Contexto histórico de la construcción de la Casa Redonda en 1922
La «Casa Redonda», construida en 1922, es una obra emblemática de los arquitectos Mario Palanti y Algier, ubicada en la esquina de Eduardo Costa y Ortiz de Ocampo, en el exclusivo Barrio Parque de Buenos Aires. Encargada por la familia Fevre, reconocida por su concesionaria de automóviles, fue inicialmente su residencia, pasando luego por manos de diversas familias de la alta sociedad argentina.
En su historia, este edificio ha tenido múltiples usos: sede de la Embajada de Irán hasta 1980, galería de arte, y, finalmente, abandono. Hoy, la «Casa Redonda» permanece deshabitada, rodeada de rejas que limitan la visibilidad, alimentando su aura misteriosa.
Vecinos aseguran haber presenciado fenómenos inexplicables, como luces encendiéndose solas y alarmas activándose sin motivo. Además, tragedias como la muerte de un chofer y una joven por tuberculosis han cimentado leyendas de presencias fantasmales.
De estilo neogótico y neorromántico, la casa destaca por su torre mirador, extenso jardín, y su fusión de elementos arquitectónicos únicos. Propiedad de un dueño que reside en el extranjero, su futuro permanece incierto, mientras sigue fascinando a locales y visitantes.
Mario Palanti, su creador, dejó un legado inolvidable, siendo también responsable del Palacio Barolo y el Palacio Salvo, ambos cargados de simbolismos de la «Divina Comedia». La «Casa Redonda» es otra muestra de su genialidad, perpetuando su renombre en la arquitectura del siglo XX.
La construcción de la «Casa Redonda» en 1922 tuvo lugar durante un período clave de la historia de Argentina, marcado por la transformación urbana y el auge de una economía exportadora basada en la agroindustria. Este momento histórico estuvo dominado por la consolidación de Buenos Aires como una metrópoli cosmopolita, influenciada por las corrientes arquitectónicas europeas y la llegada de inmigrantes.
Buenos Aires en los años 20
La ciudad experimentaba un crecimiento sin precedentes. Barrio Parque, donde se encuentra la «Casa Redonda», surgió como una zona de exclusividad diseñada para albergar a las familias más adineradas de la época, inspirada en los barrios residenciales europeos. Este desarrollo urbano estuvo liderado por el paisajista francés Carlos Thays, quien también diseñó parques emblemáticos como el Bosques de Palermo.
Durante esta década, Buenos Aires se consolidó como un centro cultural y arquitectónico de referencia en América Latina. Edificios con estilos neogóticos, neoclásicos y neorrománticos comenzaron a dominar el paisaje urbano, reflejando la influencia europea y el poder económico de sus propietarios.
El auge de la familia Fevre
La familia Fevre, quienes encargaron la construcción de la «Casa Redonda», era una de las familias más influyentes de la época. Reconocidos por su exitosa concesionaria de automóviles, representaban la élite empresarial de un país que empezaba a adoptar el automóvil como símbolo de modernidad. Su elección de Mario Palanti, un arquitecto italiano con fama internacional, subraya la intención de reflejar prestigio y sofisticación en su residencia.
Mario Palanti y el simbolismo arquitectónico
Mario Palanti, conocido por obras como el Palacio Barolo en Buenos Aires y el Palacio Salvo en Montevideo, estaba inmerso en un estilo arquitectónico que combinaba romanticismo, misticismo y funcionalidad. Su trabajo integraba elementos simbólicos de la literatura y la religión, como se aprecia en las referencias a la «Divina Comedia» en el Palacio Barolo. La «Casa Redonda» sigue esta línea con su estilo neogótico y detalles únicos, como la torre mirador, que resalta su carácter singular.
Eventos globales y locales
En 1922, la Primera Guerra Mundial había dejado profundas cicatrices en Europa, mientras que Argentina disfrutaba de su lugar como uno de los principales exportadores de carne y cereales. Sin embargo, los años 20 también trajeron conflictos sociales y económicos, con una creciente brecha entre la élite y los sectores populares, preludio de futuras crisis políticas.
La Buenos Aires misteriosa
La «Casa Redonda», con su diseño enigmático y pasado turbulento, encarna el espíritu de una ciudad que mezcla modernidad y leyendas urbanas. Su historia como residencia, embajada y galería de arte refleja los cambios culturales y sociales que atravesó el país durante el siglo XX, mientras las historias de fenómenos inexplicables alimentan su fama como un ícono arquitectónico cargado de misterio.

