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Fiebre tifoidea: Alerta sanitaria en CABA tras detectar un brote inusual

Fiebre tifoidea: Alerta sanitaria en CABA tras detectar un brote inusual

Una enfermedad olvidada volvió a irrumpir en el mapa epidemiológico porteño. Se investiga un brote de fiebre tifoidea que ya dejó al menos diez personas atendidas por cuadros compatibles. La última vez que algo así pasó en Argentina fue hace más de dos décadas.


En pleno otoño porteño, cuando el clima todavía no se decide entre el abrigo y la manga corta, un viejo fantasma sanitario asoma la cabeza. La fiebre tifoidea —una enfermedad que muchos creían desterrada del siglo XIX o, con suerte, de algún manual de infectología— reapareció en el Área Metropolitana de Buenos Aires y disparó todas las alarmas del sistema de salud.

Según lo informado en el último Boletín Epidemiológico Nacional, al menos diez personas fueron atendidas entre el 9 de marzo y el 22 de abril, con síntomas que encendieron las luces rojas en hospitales y centros médicos. El epicentro del brote parece ser la localidad de Ciudadela, en el partido de Tres de Febrero, pero las consecuencias se extendieron hasta la propia Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde varios pacientes recibieron atención médica.

Cuatro de ellos aún permanecen internados, mientras que el resto fue tratado de forma ambulatoria. Lamentablemente, un paciente falleció el pasado 17 de abril. Se trata de un familiar de dos casos confirmados, lo que refuerza la hipótesis de una fuente común de contagio. ¿El agua? Todo indica que sí.


Un corte de agua y un tanque contaminado: la posible pista

Los investigadores sanitarios ya pusieron el ojo en un detalle no menor: durante enero y febrero se registraron cortes de agua en los edificios donde residían los infectados. Esos mismos inmuebles compartían un tanque abastecido por agua de pozo, no siempre sometida a controles de calidad ni a procesos de potabilización adecuados. Y ahí, justo ahí, podría estar la clave del brote.

La bacteria causante de la fiebre tifoidea, Salmonella Typhi, se transmite generalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados con materia fecal. Y cuando los sistemas de almacenamiento domiciliario no están en condiciones óptimas, el riesgo se dispara.


¿Qué síntomas deben ponerte en alerta?

La fiebre tifoidea no es una gripe más. Se manifiesta con una fiebre persistente (más de 38°C durante tres días o más), y puede ir acompañada de diarrea, dolor abdominal o estreñimiento, sin una causa clara aparente. En esos casos, el estudio de laboratorio es indispensable para confirmar o descartar la infección por Salmonella Typhi o Paratyphi.

Los especialistas advierten: el diagnóstico precoz es vital para cortar la cadena de transmisión. ¿Por qué? Porque una persona enferma puede seguir eliminando bacterias en sus deposiciones, aunque se sienta mejor. Por eso, la prevención y el cumplimiento estricto del tratamiento antibiótico completo son tan importantes como la detección.


¿Cómo prevenir esta infección bacteriana? Consejos que salvan

En un país donde los servicios públicos a veces fallan más de lo que quisiéramos, la prevención individual cobra aún más valor. Aquí van las recomendaciones oficiales que todos deberíamos tener presentes, más allá del brote actual:

  • Agua segura siempre. Si viene de pozo, hervirla entre 2 y 3 minutos o desinfectarla con lavandina apta para consumo (consultar ANMAT).
  • Limpieza de tanques. Revisarlos, vaciarlos y limpiarlos periódicamente es clave.
  • Manos limpias, vida sana. Lavar siempre con agua y jabón después de ir al baño y antes de manipular alimentos.
  • Cuidado con frutas y verduras. Lavar bien, y si se comen crudas, desinfectarlas en solución con lavandina.
  • Evitar cocinar si estás enfermo. Especialmente si tenés síntomas gastrointestinales.
  • Comida lista para comer solo en lugares habilitados. Porque si no se cocina, no hay segunda oportunidad para matar las bacterias.

¿Un caso aislado o un síntoma del sistema?

El brote actual puede parecer un hecho puntual. Pero en el fondo, nos enfrenta con una verdad incómoda: aún en 2025, no todos los habitantes del AMBA tienen acceso garantizado a agua potable. Los cortes, los tanques sin mantenimiento y la falta de control en edificios viejos son una combinación explosiva para la salud pública.

Y aunque la fiebre tifoidea suene a peste del pasado, basta una chispa —un corte de agua, un pozo sin filtrar, un tanque mal cerrado— para reavivar una llama que debería haberse apagado para siempre.