tensi\u00f3n alcanz\u00f3 niveles insoportables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las discusiones recorr\u00edan los patios de la fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rumores circulaban entre las compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos oficiales intu\u00edan que algo grave estaba por ocurrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros cre\u00edan todav\u00eda posible controlar la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la noche del <strong>5 de febrero de 1824<\/strong> estall\u00f3 finalmente el mot\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Suboficiales y soldados se sublevaron contra sus mandos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La bandera espa\u00f1ola volvi\u00f3 a izarse sobre una de las torres del Real Felipe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las bater\u00edas de la fortaleza saludaron el acontecimiento con una salva de artiller\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de casi quince a\u00f1os de revoluci\u00f3n, uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s importantes de la campa\u00f1a libertadora regresaba, al menos por unas horas, a manos del poder colonial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue en ese escenario donde la tradici\u00f3n sit\u00faa el episodio que transformar\u00eda para siempre a Antonio Ruiz en Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los relatos posteriores sostienen que uno de los centinelas recibi\u00f3 la orden de rendir honores a la bandera espa\u00f1ola reci\u00e9n izada sobre el torre\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese soldado se neg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que ocurri\u00f3 durante los minutos siguientes ser\u00eda contado una y otra vez por Bartolom\u00e9 Mitre, repetido por generaciones de escolares argentinos, discutido por historiadores y finalmente convertido en uno de los grandes mitos patri\u00f3ticos de la historia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero antes de aceptar cualquier versi\u00f3n conviene detenerse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque precisamente aqu\u00ed comienza el mayor debate historiogr\u00e1fico sobre Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 realmente aquella madrugada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfExisti\u00f3 un solo Falucho o hubo dos soldados distintos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfFue fusilado, como escribi\u00f3 Mitre, o muri\u00f3 atravesado por bayonetas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEra realmente Antonio Ruiz el hombre que protagoniz\u00f3 aquel episodio?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Responder esas preguntas exige abandonar por un momento la leyenda y sumergirse en los documentos, las cartas, los testimonios militares y las contradicciones que todav\u00eda hoy mantienen dividido a buena parte del mundo acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es all\u00ed donde la historia se vuelve todav\u00eda m\u00e1s apasionante que el propio mito.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEh1S239wpSD9u2zyjsv62yj_2I37tgxbEymqanaofJuAAOrDMVXl8GCqc6XyGBwWpxz5DsrAHAbhAbMF5ykJ0wTp6SlBvdoBaceki6iNBQ5afzUnNIvIQit2RwFBHHpD63206XdQ7DJrZtPfG8GpuUhz8W_Dud_leS1wFSHNQEykSQ0BAkTgRQfgWVJnw-J\/s392\/27692002_gf7.png\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEh1S239wpSD9u2zyjsv62yj_2I37tgxbEymqanaofJuAAOrDMVXl8GCqc6XyGBwWpxz5DsrAHAbhAbMF5ykJ0wTp6SlBvdoBaceki6iNBQ5afzUnNIvIQit2RwFBHHpD63206XdQ7DJrZtPfG8GpuUhz8W_Dud_leS1wFSHNQEykSQ0BAkTgRQfgWVJnw-J\/s320\/27692002_gf7.png\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La mudanza de Falucho (13 de agosto de 1910). Caras y Caretas.<br \/><br \/><br \/><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo VII<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La muerte de Falucho: entre la historia, el mito y la construcci\u00f3n de un h\u00e9roe nacional<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pocas escenas de la historia argentina han sido repetidas con tanta fuerza como la muerte de Falucho. Durante generaciones enteras de estudiantes, el episodio parec\u00eda tan indiscutible como el Cruce de los Andes o la creaci\u00f3n de la bandera. Un soldado negro, aislado entre compa\u00f1eros sublevados, se negaba a rendir homenaje al pabell\u00f3n espa\u00f1ol, romp\u00eda su fusil contra el asta de la bandera enemiga y ca\u00eda fusilado mientras lanzaba un \u00faltimo grito de fidelidad: <strong>\u00ab\u00a1Viva Buenos Aires!\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa imagen recorri\u00f3 manuales escolares, discursos patri\u00f3ticos, poemas, pinturas y monumentos. Durante d\u00e9cadas pr\u00e1cticamente nadie la discuti\u00f3. Sin embargo, cuando los historiadores comenzaron a revisar documentos militares, correspondencia privada y testimonios contempor\u00e1neos, aparecieron preguntas que todav\u00eda hoy siguen abiertas. Lo curioso es que esas dudas no disminuyen la importancia de Falucho. Por el contrario, vuelven todav\u00eda m\u00e1s interesante la historia, porque obligan a preguntarse c\u00f3mo nacen los h\u00e9roes nacionales y de qu\u00e9 manera un hecho hist\u00f3rico termina transform\u00e1ndose en un s\u00edmbolo capaz de atravesar generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para comprender el debate conviene comenzar por una aclaraci\u00f3n fundamental. Nadie discute seriamente que durante el mot\u00edn del Callao muri\u00f3 un soldado patriota que se neg\u00f3 a reconocer la autoridad espa\u00f1ola. Lo que se discute es <strong>qui\u00e9n era exactamente ese soldado<\/strong> y c\u00f3mo ocurrieron los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera versi\u00f3n completa fue escrita por Bartolom\u00e9 Mitre. No era un observador cualquiera. Adem\u00e1s de militar, periodista, historiador y futuro presidente de la Naci\u00f3n, Mitre ser\u00eda uno de los principales constructores de la historia oficial argentina durante la segunda mitad del siglo XIX. Su monumental <em>Historia de San Mart\u00edn y de la emancipaci\u00f3n sudamericana<\/em> marc\u00f3 la manera en que varias generaciones aprendieron la epopeya de la independencia. All\u00ed apareci\u00f3 por primera vez la figura de Falucho convertida en un h\u00e9roe nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mitre no invent\u00f3 el episodio de la nada. \u00c9l mismo explic\u00f3 que hab\u00eda reconstruido la historia a partir de los testimonios del general Enrique Mart\u00ednez, del coronel Pedro Jos\u00e9 D\u00edaz, del coronel Pedro Luna y de un relato escrito por el coronel Juan Espinosa, todos hombres que hab\u00edan participado de aquellas campa\u00f1as militares. Seg\u00fan esos testimonios, cuando los sublevados izaron nuevamente la bandera espa\u00f1ola sobre la fortaleza del Callao, ordenaron a los centinelas rendirle honores. Uno de ellos, Antonio Ruiz, se neg\u00f3 terminantemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escena, tal como la reconstruye Mitre, posee una enorme fuerza dram\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Falucho habr\u00eda permanecido inm\u00f3vil frente a la bandera espa\u00f1ola. Los sublevados insistieron en que saludara al pabell\u00f3n. El soldado respondi\u00f3 que jam\u00e1s presentar\u00eda armas ante la bandera contra la cual hab\u00eda combatido durante tantos a\u00f1os. Entonces, en un gesto de desaf\u00edo absoluto, rompi\u00f3 su fusil contra el asta del m\u00e1stil. Sab\u00eda perfectamente cu\u00e1l ser\u00eda la consecuencia de semejante acto. No exist\u00eda posibilidad alguna de escapar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rebeldes abrieron fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras ca\u00eda herido, el soldado alcanz\u00f3 a gritar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00a1Viva Buenos Aires!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mitre convirti\u00f3 esa escena en uno de los momentos culminantes de su historia de la independencia. No era solamente la muerte de un hombre. Era la representaci\u00f3n del sacrificio absoluto por una idea de patria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, apenas comenzaron a circular los primeros ejemplares del libro aparecieron voces cr\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera dificultad era documental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No exist\u00eda un parte militar redactado inmediatamente despu\u00e9s del episodio que describiera con precisi\u00f3n lo ocurrido. Tampoco aparec\u00eda una lista inequ\u00edvoca identificando al soldado muerto como Antonio Ruiz. El relato depend\u00eda fundamentalmente de testimonios recordados muchos a\u00f1os despu\u00e9s de los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A fines del siglo XIX el historiador Manuel Florencio Mantilla public\u00f3 una investigaci\u00f3n que abri\u00f3 una controversia enorme. Revisando documentaci\u00f3n militar encontr\u00f3 que hacia fines de 1819 exist\u00eda un <strong>cabo segundo llamado Antonio Ruiz<\/strong> perteneciente a una unidad distinta de aquella mencionada por Mitre. Si Ruiz ya era cabo segundo pocos a\u00f1os antes del mot\u00edn, resultaba dif\u00edcil imaginarlo cumpliendo funciones de simple centinela en febrero de 1824.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la mayor sorpresa apareci\u00f3 en otra fuente completamente distinta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El general brit\u00e1nico <strong>William Miller<\/strong>, veterano de las campa\u00f1as independentistas sudamericanas, escribi\u00f3 una carta fechada el <strong>20 de agosto de 1830<\/strong> dirigida a Jos\u00e9 de San Mart\u00edn. En ella enviaba saludos de un viejo conocido:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab&#8230;el morenito Falucho&#8230;\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frase era breve, pero extraordinariamente problem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el propio Miller saludaba a Falucho seis a\u00f1os despu\u00e9s del supuesto fusilamiento, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda haber muerto en el Callao?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese documento alter\u00f3 completamente la discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos historiadores concluyeron que Mitre simplemente se hab\u00eda equivocado de persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros sostuvieron que exist\u00edan <strong>dos soldados apodados Falucho<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno habr\u00eda muerto heroicamente en el Callao.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro ser\u00eda el hombre mencionado por Miller en Lima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El propio Mitre termin\u00f3 aceptando la posibilidad de que el sobrenombre \u00abFalucho\u00bb hubiera sido utilizado para m\u00e1s de un soldado afrodescendiente, aunque nunca modific\u00f3 el n\u00facleo central de su relato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las dudas no terminaban all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra diferencia importante aparec\u00eda en la forma de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mitre afirmaba que Falucho hab\u00eda sido <strong>fusilado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros testimonios sosten\u00edan que hab\u00eda sido muerto <strong>a bayonetazos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede parecer un detalle menor, pero para un historiador representa una diferencia considerable. Las ejecuciones militares segu\u00edan determinados procedimientos. La muerte mediante bayoneta suger\u00eda una situaci\u00f3n mucho m\u00e1s ca\u00f3tica, probablemente vinculada a un enfrentamiento inmediato despu\u00e9s de la negativa a obedecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las discrepancias alcanzaban incluso la fecha exacta del episodio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos documentos la ubicaban el <strong>5 de febrero de 1824<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros mencionaban el <strong>6<\/strong> o el <strong>7 de febrero<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo indicaba que la reconstrucci\u00f3n precisa de aquellos acontecimientos resultaba mucho m\u00e1s compleja de lo que la tradici\u00f3n patri\u00f3tica hab\u00eda supuesto durante d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, hay un aspecto que suele pasarse por alto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque las investigaciones modernas cuestionan diversos elementos del relato de Mitre, pr\u00e1cticamente ninguna concluye que la historia carezca por completo de fundamento. Por el contrario, la mayor\u00eda de los estudios acepta que durante el mot\u00edn muri\u00f3 efectivamente un soldado afrodescendiente que se neg\u00f3 a reconocer la bandera espa\u00f1ola y cuya conducta impresion\u00f3 profundamente a sus compa\u00f1eros. La discusi\u00f3n gira alrededor de su identidad exacta y de algunos detalles del episodio, no sobre la existencia de un acto de resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido, Falucho termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en algo m\u00e1s importante que una biograf\u00eda individual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se transform\u00f3 en el s\u00edmbolo de miles de soldados negros que participaron en la independencia americana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso explica por qu\u00e9 la comunidad afroargentina defendi\u00f3 tan intensamente su memoria durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX. Para ellos, Falucho no era solamente Antonio Ruiz. Era la representaci\u00f3n visible de una presencia africana que comenzaba a desaparecer de los relatos oficiales sobre la construcci\u00f3n de la Naci\u00f3n. