IRSA proyecta transformar la actual sede de la Comuna 14 en un complejo de usos mixtos con locales, restaurantes y oficinas. La inversión para la remodelación rondará los US$10 millones y la apertura está prevista para el primer semestre de 2027.
Una de las esquinas más reconocibles de Palermo está a punto de cambiar. El histórico edificio ubicado en la avenida Coronel Díaz y Beruti, a pocos metros del shopping Alto Palermo, será remodelado para convertirse en un nuevo paseo con comercios, propuestas gastronómicas y espacios corporativos.
La propiedad pertenece a IRSA, el grupo inmobiliario encabezado por Eduardo Elsztain, que prevé invertir cerca de US$10 millones en la puesta en valor del inmueble. El proyecto contempla locales y restaurantes en los primeros niveles, mientras que los pisos superiores serán destinados principalmente a oficinas.
Actualmente, en el edificio funciona la sede de la Comuna 14, donde los vecinos realizan trámites relacionados con documentación, habilitaciones, reclamos urbanos y gestiones comunales. El futuro traslado de estas dependencias será uno de los puntos que deberá aclararse antes del avance definitivo de las obras.
Un edificio que forma parte de la historia de Palermo
El inmueble fue construido en 1939 para albergar la sede de los Laboratorios Bayer. Años después pasó a manos del Estado y fue utilizado por la Dirección Nacional de Industrias del Estado, conocida por sus siglas DINIE.
La construcción tiene aproximadamente 8137 metros cuadrados cubiertos, distribuidos entre un subsuelo, planta baja y seis pisos. Su volumen, sus líneas arquitectónicas y su ubicación estratégica lo convirtieron durante décadas en una referencia del paisaje urbano de Palermo.
El edificio cuenta con Protección Cautelar, una categoría patrimonial que obliga a conservar sus principales características arquitectónicas. Por ese motivo, la remodelación deberá incluir la recuperación de la fachada original y respetar las normas establecidas por el Código Urbanístico porteño.
La protección patrimonial no impide realizar modificaciones interiores, pero limita las demoliciones y las alteraciones que puedan modificar la imagen histórica del inmueble.
La Ciudad autorizó los nuevos usos
La Dirección General de Interpretación Urbanística del Gobierno porteño aprobó la factibilidad urbanística para desarrollar el proyecto. La autorización permite avanzar con una obra de modificación, ampliación y demolición parcial, además de incorporar actividades comerciales, gastronómicas y administrativas.
Sin embargo, esta aprobación no constituye todavía el permiso definitivo de construcción. La empresa deberá presentar los planos completos, los estudios estructurales, los permisos de obra y las habilitaciones específicas para cada uno de los futuros locales.
Según los plazos informados, la remodelación podría demandar alrededor de seis meses. La expectativa es que los primeros comercios y oficinas comiencen a funcionar durante el primer semestre de 2027.
Una compra realizada en una subasta pública
IRSA compró el edificio el 18 de febrero de 2022, durante una subasta organizada por el Gobierno de la Ciudad mediante la plataforma del Banco Ciudad.
La compañía se quedó con el inmueble luego de realizar una oferta cercana a los $2158,6 millones. La propiedad había sido presentada anteriormente en otras instancias de venta, pero no había encontrado comprador.
Al sumar el valor de adquisición y la inversión prevista para las obras, el desembolso total realizado por la empresa podría acercarse a los US$30 millones.
La ubicación fue uno de los factores decisivos: el edificio está situado prácticamente detrás del Alto Palermo, uno de los centros comerciales más transitados de la Ciudad, y en una zona conectada por la avenida Santa Fe, la avenida Coronel Díaz, numerosas líneas de colectivos y la estación Bulnes de la línea D de subterráneos.
Un nuevo eje comercial alrededor del Alto Palermo
El proyecto se suma a una serie de transformaciones comerciales impulsadas en los alrededores del shopping. Una de las más recientes fue la renovación del antiguo Paseo del Sol, actualmente denominado Palermo Off, al que se puede ingresar por Beruti 3336 y Arenales 3345.
Ese paseo cuenta con más de 2000 metros cuadrados, locales de indumentaria, cafeterías, pizzerías, heladerías, hamburgueserías y una terraza gastronómica.
La incorporación del edificio de Coronel Díaz y Beruti ampliará este corredor comercial y podría modificar el movimiento cotidiano de la zona. La llegada de nuevos restaurantes y oficinas generará mayor circulación de personas, proveedores, vehículos y trabajadores en una esquina que ya registra una intensa actividad durante buena parte del día.
También podría producirse una valorización adicional de los locales, departamentos y oficinas ubicados en las cuadras cercanas, aunque el proyecto abre interrogantes sobre el tránsito, el estacionamiento, el ruido nocturno y la capacidad de los servicios urbanos para acompañar el crecimiento.
Patrimonio, negocios y vida barrial
La recuperación de un edificio histórico siempre representa una oportunidad para evitar su deterioro y devolverle actividad. Pero también exige controles estrictos para que la renovación no termine borrando la identidad arquitectónica del lugar.
El desafío será incorporar nuevos usos sin convertir la estructura original en una simple fachada decorativa. Palermo ya perdió numerosas construcciones históricas durante las últimas décadas, reemplazadas por edificios sin relación con el paisaje tradicional del barrio.
En este caso, la protección cautelar obliga a conservar parte de ese legado. La intervención deberá demostrar que es posible combinar patrimonio, actividad comercial y desarrollo urbano sin destruir la memoria de la esquina.
¿Qué destino tendrá finalmente la sede de la Comuna 14? ¿La restauración respetará realmente la arquitectura construida en 1939? ¿El nuevo paseo mejorará la vida del barrio o aumentará todavía más la presión comercial y vehicular sobre la zona?
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