{"id":179229,"date":"2026-08-08T13:23:19","date_gmt":"2026-08-08T13:23:19","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=179229"},"modified":"2026-08-08T13:25:49","modified_gmt":"2026-08-08T13:25:49","slug":"la-libertad-que-no-libera-la-incomoda-ensenanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/la-libertad-que-no-libera-la-incomoda-ensenanza\/","title":{"rendered":"La libertad que no libera: la inc\u00f3moda ense\u00f1anza"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo pudo un pueblo que escap\u00f3 de la esclavitud legislar la servidumbre? La Tor\u00e1 no disimula la contradicci\u00f3n: limita el poder del amo, obliga a liberar y exige que nadie recupere su libertad con las manos vac\u00edas. Una ense\u00f1anza antigua que todav\u00eda interpela a Buenos Aires y a una sociedad que pronuncia mucho la palabra libertad, pero no siempre se pregunta qu\u00e9 hace falta para ejercerla de verdad.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buenos Aires ama la palabra libertad. La coloca en discursos, monumentos, avenidas, campa\u00f1as pol\u00edticas y declaraciones solemnes. La repetimos tanto que corremos el riesgo de gastarla, como una moneda que pasa de mano en mano hasta perder el relieve. Pero la libertad no es solamente abrir una puerta: tambi\u00e9n es tener un lugar adonde ir cuando esa puerta se abre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La parash\u00e1 Re\u00e9 plantea una de las preguntas m\u00e1s inc\u00f3modas de toda la Tor\u00e1. Mois\u00e9s se dirige al pueblo de Israel cuando est\u00e1 por ingresar a la Tierra Prometida y le explica c\u00f3mo deber\u00e1 organizar su vida colectiva. Despu\u00e9s de haber padecido la esclavitud en Egipto, los israelitas est\u00e1n a punto de recuperar su autonom\u00eda nacional. Sin embargo, entre las leyes destinadas a esa nueva sociedad aparecen normas que regulan la servidumbre:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cCuando tu hermano, hombre o mujer hebreos, sea vendido a ti, te servir\u00e1 seis a\u00f1os, y en el s\u00e9ptimo a\u00f1o lo dejar\u00e1s libre\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta surge de inmediato: \u00bfc\u00f3mo es posible que quienes lucharon por recuperar su libertad puedan esclavizar a sus propios hermanos? \u00bfC\u00f3mo puede la Tor\u00e1, nacida de la memoria de Egipto, admitir que una persona sirva a otra?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una ley que incomoda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No tendr\u00eda sentido maquillar el problema. La Tor\u00e1 no aboli\u00f3 completamente la esclavitud, una instituci\u00f3n extendida en todas las sociedades de la Antig\u00fcedad. Desde nuestra conciencia contempor\u00e1nea, esa ausencia constituye una dificultad moral y una mancha que no debe esconderse debajo de la alfombra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la figura del <em>eved ivr\u00ed<\/em>, el siervo hebreo mencionado en Re\u00e9, tampoco era id\u00e9ntica a la esclavitud racial, perpetua y hereditaria que el mundo conocer\u00eda muchos siglos despu\u00e9s. Generalmente estaba vinculada con la pobreza extrema, las deudas o la imposibilidad de sostenerse. Era una forma de servidumbre limitada por normas y por un plazo determinado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Tor\u00e1 no destruye la instituci\u00f3n, pero interviene para reducir el poder del amo. El siervo no pod\u00eda quedar sometido para siempre: al s\u00e9ptimo a\u00f1o deb\u00eda recuperar su libertad. Tambi\u00e9n conservaba derechos, participaba del descanso sab\u00e1tico y <strong>deb\u00eda ser tratado como un ser humano, no como una herramienta descartable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tradici\u00f3n talm\u00fadica llev\u00f3 estas restricciones hasta formular una iron\u00eda extraordinaria: <strong>\u201cQuien compra un esclavo hebreo es como si comprara un amo para s\u00ed mismo\u201d. <\/strong>El due\u00f1o deb\u00eda compartir con \u00e9l la comida, la bebida y determinadas condiciones de vida. No pod\u00eda dormir c\u00f3modamente mientras su servidor dorm\u00eda en el suelo ni reservarse alimentos mejores. El poder econ\u00f3mico quedaba sometido a una responsabilidad moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no convierte la esclavitud en algo bueno. Revela otra cosa: la Tor\u00e1 trabaja muchas veces sobre el mundo real, con sus injusticias ya instaladas, para colocarles l\u00edmites y empujar a la sociedad hacia una forma de vida m\u00e1s humana. No siempre presenta una utop\u00eda terminada; en ocasiones construye un camino para salir de la barbarie.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Recordar Egipto para no convertirse en fara\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La raz\u00f3n de estas obligaciones aparece en el propio texto: <strong>\u201cRecordar\u00e1s que fuiste esclavo en la tierra de Egipto y que el Eterno, tu Dios, te liber\u00f3\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La memoria del sufrimiento no deb\u00eda transformarse en permiso para ejercer el mismo poder sobre otros. Haber sido esclavo no otorgaba el derecho a convertirse en fara\u00f3n. Por el contrario, obligaba a reconocer antes que nadie el dolor de quien depende de la voluntad ajena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es uno de los grandes riesgos de toda liberaci\u00f3n. Los pueblos y las personas que consiguen escapar de la opresi\u00f3n pueden construir una sociedad diferente o limitarse a ocupar el lugar que antes pertenec\u00eda al opresor. La Tor\u00e1 advierte que cambiar de due\u00f1o no alcanza y que tampoco basta con sustituir a quienes mandan. La verdadera transformaci\u00f3n consiste en modificar la manera en que se ejerce el poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso Re\u00e9 no se conforma con ordenar que el siervo sea liberado despu\u00e9s de seis a\u00f1os. Agrega una disposici\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s profunda: no deber\u00e1 salir \u201ccon las manos vac\u00edas\u201d. Su antiguo due\u00f1o tendr\u00e1 que entregarle generosamente parte de su ganado, de su cosecha y de su vino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el mundo b\u00edblico, esos bienes