El gran ombu del Planetario

El gran ombú del Planetario: el gigante vegetal

En la Plaza Benjamín Gould, junto al Planetario Galileo Galilei, un enorme ombú se convirtió en uno de los grandes tesoros naturales de los Bosques de Palermo. Sus raíces monumentales, su copa inmensa y su historia lo transforman en una parada obligada para quienes recorren este rincón de Buenos Aires.

Quienes caminan por los senderos que rodean el Planetario suelen detenerse frente a un ejemplar que impresiona por su tamaño. No es casualidad: se trata de un ombú (Phytolacca dioica), una de las especies más emblemáticas de la llanura pampeana y uno de los vegetales más representativos de la identidad rioplatense.

Aunque popularmente se lo llama árbol, muchos botánicos lo consideran una hierba gigante, ya que su estructura carece de la madera dura típica de los árboles. En lugar de un tronco clásico, desarrolla un enorme cuerpo esponjoso capaz de almacenar agua, lo que le permite soportar largos períodos de sequía.

Las raíces y la base de este ejemplar llaman especialmente la atención. Con el paso de las décadas fueron formando verdaderas esculturas naturales, llenas de pliegues, cavidades y enormes contrafuertes que parecen surgir directamente de la tierra. Su copa ofrece sombra durante gran parte del día y se convirtió en un punto de descanso para vecinos, corredores, turistas y fotógrafos.

Este ombú se encuentra en la Plaza Benjamín Gould, dentro del Parque Tres de Febrero, más conocido como los Bosques de Palermo. La plaza lleva el nombre del astrónomo estadounidense que dirigió el Observatorio Astronómico de Córdoba entre 1871 y 1885 y fue uno de los pioneros de la astronomía moderna en la Argentina.

A pocos metros se levanta el Planetario Galileo Galilei, inaugurado en 1968. Desde hace más de medio siglo es uno de los principales centros argentinos de divulgación científica y astronómica. Su característica cúpula domina el paisaje y recibe cada año a miles de visitantes que asisten a funciones inmersivas, exposiciones y actividades educativas.

La combinación entre ciencia y naturaleza convierte a este sector de Palermo en uno de los paseos más completos de la ciudad. Mientras el Planetario invita a mirar el universo, el viejo ombú recuerda que también existen gigantes silenciosos sobre la Tierra, capaces de atravesar generaciones enteras sin moverse un solo metro.

Para muchos visitantes, este ejemplar es el ombú más impactante del entorno del Planetario por el volumen de su base y la fuerza visual de sus raíces, que parecen abrazar el suelo como si fueran una obra de arte creada por la naturaleza.

Cada ciudad tiene sus monumentos de piedra y de acero. Palermo también tiene monumentos vivos. Y este ombú centenario demuestra que algunos de los mayores patrimonios de Buenos Aires siguen creciendo en silencio, hoja por hoja, estación tras estación.

Al recorrer Palermo, ¿te detenés a descubrir estos gigantes naturales o pasás de largo sin imaginar la historia que guardan? ¿Cuántos árboles históricos de Buenos Aires siguen esperando que los miremos con la misma admiración con la que observamos sus edificios más famosos?