{"id":69922,"date":"2023-02-13T08:28:00","date_gmt":"2023-02-13T08:28:00","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=69922"},"modified":"2023-02-13T13:05:28","modified_gmt":"2023-02-13T13:05:28","slug":"san-agustin-la-ciudad-de-dios-del-amor-del-poder-y-otras-flatulencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/san-agustin-la-ciudad-de-dios-del-amor-del-poder-y-otras-flatulencias\/","title":{"rendered":"San Valent\u00edn y otros santos. Del amor, del poder y otras flatulencias"},"content":{"rendered":"<h2>San Valent\u00edn y otros santos. Del amor, del poder y otras flatulencias<\/h2>\n<p>Del amor, del poder y otras flatulencias<\/p>\n<p><strong>Los hombres con tal comando de sus intestinos que puedan tirarse pedos continuamente a voluntad, de manera tal que produzcan el efecto de una canci\u00f3n.<br \/>\nSan Agust\u00edn (La ciudad de Dios)<\/strong><\/p>\n<p>Hay cosas en el amor muy similares a las cuestiones del poder. Del celestial o del terrenal. Aquella bella adolescente, fina y simp\u00e1tica, termina transform\u00e1ndose en ese ser grosero, de rostro descompuesto, pleno de rencor, amargura y frustraci\u00f3n. De los sue\u00f1os y de las utop\u00edas primeras, de lo gr\u00e1cil y elegante, de lo contemplativo y transparente, de la sensualidad y el \u00e9xtasis, caemos en la sordidez, los vientres abultados, las deformaciones f\u00edsicas y ps\u00edquicas en la mirada desconfiada. Y el eructo repentino. Por supuesto no siempre es as\u00ed. El amor verdadero, la fugacidad y el instante, deja sus huellas para siempre.<\/p>\n<p>Desde la leyenda de San Valent\u00edn, con ofrendas, bodas secretas y persecuciones, pasando por las fiestas Lupercales, el cuerpo especial de los sacerdotes lupercos, los lobos humanos, los faunos y machos cabr\u00edos, llegamos a nuestra Santa Sede que termina con el paganismo canonizando a Valent\u00edn. Lo convirti\u00f3 en patr\u00f3n de los enamorados. Ahora se venden bombones, corazones de plata o azabache, se env\u00edan correos electr\u00f3nicos, se escriben poemas y se piensa que \u00ablo m\u00edo ser\u00e1 diferente\u00bb. Y que, naturalmente, es \u00fanico. En el fondo persiste la carcajada del ritual; contin\u00faa, entre los gallegos, con los peliqueiros en honor a los pastores de Fauno Luperco. La vida cotidiana, querido lector, es una emulaci\u00f3n de lo tragic\u00f3mico.<\/p>\n<p>Se suele preguntar qu\u00e9 diferencia hay entre un ladr\u00f3n y un pol\u00edtico. La diferencia, dicen, es que el ladr\u00f3n nos elige y nosotros elegimos al pol\u00edtico. La sabidur\u00eda popular, a veces, no deja de ser astuta. Lo que debemos es cuestionar la estrategia de la falsificaci\u00f3n ideol\u00f3gica. Echarle la responsabilidad o la culpa de todo al poder es relativamente sencillo. La tarea es interpelar a una sociedad que puede ser de izquierda o de derecha, hacer la vista a un lado ante la impudicia, las persecuciones, la corrupci\u00f3n, la hipocres\u00eda o el populismo. Negar lo visible o santificar la frivolidad. El poder es amoral y falsifica la historia. Como aquello de los machos cabr\u00edos y el cuchillo ensangrentado en la frente.<\/p>\n<p>Debemos distinguir, como en el amor; lo digno, lo ideal, de lo obsceno. No siempre es f\u00e1cil verlo, no siempre es f\u00e1cil. Vivimos una sociedad de consumo global. Y, paralelamente, continuamos con una liturgia de principio de siglo XX. No se hacen lecturas condenatorias, se aprueba, se cierra los ojos y seguimos. El amor es ciego, en lo social no veo. No me di cuenta, me enga\u00f1aron. No supe, no entend\u00ed, no s\u00e9 que me pas\u00f3. Caballeros, vivimos entre intelectuales y profesionales que se graduaron en f\u00e1bricas de ignorancia, en master de imb\u00e9ciles.