{"id":79018,"date":"2019-05-13T11:31:30","date_gmt":"2019-05-13T11:31:30","guid":{"rendered":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/?p=79018"},"modified":"2019-05-13T11:31:32","modified_gmt":"2019-05-13T11:31:32","slug":"departamentos-y-microdepartamentos-cambios-culturales-y-artificios-comerciales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/departamentos-y-microdepartamentos-cambios-culturales-y-artificios-comerciales\/","title":{"rendered":"Departamentos y microdepartamentos: cambios culturales y artificios comerciales"},"content":{"rendered":"<p>&#x1f4cc;<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 1&#x20e3; *Los departamentos implicaron siempre un concepto de achicamiento superficial* y de progresiva estandarizaci\u00f3n y condicionamiento de las formas de habitar. | Desde el mercado inmobiliario se ha rentabilizado la reducci\u00f3n de los espacios de la vivienda a su m\u00e1s m\u00ednima expresi\u00f3n de lo p\u00fablico y lo privado.<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 2&#x20e3; *El mercado ofrece actualmente unidades de menor superficie que hace 15 a\u00f1os. Una unidad de tres ambientes promedio puede totalizar unos 65 m2, cuando antes era com\u00fan que rondara los 80 m2*. Esto es lo que hace que el negocio inmobiliario sea cada vez m\u00e1s rentable, se reduce la superficie, la inversi\u00f3n de los desarrolladores, pero sin reducirse el costo final de las unidades habitacionales.<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 3&#x20e3; *\u00bbLos microdepartamentos se instalaron progresivamente en el mercado a partir del uso de las unidades de oficinas como viviendas*. Los discursos en torno al *co-working*, como el alquiler de espacios compartidos de trabajo, y *co-living* como el alquiler de dormitorios con espacios comunes compartidos destinados a la sociabilidad.<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 4&#x20e3; *Augusto Penedo, desde el CPAU se\u00f1alaba que para bajar los costos de los departamentos ten\u00e9s dos opciones*, o empeoras la calidad de la construcci\u00f3n o los haces m\u00e1s chicos. Hasta ahora se sigui\u00f3 la primera opci\u00f3n y no solucion\u00f3 el problema de la vivienda, hay que probar el otro camino.<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 5&#x20e3; *El nuevo C\u00f3digo Urban\u00edstico establece una superficie m\u00ednima de 18 m2, pero no garantiza c\u00f3mo compensar las necesidades de espacios alternativos para desplegar todas las necesidades de la vida dom\u00e9stica*.<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 6&#x20e3; Con el supuesto atractivo de bajar los precios de las propiedades y beneficiar el acceso a la vivienda, *el mercado acomoda su margen de ganancia*. Aumenta la rentabilidad porque, *con la misma cantidad de ambientes, los departamentos terminan teniendo un 25% menos de superficie pero el m2 incrementa de valor*. El negocio es lograr mayor cantidad de departamentos por edificio con el menor volumen constructivo.<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 7&#x20e3; *Estar a favor o en contra de esta tipolog\u00eda del mercado, es estar a favor o en contra de la especulaci\u00f3n inmobiliaria a costa de la calidad de vida de la poblaci\u00f3n.*<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 8&#x20e3; *Javier Urbina, psic\u00f3logo urbanista de la UNAM, sostiene que a lo largo de meses suele traer conflictos fuertes*. Cuando alguien quiere estar solo y no tiene d\u00f3nde, representa una presi\u00f3n muy seria. En espacios reducidos, la convivencia se vuelve hostil ante la falta de privacidad, y los habitantes de estas peque\u00f1as viviendas desarrollan una pelea por el espacio: No faltar\u00e1n las disputas entre vecinos por apropiarse de \u00e1reas comunes comenta Urbina.<\/p>\n<p>&#x1f4cc; 9&#x20e3; *En esta nueva tipolog\u00eda, los que menos se adaptan son los segmentos et\u00e1reos extremos*: los ni\u00f1os y los adultos. Los primeros por falta de espacio para desplegar una vida saludable, los segundos porque deben despojarse de todo su bagaje cultural, para al ingresar a un microdepartamento, poder comenzar una historia eternamente presentificada, desde cero<\/p>\n<p>&#x1f4cc; *Alguien podr\u00eda pensar que con esta tipolog\u00eda comercial se est\u00e1 transitando hacia un socialismo decimon\u00f3nico por la v\u00eda del capitalismo. Pero esto est\u00e1 lejos de suceder.