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica contempor\u00e1nea muestra precisamente c\u00f3mo intelectuales afroporte\u00f1os impulsaron la monumentalizaci\u00f3n de Falucho como una forma de reclamar reconocimiento p\u00fablico para toda esa comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, la fuerza del s\u00edmbolo termin\u00f3 superando la discusi\u00f3n documental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque alg\u00fan d\u00eda apareciera un expediente demostrando que el h\u00e9roe del Callao llevaba otro apellido, la tradici\u00f3n argentina probablemente seguir\u00eda llam\u00e1ndolo Falucho. Del mismo modo que millones de personas contin\u00faan identificando a Robin Hood o al Cid Campeador a trav\u00e9s de relatos que mezclan hechos comprobables con elementos legendarios, la memoria colectiva construye personajes cuya importancia trasciende la exactitud de cada detalle hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez esa sea la verdadera ense\u00f1anza de este episodio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta ya no consiste \u00fanicamente en saber si Antonio Ruiz muri\u00f3 exactamente como escribi\u00f3 Mitre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta m\u00e1s profunda es por qu\u00e9 la Argentina necesit\u00f3 convertir la muerte de un soldado negro en uno de sus grandes relatos patri\u00f3ticos y, m\u00e1s tarde, por qu\u00e9 esa misma Argentina termin\u00f3 relegando su memoria hasta dejar su monumento casi perdido entre el tr\u00e1nsito cotidiano de Palermo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Responder esa pregunta exige abandonar por un momento el campo de batalla del Callao y regresar a Buenos Aires, varias d\u00e9cadas despu\u00e9s, cuando un grupo de artistas, intelectuales y miembros de la comunidad afroargentina decidi\u00f3 que aquel soldado an\u00f3nimo merec\u00eda ocupar un lugar permanente en el espacio p\u00fablico de la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esa decisi\u00f3n nacer\u00eda una de las esculturas m\u00e1s importantes de la historia del arte argentino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n una nueva controversia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjOUCfrQNSXF7RpN-XP0OaaSzEla8owA7jskJRmOB2dR3RjgiLapp5JqlMr4raXm-XMXzZohoQubnU4IJ_lEBJ7Tthk1YwfbEitStU-Syno544ucJ2iCBP4Auf9z1NO1YorZJhHpu1pJk_j3wEjte1rfx7QOswSxjz9x3f8vunVUnRhSUD2Sc_em-z2WKyE\/s832\/27692002_gf8.png\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjOUCfrQNSXF7RpN-XP0OaaSzEla8owA7jskJRmOB2dR3RjgiLapp5JqlMr4raXm-XMXzZohoQubnU4IJ_lEBJ7Tthk1YwfbEitStU-Syno544ucJ2iCBP4Auf9z1NO1YorZJhHpu1pJk_j3wEjte1rfx7QOswSxjz9x3f8vunVUnRhSUD2Sc_em-z2WKyE\/s320\/27692002_gf8.png\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">En la plaza Falucho. (3 de junio de 1911). Caras y Caretas.<br \/><br \/><br \/><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo VIII<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El monumento a Falucho: c\u00f3mo Buenos Aires levant\u00f3 la primera gran escultura hecha por artistas argentinos<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los monumentos nunca son simples esculturas. Son decisiones pol\u00edticas. Son declaraciones de principios. Son la manera en que una sociedad decide responder una pregunta que parece sencilla, pero que en realidad define su identidad: <strong>\u00bfa qui\u00e9nes elegimos recordar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando uno observa hoy la figura de Falucho abrazando la bandera frente al Regimiento de Patricios puede pensar que aquella estatua estuvo siempre all\u00ed, como si hubiera nacido junto con la ciudad. La realidad es completamente distinta. Su construcci\u00f3n fue el resultado de casi una d\u00e9cada de discusiones, colectas populares, proyectos inconclusos, tragedias personales, debates parlamentarios y disputas sobre el lugar que deb\u00eda ocupar un soldado negro dentro del pante\u00f3n de h\u00e9roes nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque hacia fines del siglo XIX la Argentina estaba construyendo mucho m\u00e1s que edificios p\u00fablicos. Estaba construyendo una memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en esa memoria hab\u00eda lugar para San Mart\u00edn, para Belgrano, para Sarmiento, para Rivadavia, para los grandes generales y para los presidentes. Pero la aparici\u00f3n de un soldado raso, afrodescendiente y sin fortuna planteaba un desaf\u00edo completamente diferente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea de levantar un monumento no naci\u00f3 en el Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco surgi\u00f3 dentro del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni fue propuesta por una universidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naci\u00f3 en la propia comunidad afroporte\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En octubre de 1889 un hombre casi olvidado por la historia argentina decidi\u00f3 impulsar una campa\u00f1a p\u00fablica para homenajear a Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se llamaba <strong>Juan Blanco de Aguirre<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era dibujante, retratista, intelectual y miembro destacado de la comunidad afroargentina. Comprend\u00eda perfectamente que el pa\u00eds estaba entrando en una etapa donde la inmigraci\u00f3n europea, el progreso econ\u00f3mico y las nuevas ideas sobre la construcci\u00f3n de la Naci\u00f3n comenzaban a relegar cada vez m\u00e1s el recuerdo de los afroargentinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no se hac\u00eda algo, los soldados negros que hab\u00edan luchado por la independencia desaparecer\u00edan tambi\u00e9n de la memoria p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Blanco de Aguirre tuvo entonces una idea extraordinaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lugar de reclamar \u00fanicamente reconocimiento para los afroargentinos, eligi\u00f3 a un personaje que ya hab\u00eda sido incorporado por Bartolom\u00e9 Mitre dentro de la historia oficial argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese personaje era Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era una decisi\u00f3n brillante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mitre gozaba todav\u00eda de enorme prestigio pol\u00edtico e intelectual. Si el gran historiador nacional hab\u00eda convertido a Falucho en un h\u00e9roe, resultaba mucho m\u00e1s sencillo convencer a la sociedad de levantar un monumento que discutiera menos la existencia del personaje y se concentrara en exaltar su ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Blanco de Aguirre organiz\u00f3 una comisi\u00f3n popular destinada a reunir fondos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era una comisi\u00f3n integrada exclusivamente por intelectuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Participaban empleados p\u00fablicos, trabajadores, comerciantes, militares retirados y miembros de la comunidad afroporte\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las colectas comenzaron casa por casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las listas de donantes aparec\u00edan publicadas en los diarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco a poco empezaron a sumarse figuras importantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Julio Argentino Roca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bartolom\u00e9 Mitre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lucio V. Mansilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Funcionarios nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Legisladores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empresarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vecinos comunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo interesante es que el proyecto dej\u00f3 de pertenecer solamente a la comunidad afroargentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenz\u00f3 a transformarse en una causa nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, Blanco de Aguirre realiz\u00f3 los primeros dibujos imaginando c\u00f3mo deb\u00eda verse Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquellos bocetos, conservados actualmente, muestran a un soldado abrazado a la bandera, enfrentando serenamente la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No exist\u00eda ning\u00fan retrato aut\u00e9ntico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie sab\u00eda realmente c\u00f3mo hab\u00eda sido su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escultor tendr\u00eda que inventarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concurso para elegir la obra fue ganado por un joven artista que apenas ten\u00eda veintinueve a\u00f1os y que estaba destinado a convertirse en una de las grandes promesas del arte argentino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su nombre era <strong>Francisco Cafferata<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda nacido en Buenos Aires en 1861 y pertenec\u00eda a la primera generaci\u00f3n de escultores formados profesionalmente en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta entonces casi todos los grandes monumentos p\u00fablicos argentinos hab\u00edan sido encargados a talleres europeos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Argentina todav\u00eda no pose\u00eda una tradici\u00f3n escult\u00f3rica propia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cafferata quer\u00eda cambiar esa historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su proyecto para Falucho era profundamente dram\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagin\u00f3 al soldado arrodillado, en el instante mismo previo a la ejecuci\u00f3n, con una gestualidad intensa y casi teatral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era una composici\u00f3n muy distinta de la que hoy conocemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el destino le jug\u00f3 una de las peores tragedias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En noviembre de 1890, cuando apenas comenzaba el trabajo sobre la obra, Francisco Cafferata se suicid\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda solamente veintinueve a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su muerte conmocion\u00f3 al ambiente art\u00edstico argentino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proyecto qued\u00f3 inconcluso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante un tiempo nadie supo qu\u00e9 hacer con el monumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente la comisi\u00f3n decidi\u00f3 confiar la continuaci\u00f3n de la obra a otro escultor llamado a ocupar un lugar central en la historia del arte nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lucio Correa Morales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si Cafferata representaba la juventud prometedora, Correa Morales simbolizaba la madurez art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No intent\u00f3 copiar el proyecto de su colega fallecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo reinterpret\u00f3 completamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abandon\u00f3 la imagen del soldado arrodillado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo puso de pie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Erguido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la cabeza elevada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aferrando la bandera contra el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gesto cambiaba por completo el significado de la escultura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no era un hombre derrotado esperando la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era un ciudadano que eleg\u00eda conscientemente el sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pedestal tambi\u00e9n adquiri\u00f3 un protagonismo extraordinario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ser\u00eda una simple base de piedra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Representar\u00eda simb\u00f3licamente el torre\u00f3n de la fortaleza del Callao.