«¿Y?… son cosas que pasan» columna de opinión de Eduardo Sanguinetti

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Eduardo Sanguinetti, filósofo, poeta y artista argentino

El Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) informó en estos días que el índice de pobreza en la República Argentina, ha aumentado al 32%, al término del año 2018. Con una población de 44 millones de habitantes, la pobreza está afectando, según el INDEC a 14 millones de seres humanos, entre los cuales 3 millones son indigentes.

Ante este cuadro de situación, tremendo por cierto, el Ministro de Producción y Trabajo Dante Sica, de manera contundente afirmó que las acciones desarrolladas por el Gobierno nacional para bajar la pobreza van en el «camino correcto», insistiendo que se trata de una tarea a «largo plazo»… se puede interpretar que cuando lleguen a solucionar el «problema de la pobreza», algunos cientos de miles de indigentes, hambreados y sin techo, estarían muertos… el índice habría bajado, pero no cuenta con los que día a día se suman a este genocidio silencioso que se esta llevando a cabo hace años… pobreza aplicada a la educación, a la capacitación de trabajadores sin trabajo, a la instrucción eliminada de los centros de estudio, al monopolio de la información que ha dejado al borde del camino a periodistas avezados, a la exclusión de los talentos que deben emigrar o exiliarse por ser perseguidos, pobreza de una República, que hoy llora un destino perdido.

El pueblo está cansado, harto de marchar, de denunciar toda la estafa a la que es sometido, ya cedió demasiado. El pueblo está muy solo, abrumado por ese aparato de dimensiones monstruosas al que algunos diletantes denominan «pensamiento único». Se encuentra ese pueblo en un punto de inflexión muy peligroso, que da espacio a un final de dimensiones dantescas… ¿qué pueden perder?, les ha sido quitado lo más elemental.

Ha acontecido una revolución sin que se diera cuenta el habitante de la República Argentina. Una revolución silenciosa, drástica, sin teorías declaradas ni ideologías expresas… se impuso por medio de hechos consumados, sin declaraciones ni anuncios previos… de ese modo el fardo de los mercados y las finanzas ha logrado caer como una red sobre todos, dejando fuera del acontecer de la nación la vida y sobrevida de millones de argentinos, que no cotizan en bolsa de desvalores.

Al contrario de la publicidad del gobierno atroz, elegido por un 51% de incautos, que ha publicitado «pobreza 0», empleo, jamás ir al FMI y otras fábulas, se observa la instalación de la miseria, en antípodas al decir de Macri, que estamos asimilados al mundo: mundo del «nunca jamás» mejor agregar, donde los coronados de países europeos son recibidos con oropeles y jenuflexión manifiesta por este mandatario, snob, trepador y tilingo… ¿creen que estas visitas nos insertan en el mundo?… los cables de prensa de las agencias más reconocidas no cesan de ironizar sobre la frivolidad del gobierno PRO y su insolvencia para hacer funcionar la maquinaria económica de Argentina… comparan a Macri y su consorte, con el olvidado Sha de Persia Reza Phalevi (fue sah de Irán desde el 16 de septiembre de 1941 hasta la Revolución islámica del 11 de febrero de 1979) y su mujer Farah Diva, tan afectos este matrimonio a ser portada de pasquines de moda y tendencias, allá por los /60 /70… el final de este Sha fue penoso, al llegar al poder el Ayatollah Khomeini… al Sha de opereta, en su exilio nómade, que tuvo como final su muerte en El Cairo, Egipto.

Y el INDEC publicará sin desmayo las curvas estadísticas, recibidas en cada ocasión con exclamaciones de sorpresa desolada, de parte de funcionarios y mercenarios conductores de las corporaciones mediáticas, en medio de un suspenso jamás desalentado. Todo esto beneficia, sin dudas al olvido de las promesas lanzadas cada día y al castigo ejemplar al pueblo por no «tirar del carro», palabras dichas por el «supremo», me refiero a Macri, por supuesto, a quién le fascina, de manera patológica, encontrar la sumisión de un pueblo obediente y hambreado, sin signos de desobedecer a este «fantoche, todo lo contrario, el pánico sordo, cada vez más intenso y administrado, corona a un gobierno indiscreto y grosero, en su relación con el pueblo.

«One of those things», se dice en inglés a ‘son cosas que pasan’, replican a coro los políticos, empresarios corporativistas, farándula instalada en el poder, cual bufones de la corte macrista, que les importa nada la pobreza, el hambre, la exclusión de los mejores, la represión… sólo acuden a programas de medios para lanzar lo aprendido en tienda de accesorios, que actúa cual cortina de humo en el público ávido de ver basura por TV y aceptar ciegamente que esto no es lo que parece, sino lo que se discursea por Don Nadies.

Noto que se esfuerzan en convencerse y creer en el rito de la fábula del pastorcillo mentiroso, de que se trata de un período de crisis de apenas casi cuatro años y que tiende a prolongarse de ser reelegido machirulo… ignoran de que se trata de una mutación, una nueva forma de civilización ya organizada en el imperio, cuya racionalidad supone la anulación del empleo, la multiplicación de pobres, de indigentes, la marginación de la mayoría, incluídos profesionales talentosos.

Y siguen aferrado a los ritos impuestos por la posverdad de asesores de campaña circences, al menos para escuchar que se trata de una crisis pasajera y no de un régimen nuevo, que ha llegado para instalarse, dominador, en fin genocida… ¿qué análisis, críticas, alternativas se oponen a esta realidad? ninguna, o escuchan voces de políticos denominados opositores, candidatos que conforman la trama de la «gran mentira» de este espectáculo insano y escatológico al que asistimos quienes no somos sordos, ciegos ni mudos… estamos atrapados nosotros, los iconoclastas y heterodoxos en un mundo de aceleraciones vertiginosas, en una fuga hacia una concepción desértica de una Argentina desolada. Vivimos un tiempo clave en la historia de este país… estamos en peligro, a merced de una economía despótica, que ha instalado la miseria y la ausencia de protección social, eliminando de cuajo la mano de obra y el trabajo a casi cero. Un edén, un paraíso de ensueño para funcionarios, políticos, farándula y empresariado que depositan su dinero ganado no se sabe en que bicicleta financiera argenta, blanqueando, en cuentas offshore, muy despreciadas en el mundo… lo hacen sin esconderse no siquiera dejan de vanagloriarse que no apuestan por Argentina y su futuro… echan raíces en Bahamas, Panama en sus desplazamientos millonarios devastadores, que dejan sin trabajo a millones, arruinan economías regionales y quiebran a una nación.

Sin ser gran visionario, no ignoro que el próximo informe del INDEC será peor que el lanzado hace unos días… y pienso, que más que esperar en condiciones desastrosas los resultados de promesas que no se concretarán jamás, más que aguardar en vano, sumidos en la pobreza endémica, el retorno del trabajo, el crecimiento de empleos, la baja de tarifas, ¿es imposible volver decentes, hoy mismo, las vidas de los millones de pobres, desposeídos, marginales y olvidados que componen parte del pueblo argentino?… es tiempo de decir ¡basta a la mentira oficial!, sustrayéndonos de los caprichos de un gobierno inescrupuloso y que camina de la mano del fraude y la grosería… lo hago extensivo a quienes están conformando alianzas y pactos electorales oportunistas, para de ese modo hacer que nada modifique rumbos… la manipulación devino en modos y maneras de vidas delictivas, que hicieron un recuerdo de nuestras rutinas y tradiciones, asimiladas a grandes nombres de quienes intentaron construir esta República.