* El actual contexto en el que se proponen estos microdepartamentos no promueve el comunitarismo*. Al contrario, con la constante disminuci\u00f3n, uniformidad restrictiva, y privatizaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos, con la concentraci\u00f3n de la propiedad en cada vez menos manos, con el incentivo a la cultura del consumo y del individualismo, los *microdepartamentos surgen sintom\u00e1ticamente como otra forma m\u00e1s de depredaci\u00f3n de la vida humana por parte del capitalismo*.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.observatoriociudad.org\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Observatorio del Derecho a la Ciudad<\/a><\/p>\n<p><strong>MICRODEPARTAMENTOS y CODIGO URBANISTICO<\/strong><br \/>\n<strong>Departamentos y microdepartamentos: cambios culturales y artificios comerciales.<\/strong><\/p>\n<p>1. Evoluci\u00f3n en las concepciones y espacialidad de los edificios de departamentos<\/p>\n<p>Tratar sobre departamentos como si fuese una tipolog\u00eda habitacional que ha perdurado inmutable a lo largo del tiempo es un error conceptual. Diferentes concepciones, modelos, e imaginarios sobre el espacio dom\u00e9stico se sucedieron a lo largo de la historia en torno a lo que se entiende por departamentos. Una de las cuestiones nodales que s\u00ed ha perdurado es su caracterizaci\u00f3n como vivienda de superficie reducida. Los departamentos implicaron siempre un concepto de achicamiento superficial y de progresiva estandarizaci\u00f3n y condicionamiento de las formas de habitar, debido a la divisi\u00f3n entre espacios de uso p\u00fablico como la sala, living, y comedor, y los dormitorios de uso privado. Junto con estas concepciones, se iba produciendo cierta reducci\u00f3n del sentido que orientaba las transformaciones culturales, y que en lo m\u00e1s profundo, fueron instalando la inversi\u00f3n inmobiliaria de construcci\u00f3n de departamentos como un negocio cada vez m\u00e1s rentable.<\/p>\n<p>En la Ciudad de Buenos Aires, la construcci\u00f3n de edificios de departamentos como una inversi\u00f3n rentable, data de comienzos de siglo. Como no exist\u00eda la subdivisi\u00f3n de las propiedades, se instauraron como un modelo de inversi\u00f3n altamente rentable y que pretend\u00eda dar respuesta a la necesidad habitacional de un amplio rango de demanda desde los sectores y grupos con m\u00e1s ingresos hasta los de menos ingresos. Los edificios pod\u00edan ser de alta renta o baja o moderada renta seg\u00fan los sectores sociales a los que estuviesen destinados.<\/p>\n<p>Los departamentos m\u00e1s lujosos destinados a la alta renta, imitaban en su organizaci\u00f3n espacial y funcional a los grandes palacios franceses y petit hoteles. Ten\u00edan m\u00faltiples espacios destinados a la sociabilidad: sala, sal\u00f3n, comedor, biblioteca, fumoir, y diferentes salitas m\u00e1s o menos \u00edntimas, que eran, en su conjunto, los elementos centrales de jerarquizaci\u00f3n. En las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, los departamentos dise\u00f1ados por los estudios de arquitectura m\u00e1s prestigiosos de la ciudad como el de Alejandro Christophersen y el de los arquitectos Eduardo Mar\u00eda Lan\u00fas y Paul Hary, segu\u00edan los modelos del palacios franceses,y se destacaron por la amortiguaci\u00f3n a trav\u00e9s de diferentes espacios, del tr\u00e1nsito desde los espacios p\u00fablicos (de los salones, comedores, living) hacia los privados de los dormitorios, y desde los espacios de servicios (cocinas, salas de trinchar) a los espacios p\u00fablicos. En este dibujo de Christophersen el a\u00f1o 1926, se caricaturizaba lo que en ese momento se consideraba la extrema proximidad de los espacios destinados a servicios. Adem\u00e1s se\u00f1alaba<\/p>\n<p>Habr\u00e1n ustedes notado en estas p\u00e1ginas pseudo arquitect\u00f3nicas, las que a menudo publican la planta de alg\u00fan edifico de departamento, en qu\u00e9 forma deficiente est\u00e1n distribuidos \u00e9stos. Por lo general hay que hacer todo un viaje de la cocina al comedor, dejando el olor de la comida en los pasillos de las habitaciones y en el hall que forzosamente atraviesa el sirviente del comedor, sahumando con el perfume de coles y guisos estos locales. Se me figura que quiz\u00e1 resulte una econom\u00eda. Despu\u00e9s de hacer un buen almuerzo se colocar\u00edan a la noche las sillas en el hall y toda la familia, aguzando su olfato y la imaginaci\u00f3n, repiten el men\u00fa sin gasto alguno.