Los empleos más castigados por la IA y la retórica artificial de Milei
En la Argentina, los discursos del presidente Javier Milei ya no parecen salidos de un dirigente de carne y hueso, sino de una computadora al 100%.
Cada frase se repite como si fuera generada por un software entrenado para insultar, exagerar y provocar.
No hay matices humanos, solo consignas en loop: “la casta”, “el anarcocapitalismo”, “el Estado es una mafia”.
La retórica presidencial funciona como un chatbot mal programado, que responde siempre igual aunque cambien las preguntas.
En tiempos en que la IA desplaza empleos, la política argentina también se volvió un producto artificial.
Un reciente estudio publicado por la Universidad de Stanford encendió las alarmas: la inteligencia artificial está transformando el mercado laboral y golpeando con mayor dureza a los sectores más vinculados al trabajo joven y de oficina. Al mismo tiempo, en la Argentina, la política exhibe otro costado de lo artificial: los discursos del presidente Javier Milei, construidos como un algoritmo que repite consignas sin contexto humano.
El informe de Stanford: quiénes pierden más
El relevamiento realizado sobre el mercado laboral estadounidense y basado en datos de ADP, el mayor proveedor de software de nómina de ese país, indicó que los sectores más castigados por la IA en los últimos tres años son:
- Desarrollo de software
- Servicios al cliente
- Contabilidad
- Apoyo administrativo
El recorte fue brutal: entre 2022 y 2025, las oportunidades laborales para jóvenes graduados entre 22 y 25 años se redujeron un 13 %. La explicación es sencilla y cruda: la IA generativa como ChatGPT no solo automatiza tareas, sino que directamente reemplaza la entrada de aquellos que recién buscan dar sus primeros pasos.
Los jóvenes y la paradoja del futuro
Los sectores menos expuestos a la IA —como logística, mantenimiento, gastronomía, oficios prácticos y trabajos manuales— hoy aparecen como las únicas vías de entrada laboral confiables para los jóvenes. Paradójicamente, mientras la educación formal se orienta cada vez más a lo digital, el mercado exige lo contrario: volver a lo físico, a lo que no puede reemplazarse por un algoritmo.
Milei y la retórica artificial
En Argentina, el fenómeno de lo “artificial” no se limita al mundo laboral. La retórica del presidente Javier Milei es un caso de manual. Sus discursos funcionan como un “prompt” de IA: repite consignas prearmadas, frases incendiarias y eslóganes que se viralizan más por su estridencia que por su profundidad.
La constante apelación a la “casta”, la repetición de términos como “anarcocapitalismo” o la demonización de figuras públicas no generan un proyecto humano de futuro, sino que imitan el funcionamiento de un chatbot mal calibrado: mucho ruido, poco contexto y cero escucha.
Así como la IA desplaza a jóvenes trabajadores de software o call centers, Milei desplaza la política real —el debate, la negociación, el contacto con las bases— por un discurso enlatado, casi mecánico. La política argentina, en su versión presidencial, parece ya entrenada en la lógica de un algoritmo sin alma.
El contraste inevitable
Mientras Stanford muestra números duros sobre empleos en caída, la Argentina ofrece un espejo en clave política: discursos que se vuelven tan artificiales como los sistemas que desplazan trabajadores. La diferencia es que, en el mundo laboral, los jóvenes todavía pueden elegir oficios que no son reemplazables. En la política, el ciudadano solo recibe el eco de frases clonadas.
Conclusión: la IA avanza y se lleva por delante empleos jóvenes en Estados Unidos. En la Argentina, la política avanza hacia un modelo de discursos también “artificiales”. La pregunta es si, en ambos frentes, habrá lugar para la voz humana.
Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