representaban la posibilidad concreta de comenzar una nueva vida. No eran un regalo sentimental ni una propina para tranquilizar la conciencia. Eran capital, alimento y herramientas para recuperar la autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Abrir la puerta no alcanza<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Tor\u00e1 comprende algo que las sociedades modernas todav\u00eda se resisten a aceptar: una libertad sin medios materiales puede convertirse en una ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una persona liberada, pero sin vivienda, alimento, educaci\u00f3n, trabajo, documentos o v\u00ednculos comunitarios, contin\u00faa atrapada por las condiciones que hicieron posible su sometimiento. Puede abandonar f\u00edsicamente la casa del amo y, sin embargo, verse obligada a regresar al poco tiempo porque afuera no encuentra ninguna alternativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La orden de no despedir al siervo con las manos vac\u00edas reconoce que quien se benefici\u00f3 con su trabajo tiene una responsabilidad sobre su futuro. La libertad no termina cuando se corta una cadena. Reci\u00e9n comienza all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1les ser\u00edan hoy los equivalentes del ganado, el grano y el vino mencionados por la Biblia? Un documento de identidad, una vivienda segura, atenci\u00f3n m\u00e9dica, acompa\u00f1amiento psicol\u00f3gico, educaci\u00f3n, capacitaci\u00f3n profesional, asistencia jur\u00eddica y un empleo digno. Tambi\u00e9n una comunidad dispuesta a recibir a la persona sin estigmatizarla ni condenarla a sobrevivir nuevamente en los m\u00e1rgenes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rescatar a alguien sin ofrecerle condiciones para reconstruir su vida es dejar el trabajo por la mitad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La esclavitud tambi\u00e9n tuvo domicilio porte\u00f1o<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Argentina proclam\u00f3 la libertad de vientres en la Asamblea del A\u00f1o XIII y aboli\u00f3 formalmente la esclavitud mediante la Constituci\u00f3n de 1853. Sin embargo, durante mucho tiempo Buenos Aires prefiri\u00f3 construir una imagen de s\u00ed misma en la que la presencia y el sufrimiento de los afroporte\u00f1os quedaron desdibujados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esclavitud no fue una tragedia lejana que solamente ocurri\u00f3 en plantaciones extranjeras. Tambi\u00e9n form\u00f3 parte de las casas, las calles, los comercios y la econom\u00eda de esta ciudad. Sus rastros fueron borrados con una eficacia casi perfecta, como si esconder el pasado pudiera corregirlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy la esclavitud est\u00e1 prohibida por la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos y por las leyes nacionales e internacionales. Sin embargo, persiste bajo otras formas: trata de personas, explotaci\u00f3n sexual, trabajo forzoso, servidumbre dom\u00e9stica, sometimiento mediante deudas y talleres clandestinos en los que trabajadores vulnerables son privados de su libertad real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No toda precariedad laboral constituye jur\u00eddicamente esclavitud, pero existen condiciones de explotaci\u00f3n que se acercan peligrosamente a ella: jornadas interminables, amenazas, retenci\u00f3n de documentos, encierro, salarios inexistentes y deudas artificiales que jam\u00e1s terminan de pagarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en Buenos Aires hay puertas que permanecen cerradas, aunque desde la vereda nadie escuche el ruido de las cadenas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 hacemos con nuestra libertad?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de leyes sobre la esclavitud en la Tor\u00e1 puede leerse \u00fanicamente como una marca dolorosa de su \u00e9poca. Pero tambi\u00e9n puede entenderse como una exigencia dirigida a cada generaci\u00f3n: reconocer d\u00f3nde se concentra el poder, colocarle l\u00edmites y asumir una responsabilidad concreta hacia quienes han sido sometidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tradici\u00f3n jud\u00eda llama <em>matir asurim<\/em> al acto de liberar a los cautivos. No se trata solamente de romper cadenas visibles. Significa ayudar a que la persona liberada recupere su dignidad, su capacidad de elegir y los medios necesarios para conducir su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una \u00e9poca que convierte la libertad en una consigna publicitaria, Re\u00e9 formula una advertencia bastante m\u00e1s exigente: nadie es verdaderamente libre si debe aceptar cualquier condici\u00f3n para poder comer. Y ninguna sociedad puede considerarse libre mientras tolere que los m\u00e1s d\u00e9biles sean utilizados como objetos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta de la parash\u00e1 sigue abierta, atravesando los siglos hasta llegar a nuestras mesas, nuestras calles y nuestros barrios: \u00bfqu\u00e9 clase de libertad defendemos? \u00bfLa del poderoso que reclama que nadie limite sus decisiones o la del vulnerable que necesita condiciones reales para ponerse de pie?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque liberar no es abandonar. Liberar es abrir la puerta, acompa\u00f1ar el primer paso y asegurarse de que, esta vez, nadie tenga que volver con el antiguo amo para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo pudo un pueblo que escap\u00f3 de la esclavitud legislar<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":126769,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[36],"tags":[],"class_list":["post-179229","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179229","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=179229"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179229\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":179233,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179229\/revisions\/179233"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/126769"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=179229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=179229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=179229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}