<\/p>\n<p>El proceso de densificaci\u00f3n urbana de la Ciudad de Buenos Aires de la d\u00e9cada del treinta estuvo consustanciado con el fen\u00f3meno urbano de surgimiento y difusi\u00f3n extendida de la casa de departamentos en altura. En ese momento, en las revistas de difusi\u00f3n masiva para el hogar se publicaban infinidad de art\u00edculos que alertaban acerca del abandono de las viejas casas de patio para ir a vivir a los departamentos. Se relacionaba el achicamiento de la superficie de la vivienda con la destrucci\u00f3n de la familia, entendida como la familia extensa de dos o tres generaciones convivientes. En ese desplazamiento dejaba de ser funcional y adecuado el mobiliario de gran tama\u00f1o. Relojes de pie, aparadores, sillones, y roperos, dejaban de tener sentido en esta novedosa tipolog\u00eda habitacional, porque adem\u00e1s, contemplaban desde su construcci\u00f3n lugares para guardado embutidos, fueran placares y alacenas. El abandono de los objetos provenientes del pasado familiar significaba un abandono o p\u00e9rdida de los valores tradicionales.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1940, las leyes de congelamiento de alquileres junto con la prohibici\u00f3n de los desalojos que estuvieron vigentes hasta la ca\u00edda del gobierno peronista en el a\u00f1o 1955, colaboraron en desalentar la inversi\u00f3n en la construcci\u00f3n de departamentos debido al impacto en la reducci\u00f3n de la rentabilidad, y conllevaron a una disminuci\u00f3n en el ritmo de la construcci\u00f3n de nuevos edificios. A partir del a\u00f1o 1948, con la Ley de Propiedad horizontal se introdujo el criterio de subdivisi\u00f3n de la propiedad, que si bien se plasm\u00f3 paulatinamente en la subdivisi\u00f3n de unidades en los edificios ya construidos, se instal\u00f3 como un nuevo factor dinamizador en el mercado inmobiliario, y a trav\u00e9s de cr\u00e9ditos para la construcci\u00f3n del Banco Hipotecario Nacional, permiti\u00f3 la incorporaci\u00f3n de propietarios, y consecuentemente la disminuci\u00f3n de inquilinos.<\/p>\n<p>En la Ciudad de Buenos Aires, el furor inmobiliario de las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 implic\u00f3 la estandarizaci\u00f3n del concepto del espacio dom\u00e9stico que se evidencia en la forma comercial adoptada desde entonces para difundir ofertas y demandas, con la introducci\u00f3n del concepto de ambiente. Bajo la denominaci\u00f3n de ambiente, comenz\u00f3 a englobarse tanto los espacios destinados a la sociabilidad (como living, comedor, living-comedor), como los dormitorios destinados a la intimidad. En el contexto de esta oferta habitacional seriada, los m\u00e1s valorizados siguieron siendo los que ten\u00edan doble acceso y dobles circulaciones, dependencias de servicio, y mayor superficie destinada a los espacios de recepci\u00f3n, y halles (m\u00e1s o menos \u00edntimos). La masiva construcci\u00f3n de edificios en altura en el barrio de Belgrano, que termin\u00f3 con su patrimonio edilicio de grandes casonas, testimonia este profundo proceso de transformaci\u00f3n urbana.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Jean Baudrillard, el status del objeto moderno est\u00e1 dominado por la oposici\u00f3n modelo-serie. En cierta medida ha sido siempre as\u00ed. Una minor\u00eda privilegiada de la sociedad ha servido siempre de campo de experiencias a estilos sucesivos cuyas soluciones, m\u00e9todos y artificios son difundidos m\u00e1s masivamente. Frente a la oferta masiva de vivienda, desplegada sobre un modelo habitacional estandarizado, en la d\u00e9cada de 1990 comenz\u00f3 a surgir una oferta diferenciada de departamentos de lujo en torres de departamentos, fundamentalmente construidos en la zona norte de la ciudad, en los barrios de Palermo y Recoleta.