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre \u00e9l aparecer\u00eda el fusil roto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La bandera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los escudos nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo el conjunto deb\u00eda narrar visualmente el episodio reconstruido por Bartolom\u00e9 Mitre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era una innovaci\u00f3n notable para la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta entonces la mayor parte de los monumentos argentinos se limitaban a representar al personaje homenajeado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed, en cambio, toda la escultura funcionaba como una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Correa Morales cuid\u00f3 especialmente la expresi\u00f3n del rostro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quer\u00eda transmitir el instante exacto en que el soldado pronunciaba su \u00faltimo grito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1os despu\u00e9s, quienes trabajaron junto al escultor recordar\u00edan una escena reveladora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras modelaba la cabeza de Falucho, Correa Morales se deten\u00eda, observaba la arcilla y, de pronto, golpeaba el modelo exigi\u00e9ndose mayor intensidad expresiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitaba que aquel rostro hablara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que el visitante sintiera que el personaje segu\u00eda vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que estuviera pronunciando sus \u00faltimas palabras dos generaciones despu\u00e9s de haber muerto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado fue extraordinario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La figura posee una serenidad casi cl\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay exageraciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay dramatismo excesivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay gestos teatrales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo parece contenido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mano izquierda sostiene la bandera contra el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La derecha descansa naturalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La boca permanece apenas entreabierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El h\u00e9roe parece mirar un horizonte invisible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No est\u00e1 muriendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 trascendiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando finalmente el monumento fue inaugurado, el <strong>16 de mayo de 1897<\/strong>, ocurri\u00f3 un hecho que pocas veces se recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No solamente se inauguraba una estatua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nac\u00eda oficialmente la escultura monumental argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta ese momento casi todos los grandes monumentos nacionales hab\u00edan sido dise\u00f1ados, fundidos o ejecutados en Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Falucho romp\u00eda esa tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el primer boceto hasta la fundici\u00f3n del bronce, todo hab\u00eda sido realizado por artistas y talleres argentinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era un motivo de orgullo para un pa\u00eds que comenzaba a consolidar sus propias instituciones culturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ceremonia reuni\u00f3 a miles de personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda bandas militares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Discursos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Autoridades nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Representantes de la comunidad afroargentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veteranos del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alumnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bartolom\u00e9 Mitre pronunci\u00f3 uno de los discursos centrales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entonces Falucho ya hab\u00eda dejado de ser solamente un personaje hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hab\u00eda convertido en un s\u00edmbolo nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, aquel momento de gloria ser\u00eda tambi\u00e9n el comienzo de un largo camino hacia el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque pocos a\u00f1os despu\u00e9s la ciudad comenzar\u00eda a transformarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las avenidas cambiar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los monumentos ser\u00edan trasladados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ideas sobre la identidad nacional empezar\u00edan a modificarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y una pregunta inc\u00f3moda volver\u00eda a aparecer sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfTen\u00eda sentido que un soldado negro ocupara un lugar tan destacado en el coraz\u00f3n de Buenos Aires?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta que dar\u00eda la Argentina de comienzos del siglo XX marcar\u00eda para siempre el destino de Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n el de su monumento.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgzX7Z8FnptJavdUsbeuIAZFe5i4pitXCYjLB_Q4KUPGVulP3KmL8YwH0K8yW1THSlUhonG5zrEzuBl5CgUYH5kNcQSahregxWso3Og4Oxa3UrVanIgqrqux6fO-85gDWqCjqUjljEC2OpbAce4hcnoZ6PvvKVowstlUSBQpKT9Zn2v34PGZh49jfWLNLVq\/s816\/27692002_gf9.png\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgzX7Z8FnptJavdUsbeuIAZFe5i4pitXCYjLB_Q4KUPGVulP3KmL8YwH0K8yW1THSlUhonG5zrEzuBl5CgUYH5kNcQSahregxWso3Og4Oxa3UrVanIgqrqux6fO-85gDWqCjqUjljEC2OpbAce4hcnoZ6PvvKVowstlUSBQpKT9Zn2v34PGZh49jfWLNLVq\/s320\/27692002_gf9.png\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Centenario de Falucho. (16 de febrero de 1924). Caras y Caretas.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo IX<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Del coraz\u00f3n de Plaza San Mart\u00edn a Palermo: el largo viaje del monumento que incomod\u00f3 a Buenos Aires<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ciudades hablan. Lo hacen a trav\u00e9s de sus calles, de sus edificios y, sobre todo, de sus monumentos. Ninguna estatua ocupa un lugar por casualidad. Detr\u00e1s de cada emplazamiento existe una decisi\u00f3n pol\u00edtica, una mirada sobre la historia y una determinada idea de naci\u00f3n. Por eso el recorrido del monumento a Falucho por Buenos Aires resulta tan revelador. No fue simplemente el traslado de una escultura de un punto a otro del mapa urbano. Fue el reflejo de c\u00f3mo fue cambiando la manera en que la Argentina quiso mirarse a s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el monumento fue inaugurado el <strong>16 de mayo de 1897<\/strong>, no se lo coloc\u00f3 en Palermo. Su primer hogar fue uno de los espacios m\u00e1s prestigiosos de la ciudad: la <strong>Plaza San Mart\u00edn<\/strong>, en Retiro. All\u00ed compart\u00eda el paisaje con la estatua ecuestre del Libertador, con los grandes edificios p\u00fablicos y con el barrio donde comenzaban a levantarse los palacios de las familias m\u00e1s poderosas del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era un detalle menor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ubicar a Falucho frente a San Mart\u00edn significaba establecer una continuidad simb\u00f3lica entre el gran conductor de la independencia y el soldado an\u00f3nimo que hab\u00eda dado su vida por la misma causa. Era una manera de decir que la epopeya emancipadora no hab\u00eda sido construida \u00fanicamente por generales brillantes, sino tambi\u00e9n por miles de hombres comunes cuyos nombres rara vez aparec\u00edan en los libros de historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante aquellos primeros a\u00f1os, el monumento se transform\u00f3 r\u00e1pidamente en uno de los centros del calendario patri\u00f3tico porte\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada mes de febrero se realizaban ceremonias recordando la muerte del h\u00e9roe del Callao.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las escuelas organizaban visitas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las bandas militares interpretaban marchas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las asociaciones afroargentinas depositaban coronas de flores al pie de la estatua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fiestas patrias reun\u00edan a miles de alumnos alrededor del monumento, una imagen que hoy resulta casi imposible de imaginar. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica muestra que Falucho lleg\u00f3 a ser uno de los h\u00e9roes militares m\u00e1s homenajeados del pa\u00eds entre fines del siglo XIX y comienzos del XX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los diarios de la \u00e9poca describ\u00edan aquellas ceremonias con entusiasmo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trataba \u00fanicamente de un homenaje militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era tambi\u00e9n un acto c\u00edvico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escuela argentina, que por entonces estaba formando millones de hijos de inmigrantes europeos, encontraba en figuras como San Mart\u00edn, Belgrano y Falucho ejemplos destinados a construir una identidad nacional compartida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda, adem\u00e1s, otro aspecto que suele pasar inadvertido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estatua se convirti\u00f3 en un punto de encuentro para la propia comunidad afroporte\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada homenaje recordaba que los afroargentinos no hab\u00edan sido espectadores pasivos de la independencia, sino protagonistas directos de aquella gesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras palabras, el monumento no s\u00f3lo hablaba del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n hablaba del presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordaba que la comunidad negra segu\u00eda formando parte de la sociedad argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la Buenos Aires de comienzos del siglo XX estaba cambiando a una velocidad extraordinaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre 1880 y 1910 la ciudad recibi\u00f3 una inmigraci\u00f3n europea masiva que modific\u00f3 profundamente su estructura social. Se abrieron avenidas, se demolieron edificios coloniales, aparecieron nuevos barrios y comenz\u00f3 a imponerse una imagen de progreso inspirada en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Argentina quer\u00eda mostrarse al mundo como una naci\u00f3n moderna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Civilizada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pr\u00f3spera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Europea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese contexto surgieron proyectos para remodelar completamente la Plaza San Mart\u00edn con motivo de los festejos del <strong>Centenario de la Revoluci\u00f3n de Mayo<\/strong>, previstos para 1910.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las autoridades municipales sostuvieron que el monumento a Falucho deb\u00eda ser trasladado porque obstaculizaba la nueva organizaci\u00f3n del espacio urbano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La explicaci\u00f3n parec\u00eda razonable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no convenci\u00f3 a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apenas trascendi\u00f3 la noticia comenzaron las protestas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diversos sectores sostuvieron que el problema no era urban\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que detr\u00e1s del traslado exist\u00edan razones mucho m\u00e1s profundas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos peri\u00f3dicos se preguntaban abiertamente si la verdadera incomodidad resid\u00eda en que el homenajeado fuera un simple soldado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros iban todav\u00eda m\u00e1s lejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfMolestaba que fuera negro?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta circul\u00f3 en art\u00edculos period\u00edsticos, columnas de opini\u00f3n y conversaciones p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era una sospecha descabellada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante aquellos mismos a\u00f1os comenzaban a difundirse con enorme fuerza teor\u00edas pseudocient\u00edficas sobre la superioridad racial europea. Intelectuales prestigiosos defend\u00edan ideas que hoy resultan abiertamente racistas y que influyeron en la manera en que el Estado argentino imagin\u00f3 su identidad nacional. La invisibilizaci\u00f3n progresiva de los afroargentinos form\u00f3 parte de ese proceso m\u00e1s amplio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los intelectuales que expres\u00f3 con mayor crudeza aquella preocupaci\u00f3n fue <strong>Leopoldo Lugones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1os m\u00e1s tarde escribir\u00eda una frase que todav\u00eda hoy estremece por su claridad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abFalucho, conmemorado en un barrio aristocr\u00e1tico&#8230; acab\u00f3 por salir expulso al suburbio compatible con su clase.