Corrientes encendió la mecha: La Libertad Avanza salió último y el PRO quedó arrastrado en la humillación
El derrumbe del experimento libertario se vio reflejado en las urnas de Corrientes: Javier Milei y su hermana Karina recibieron un cachetazo electoral que los dejó en el fondo de la tabla. El PRO, entregado por Mauricio Macri en un pacto indigno con la “ladrona de boletas” Karina, terminó pagando caro el precio de su sumisión.
La derrota libertaria en Corrientes
El domingo, Corrientes habló claro. La Libertad Avanza salió último en la contienda provincial, arrastrando consigo un tendal de promesas vacías, discursos gritados y el fantasma del “cambio” que nunca llegó. Lisandro Almirón y Evelyn Karsten, los candidatos de Milei, se fueron con las manos vacías y la certeza de que el experimento violeta ya no entusiasma ni en la tierra del chamamé.
Mientras tanto, el oficialismo radical revalidó su hegemonía y el peronismo, con Martín “Tincho” Ascúa a la cabeza, quedó en posición de disputa real. El dato saliente no es la continuidad de la política local, sino la magnitud de la paliza que recibió Milei en una provincia que alguna vez miró con simpatía el discurso libertario.
El PRO, entregado y humillado
La otra postal del domingo la protagonizó el PRO. Mauricio Macri, en su obsesión por seguir jugando a ser el dueño del centroderecha, hipotecó la identidad del partido amarillo para entregársela en bandeja a Karina Milei. El acuerdo con La Libertad Avanza en CABA y Provincia de Buenos Aires fue visto como un acto de claudicación.
Pero lo peor vino después: con la expulsión de Damián Arabia y Pablo Walter, dirigentes cercanos a Patricia Bullrich, el PRO quedó partido en mil pedazos. La excusa fue “inasistencia a reuniones partidarias”, pero todos saben que la verdadera razón es la guerra intestina entre Macri y Bullrich.
Bullrich, que hace rato se arrodilló ante Milei, quedó pegada a la derrota. Y Macri, que pensó que iba a salvar su partido entregándolo a los libertarios, se encontró con un cadáver político en descomposición.
Karina, la sombra que arrastra a todos
El nombre de Karina Milei aparece en cada esquina del escándalo. Dueña del sello, dueña de las boletas y ahora protagonista de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, la hermana presidencial se convirtió en la figura más tóxica de la política argentina.
El PRO, que alguna vez se jactaba de “modernidad y transparencia”, se entregó sin chistar a la “ladrona de boletas”, quedando pegado a la corrupción, al desgobierno y al descrédito.
Macri vs. Bullrich: la novela del derrumbe
En este sainete de enredos y traiciones, Macri y Bullrich ya no disimulan su odio. El expresidente quiere liquidar al PRO, licuarlo, ponerlo en concurso de acreedores y rematarlo después de octubre. Bullrich, en cambio, busca salvar su pellejo arrimándose a Milei aunque eso implique destruir lo poco que queda de la marca amarilla.
En el medio, dirigentes como María Eugenia Vidal y gobernadores como Ignacio Torres ya buscan otras salidas, mientras Horacio Rodríguez Larreta observa a la distancia la implosión de lo que alguna vez fue el partido más fuerte de la oposición.
Un final anunciado
Lo que pasó en Corrientes no es un hecho aislado: es el primer epitafio del experimento Milei–Karina y la lápida del PRO. La Libertad Avanza salió último, el PRO perdió su dignidad y Macri quedó atrapado en su propia trampa.
Palermo lo entiende: cuando un partido se arrastra detrás de otro, termina embarrado en la misma cloaca. La gente no compra humo eterno, y Corrientes lo dejó claro.