<\/p>\n<p>Desde ciertos estudios de arquitectura prestigiosos comenz\u00f3 a introducirse un nuevo concepto en la comercializaci\u00f3n, con la venta de unidades de superficies sin paredes internas, susceptibles de ser adaptadas o customizadas seg\u00fan las necesidades y deseos de los compradores. El furor inmobiliario de la zona de Palermo trajo una sofisticaci\u00f3n posmoderna en torno al habitar dom\u00e9stico, con la introducci\u00f3n del concepto de target. El ciclo de torres identificado como Quartier del estudio Camps y Tiscornia; los Quartier Demar\u00eda, Quartier de Oro, Quartier Sinclair y Quartier Ocampo, constituyen un ejemplo paradigm\u00e1tico de un momento inicial de resurgimiento de las torres hacia la d\u00e9cada del noventa. En principio fueron concebidas como productos de una serie identificable en el espacio urbano por su proximidad y alturas, tal como se las retrataba en una axonometr\u00eda en un art\u00edculo de un suplemento de arquitectura de peri\u00f3dico. En algunos aspectos se apunt\u00f3 inicialmente a homologarlas a trav\u00e9s de la forma de representaci\u00f3n que apuntaba a disimular sus diferencias.<\/p>\n<p>Estaban dirigidas a un usuario multitarget de gran diversidad. Los edificios pod\u00edan contener monoambientes o departamentos de uno, dos, tres dormitorios o m\u00e1s, conformando de esta manera un grupo relativamente homog\u00e9neo desde el punto de vista de su poder adquisitivo, pero heterog\u00e9neo en cuanto a sus diferencias et\u00e1reas y composici\u00f3n familiar. Su caracter\u00edstica de exclusividad se situ\u00f3 en la amplitud de superficies de los departamentos, una est\u00e9tica que remit\u00eda a una modernidad cl\u00e1sica, y la variedad tipol\u00f3gica de cada una de las unidades pues se contemplaba un dise\u00f1o a medida seg\u00fan las necesidades y preferencias del comitente.<\/p>\n<p>Esta serie presentaba adem\u00e1s la singularidad de caracterizar un sector de la ciudad, como marca de autor. La vecindad de cada emprendimiento, volumetr\u00edas, soluciones tecnol\u00f3gico-constructivas, remates y proporciones ten\u00edan rasgos de fuerte parentesco con ligeras variaciones en aspectos m\u00e1s superficiales. Esta condici\u00f3n de parentesco tambi\u00e9n se relativizaba en las soluciones de las plantas que contaban con un amplio margen de variabilidad, pues estaban dirigidas a una clase social con imperiosas necesidades de individualizaci\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>En ese momento, el \u00e9nfasis estaba puesto en lo formal. Los Quartier Demar\u00eda (de Godoy Cruz 3046) fueron concebidos como singulares dos torres gemelas situadas en uno de los barrios porte\u00f1os de mayor jerarqu\u00eda con una gran infraestructura de servicios y deportiva. Seg\u00fan los autores eran ambos vol\u00famenes los que dotaban al conjunto de imagen e identidad a nivel urbano si bien respond\u00edan adem\u00e1s a claros criterios de funcionamiento con las tecnolog\u00edas m\u00e1s avanzadas en cuanto a soluciones constructivas para edificios de viviendas.<\/p>\n<p>Los departamentos que se lanzaron al mercado en la primera d\u00e9cada del siglo XXI estuvieron directamente destinados a satisfacer demandas espec\u00edficas de los diferentes segmentos etarios: j\u00f3venes solos; parejas sub-treinta; matrimonios j\u00f3venes con hijos peque\u00f1os; matrimonios con hijos adolescentes; adultos mayores, etc. Estos artificios comerciales estaban orientados a dinamizar el mercado inmobiliario a trav\u00e9s de generar posibilidades de consumo que se retroalimentaban conforme evolucionaba el ciclo de vida familiar.<\/p>\n<p>En los edificios de departamentos, a lo largo de los a\u00f1os se fueron reduciendo los espacios destinados a amortiguar el tr\u00e1nsito desde el exterior al interior y entre espacios dentro de la misma vivienda, como una cuesti\u00f3n de maximizaci\u00f3n de la inversi\u00f3n. Esta modalidad se argumentaba en departamentos de torres de alto costo, en publicaciones especializadas que instalaban que ahora se ingresa por la cocina. Mientras que en la d\u00e9cada del sesenta, los departamentos m\u00e1s valorizados eran los que segu\u00edan teniendo grandes superficies destinadas a la sociabilidad y los servicios, de acuerdo con el modelo del espacio dom\u00e9stico franc\u00e9s del siglo XIX, la ruptura de este modelo es m\u00e1s bien reciente. Ya no hay pudor por ocultar o amortiguar el tr\u00e1nsito a las cocinas, sino que estas se integran al living-comedor para poder compartir los rituales de la gastronom\u00eda casera, en familia o bien con amigos. Esta nueva modalidad de consumo tambi\u00e9n favorece la inversi\u00f3n inmobiliaria que optimiza la distribuci\u00f3n de superficies de circulaci\u00f3n, hasta casi eliminarlas.