\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frase refleja el clima intelectual de una \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era simplemente una discusi\u00f3n sobre urbanismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era una discusi\u00f3n acerca de qui\u00e9n ten\u00eda derecho a ocupar los lugares centrales de la memoria nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conflicto alcanz\u00f3 incluso a los estudiantes del hist\u00f3rico <strong>Colegio Nacional de Buenos Aires<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de ellos organizaron una campa\u00f1a para impedir el traslado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Presentaron notas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Participaron de reuniones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intentaron convencer a las autoridades de que la estatua permaneciera donde estaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00e9mica lleg\u00f3 a ocupar espacio en los principales diarios de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, el municipio mantuvo su decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En agosto de 1910 comenzaron los trabajos para desmontar el monumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fotograf\u00edas publicadas por la prensa muestran una escena que posee una enorme fuerza simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estatua aparece completamente cubierta por tablones de madera, como si fuera un gran caj\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vista desde cierta distancia, parece un ata\u00fad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No faltaron quienes interpretaron aquella imagen como el entierro simb\u00f3lico de Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00e9cadas m\u00e1s tarde el periodista <strong>Juan Jos\u00e9 de Soiza Reilly<\/strong>, que hab\u00eda presenciado personalmente la mudanza, recordar\u00eda el episodio con palabras profundamente emotivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cont\u00f3 que sigui\u00f3 el traslado caminando detr\u00e1s del carro que transportaba la estatua \u00abcomo detr\u00e1s de un ata\u00fad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n record\u00f3 haber visto llorar a dos afroargentinos que acompa\u00f1aban silenciosamente el recorrido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es imposible saber cu\u00e1nto hay de memoria y cu\u00e1nto de reconstrucci\u00f3n literaria en ese relato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero expresa con enorme intensidad el impacto emocional que produjo el traslado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estatua abandon\u00f3 Plaza San Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, su destino todav\u00eda no era Palermo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante algunos a\u00f1os permaneci\u00f3 en otro emplazamiento transitorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reci\u00e9n el <strong>23 de mayo de 1923<\/strong> fue inaugurada definitivamente en la peque\u00f1a plazoleta ubicada frente al Regimiento de Patricios, en la intersecci\u00f3n de Santa Fe y Luis Mar\u00eda Campos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era un lugar elegido al azar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Regimiento de Patricios constitu\u00eda una referencia permanente a la historia militar argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, la zona de Palermo comenzaba a consolidarse como uno de los grandes sectores institucionales de la ciudad, con importantes instalaciones militares y amplios espacios verdes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acto de inauguraci\u00f3n volvi\u00f3 a reunir autoridades civiles, militares y representantes de la comunidad afroargentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante algunos a\u00f1os m\u00e1s continuaron celebr\u00e1ndose ceremonias patri\u00f3ticas al pie del monumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero algo hab\u00eda cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no ocupaba el centro simb\u00f3lico de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su presencia empezaba lentamente a diluirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el paso de las d\u00e9cadas las grandes concentraciones escolares desaparecieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las nuevas generaciones dejaron de aprender la historia de Falucho con la intensidad que lo hab\u00edan hecho sus abuelos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tr\u00e1nsito aument\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los edificios crecieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciudad sigui\u00f3 expandi\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y la estatua qued\u00f3 all\u00ed, silenciosa, contemplando c\u00f3mo Palermo se transformaba alrededor suyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, el monumento sobrevivi\u00f3 mejor que el recuerdo del hombre que representaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy contin\u00faa mirando hacia la avenida Santa Fe exactamente igual que hace m\u00e1s de un siglo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miles de autom\u00f3viles pasan frente a \u00e9l todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pocos conductores levantan la vista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pocos peatones leen las placas del pedestal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, sigue siendo una de las obras m\u00e1s importantes del patrimonio escult\u00f3rico argentino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 porque las grandes esculturas no necesitan hablar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esperan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saben que tarde o temprano alguien volver\u00e1 a preguntar qui\u00e9n fue ese hombre abrazado a una bandera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y cuando esa pregunta aparece, la historia de Falucho vuelve a empezar.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo X<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El monumento a Falucho: una obra maestra que marc\u00f3 el nacimiento de la escultura argentina<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces una estatua deja de ser \u00fanicamente una representaci\u00f3n de un personaje para transformarse ella misma en un documento hist\u00f3rico. Eso ocurre con el monumento a Falucho. Quien se detiene algunos minutos frente a la obra descubre que cada elemento fue pensado para contar una historia. No hay una l\u00ednea, una piedra ni una figura colocada al azar. Todo responde a un programa art\u00edstico cuidadosamente concebido por Lucio Correa Morales para convertir un episodio militar en un relato visual capaz de ser comprendido incluso por quien jam\u00e1s hubiera le\u00eddo una sola p\u00e1gina de historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa concepci\u00f3n resulta extraordinariamente moderna para fines del siglo XIX. Hasta entonces la mayor parte de los monumentos argentinos segu\u00edan el modelo europeo tradicional: una figura sobre un pedestal, acompa\u00f1ada apenas por una inscripci\u00f3n con el nombre del homenajeado. El monumento a Falucho rompe deliberadamente con esa f\u00f3rmula. Aqu\u00ed el pedestal no es simplemente un soporte. Es parte de la narraci\u00f3n. La figura tampoco aparece aislada. Dialoga permanentemente con el espacio que la rodea y con los acontecimientos que pretende evocar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero que llama la atenci\u00f3n es la altura del conjunto. Correa Morales evit\u00f3 elevar excesivamente la escultura. Quer\u00eda que el espectador pudiera mirar al h\u00e9roe casi de frente. Esa decisi\u00f3n cambia completamente la relaci\u00f3n entre la obra y el visitante. San Mart\u00edn, Belgrano o Rivadavia aparecen normalmente dominando la ciudad desde varios metros de altura. Falucho, en cambio, parece permanecer al nivel del ciudadano com\u00fan. No impone distancia. Invita al encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pedestal fue concebido como una representaci\u00f3n simb\u00f3lica del <strong>torre\u00f3n del Real Felipe del Callao<\/strong>, la enorme fortaleza militar donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n, ocurri\u00f3 el episodio que inmortaliz\u00f3 al soldado. Sus grandes bloques de piedra transmiten una sensaci\u00f3n de solidez casi arquitect\u00f3nica. No buscan \u00fanicamente sostener el peso del bronce. Recrean la fortaleza espa\u00f1ola contra la cual se enfrenta moralmente el protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre esa base se eleva la figura del soldado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No aparece en posici\u00f3n de combate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No est\u00e1 disparando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No blande la bayoneta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No carga contra un enemigo invisible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Correa Morales eligi\u00f3 un instante mucho m\u00e1s complejo desde el punto de vista art\u00edstico: el momento de la decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese segundo en el que un hombre comprende que su destino ya est\u00e1 escrito y, aun as\u00ed, mantiene intacta su voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pierna izquierda soporta la mayor parte del peso del cuerpo, mientras la derecha se adelanta apenas unos cent\u00edmetros, insinuando un movimiento contenido. No hay teatralidad. No existe exageraci\u00f3n gestual. Todo transmite serenidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mano izquierda sostiene la bandera contra el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese detalle resume toda la composici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La bandera no flamea heroicamente hacia el cielo, como ocurre en muchas esculturas decimon\u00f3nicas. Est\u00e1 abrazada. Protegida. Convertida casi en una prolongaci\u00f3n del propio cuerpo. No es un objeto militar. Es un compromiso \u00edntimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El brazo derecho desciende naturalmente hacia el costado. Esa aparente sencillez es, en realidad, uno de los grandes aciertos de Correa Morales. Si hubiera levantado el brazo en actitud desafiante, la figura habr\u00eda ca\u00eddo en el exceso rom\u00e1ntico tan caracter\u00edstico de muchas esculturas europeas de la \u00e9poca. En cambio, eligi\u00f3 la contenci\u00f3n. El verdadero hero\u00edsmo, parece decir el escultor, no necesita gesticular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cabeza constituye probablemente el sector m\u00e1s trabajado de toda la obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los rasgos son firmes, pero no idealizados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No intentan construir un rostro cl\u00e1sico de inspiraci\u00f3n grecorromana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Correa Morales busc\u00f3 representar claramente el origen africano del personaje sin convertirlo en una caricatura racial, algo bastante frecuente en el arte del siglo XIX. El modelado del rostro muestra p\u00f3mulos marcados, labios voluminosos y cabello corto y rizado, pero evita deliberadamente los estereotipos grotescos que dominaban muchas representaciones de afrodescendientes en aquella \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese detalle posee una enorme importancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No debe olvidarse que el monumento fue realizado en una sociedad donde comenzaban a difundirse teor\u00edas pseudocient\u00edficas sobre las diferencias raciales. Representar con dignidad a un hombre negro dentro del espacio monumental argentino implicaba una decisi\u00f3n art\u00edstica y pol\u00edtica de enorme trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expresi\u00f3n del rostro merece una observaci\u00f3n especial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La boca permanece apenas entreabierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sonr\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No grita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No agoniza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es como si estuviera pronunciando una palabra suspendida en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cronistas que conocieron personalmente a Lucio Correa Morales contaban que el escultor dedic\u00f3 semanas enteras \u00fanicamente a resolver esa expresi\u00f3n. Quer\u00eda que el visitante sintiera que el soldado todav\u00eda estaba pronunciando aquel \u00faltimo \u00ab\u00a1Viva Buenos Aires!