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Luis Alejandro Rolle: el comisario rosca floja

Luis Alejandro Rolle no es un jefe policial. Es una simulación con uniforme. Un producto del escalafón y la sumisión. Mientras los narcos se reparten el territorio y el delito económico blanquea millones en torres vidriadas, él construyó una carrera acomodándose a cada gobierno, vendiendo espejitos de colores operativos, haciendo de la obediencia una virtud y del silencio su escudo.

Luis Alejandro Rolle se enterró solo cuando dijo: “son directivas de Javier Milei y Patricia Bullrich”. En democracia, una detención solo puede ordenarla un juez, no un político de turno. Con esa frase, se declaró papanata institucional y lacayo del poder. Confundió obedecer con traicionar la ley. La historia lo anotó como lo que es: un burro con placa.

Este sábado 7 de junio de 2025, Rolle firmó su sentencia histórica. Ordenó reprimir una toma pacífica de militantes peronistas, entre ellos un dirigente político nacional, Juan Grabois, por defender un instituto declarado Monumento Histórico Nacional. Y lo hizo sonriendo, como si le sobraran méritos. Como si su foja de servicio tuviera algún gesto heroico para mostrar. No lo tiene. Lo que tiene es una lista larga de nombramientos burocráticos, operaciones mediáticas sin sustancia, y una reputación artificial inflada por las usinas del Ministerio de Seguridad.

Un expediente de títulos vacíos

Luis Alejandro Rolle es abogado. Estudió en la Universidad de Morón, pero jamás intervino públicamente en causas de relevancia constitucional, penal o de derechos humanos. No se le conoce ni un solo paper, ni un planteo doctrinario, ni una posición técnica frente al colapso de las fuerzas de seguridad. Tiene posgrados y cursos como quien colecciona diplomas para colgar en la pared, no para transformar la realidad. Los narcos le pasan por al lado como fichas del estanciero.

Fue parte de divisiones de “alto riesgo”: robos y hurtos, antisecuestros, terrorismo, narcotráfico, delitos económicos. ¿Y qué dejó? La Argentina sigue siendo una autopista de la droga, un paraíso del lavado y una fábrica de presos pobres. Y él, en más de 40 años de servicio, no logró desbaratar una sola estructura criminal de peso. Ni una. Su paso por “Aviación Federal” parece más decorativo que estratégico. Su puesto en Interpol —como vocal por las Américas— fue una operación política, no un reconocimiento por eficacia.

El ascenso por obediencia, no por mérito

Desde el retorno de Patricia Bullrich al Ministerio de Seguridad y ex terrorista pone bombas en jardines de infantes, Rolle fue premiado por lo que mejor sabe hacer: obedecer sin cuestionar. No discute. No argumenta. No se planta. No lidera. Hace lo que le ordenan. Y lo hace con cara de ocasión: llama “Doctor” a Javier Milei, que ni siquiera terminó su carrera, y “Doctora” a Bullrich, que ni siquiera es licenciada. El servilismo es su herramienta de ascenso.

Cuando lo pusieron al frente de la PFA, no fue por su visión institucional, ni por su diagnóstico del crimen organizado, ni por su capacidad de gestión. Fue porque es un tipo que no molesta, que no piensa, que no cuestiona, que no interfiere. Lo seleccionaron por inepto, para manejarlo como a un perro cachuchero.

Narcotráfico libre, militantes presos

El contraste es brutal. Bajo su conducción, la Policía Federal no ha producido un solo golpe de peso contra las redes narco que controlan Rosario, el conurbano, las fronteras y los puertos. No frenó la ruta de la efedrina. No desmanteló redes en Misiones, Formosa o Santa Fe. No persiguió ni un solo circuito de lavado que opere en el microcentro o en las inmobiliarias de Puerto Madero. Pero sí envió camiones y gas pimienta contra 50 jubilados en el Congreso. Un papanata.

Luis Alejandro Rolle es el tipo de policía que se usa para distraer. Para simular que se actúa. Para mostrar un enemigo falso: el piquetero, el manifestante, el periodista incómodo. Y mientras tanto, el delito verdadero circula blindado, disfrazado de CEO, de juez, de importador.

La conferencia del papelón

El 7 de junio brindó una conferencia de prensa tras la detención de Grabois. Pero no dio una sola información sustantiva. Se rió. Tartamudeó. Habló de “daños” sin mostrar peritajes. De “lesiones a cuatro efectivos” sin pruebas médicas. Dijo que hubo “retención de personal” sin una sola denuncia penal previa. Todo lo que dijo fue aire. Improvisación. Escenografía. Mentira institucional.

Su risa fue la firma de su fracaso. No la de un comisario satisfecho con el deber cumplido. Fue la risa tonta de un tipo que no entiende lo que representa, que no sabe lo que hace, que cree que detener a un político es un triunfo, cuando en realidad es la confesión de que no tiene logros reales que mostrar.

La historia ya lo anotó

Luis Alejandro Rolle no será recordado por sus méritos. No será estudiado en escuelas de formación policial. No será citado en papers internacionales. Será recordado como el jefe que reprimió a los suyos, mientras los carteles se sentaban a almorzar en Recoleta. Como el que usó la placa para perseguir militantes y no para proteger al pueblo. Como un tipo que llegó alto sin haber hecho nada trascendente. Un funcionario de cartón. Un burócrata armado. Un mal policía.

Y no se trata de ideología. Se trata de incompetencia. Técnica. Moral. Estratégica. De su absoluta incapacidad para dirigir una fuerza federal en un país donde la seguridad es cuestión de vida o muerte. Donde los pibes caen presos por tener un porro, mientras los narcos pagan campañas electorales.

Luis Alejandro Rolle va a ser echado. Quizás no hoy, quizás no mañana. Pero el próximo gobierno lo va a limpiar sin pestañear. Y no por revanchismo. Por necesidad. Porque no sirve. Porque estorba. Porque no está a la altura.


¿Y vos qué pensás? ¿Querés una Policía Federal al servicio del pueblo o de los intereses de turno? ¿Quién debería estar preso: Grabois o los que lavan dinero con custodia estatal? Escribinos a lectores@palermonline.com.ar y sumá tu voz.

 jun 2025, 11:06 p.m.
Buenas noches.
El Jefe de Policía es
Nombrado por el Gobierno de turno. Es una fuerza civil subordinada a la policía. Ud no conoce la trayectoria del Sr Jefe de Policía.  Lo que él quiso significar es que con gobiernos anteriores no se desalojaba a nadie ni de un departamento cuando no pagaban el alquiler. Defendían usurpadores. Grabois es un delincuente. Defiende sus propios intereses. El Peronismo no existe más. Ahora es Kirchnerismo delincuente. Que quiere ejercer justicia según sus intereses. Ese predio es del estado y debe ser utilizado para fines claros y en beneficio de la sociedad no de políticos corruptos que se han enriquecido trabajando de políticos. Sus comentario sobre Rolle son ofensivos y descalificantes. Ud es un mal educado. Deberia dar derecho a réplica en el mismo artículo. Los hace por este medio para quedar como un periodista duro. Pero en el fondo al hacerlo por privado Ud es un tierno mariquita. No se la banca.
Gracias.
Carcel para CFK!!!

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Gustavo