<\/p>\n<p>2. Cuestiones culturales en torno a la reducci\u00f3n de la superficie<\/p>\n<p>Entre los a\u00f1os 1928 y 1933, los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM), inspirados por la mayor\u00eda de los arquitectos socialistas que participaban en ellos, tratando de dar respuesta a las acuciantes demandas habitacionales de la Europa de la primera posguerra,se abocaron a debatir en torno a los problemas del existenzminimun, existencia m\u00ednima, o vivienda m\u00ednima. Partiendo de concepciones cient\u00edficas eficientistas, buscaban alcanzar el m\u00e1ximo de confort con par\u00e1metros econ\u00f3micos m\u00ednimos, pero tambi\u00e9n persegu\u00edan optimizar el espacio para rentabilizar el tiempo de las tareas dom\u00e9sticas de acuerdo con las teor\u00edas tayloristas.<\/p>\n<p>Hacia los a\u00f1os 1960, en resonancia con las utop\u00edas ultra-teconol\u00f3gicas de ese escenario de la segunda posguerra, el te\u00f3rico ingl\u00e9s Reyner Banham escribi\u00f3 el art\u00edculo A home is not a house (1965), en donde pon\u00eda en crisis las concepciones contempor\u00e1neas sobre la vivienda, sobre la casa. Su elaboraci\u00f3n te\u00f3rica part\u00eda de la constataci\u00f3n de que la vivienda se ve\u00eda invadida por los dispositivos tecnol\u00f3gicos: ca\u00f1er\u00edas, conductos de humo, cables, luces, enchufes, hornos, piletas, trituradores de residuos, parlantes de hi-fi, antenas, plenos, freezers, calentadores, etc., a tal punto de interrogarse si realmente era necesario tener una casa para sostener todo esto, o bien si solo bastaba con estos dispositivos para satisfacer las necesidades humanas. De esta manera hipotetiz\u00f3 acerca de una vivienda del futuro, que tendr\u00eda un m\u00ednimo de estructuras materiales y un m\u00e1ximo de servicios mecanizados que cubrir\u00edan todas las necesidades. Tal como ilustraba en su art\u00edculo (ver Figura 2), en este imaginario futurista, el espacio dom\u00e9stico se constitu\u00eda sin siquiera necesidad de ropas, solo con los dispositivos tecnol\u00f3gicos y todo el acondicionamiento ambiental.<\/p>\n<p>Jap\u00f3n con la corriente arquitect\u00f3nica de los metabolistas tiene una larga tradici\u00f3n en experimentaciones de superficies m\u00ednimas. La torre Nagakin de 1972, del arquitecto japon\u00e9s Kisho Kurokawa, con sus c\u00e1psulas enchufables, son el antecedente m\u00e1s famoso.<\/p>\n<p>La vida sencilla y lenta que promov\u00eda Carl Honor\u00e9 con su Elogio de la lentitud implic\u00f3 una reformulaci\u00f3n de los valores \u00e9ticos y est\u00e9ticos de las nuevas generaciones que rondan en torno al despojamiento material y a un modo de vida desapegado de las cuestiones materiales, y que en apariencia redunda en un alivianamiento del peso de los objetos de la cultura material. De ah\u00ed que los departamentos de superficie m\u00e1s reducida del mercado, que est\u00e1n destinados a los j\u00f3venes, solteros o casados, se caracterizan por la escasez de lugares para guardado. Justamente porque esta cultura posmoderna, derivada en preceptos new age, apunta al desprendimiento de las cuestiones materiales, a un progresivo despojamiento, y una dedicaci\u00f3n a la espiritualidad. El minimalismo japon\u00e9s colabor\u00f3 con sus im\u00e1genes en la construcci\u00f3n de una est\u00e9tica que acompa\u00f1aba estas transformaciones culturales. Las prescripciones de Marie Kondo en su Magia del orden resultan el fin de ese proceso, y evidencia las dificultades de las viviendas de superficies reducidas, y de los departamentos peque\u00f1os, en t\u00e9rminos de ordenamiento. En estas nuevas espacialidades los lugares para guardado resultan insuficientes.