\u00bb sin necesidad de recurrir a gestos exagerados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El uniforme tambi\u00e9n fue estudiado cuidadosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Correa Morales no visti\u00f3 a Falucho como un oficial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No aparecen charreteras fastuosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay medallas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No existe sable de gala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escultor comprendi\u00f3 que precisamente la fuerza simb\u00f3lica del personaje resid\u00eda en su condici\u00f3n de soldado raso. Por eso la casaca responde a la indumentaria habitual de un infante del Ej\u00e9rcito de los Andes. Los correajes cruzan el pecho con precisi\u00f3n. La cartuchera aparece ubicada en su posici\u00f3n reglamentaria. Incluso el calzado reproduce fielmente los modelos militares utilizados durante las campa\u00f1as independentistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los pies del h\u00e9roe aparece uno de los elementos m\u00e1s significativos de toda la composici\u00f3n: <strong>el fusil roto<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es un simple accesorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Representa el momento culminante del relato de Mitre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arma ya no sirve para combatir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su destrucci\u00f3n expresa que antes de utilizarla al servicio del enemigo el soldado prefiri\u00f3 inutilizarla definitivamente. Desde el punto de vista art\u00edstico, ese fusil quebrado funciona como una poderosa met\u00e1fora de la fidelidad llevada hasta las \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las placas de bronce incorporadas al pedestal tambi\u00e9n cuentan una historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00f3lo identifican al personaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdan expresamente el sacrificio de los soldados afroargentinos que participaron en las guerras de la independencia. Con el paso de los a\u00f1os fueron agreg\u00e1ndose nuevas placas colocadas por instituciones militares, asociaciones civiles y organizaciones afrodescendientes, convirtiendo el monumento en un verdadero archivo de la memoria nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay otro aspecto pocas veces se\u00f1alado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El monumento cambia seg\u00fan la hora del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la ma\u00f1ana el sol ilumina directamente el rostro de Falucho desde el este, destacando la expresi\u00f3n serena de la cabeza. Al caer la tarde la luz lateral resalta los pliegues de la bandera y produce fuertes contrastes sobre el pedestal, reforzando visualmente la sensaci\u00f3n de fortaleza. Correa Morales conoc\u00eda perfectamente esos efectos porque la escultura acad\u00e9mica del siglo XIX trabajaba siempre pensando en la incidencia de la luz natural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco resulta casual el material elegido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bronce era considerado el metal de la permanencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resist\u00eda la lluvia, el paso del tiempo y las transformaciones urbanas. Desde la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica simbolizaba la inmortalidad de los grandes personajes hist\u00f3ricos. Que un antiguo esclavo afroargentino fuera representado en bronce monumental ten\u00eda una enorme carga simb\u00f3lica para la Argentina de fines del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero quiz\u00e1 el aspecto m\u00e1s extraordinario de toda la obra sea otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El monumento no representa una victoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No conmemora una batalla ganada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No celebra un triunfo militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conmemora una decisi\u00f3n moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso explica por qu\u00e9 contin\u00faa resultando actual m\u00e1s de ciento veinte a\u00f1os despu\u00e9s de su inauguraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las victorias pertenecen a una \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las decisiones \u00e9ticas atraviesan todas las \u00e9pocas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez por eso el visitante que observa atentamente la estatua termina olvid\u00e1ndose durante unos minutos del tr\u00e1nsito de la avenida Santa Fe, de los edificios modernos y del ruido permanente de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra consigue exactamente aquello que los grandes escultores buscan desde hace siglos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detener el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hacer que un hombre del siglo XIX siga interpelando silenciosamente a quienes pasan frente a \u00e9l en pleno siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgZ4PtICCYq-fuubZG-M8k3yBYutP9rSZlJX3eY7x4yZNAjBdC2A9Oe87A6YDp1FbHnRNPtCN0J7eP0HnmDoEzMQKHxdk-ynWL_FCDZBBoXhyphenhyphenZUQXFHerwrhOiRW6DlVCdX5Ns2EW7Sz4am6iwEWe96zlGjHP_HEF7qwzEYa4LkbonUJgUS926Yv-CY_sgy\/s300\/Fallecimiento-a-Antonio-Ruiz-Falucho-169x300.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgZ4PtICCYq-fuubZG-M8k3yBYutP9rSZlJX3eY7x4yZNAjBdC2A9Oe87A6YDp1FbHnRNPtCN0J7eP0HnmDoEzMQKHxdk-ynWL_FCDZBBoXhyphenhyphenZUQXFHerwrhOiRW6DlVCdX5Ns2EW7Sz4am6iwEWe96zlGjHP_HEF7qwzEYa4LkbonUJgUS926Yv-CY_sgy\/s1600\/Fallecimiento-a-Antonio-Ruiz-Falucho-169x300.jpg\" alt=\"\" title=\"\"><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Soldado Antonio Ruiz (a) \u201cFalucho\u201d \u2013 Ilustraci\u00f3n de Eleodoro Marenco<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo XI<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Los afroargentinos: los soldados olvidados que ayudaron a construir la Argentina<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez que un argentino observa el monumento a Falucho suele pensar que est\u00e1 frente al homenaje dedicado a un h\u00e9roe individual. En realidad, esa estatua representa a miles. Antonio Ruiz termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en el rostro visible de una generaci\u00f3n completa de afroargentinos cuya participaci\u00f3n en la construcci\u00f3n del pa\u00eds fue inmensa y, sin embargo, durante buena parte del siglo XX qued\u00f3 reducida a unas pocas l\u00edneas en los manuales escolares. Comprender qui\u00e9n fue Falucho exige comprender tambi\u00e9n qui\u00e9nes fueron esos hombres y mujeres que compartieron con \u00e9l una \u00e9poca marcada por la guerra, la esclavitud, la esperanza de la libertad y el nacimiento de una nueva naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando los espa\u00f1oles fundaron definitivamente Buenos Aires en 1580, nadie imaginaba que aquella peque\u00f1a ciudad perdida en el extremo sur del Imperio terminar\u00eda convirti\u00e9ndose en uno de los principales puertos del tr\u00e1fico esclavista hacia el Cono Sur. Durante m\u00e1s de dos siglos arribaron embarcaciones cargadas de hombres, mujeres y ni\u00f1os provenientes de distintas regiones de \u00c1frica occidental y central. Muchos hab\u00edan sido capturados durante guerras tribales alentadas por comerciantes europeos; otros eran v\u00edctimas directas de expediciones esclavistas organizadas exclusivamente para abastecer el mercado americano. Casi todos atravesaban el Atl\u00e1ntico en condiciones que hoy resultar\u00edan inimaginables. Encadenados durante semanas o meses en las bodegas de los barcos, sometidos al hambre, las enfermedades y la violencia permanente, miles mor\u00edan antes siquiera de llegar al R\u00edo de la Plata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes sobreviv\u00edan eran vendidos como si fueran mercanc\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El precio variaba seg\u00fan la edad, la fuerza f\u00edsica, el oficio que conocieran y hasta el estado de su dentadura. Un herrero val\u00eda m\u00e1s que un pe\u00f3n. Una cocinera experimentada pod\u00eda alcanzar un precio superior al de una adolescente. Un ni\u00f1o representaba una inversi\u00f3n a largo plazo. Esa l\u00f3gica econ\u00f3mica, brutal y deshumanizante, convirti\u00f3 durante siglos a las personas en simples bienes patrimoniales registrados dentro de inventarios notariales junto con muebles, herramientas y animales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, reducir la historia de los afroargentinos \u00fanicamente a la esclavitud ser\u00eda un error tan grave como olvidar su existencia. Desde muy temprano comenzaron a organizar formas de resistencia, de solidaridad y de preservaci\u00f3n cultural que les permitieron construir una identidad propia dentro de la sociedad colonial. Las llamadas <strong>\u00abnaciones\u00bb<\/strong> reun\u00edan a personas originarias de regiones similares del continente africano. All\u00ed manten\u00edan costumbres, m\u00fasicas, celebraciones religiosas y redes de ayuda mutua que permit\u00edan enfrentar colectivamente las dificultades de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los domingos y d\u00edas festivos, cuando el trabajo disminu\u00eda, algunos sectores de Buenos Aires se llenaban del sonido de tambores, cantos y danzas africanas. Viajeros ingleses, franceses y espa\u00f1oles describieron con sorpresa aquellas celebraciones. Para muchos europeos representaban un espect\u00e1culo ex\u00f3tico. Para los afroporte\u00f1os eran una manera de conservar una memoria que la esclavitud intentaba borrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A comienzos del siglo XIX esa comunidad ya formaba parte inseparable de la ciudad. Hab\u00eda panaderos, alba\u00f1iles, lavanderas, vendedores ambulantes, aguateros, m\u00fasicos, artesanos, cocheros, cocineras y marineros afrodescendientes en pr\u00e1cticamente todos los barrios. Algunos segu\u00edan siendo esclavos; otros hab\u00edan comprado su libertad; muchos nac\u00edan ya como hombres libres. La sociedad porte\u00f1a era mucho m\u00e1s diversa de lo que luego mostrar\u00edan las representaciones oficiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las <strong>Invasiones Inglesas de 1806 y 1807<\/strong> marcaron un punto de inflexi\u00f3n. Cuando las tropas brit\u00e1nicas desembarcaron en Buenos Aires, la ciudad descubri\u00f3 que deb\u00eda organizar r\u00e1pidamente fuerzas capaces de defenderla. As\u00ed nacieron numerosos cuerpos militares integrados por pardos y morenos. Aquellos batallones combatieron con enorme valent\u00eda durante la Reconquista y la Defensa de Buenos Aires. Su actuaci\u00f3n impresion\u00f3 incluso a oficiales espa\u00f1oles que hasta entonces desconfiaban de la capacidad militar de soldados negros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa experiencia tendr\u00eda consecuencias decisivas pocos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando estall\u00f3 la Revoluci\u00f3n de Mayo, muchos afroporte\u00f1os ya pose\u00edan instrucci\u00f3n militar. Sab\u00edan marchar, disparar un fusil, mantener la disciplina y actuar en combate. Los gobiernos revolucionarios comprendieron inmediatamente el valor estrat\u00e9gico de esos hombres. Al mismo tiempo, para numerosos esclavos el servicio militar abr\u00eda una posibilidad in\u00e9dita: obtener la libertad mediante las armas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue un proceso sencillo ni autom\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las leyes revolucionarias avanzaron gradualmente. Algunas permit\u00edan la libertad de quienes se incorporaban al ej\u00e9rcito; otras establec\u00edan la llamada <strong>\u00ablibertad de vientres\u00bb<\/strong>, seg\u00fan la cual los hijos de esclavas nacidos a partir de determinada fecha dejar\u00edan de ser considerados propiedad de sus due\u00f1os. Eran pasos importantes, aunque todav\u00eda insuficientes. La abolici\u00f3n definitiva de la esclavitud en la Argentina reci\u00e9n llegar\u00eda con la Constituci\u00f3n Nacional de 1853.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, miles de afroargentinos siguieron combatiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Belgrano los incorpor\u00f3 al Ej\u00e9rcito del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Mart\u00edn hizo lo mismo en Mendoza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los registros militares aparecen una y otra vez apellidos que hoy casi nadie recuerda: Barcala, Sosa, Cabral, Molina, Luna, Silva, Rojas, Ruiz. Algunos alcanzaron grados de oficiales. Otros murieron siendo simples soldados. Muchos quedaron enterrados en campos de batalla cuyos nombres apenas sobreviven en viejos mapas militares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los casos m\u00e1s notables fue el del <strong>coronel Lorenzo Barcala<\/strong>, tambi\u00e9n afroargentino. Hab\u00eda comenzado su carrera como soldado raso y termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en uno de los oficiales m\u00e1s respetados del Ej\u00e9rcito. Particip\u00f3 en las campa\u00f1as de San Mart\u00edn, luch\u00f3 en las guerras civiles y muri\u00f3 fusilado en Mendoza en 1835. Durante d\u00e9cadas fue recordado como uno de los militares negros m\u00e1s brillantes de la historia argentina. Hoy muy pocos conocen siquiera su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo similar ocurri\u00f3 con <strong>Juan Bautista Cabral<\/strong>. El sargento correntino que salv\u00f3 la vida de San Mart\u00edn en el combate de San Lorenzo suele aparecer en todos los manuales escolares. Sin embargo, pocas veces se explica que tambi\u00e9n era un hombre de ascendencia africana y guaran\u00ed. La imagen tradicional del h\u00e9roe nacional fue modific\u00e1ndose con el tiempo hasta borrar buena parte de esa complejidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces surge una pregunta inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si los afroargentinos participaron de manera tan importante en la construcci\u00f3n del pa\u00eds, \u00bfpor qu\u00e9 desaparecieron casi por completo de la memoria colectiva?