Luis Maria Drago el jurista argentino 2

Luis María Drago, el jurista argentino tiene su monumento en Palermo

Entre los senderos de los Bosques de Palermo, una de las esculturas menos conocidas rinde homenaje a Luis María Drago, uno de los grandes juristas argentinos, cuya doctrina cambió para siempre el derecho internacional. El monumento, fundido en bronce en París en 1931, forma parte del valioso patrimonio histórico y artístico del parque.

Quienes recorren los jardines cercanos al Rosedal suelen detenerse frente al monumento a George Washington, al homenaje a los españoles o a la escultura dedicada al poeta ucraniano Tarás Shevchenko. Sin embargo, pocos descubren la imponente figura de Luis María Drago (1859-1921), representado de pie sobre un alto pedestal de piedra, observando el paisaje que lo rodea.

La obra, realizada en bronce y fundida en París en 1931 por el escultor Halagos, recuerda al abogado, penalista, pensador y hombre de Estado argentino cuya mayor contribución fue la célebre Doctrina Drago, incorporada al derecho público internacional.

En una de las inscripciones del monumento puede leerse:

«En hora de prueba para la solidaridad americana, su viril acento de jurista repercutió en el mundo como la voz de América, incorporando al derecho público la noble doctrina que lleva su nombre.»

Otra de las placas recuerda uno de sus aportes jurídicos:

«Afirmó el principio de las bahías históricas.»

La Doctrina Drago

En 1902, cuando varias potencias europeas bloquearon los puertos de Venezuela para reclamar el cobro de deudas, Luis María Drago sostuvo que ningún Estado extranjero debía utilizar la fuerza militar para exigir el pago de obligaciones financieras a una nación soberana.

Ese principio, conocido desde entonces como la Doctrina Drago, se convirtió en una referencia fundamental del derecho internacional y fortaleció el concepto de igualdad jurídica entre los Estados.

Un rincón histórico de los Bosques de Palermo

El monumento integra uno de los sectores con mayor concentración de esculturas históricas de Buenos Aires. En pocos metros conviven homenajes a figuras argentinas e internacionales, reflejando la tradición de convertir los parques porteños en verdaderos museos al aire libre.

Aunque el entorno conserva un enorme valor patrimonial, muchos visitantes coinciden en que una mejor señalización permitiría conocer la historia de personajes como Luis María Drago, cuya influencia trascendió ampliamente las fronteras argentinas.

Para quienes pasean por Palermo, detenerse unos minutos frente a esta escultura es descubrir a uno de los intelectuales más importantes del país, cuya defensa del derecho y de la soberanía de las naciones sigue siendo estudiada más de un siglo después.