{"id":42864,"date":"2015-05-10T22:52:10","date_gmt":"2015-05-10T22:52:10","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=42864"},"modified":"2015-05-10T22:52:10","modified_gmt":"2015-05-10T22:52:10","slug":"escape-al-fin-del-mundo-por-julian-alejandro-rosa-070515","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/escape-al-fin-del-mundo-por-julian-alejandro-rosa-070515\/","title":{"rendered":"Escape al fin del mundo. Por Juli\u00e1n Alejandro Rosa. 07\/05\/15"},"content":{"rendered":"<p><strong>Escape al fin del mundo.<\/strong><\/p>\n<p>Morir de a poco, sin sentirlo, sin dar cuenta. Casi como un deseo que se va cumpliendo, que fluye con cada despertar.  La casa en el barrio, el zagu\u00e1n; los logros del laburo; los tragos amargos de un amor inesperado, que as\u00ed como lo tomaba por sorpresa con la misma fugacidad y permanencia de la luz en el espacio, desaparec\u00eda dejando s\u00f3lo reflejos; aromas en la atm\u00f3sfera de una habitaci\u00f3n inmortalizada en recuerdos; tratada como altar inmaculado. El rengo all\u00ed no fumaba ni usaba perfumes para resguardar la esencia misma de aquella piel. Fumar; fumaba en el balc\u00f3n. Detr\u00e1s de \u00e9l cerraba la puerta y bancaba el viento fr\u00edo de un invierno eterno, all\u00ed en el sur. Ahora fumaba, sin detenerse en se\u00f1ales ni destinos. Fumaba porque Juancito dorm\u00eda y era tan torpe de olfato como en todo lo dem\u00e1s. Los ojos del rengo segu\u00edan la ruta, el  camino que divid\u00eda la met\u00e1fora de la realidad. El pasado del presente. Al final del camino todo comenzaba de nuevo, los mismos errores y otra vez el camino, in\u00fatil como una resurrecci\u00f3n. Renacer, para volver a morir.<br \/>\nClaudicante, dijo el rengo en sus adentros, moviendo su cabeza o dejando que el mismo andar la moviera a su ritmo. Vio un cartel consumirse a su lado en un instante. El sonido del cartel destruido por el pasado lo despert\u00f3 de enso\u00f1aciones y lo ubic\u00f3 en las realidades del segundo a segundo; agudizando su sentidos en el pie y el acelerador, sinti\u00f3 un cosquilleo trepar su espalda. Tragando saliva mir\u00f3 por encima del volante visualizando la aguja. Vibrando, yendo y viniendo en movimientos cortos le dec\u00eda que no repetidas veces, todav\u00eda no. Haciendo foco en el todo: paisaje, monta\u00f1as y camino, se movi\u00f3 un poco sobre si y moj\u00e1ndose los labios encendi\u00f3 la radio para despertar a Juancito. Juancito abri\u00f3 los ojos y dijo:<br \/>\n-\u00bfY?<br \/>\nEl rengo intent\u00f3 calcular distancias y no pudo. Lo parejo y constante en formas y siluetas lo alej\u00f3 de una respuesta concreta.<br \/>\n-Todav\u00eda falta.<br \/>\nUn suspiro y la necesidad de tirar esas palabras lo alejaron un poco de la soledad. De repente le dieron ganas de arrojarse por la ventana. Los postes de luz a su lado parec\u00edan no moverse y simulaban un ser est\u00e1tico. El rengo mir\u00f3 por el espejo para vencer la ilusi\u00f3n de c\u00e1rcel formada por la interminable cerca de enormes faros. Se movi\u00f3 un poco, apret\u00f3 el volante y ya no quiso ni suspirar. Gir\u00f3 su cabeza y vio la boca abierta de Juancito y un hilo de baba colgando de ella sin lograr caer.<br \/>\n-Juan, el peque\u00f1o, dijo el rengo sin fuerzas. Ahora miraba un poco m\u00e1s all\u00e1 de los postes, y ello le sirvi\u00f3 de ayuda. Buscaba un cartel, alguna forma cuadrada que rompiera con las redondeces del horizonte azul y blanco. El cielo y las monta\u00f1as en ese momento ya eran los mismo, hasta que un metal cay\u00f3 del cielo  y le dio una mano \u201ccaf\u00e9 el\u2026\u201d. Cuando pararon fuera de la ruta el hilo de baba segu\u00eda all\u00ed, colgando como si la gravedad no existiera en la cabina de la camioneta.<br \/>\n-Dale, pibe. Vamos a tomar un caf\u00e9.<br \/>\n Juancito baj\u00f3 y el hilito de baba fue arrastrado por el viento hasta pegar contra su brazo derecho. El rengo se qued\u00f3 mirando las monta\u00f1as detr\u00e1s del caf\u00e9. Sin los barrotes gigantes le parecieron m\u00e1s hermosas.<br \/>\n-Ac\u00e1 no nos van a encontrar, rengo.<br \/>\nEl rengo no dijo nada.  <\/p>\n<p>Escape al fin del mundo.<br \/>\nPor Juli\u00e1n Alejandro Rosa.<br \/>\n07\/05\/15<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escape al fin del mundo. Morir de a poco, sin<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[51,44,59,36,29,35,16,62,50,43],"tags":[],"class_list":["post-42864","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-arte-arte-arte","category-cine","category-ciudad","category-cultura","category-internacionales","category-news","category-noticias-de-la-ciudad","category-pais","category-sociedad","category-teatro"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42864","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42864"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42864\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}