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00e9cadas circularon explicaciones simplificadas. Se dec\u00eda que hab\u00edan muerto todos en las guerras de la independencia, que la fiebre amarilla de 1871 hab\u00eda exterminado a la poblaci\u00f3n negra o que simplemente \u00abdesaparecieron\u00bb. Ninguna de esas respuestas resulta suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las guerras provocaron enormes bajas, sin duda. La fiebre amarilla golpe\u00f3 con fuerza a los barrios m\u00e1s pobres, donde viv\u00edan numerosos afroporte\u00f1os. Pero los censos muestran otra realidad: la comunidad afroargentina no desapareci\u00f3 de un d\u00eda para otro. Lo que ocurri\u00f3 fue un proceso mucho m\u00e1s complejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un lado, el intenso mestizaje fue diluyendo las antiguas categor\u00edas raciales. Hijos de matrimonios mixtos comenzaron a ser registrados simplemente como \u00abargentinos\u00bb o \u00abblancos\u00bb seg\u00fan los criterios de cada \u00e9poca. Por otro, la inmigraci\u00f3n europea transform\u00f3 profundamente la composici\u00f3n demogr\u00e1fica del pa\u00eds. Finalmente, el discurso pol\u00edtico e intelectual de fines del siglo XIX comenz\u00f3 a construir la imagen de una Argentina esencialmente europea, moderna y blanca, minimizando deliberadamente el papel desempe\u00f1ado por otros grupos \u00e9tnicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese cambio tambi\u00e9n alcanz\u00f3 a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los manuales empezaron a mostrar una independencia protagonizada casi exclusivamente por pr\u00f3ceres blancos. Los soldados negros fueron desapareciendo de las ilustraciones. Las comunidades afroargentinas dejaron de formar parte de los relatos sobre el origen de la Naci\u00f3n. Falucho sobrevivi\u00f3 durante un tiempo gracias a la fuerza simb\u00f3lica de su monumento, pero incluso \u00e9l termin\u00f3 perdiendo presencia en la ense\u00f1anza hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las \u00faltimas d\u00e9cadas, sin embargo, ese proceso comenz\u00f3 a revertirse. Investigadores, antrop\u00f3logos, archivistas e historiadores emprendieron una revisi\u00f3n profunda de las fuentes documentales. Volvieron a leer censos, expedientes militares, registros parroquiales y peri\u00f3dicos olvidados. El resultado fue contundente: la historia argentina hab\u00eda dejado fuera de foco a una parte fundamental de sus protagonistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy sabemos que la presencia afroargentina fue mucho m\u00e1s importante de lo que durante a\u00f1os se crey\u00f3. Sabemos tambi\u00e9n que muchas familias argentinas conservan ascendencia africana aunque la desconozcan. Y comprendemos mejor por qu\u00e9 la figura de Falucho sigue despertando tanto inter\u00e9s: porque su monumento no representa \u00fanicamente la muerte heroica de un soldado. Representa el regreso de toda una historia que durante demasiado tiempo permaneci\u00f3 en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso la Plaza Falucho tiene un valor que trasciende a Palermo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es solamente un espacio verde con una escultura antigua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es uno de los pocos lugares de Buenos Aires donde la ciudad recuerda, de manera visible y permanente, que la independencia argentina tambi\u00e9n fue obra de hombres y mujeres afrodescendientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada visitante que se detiene frente a ese monumento est\u00e1 contemplando mucho m\u00e1s que un episodio militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 mirando un cap\u00edtulo completo de la historia nacional que lentamente vuelve a ocupar el lugar que nunca debi\u00f3 perder.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo XII<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Del h\u00e9roe de todos los argentinos al monumento que casi nadie miraba: c\u00f3mo Falucho fue desapareciendo de la memoria nacional<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de los monumentos suele parecer inm\u00f3vil. El bronce permanece, la piedra resiste el paso de los a\u00f1os y las inscripciones sobreviven incluso a los cambios de gobierno. Sin embargo, los monumentos cambian tanto como cambia la sociedad que los rodea. No necesitan moverse para adquirir un significado distinto. Basta con que las nuevas generaciones dejen de preguntar qui\u00e9n representa esa figura o por qu\u00e9 fue colocada all\u00ed. Cuando eso ocurre, la escultura contin\u00faa en pie, pero su historia comienza lentamente a desvanecerse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso fue exactamente lo que ocurri\u00f3 con Falucho durante buena parte del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta dif\u00edcil imaginarlo hoy, pero entre fines del siglo XIX y las primeras d\u00e9cadas del XX el nombre de Falucho era conocido pr\u00e1cticamente por cualquier alumno argentino. Su historia aparec\u00eda en los libros de lectura, en los manuales de Historia, en las clases de Instrucci\u00f3n C\u00edvica y en los actos escolares. Los maestros narraban el episodio del Callao como un ejemplo de lealtad, de patriotismo y de fidelidad a la palabra empe\u00f1ada. Para una escuela que buscaba integrar a millones de hijos de inmigrantes llegados de Italia, Espa\u00f1a, Rusia, Polonia o el Imperio Austroh\u00fangaro, figuras como San Mart\u00edn, Belgrano, Cabral y Falucho serv\u00edan para transmitir una idea muy concreta: la Naci\u00f3n era una comunidad construida sobre valores compartidos y no solamente sobre el origen de cada familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquellos a\u00f1os, el calendario escolar estaba atravesado por ceremonias patri\u00f3ticas. Los alumnos aprend\u00edan de memoria fragmentos de discursos, recitaban poes\u00edas dedicadas a los h\u00e9roes de la independencia y participaban en desfiles donde las banderas ocupaban un lugar central. Falucho era presentado como el soldado que hab\u00eda preferido la muerte antes que traicionar la bandera bajo la cual hab\u00eda combatido durante toda su vida. Poco importaba si los ni\u00f1os recordaban con precisi\u00f3n el Mot\u00edn del Callao o pod\u00edan ubicar el Per\u00fa en un mapa. Lo importante era el mensaje moral que transmit\u00eda el relato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La literatura tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a consolidar esa imagen. Escritores, poetas y periodistas retomaron una y otra vez el episodio. Algunos lo hicieron con intenci\u00f3n hist\u00f3rica; otros lo transformaron en una narraci\u00f3n casi \u00e9pica. Las ilustraciones mostraban siempre la misma escena: un hombre negro abrazado a la bandera, rodeado por soldados enemigos, dispuesto a morir antes que renunciar a sus convicciones. Esa imagen termin\u00f3 fij\u00e1ndose con tanta fuerza que el monumento de Lucio Correa Morales pas\u00f3 a ser, para millones de argentinos, el verdadero rostro de Falucho, aunque nadie supiera c\u00f3mo hab\u00eda sido realmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la Argentina que ingres\u00f3 al siglo XX ya no era la misma que hab\u00eda inaugurado el monumento en 1897.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pa\u00eds comenz\u00f3 a mirar hacia Europa con una intensidad cada vez mayor. Buenos Aires quer\u00eda parecerse a Par\u00eds. La arquitectura imitaba modelos franceses, la moda llegaba desde Londres y Mil\u00e1n, las familias acomodadas enviaban a sus hijos a estudiar al Viejo Continente y el discurso pol\u00edtico exaltaba el aporte de la inmigraci\u00f3n europea como fundamento de la nacionalidad. Esa transformaci\u00f3n tuvo consecuencias profundas sobre la manera de narrar el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin que existiera una decisi\u00f3n expl\u00edcita de borrar a los afroargentinos, la historia comenz\u00f3 a simplificarse. La independencia fue presentada como la obra casi exclusiva de un pu\u00f1ado de grandes pr\u00f3ceres. Los soldados rasos quedaron relegados a un segundo plano y, entre ellos, tambi\u00e9n desaparecieron muchos protagonistas afrodescendientes. El relato nacional se volvi\u00f3 m\u00e1s lineal, m\u00e1s heroico y, al mismo tiempo, menos diverso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Falucho resisti\u00f3 durante algunas d\u00e9cadas gracias a la fuerza de la tradici\u00f3n escolar y al prestigio de Bartolom\u00e9 Mitre. Sin embargo, incluso esa protecci\u00f3n comenz\u00f3 a debilitarse. Las sucesivas reformas educativas redujeron el espacio dedicado a las guerras de la independencia. Los programas incorporaron nuevos contenidos y el viejo h\u00e9roe del Callao fue quedando cada vez m\u00e1s lejos de las preocupaciones cotidianas de maestros y alumnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al mismo tiempo, la propia ciudad transform\u00f3 la manera de relacionarse con sus monumentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A comienzos del siglo XX las esculturas eran verdaderos escenarios de la vida p\u00fablica. Se organizaban desfiles, actos, concentraciones patri\u00f3ticas y ceremonias oficiales. Los vecinos conoc\u00edan los nombres de los monumentos porque conviv\u00edan con ellos. Con el crecimiento del tr\u00e1nsito automotor y la expansi\u00f3n urbana, muchos espacios p\u00fablicos dejaron de ser lugares de encuentro para convertirse simplemente en rotondas, plazoletas o separadores de avenidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Plaza Falucho fue uno de esos casos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La apertura de nuevas calles, el aumento del tr\u00e1nsito sobre la avenida Santa Fe y la consolidaci\u00f3n de Palermo como un barrio intensamente comercial hicieron que miles de personas comenzaran a atravesar diariamente la plazoleta sin detenerse. El monumento segu\u00eda all\u00ed, exactamente en el mismo lugar, pero el ritmo de la ciudad hab\u00eda cambiado. Donde antes hab\u00eda escolares escuchando explicaciones de sus maestros, ahora predominaban autom\u00f3viles, colectivos y peatones apurados por llegar al trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, la historia nunca desaparece del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de la d\u00e9cada de 1980 comenz\u00f3 un proceso silencioso que, con el tiempo, adquirir\u00eda enorme importancia. Historiadores especializados en la presencia africana en el R\u00edo de la Plata empezaron a revisar documentos que durante d\u00e9cadas hab\u00edan permanecido pr\u00e1cticamente olvidados. Censos coloniales, registros militares, archivos parroquiales, peri\u00f3dicos del siglo XIX y correspondencia privada ofrec\u00edan una imagen muy distinta de la que predominaba en los manuales escolares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los investigadores descubrieron que la comunidad afroargentina hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel mucho m\u00e1s relevante de lo que se supon\u00eda. Tambi\u00e9n demostraron que la idea de una desaparici\u00f3n repentina resultaba hist\u00f3ricamente insostenible. Lo que hab\u00eda ocurrido era un largo proceso de mestizaje, transformaciones demogr\u00e1ficas e invisibilizaci\u00f3n cultural. En ese contexto, Falucho reapareci\u00f3 con una fuerza inesperada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no era solamente el protagonista de una vieja leyenda patri\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se transform\u00f3 en una puerta de entrada para comprender la historia de los afroargentinos en la construcci\u00f3n de la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Museos, universidades y centros de investigaci\u00f3n comenzaron a dedicar nuevas publicaciones al tema. La discusi\u00f3n dej\u00f3 de concentrarse \u00fanicamente en si Antonio Ruiz hab\u00eda muerto exactamente como lo narr\u00f3 Mitre. La pregunta pas\u00f3 a ser mucho m\u00e1s amplia: \u00bfpor qu\u00e9 la Argentina necesit\u00f3 durante tanto tiempo olvidar la participaci\u00f3n afrodescendiente en su propia historia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese cambio tambi\u00e9n modific\u00f3 la mirada sobre el monumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los historiadores del arte empezaron a valorarlo no s\u00f3lo por su calidad escult\u00f3rica, sino como una obra profundamente innovadora desde el punto de vista simb\u00f3lico. Los especialistas en patrimonio destacaron que se trataba del primer gran monumento concebido y realizado \u00edntegramente por artistas argentinos. Los investigadores de la memoria se\u00f1alaron que la propia historia de sus traslados reflejaba las tensiones de una sociedad que todav\u00eda debat\u00eda qu\u00e9 lugar otorgar a determinados protagonistas del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, la Plaza Falucho segu\u00eda recibiendo miles de personas cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos continuaban pasando de largo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros se deten\u00edan unos minutos, le\u00edan las placas y segu\u00edan su camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lentamente comenz\u00f3 a aparecer un nuevo tipo de visitante: el vecino curioso, el estudiante universitario, el fot\u00f3grafo urbano, el investigador del patrimonio barrial. Personas interesadas en descubrir historias escondidas detr\u00e1s de lugares aparentemente cotidianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese fen\u00f3meno coincidi\u00f3 con una transformaci\u00f3n m\u00e1s amplia de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los \u00faltimos a\u00f1os creci\u00f3 notablemente el inter\u00e9s por el patrimonio urbano, por las caminatas hist\u00f3ricas y por los relatos que permiten mirar la ciudad con otros ojos. La Plaza Falucho empez\u00f3 entonces a formar parte de recorridos patrimoniales sobre Palermo, junto con el Regimiento de Patricios, el Campo Argentino de Polo, el Hip\u00f3dromo, los Bosques de Palermo y otros sitios emblem\u00e1ticos del barrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De alguna manera, Falucho estaba regresando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No como el h\u00e9roe escolar repetido de memoria por generaciones de alumnos, sino como un personaje complejo, discutido, profundamente humano y capaz de abrir preguntas sobre la identidad argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez all\u00ed resida la verdadera vigencia del monumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las grandes esculturas no sobreviven porque todo el mundo recuerde perfectamente a quien representan. Sobreviven porque, cada cierto tiempo, una nueva generaci\u00f3n vuelve a detenerse frente a ellas y formula una pregunta distinta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQui\u00e9n fue ese hombre?