<\/p>\n<p>3. Los monoambientes y los microdepartamentos<\/p>\n<p>Bajo un ethos de liviandad, despojamiento, y liberaci\u00f3n de las formalidades en lo dom\u00e9stico, desde el mercado inmobiliario se ha rentabilizado la reducci\u00f3n de los espacios de la vivienda a su m\u00e1s m\u00ednima expresi\u00f3n de lo p\u00fablico y lo privado. Con el auge de los monoambientes, volvi\u00f3 el criterio de vivienda transformable o de desprejuicio respecto de la exposici\u00f3n de todo aquello que antes se preservaba de la mirada de los otros. La sociedad del espect\u00e1culo de exposici\u00f3n de la intimidad en los medios de difusi\u00f3n masivos evidencia los profundos procesos de transformaci\u00f3n cultural que acompa\u00f1an estas transformaciones del espacio dom\u00e9stico y de la vivienda como espacio f\u00edsico. El monoambiente es un espacio transparente en donde todo queda expuesto. Es dormitorio, cocina, living y comedor. Lo \u00fanico que se preserva, que es opaco a la vista, es el ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Desde el mercado inmobiliario se reconoce que cuando la clase media t\u00edpica necesita un dormitorio m\u00e1s, no puede pagar un departamento grande y busca en un departamento chico seg\u00fan explica Diego Migliorisi. El mercado ofrece actualmente unidades de menor superficie que hace 15 a\u00f1os. Una unidad de tres ambientes promedio puede totalizar unos 65 m2, cuando antes era com\u00fan que rondara los 80 m2. Con el boom inmobiliario se perdieron unos 15 m2. Esto es lo que hace que el negocio inmobiliario sea cada vez m\u00e1s rentable, se reduce la superficie, la inversi\u00f3n de los desarrolladores, pero sin reducirse el costo final de las unidades habitacionales.<\/p>\n<p>Los microdepartamentos se instalaron progresivamente en el mercado a partir del uso de las unidades de oficinas como viviendas. Los discursos en torno al co-working, como el alquiler de espacios compartidos de trabajo, y co-living como el alquiler de dormitorios con espacios comunes compartidos destinados a la sociabilidad, bajo la forma de alquiler temporario destinado al turismo, atraves\u00f3 los conceptos de lo dom\u00e9stico y dio un giro a la renovaci\u00f3n de la oferta inmobiliaria. El desarrollador Pablo Brodsky lo explicaba claramente en un reportaje del a\u00f1o 2017:<\/p>\n<p>El atractivo de estas unidades es que por menor costo de inversi\u00f3n al de una unidad tradicional a estrenar, el precio del alquiler es similar al de una unidad de 35 m2, mejorando as\u00ed la rentabilidad de su inversi\u00f3n.<br \/>\nAlgunos coinciden en se\u00f1alar que el surgimiento de esta concepci\u00f3n se debe al paso del hurac\u00e1n Sandy que azot\u00f3 la ciudad de Nueva York en el a\u00f1o 2012, cuando desde el Estado local, se pens\u00f3 en dar respuesta al d\u00e9ficit habitacional con la construcci\u00f3n de edificios de peque\u00f1as unidades de vivienda. Desde el Departamento de Vivienda, Preservaci\u00f3n y Desarrollo de la Ciudad de Nueva York se organiz\u00f3 un concurso de arquitectura bajo en nombre MY Micro NY. El proyecto ganador fue del estudio nARCHITECTS que planteaba unidades m\u00ednimas de 24 m2 destinadas a personas solas o parejas. Si bien, las normativas de edificaci\u00f3n de la ciudad de Nueva York establecen como superficie para departamentos la de 37 m2, esta regulaci\u00f3n hab\u00eda sido omitida para el proyecto de My Micro NY con el fin de crear viviendas m\u00e1s accesibles. En ese contexto, el Museo de la Ciudad de Nueva York hab\u00eda organizado la muestra llamada Making Room, en la que se mostraban los nuevos modelos de vivienda para los neoyorkinos.<br \/>\nCon la intenci\u00f3n de demostrar que no se afectaba la calidad de vida por el hecho de vivir en una vivienda m\u00e1s chica, una persona habit\u00f3 por cinco d\u00edas a la vista del p\u00fablico en un microdepartamento.<\/p>\n<p>En Hong Kong los departamentos de 5 m2 surgieron recientemente como soluci\u00f3n ante las dificultades de acceso a la vivienda. Estas unidades habitacionales tienen superficies m\u00e1s peque\u00f1as que las asignadas a una celda de c\u00e1rcel de la misma ciudad, y apenas cuenta con cocina, un ba\u00f1o y una c\u00e1psula para dormir. El Consejo de Servicios Sociales de Hong Kong, est\u00e1 estudiando la posibilidad de convertir contenedores en viviendas temporales. Se basaron en un antecedente de Holanda, y propusieron utilizar pasos subterr\u00e1neos y estacionamientos abandonados para ubicar estas microunidades.