<\/p>\n<p>Gobiernan las corporaciones, los pol\u00edticos son parte, un engranaje de las corporaciones. Es viejo como el mundo, cambian historias, fachadas, discursos. Pero lo b\u00e1sico es eso. Luego entran las manipulaciones, la pol\u00edtica barata, lo medi\u00e1tico, lo aparente. Mientras tanto, en el mundo -pero m\u00e1s en este territorio- se destruye todo. Educaci\u00f3n, salud, vida, esperanza, creatividad. Debemos pensar que viv\u00ed en otro pa\u00eds. S\u00ed, ya s\u00e9, hay otros casos, hay otros ejemplos. Bueno, esos los conoce usted. Escriba usted el art\u00edculo, pienso usted, comprom\u00e9tase usted. Como en el amor, en la ilusi\u00f3n, en la po\u00e9tica.<\/p>\n<p>En la literatura sobran los ejemplos. Aquel texto maravilloso de John Berger se llama precisamente as\u00ed: Mierda. Hay una pregunta cl\u00e1sica: \u00bfQu\u00e9 es el trono? Pasajes de la literatura universal nos hablar\u00e1n de los cuescos pero tambi\u00e9n de la mierda. En lo cotidiano se intenta ocultar, pero los textos cl\u00e1sicos nos abren los ojos y las narices.<\/p>\n<p>Dominique Laporte, en Historia de la mierda , examina un cisma de la Iglesia por un tema de excrementos, cita a Freud, a Goethe, y habla del silencio que suscita esta palabreja. No banalicemos, amigos, el ojo del culo de Quevedo ni los cientos de ejemplos que tenemos en la literatura universal. Laporte nos otorga una mirada sobre el amor, el poder y la flatulencia. Es cuando escribe sobre los retretes. Sabemos que esta carencia de lugar com\u00fan anta\u00f1o era general. Y nos recuerda la carta que la duquesa de Orleans, princesa palatina, envi\u00f3 el 9 de octubre de 1694 a la emperatriz de Hann\u00f3ver.<\/p>\n<p>\u00abSois muy dichosa de poder cagar cuando quer\u00e1is, \u00a1cagad, pues, toda vuestra mierda de golpe!&#8230; No ocurre lo mismo aqu\u00ed, donde estoy obligada a guardar mi cagall\u00f3n hasta la noche; no hay retretes en las casas al lado del bosque y yo tengo la desgracia de vivir en una de ellas, y, por consiguiente, la molestia de tener que ir a cagar fuera, lo que me enfada, porque me gusta cagar a mi aire, cuando mi culo no se expone a nada. Item todo el mundo nos ve cagar; pasan por all\u00ed hombres, mujeres, chicas, chicos, cl\u00e9rigos y suizos&#8230; Ya veis que no hay placer sin pena, pues si no tuviera que cagar estar\u00eda en Fontainebleau como el pez en el agua.\u00bb<\/p>\n<p>Carlos Penelas<\/p>\n<p>Buenos Aires, febrero de 2011<\/p>\n<p><strong><br \/>\nREEDITADO 13-03-2023<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h3>Entrada Popular: Vinos Argentinos en Palermo<\/h3>\n<h5><a href=\"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/cabernet-sauvignon-el-rey-tinto-de-buenos-\n\n&lt;h3&gt;Entrada Popular: Plaza Armenia de Palermo&lt;\/p&gt;\n&lt;h5&gt;&lt;a href=\">Plaza Armenia<\/a><\/h5>\n<h3>Entrada Popular en las cocinas del barrio de Palermo<\/h3>\n<h5><a href=\"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/mejillones-a-la-provenzal-de-buenos-aires\/\">Mejillones de Palermo<\/a><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Valent\u00edn y otros santos. 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