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 abrazando una bandera?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQui\u00e9n decidi\u00f3 levantarle un monumento?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY por qu\u00e9 hoy casi nadie conoce su historia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Responder esas preguntas significa volver a recorrer dos siglos de historia argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y comprender que, a veces, una peque\u00f1a plaza de Palermo puede contar tanto sobre el pa\u00eds como los grandes palacios, los edificios del poder o los monumentos m\u00e1s famosos de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo XIII<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La Plaza Falucho hoy: el rinc\u00f3n de Palermo donde la historia espera a que alguien levante la vista<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buenos Aires tiene una particularidad que pocas ciudades del mundo poseen. Es capaz de esconder cap\u00edtulos enteros de su historia a plena luz del d\u00eda. No hace falta atravesar callejones secretos ni ingresar en edificios abandonados para encontrar episodios extraordinarios. A veces basta con detenerse en una esquina donde miles de personas pasan diariamente sin mirar. La Plaza Falucho es uno de esos lugares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No mide varias hect\u00e1reas como los Bosques de Palermo. No tiene un lago como el Rosedal ni recibe la multitud de turistas que diariamente fotograf\u00edan el Planetario o el Jard\u00edn Japon\u00e9s. Es apenas una plazoleta triangular nacida de la propia geometr\u00eda urbana, donde convergen la avenida Santa Fe, Luis Mar\u00eda Campos y Fitz Roy. Sin embargo, pocas esquinas de Buenos Aires concentran tanta historia militar, pol\u00edtica, urbana y art\u00edstica en un espacio tan reducido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien llega caminando desde Plaza Italia encuentra primero el ruido constante del tr\u00e1nsito. La avenida Santa Fe funciona desde hace m\u00e1s de un siglo como una de las grandes puertas de entrada y salida del norte de la ciudad. Decenas de l\u00edneas de colectivos atraviesan diariamente este corredor, mientras miles de autom\u00f3viles avanzan hacia Belgrano, N\u00fa\u00f1ez o el centro porte\u00f1o. Ese movimiento permanente produce un fen\u00f3meno curioso: el visitante suele mirar hacia el sem\u00e1foro, hacia el colectivo que est\u00e1 por llegar o hacia el edificio donde tiene que realizar un tr\u00e1mite. Rara vez dirige la vista hacia el centro de la plazoleta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y sin embargo all\u00ed est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Erguido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Silencioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Inmutable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Falucho contin\u00faa abrazando su bandera exactamente igual que cuando el monumento fue inaugurado en este lugar el 23 de mayo de 1923.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escultura parece completamente ajena al v\u00e9rtigo de la ciudad contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No importa cu\u00e1ntos colectivos pasen por la avenida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No importa cu\u00e1ntas personas consulten el tel\u00e9fono mientras esperan cruzar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No importa cu\u00e1ntos edificios nuevos aparezcan alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El soldado sigue mirando el horizonte con la misma serenidad con que Lucio Correa Morales lo imagin\u00f3 hace m\u00e1s de ciento veinte a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El emplazamiento actual no fue elegido solamente porque existiera un espacio disponible. Existe una poderosa relaci\u00f3n simb\u00f3lica entre el monumento y el edificio que domina el paisaje frente a la plazoleta: el <strong>Regimiento de Infanter\u00eda 1 Patricios<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar de los Patricios equivale a recorrer buena parte de la historia argentina. El cuerpo naci\u00f3 durante las Invasiones Inglesas de 1806, cuando el entonces virrey Santiago de Liniers decidi\u00f3 organizar milicias integradas por vecinos de Buenos Aires para recuperar la ciudad ocupada por los brit\u00e1nicos. Aquellos voluntarios combatieron en la Reconquista y, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, durante la Defensa de Buenos Aires frente al segundo intento ingl\u00e9s de conquistar el R\u00edo de la Plata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de los oficiales que luego participar\u00edan en la Revoluci\u00f3n de Mayo comenzaron precisamente su carrera militar dentro de ese regimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Patricios estuvieron presentes en las campa\u00f1as por la independencia, en las guerras civiles, en la Guerra del Paraguay y en numerosos acontecimientos pol\u00edticos del siglo XIX. Pocas unidades militares poseen una continuidad hist\u00f3rica semejante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que Falucho permanezca frente a ese cuartel establece un di\u00e1logo permanente entre dos formas distintas de entender el hero\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro del regimiento se recuerda la historia institucional de una unidad militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuera del cuartel, el monumento recuerda al soldado individual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno representa la continuidad del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro representa el sacrificio personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos se complementan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el visitante gira lentamente sobre s\u00ed mismo descubre otro aspecto interesante del lugar. La Plaza Falucho funciona como un verdadero punto de transici\u00f3n entre varios barrios y varias etapas de la historia urbana porte\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia el oeste comienza Palermo Hollywood, con sus productoras audiovisuales, restaurantes y edificios contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia el norte aparecen Las Ca\u00f1itas, el Campo Argentino de Polo y los amplios espacios verdes vinculados hist\u00f3ricamente al Ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia el este, la avenida Santa Fe conduce nuevamente al Palermo m\u00e1s tradicional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En pocas cuadras conviven m\u00e1s de ciento cincuenta a\u00f1os de transformaciones urbanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el monumento lleg\u00f3 aqu\u00ed en 1923, el paisaje era completamente diferente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No exist\u00edan las torres de viviendas que hoy dominan el horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tr\u00e1nsito era infinitamente menor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tranv\u00edas circulaban por la avenida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los autom\u00f3viles todav\u00eda constitu\u00edan una novedad para buena parte de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El barrio conservaba un marcado perfil militar debido a la presencia de cuarteles, instalaciones del Ej\u00e9rcito y amplios terrenos destinados a maniobras y ejercicios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el paso del tiempo Palermo fue cambiando de identidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las grandes propiedades comenzaron a urbanizarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparecieron edificios de departamentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegaron nuevos comercios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las antiguas casas bajas dieron paso lentamente a construcciones cada vez m\u00e1s altas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la Plaza Falucho permaneci\u00f3 pr\u00e1cticamente inalterada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n cambiaron los \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes observan fotograf\u00edas de comienzos del siglo XX descubren una plazoleta mucho m\u00e1s abierta, donde el monumento dominaba visualmente todo el espacio. Hoy el crecimiento de tipas, jacarand\u00e1s y otras especies caracter\u00edsticas del arbolado porte\u00f1o modifica por completo la percepci\u00f3n del conjunto. Durante la primavera, cuando florecen los jacarand\u00e1s, el bronce adquiere un contraste particularmente atractivo con los tonos violetas del follaje. En oto\u00f1o, la ca\u00edda de las hojas deja nuevamente expuesta la arquitectura del pedestal y permite apreciar mejor las proporciones de la escultura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El paso del tiempo tambi\u00e9n dej\u00f3 huellas materiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bronce presenta la p\u00e1tina verdosa caracter\u00edstica de las esculturas hist\u00f3ricas expuestas a la intemperie. Lejos de representar un deterioro, esa coloraci\u00f3n constituye una protecci\u00f3n natural del metal frente a la corrosi\u00f3n. Los restauradores especializados consideran que eliminar completamente esa p\u00e1tina implicar\u00eda alterar el aspecto hist\u00f3rico de la obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las placas del pedestal cuentan otra historia silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas corresponden a la inauguraci\u00f3n original.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otras fueron agregadas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde por instituciones militares, asociaciones civiles y organizaciones vinculadas con la memoria afroargentina. Cada una refleja una \u00e9poca distinta y una forma particular de interpretar la figura de Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una costumbre que casi ha desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX era habitual que los alumnos de escuelas cercanas visitaran el monumento acompa\u00f1ados por sus maestros. Las clases de Historia no terminaban en el aula. Continuaban caminando por la ciudad. Los chicos aprend\u00edan a reconocer esculturas, leer placas, identificar fechas y comprender que los monumentos tambi\u00e9n eran documentos hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy esa pr\u00e1ctica resulta mucho menos frecuente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso muchos vecinos que viven desde hace d\u00e9cadas en Palermo conocen perfectamente la Plaza Italia, el Rosedal o el Jard\u00edn Bot\u00e1nico, pero jam\u00e1s se detuvieron a leer la inscripci\u00f3n del monumento a Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y sin embargo basta permanecer unos minutos junto a la escultura para advertir algo que suele pasar inadvertido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Plaza Falucho no es un lugar de paso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un lugar de pausa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque el tr\u00e1nsito no se detenga nunca, el monumento obliga a desacelerar la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada visitante termina haci\u00e9ndose preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQui\u00e9n fue ese hombre?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 sostiene la bandera de esa manera?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 el fusil aparece roto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 un soldado afroargentino ocupa un lugar tan importante dentro del patrimonio monumental porte\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas preguntas transforman inmediatamente la experiencia del espacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La plazoleta deja de ser un separador de avenidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se convierte en un sitio hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y Palermo deja de ser solamente un barrio de restaurantes, bares y edificios modernos para recuperar una dimensi\u00f3n mucho m\u00e1s profunda: la de un territorio donde la memoria nacional sigue presente en cada rinc\u00f3n para quien est\u00e9 dispuesto a descubrirla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 esa sea la mayor ense\u00f1anza de la Plaza Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ciudades nunca terminan de contar todas sus historias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre esperan que alguien vuelva a detenerse, levante la vista y decida escuchar.