<\/p>\n<p>Con el argumento de la innovaci\u00f3n, y la necesidad de desprenderse de prejuicios y de paradigmas antiguos, el arquitecto Augusto Penedo, desde el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) defend\u00eda la irrupci\u00f3n de estas nuevas unidades de vivienda en el mercado. En una entrevista con Clar\u00edn ARQ del mes de septiembre del a\u00f1o 2016, se\u00f1alaba que para bajar los costos de los departamentos ten\u00e9s dos opciones, o empeoras la calidad de la construcci\u00f3n o los haces m\u00e1s chicos. Hasta ahora se sigui\u00f3 la primera opci\u00f3n y no solucion\u00f3 el problema de la vivienda, hay que probar el otro camino.<\/p>\n<p>El nuevo C\u00f3digo Urban\u00edstico establece una superficie m\u00ednima de 18 m2, pero no garantiza c\u00f3mo compensar las necesidades de espacios alternativos para desplegar todas las necesidades de la vida dom\u00e9stica. En las nuevas formas de habitar que se presentan con los microdepartamentos de superficie extremadamente reducida, bajo los slogans del co-working y co-living se encarna, de manera inherente, la soluci\u00f3n m\u00e1gica a la necesidad imperiosa de espacios de descongestionamiento del hacinamiento. Pero no existe una normativa que regule estas cuestiones que quedan en el \u00e1mbito de la discrecionalidad de los desarrolladores. Para Penedo, las plazas vendr\u00edan a cubrir estas necesidades de espacios de descongesti\u00f3n. En sus concepciones: una ciudad como Buenos Aires, con buenos espacios p\u00fablicos, plazas, parques, servicios, transporte, cultura y espect\u00e1culos puede ofrecer una calidad de vida que substituya el espacio necesario en un departamento.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, con el supuesto atractivo de bajar los precios de las propiedades y beneficiar el acceso a la vivienda, el mercado acomoda su margen de ganancia. Aumenta la rentabilidad porque, con la misma cantidad de ambientes, los departamentos terminan teniendo un 25% menos de superficie pero el m2 incrementa de valor. El negocio es lograr mayor cantidad de departamentos por edificio con el menor volumen constructivo. Estar a favor o en contra de esta tipolog\u00eda del mercado, es estar a favor o en contra de la especulaci\u00f3n inmobiliaria a costa de la calidad de vida de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un estudio de M\u00e9xico, la tendencia de construir viviendas m\u00ednimas persiste a pesar de los riesgos que representa para la salud de los habitantes. Ha demostrado que constituye un factor que acelera situaciones de agresi\u00f3n. El hacinamiento es uno de los factores que m\u00e1s influye a nivel psicol\u00f3gico. Se caracteriza por ser acumulativo, seg\u00fan sostiene Javier Urbina, psic\u00f3logo urbanista de la UNAM a lo largo de meses se vuelve una circunstancia importante en t\u00e9rminos de relaci\u00f3n familiar o de sensaci\u00f3n de bienestar personal, suele traer conflictos fuertes. Cuando alguien quiere estar solo y no tiene d\u00f3nde, representa una presi\u00f3n muy seria. En espacios reducidos, la convivencia se vuelve hostil ante la falta de privacidad, y los habitantes de estas peque\u00f1as viviendas, desarrollan estrategias para poder afrontar la situaci\u00f3n, o bien, pierden los l\u00edmites de interacci\u00f3n con los dem\u00e1s en un intento de evitar alteraciones, con lo cual se vuelve entonces una pelea por el espacio: No faltar\u00e1n las disputas entre vecinos por apropiarse de \u00e1reas comunes comenta Urbina.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el documento Hacia una vivienda saludable de la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, la vivienda es el lugar donde pasamos la gran mayor\u00eda de nuestras vidas. En las recomendaciones se destaca que las cocinas deben estar bien ventiladas y los lugares de preparaci\u00f3n de alimentos no deben estar cerca de los lugares de dormir, ya que contar con espacios separados, genera bienestar y seguridad a los integrantes de la familia.