Mundial Futbol picada

Mundial, ansiedad y picoteo sin control

El lado menos saludable de las reuniones frente al televisor

La escena se repite cada cuatro años. Arranca el Mundial, se enciende la televisión y la mesa comienza a llenarse. Primero llegan las empanadas, después las papas fritas, los caramelos, las gaseosas, las facturas, los sandwiches y algún que otro postre improvisado. Cuando termina el partido, muchas veces nadie sabe exactamente cuánto comió.

En Palermo y en buena parte de la Ciudad, la inauguración del Mundial vuelve a movilizar reuniones familiares, encuentros entre amigos y largas jornadas frente a la pantalla. Lo que para muchos es una fiesta deportiva también puede transformarse en una bomba de calorías, sodio, azúcar y grasas consumidas en apenas un par de horas.

Los nutricionistas explican que el problema no suele ser una empanada o una porción de torta aislada. El riesgo aparece cuando la comida se convierte en una actividad automática. Mientras la atención está puesta en el espectáculo, los goles, los comentarios y las redes sociales, el cerebro registra mucho menos la cantidad de alimentos consumidos y la sensación de saciedad llega tarde.

Las personas con hipertensión arterial son uno de los grupos que más deberían prestar atención. Papas fritas, snacks industriales, embutidos, quesos y productos ultraprocesados contienen grandes cantidades de sodio. Una sola reunión futbolera puede representar una ingesta de sal muy superior a la recomendada para toda una jornada.

La situación tampoco es menor para quienes conviven con diabetes o problemas de glucemia. Gaseosas azucaradas, caramelos, chocolates, facturas y postres suelen aparecer en la misma mesa junto con alimentos ricos en harinas refinadas. El resultado puede ser un aumento brusco de los niveles de glucosa en sangre, especialmente en personas que ya presentan dificultades para controlar la enfermedad.

Otro fenómeno frecuente es el llamado «picoteo continuo». A diferencia de una comida tradicional, donde existe un comienzo y un final relativamente definidos, durante un partido las personas suelen comer pequeñas cantidades durante períodos prolongados. Esa conducta favorece un consumo calórico mucho mayor del que se percibe.

Los médicos también advierten sobre el impacto digestivo. Comer rápido, hablar al mismo tiempo, reírse o levantarse de golpe durante una jugada importante puede favorecer episodios de atragantamiento, acidez, pesadez estomacal y malestar digestivo, especialmente en adultos mayores.

La buena noticia es que disfrutar del Mundial no implica necesariamente resignar hábitos saludables. Una mesa con frutas cortadas, agua fresca, sandwiches preparados con ingredientes simples, frutos secos o porciones moderadas de comidas tradicionales puede convivir perfectamente con la pasión futbolera.

La inauguración del Mundial será una celebración para millones de argentinos. Sin embargo, entre una empanada y otra, quizás también sea un buen momento para recordar que el partido dura 90 minutos, pero las consecuencias de algunos excesos pueden durar bastante más.

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