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo XIV<\/h2>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Falucho y la Argentina del siglo XXI: por qu\u00e9 un soldado del siglo XIX todav\u00eda tiene cosas para decirnos<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ma\u00f1ana cualquiera, cuando el sol comienza a iluminar las copas de los \u00e1rboles de Palermo y el tr\u00e1nsito todav\u00eda no alcanza el v\u00e9rtigo del mediod\u00eda, la Plaza Falucho ofrece una imagen que resume, quiz\u00e1 mejor que cualquier documento hist\u00f3rico, la relaci\u00f3n que los argentinos mantenemos con nuestro propio pasado. Un corredor pasa junto al monumento sin mirarlo. Un repartidor espera el cambio del sem\u00e1foro. Un colectivo se detiene unos segundos para dejar pasajeros. Una madre lleva de la mano a su hijo rumbo al jard\u00edn de infantes. Todos atraviesan el mismo espacio. Todos pasan a pocos metros del soldado de bronce. Muy pocos saben qui\u00e9n fue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, esa escena cotidiana no habla del olvido de Falucho. Habla del olvido de una parte de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las naciones no recuerdan \u00fanicamente aquello que ocurri\u00f3. Tambi\u00e9n recuerdan aquello que deciden considerar importante. Cada generaci\u00f3n vuelve a escribir la historia desde nuevas preguntas, nuevos problemas y nuevas sensibilidades. Durante buena parte del siglo XIX la Argentina necesit\u00f3 h\u00e9roes capaces de consolidar una identidad nacional. Bartolom\u00e9 Mitre encontr\u00f3 en Falucho el ejemplo perfecto del soldado que colocaba el deber por encima de la propia vida. A fines de ese mismo siglo, la comunidad afroargentina vio en \u00e9l la posibilidad de recordar que la independencia tambi\u00e9n hab\u00eda sido conquistada por hombres negros. D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, cuando el pa\u00eds comenz\u00f3 a imaginarse exclusivamente como una naci\u00f3n de origen europeo, la figura del viejo soldado perdi\u00f3 protagonismo hasta quedar reducida a un monumento que pocos identificaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy el proceso parece recorrer el camino inverso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia ya no busca \u00fanicamente enumerar fechas y batallas. Intenta comprender a las personas, reconstruir contextos y recuperar voces que durante mucho tiempo permanecieron en silencio. En ese nuevo escenario, Falucho vuelve a ocupar un lugar destacado, no solamente porque represente el sacrificio de un hombre, sino porque permite comprender una Argentina mucho m\u00e1s compleja, diversa y rica de la que durante a\u00f1os describieron los relatos tradicionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta que hoy se hacen muchos historiadores ya no es la misma que preocupaba a los investigadores del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00e9cadas el gran debate consisti\u00f3 en determinar si Antonio Ruiz era efectivamente el hombre muerto en el Callao o si Bartolom\u00e9 Mitre hab\u00eda confundido a dos soldados distintos. Se revisaron cartas, listas militares, memorias de campa\u00f1a y testimonios de veteranos intentando resolver un problema documental que quiz\u00e1 nunca pueda aclararse completamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, las investigaciones m\u00e1s recientes comenzaron a desplazar el centro de la discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque, aun suponiendo que alg\u00fan d\u00eda apareciera un documento definitivo demostrando que el soldado del Callao llevaba otro nombre, el significado hist\u00f3rico de Falucho cambiar\u00eda muy poco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo verdaderamente importante no es solamente la identidad civil del protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo verdaderamente importante es comprender por qu\u00e9 una sociedad decidi\u00f3 convertir a un soldado afrodescendiente en uno de sus grandes h\u00e9roes nacionales y qu\u00e9 ocurri\u00f3 despu\u00e9s para que esa misma sociedad dejara de recordarlo con la intensidad de otros tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras palabras, el monumento habla tanto del siglo XIX como del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habla del momento en que fue construido y tambi\u00e9n del momento en que nosotros lo observamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los historiadores suelen decir que los monumentos poseen dos vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera comienza cuando el escultor termina su obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda empieza cuando cada generaci\u00f3n vuelve a interpretarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El monumento a Falucho lleva m\u00e1s de ciento veinticinco a\u00f1os viviendo esa segunda existencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero fue el s\u00edmbolo del patriotismo republicano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s se transform\u00f3 en emblema de la comunidad afroargentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde qued\u00f3 casi oculto entre el tr\u00e1nsito y las transformaciones urbanas de Palermo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy vuelve a ser observado desde una perspectiva completamente diferente: la del patrimonio hist\u00f3rico, la memoria colectiva y la recuperaci\u00f3n de historias que durante demasiado tiempo permanecieron relegadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese cambio tambi\u00e9n modifica la forma de recorrer la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien llega hoy a la Plaza Falucho ya no busca solamente una estatua antigua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Busca comprender por qu\u00e9 est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por qu\u00e9 fue trasladada desde Plaza San Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por qu\u00e9 Lucio Correa Morales eligi\u00f3 representar a un soldado com\u00fan y no a un general victorioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por qu\u00e9 Bartolom\u00e9 Mitre dedic\u00f3 tantas p\u00e1ginas a un hombre pr\u00e1cticamente desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y por qu\u00e9 los afroargentinos encontraron en ese personaje un s\u00edmbolo de toda una comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta a todas esas preguntas conduce siempre al mismo lugar: la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La memoria no consiste \u00fanicamente en recordar acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consiste en decidir qu\u00e9 valores merecen ser transmitidos a quienes vienen despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido, la historia de Falucho conserva una sorprendente actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de las discusiones sobre si rompi\u00f3 o no el fusil, si muri\u00f3 fusilado o atravesado por bayonetas, si realmente se llamaba Antonio Ruiz o si el apodo correspond\u00eda a otro soldado, existe una idea que atraviesa todas las versiones conocidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La convicci\u00f3n de que hay principios que no pueden negociarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada \u00e9poca interpretar\u00e1 esos principios de manera distinta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los hombres de 1824 significaban fidelidad a una bandera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para quienes levantaron el monumento en 1897 representaban el nacimiento de una identidad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los investigadores actuales expresan tambi\u00e9n la necesidad de reconocer el aporte de miles de afroargentinos cuya participaci\u00f3n fue esencial en la construcci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 all\u00ed resida la verdadera grandeza de Falucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pertenece exclusivamente al pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pertenece tambi\u00e9n al presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque toda sociedad necesita preguntarse peri\u00f3dicamente cu\u00e1les son los valores que considera dignos de ser recordados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esa pregunta nunca termina de responderse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando cae la tarde sobre Palermo y las sombras comienzan a alargarse sobre la plazoleta, el bronce adquiere un tono oscuro que hace todav\u00eda m\u00e1s intensa la figura del soldado. El ruido del tr\u00e1nsito contin\u00faa exactamente igual que hace unas horas. Los colectivos siguen llegando. Los peatones cruzan apresurados. Los edificios reflejan los \u00faltimos rayos del sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada parece haber cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero quien conoce la historia ya no mira ese lugar de la misma manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora sabe que all\u00ed se encuentra la primera gran escultura monumental realizada \u00edntegramente por artistas argentinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabe que representa a un veterano del Ej\u00e9rcito de los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabe que recuerda a miles de afroargentinos que lucharon por la independencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabe que detr\u00e1s de ese monumento hubo debates pol\u00edticos, discusiones historiogr\u00e1ficas, artistas extraordinarios, intelectuales, militares y vecinos que se negaron a dejar caer en el olvido una parte fundamental de la historia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y comprende que la Plaza Falucho no es solamente una plaza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un libro abierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un libro escrito en piedra y en bronce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un libro que lleva m\u00e1s de un siglo esperando lectores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez por eso convenga terminar este recorrido del mismo modo en que comenz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pr\u00f3xima vez que pase por la esquina de Santa Fe y Luis Mar\u00eda Campos, no mire solamente el sem\u00e1foro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Levante la vista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Det\u00e9ngase unos minutos frente al monumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Observe el rostro del soldado, la bandera apoyada sobre el pecho, el pedestal que representa las murallas del Callao y el movimiento incesante de Buenos Aires a su alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces comprender\u00e1 que la ciudad todav\u00eda conserva el raro privilegio de dialogar con su propia historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y que, entre el ruido de los motores y la prisa cotidiana, un viejo soldado afroargentino contin\u00faa record\u00e1ndonos que las naciones tambi\u00e9n se construyen a partir de la memoria de sus hombres m\u00e1s humildes.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ep\u00edlogo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s de los acontecimientos del Callao y m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de la inauguraci\u00f3n del monumento, Falucho sigue invitando a una reflexi\u00f3n que trasciende la historia militar. Su figura obliga a pensar c\u00f3mo se construyen los h\u00e9roes, c\u00f3mo evoluciona la memoria colectiva y c\u00f3mo una ciudad puede conservar, en una peque\u00f1a plazoleta de Palermo, una de las p\u00e1ginas m\u00e1s profundas de la historia argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 nunca sepamos con certeza absoluta cada detalle de la vida de Antonio Ruiz. Tal vez algunos interrogantes permanezcan abiertos para siempre. Pero eso no disminuye el valor del monumento. Al contrario, lo vuelve m\u00e1s humano. Porque la historia no siempre ofrece certezas completas; muchas veces ofrece preguntas. Y las mejores preguntas son las que nos obligan a volver a leer el pasado con una mirada nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En ese sentido, la Plaza Falucho no es un punto final. Es una invitaci\u00f3n permanente a seguir investigando, caminando y descubriendo una Buenos Aires que todav\u00eda guarda innumerables historias esperando ser contadas.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Plaza Falucho: el soldado negro que desafi\u00f3 a un imperio<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":177571,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[16,20],"tags":[4212,6744],"class_list":["post-177570","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-de-la-ciudad","category-turismo-en-el-barrio-de-palermo","tag-el-soldado-falucho","tag-falucho"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/177570","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=177570"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/177570\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":177586,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/177570\/revisions\/177586"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/177571"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=177570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=177570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=177570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}