PARO DE SUBTES, DESGOBIERNO Y CIUDADANOS/AS REHENES

El paro de los subtes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue el más prolongado de la historia e incluso superó al grave conflicto que padeció Francia, que se extendió durante nueve días. Obviamente, los/as grandes damnificados/as de esta medida fueron, como siempre, los/as ciudadanos/as. Pensando en ellos/as, e intentando anticiparme a lo que finalmente ocurrió, presenté una acción de amparo solicitando una urgente medida cautelar que impidiera que casi un millón de personas padeciera pérdidas de presentismo, horas de descanso, extensos viajes en colectivos, caos de tránsito y demás inconvenientes que todos/as conocemos.

El juzgado, y lo destaco, actuó con celeridad, voluntad y empeño, y en tres días obligó a que el Gobierno de la Ciudad se hiciera cargo del conflicto y dispusiese que la Subsecretaría de Trabajo metropolitana asuma el rol que le corresponde. Incomprensiblemente, el Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, miraba hasta ese entonces para otro lado y descargaba su impotencia con declaraciones contra el Gobierno Nacional, luego de que hubiera aceptado y firmado el traspaso de los subtes a la órbita de la Ciudad e, incluso, aumentara sus tarifas.

Pero el amparo que he presentado no termina aquí. Este sólo fue el primer paso, con el único fin de que se reanudara el servicio. El amparo fue presentado en protección de los/as usuarios/as y tiene también por objeto garantizar la seguridad y calidad del servicio y demandar al Gobierno de la Ciudad y a la empresa SBASE, para que, en el caso de Macri, sea la Justicia la que dictamine que los subtes están bajo su órbita y para que la concesionaria, Metrovías, reincorpore las 25 formaciones que sacó y que obviamente a la única que perjudicó fue la gente que viaja todos los días.

Macri representa hoy a un Estado ausente, que no pudo recomponer el equilibrio en la situación de desigualdad que existe en la relación laboral de Metrovías con sus trabajadores/as y que fue forzado judicialmente a intervenir en el conflicto, pese a lo cual éste no se destrabó en su oficina, porque el Jefe de Gobierno no estuvo a la altura de las circunstancias.

Entonces, estimados/as lectores, cuando emitamos nuestro voto intentemos no tener memoria corta. Recordemos en ese momento estos diez días de calvario, de penurias, de cansancio y de colectivos combinados, y tengamos en cuenta que el Jefe de Gobierno PROcesado firmó el traspaso del subte al Gobierno de la Ciudad y de inmediato aumentó las tarifas un 127 por ciento.
El conflicto no ha terminado. Sólo ha entrado en un impasse. Yo defendí a los/as usuarios/as, que, en definitiva, fueron los/as grandes perjudicados/as. Y lo seguiré haciendo porque ese fue mi compromiso con los/as ciudadanos/as. La lucha por una ciudad igualitaria, sin favoritismos, sin Estado controlante y con una gestión orientada al marketing y a la publicidad, recién ha comenzado. Cuando La Ciudad realmente esté “buena” para todos y todas, y no sólo sea un slogan de campaña, entonces recién allí habremos logrado el objetivo.

Un abrazo!

María José Lubertino
Legisladora de la Ciudad de Buenos Aires
Frente para la Victoria