<\/p>\n<p>En el contexto de la formulaci\u00f3n de los nuevos instrumentos urban\u00edsticos, C\u00f3digo Urban\u00edstico y de Edificaci\u00f3n, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, organiz\u00f3 un evento l\u00fadico y de divulgaci\u00f3n en la Facultad de Arquitectura, Dise\u00f1o y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires que llam\u00f3 Hackat\u00f3n. Hubo dos eventos. En el primero de ellos animaron a los alumnos a inspirarse en las construcciones de los arquitectos metabolistas japoneses, como si de un juego se tratara la cuesti\u00f3n de la vivienda, del espacio dom\u00e9stico, del espacio habitacional, de la necesidad y carencia de ellas, de soluci\u00f3n del d\u00e9ficit habitacional; como quieran llamar a la construcci\u00f3n de ese espacio existencial esencial para la naturaleza humana.<\/p>\n<p>Los microdepartamentos de hoy, encarnan las utop\u00edas sesentistas de Banham y hasta las de los socialistas rusos que promov\u00edan la vida socializada para hacer un uso m\u00e1s eficiente del espacio. En esta nueva tipolog\u00eda, los que menos se adaptan son los segmentos et\u00e1reos extremos: los ni\u00f1os y los adultos. Los primeros por falta de espacio para desplegar una vida saludable, los segundos porque deben despojarse de todo su bagaje cultural, para al ingresar a un microdepartamento, poder comenzar una historia eternamente presentificada, desde cero. Como se\u00f1ala Kondo, estas nuevas espacialidades se basan en una cultura material m\u00ednima, esencialista, pero tambi\u00e9n consustanciada con la sociedad de consumo, de un consumo incesante que no contempla la obsolescencia ni el recuerdo.<\/p>\n<p>En el conjunto habitacional Narkomfin de Moises Guinzburg se encarnaba un experimento de transformaci\u00f3n cultural socialista, y planteaba con diferentes tipos de departamentos, el tr\u00e1nsito desde una vivienda capitalista, e individualista, hacia una vivienda comunitaria. Hab\u00eda en este conjunto dos tipos de viviendas, un tipo m\u00e1s adecuado para una familia con cocina, desarrollada en tres niveles, y otra m\u00e1s adecuada a la vida de una o dos personas dispuestas a vivir en comunidad. En todos los casos los muebles eran plegables, para hacer los espacios m\u00e1s vers\u00e1tiles. En este edificio, un bloque anexo funcionaba para todas las actividades en com\u00fan.<\/p>\n<p>Para convertir los microdepartamentos en dispositivos totalmente eficientes, m\u00e1s all\u00e1 del co-working y co-living, deber\u00eda contemplarse, junto con las guarder\u00edas para autom\u00f3viles y para vinos, powerstations, y dem\u00e1s soft amenities que se ofrecen como la panacea de la posmodernidad: guarder\u00edas para ni\u00f1os, para adolescentes, y para ancianos. La ciudad necesitar\u00eda que el nuevo C\u00f3digo Urban\u00edstico m\u00e1s que contemplar la regulaci\u00f3n de microdepartamentos en funci\u00f3n de una superficie m\u00ednima de 18m2, contemplara la regulaci\u00f3n de un modelo de Falansterio a la manera Fourieriana.<\/p>\n<p>Tal vez, alguien podr\u00eda pensar que con esta tipolog\u00eda comercial se est\u00e1 transitando hacia un socialismo decimon\u00f3nico por la v\u00eda del capitalismo. Pero esto est\u00e1 lejos de suceder. El actual contexto en el que se proponen estos microdepartamentos no promueve el comunitarismo. Al contrario, con la constante disminuci\u00f3n, uniformidad restrictiva, y privatizaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos, con la concentraci\u00f3n de la propiedad en cada vez menos manos, con el incentivo a la cultura del consumo y del individualismo, los microdepartamentos surgen sintom\u00e1ticamente como otra forma m\u00e1s de depredaci\u00f3n de la vida humana por parte del capitalismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#x1f4cc; &#x1f4cc; 1&#x20e3; *Los departamentos implicaron siempre un concepto de<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"googlesitekit_rrm_CAoiEKQAcszWB3ENp8kT4cmXl3c:productID":"","footnotes":""},"categories":[16,18],"tags":[5293],"class_list":["post-79018","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias-de-la-ciudad","category-periodismo-barrial","tag-microdepartamentos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79018","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79018"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79018\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79018"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79018"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/palermonline.com.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79018"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}