PRO en crisis: Mauricio Macri intenta reordenar el partido tras años de fugas, traiciones y estrategia errática
En la política argentina, las derrotas no siempre llegan en las urnas. A veces llegan antes, silenciosas, cuando un partido pierde su identidad, su liderazgo o su capacidad de marcar el rumbo. En ese terreno pantanoso parece estar caminando hoy el PRO, el espacio fundado por Mauricio Macri, que intenta reorganizarse en medio de tensiones internas, fugas de dirigentes y una incómoda subordinación frente al poder libertario de Javier Milei.
El jueves 19, en Parque Norte, Macri reunirá a dirigentes, legisladores, intendentes y referentes del PRO en una cumbre que busca algo más que cumplir con un requisito administrativo del Consejo Nacional del partido. En realidad, el encuentro intenta responder una pregunta incómoda: cómo un partido que gobernó la Argentina terminó convertido en socio menor del nuevo poder.
Se espera la presencia de María Eugenia Vidal, Silvia Lospennato, Hernán Lombardi y otros dirigentes históricos del macrismo. Pero más allá de la foto política, la reunión ocurre en un momento donde el PRO enfrenta una de sus crisis estratégicas más profundas desde su fundación.
De partido presidencial a socio menor
El primer problema del PRO es estructural: pasó de ser un partido de gobierno a convertirse en un actor secundario dentro del mapa político de la derecha argentina.
Durante más de una década, el PRO construyó su identidad como una fuerza moderna, liberal en lo económico y pragmática en la gestión. Esa identidad, que le permitió gobernar la Ciudad de Buenos Aires durante años y alcanzar la presidencia en 2015, comenzó a diluirse después de la derrota electoral de 2019.
La irrupción de Javier Milei cambió el tablero político. El libertario logró capturar buena parte del electorado que antes orbitaba alrededor del macrismo, especialmente el sector más ideológico de la derecha económica.
En términos políticos, el PRO quedó atrapado entre dos mundos:
- demasiado moderado para el votante libertario
- demasiado derechizado para el votante centrista
Ese desplazamiento del eje político dejó al partido en una posición incómoda: ya no marca agenda, sino que la sigue.
La fuga de dirigentes y la crisis de liderazgo
Otro problema central es la pérdida de figuras propias. En los últimos años, el PRO sufrió una constante sangría de dirigentes hacia La Libertad Avanza o hacia espacios provinciales.
El caso más simbólico es el de Patricia Bullrich.
Quien fuera presidenta del partido terminó alineándose con Milei, integrando su gobierno y dejando al macrismo sin uno de sus liderazgos más visibles.
En términos políticos, fue un golpe doble:
- debilitó la estructura interna del PRO
- reforzó la idea de que el liderazgo real estaba migrando hacia el espacio libertario
Para Macri, la escena es incómoda. Muchos de los cuadros políticos que ayudó a construir hoy orbitan alrededor de otro liderazgo.
El dilema estratégico: aliado o rival de Milei
La relación entre el PRO y La Libertad Avanza es, al mismo tiempo, cooperación y competencia.
Por un lado, el macrismo acompañó varias de las reformas impulsadas por el gobierno libertario.
Por otro, el crecimiento político de Milei amenaza directamente la supervivencia electoral del PRO.
Este dilema genera tensiones internas. Dentro del partido conviven al menos tres posiciones:
- quienes quieren una alianza plena con Milei
- quienes buscan recuperar autonomía política
- quienes creen que el PRO debería reconstruir un espacio de centro-derecha propio
La reunión de Parque Norte intentará ordenar esas diferencias, aunque el resultado todavía es incierto.
Sun Tzu y el arte de perder una fuerza política
En el siglo V antes de Cristo, el estratega chino Sun Tzu escribió en El arte de la guerra una advertencia que hoy muchos analistas aplican al macrismo:
“Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas.”
El problema del PRO parece haber sido exactamente el contrario.
Durante años subestimó la emergencia de nuevas corrientes políticas más radicalizadas y no logró adaptarse al cambio del clima social argentino. Cuando Milei apareció en escena, capturó el descontento económico con una narrativa más disruptiva y más agresiva.
Desde esa perspectiva, el error estratégico del macrismo fue doble:
- no consolidar su propia identidad ideológica
- permitir que el liderazgo del espacio de derecha se trasladara a otro actor político
En términos de Sun Tzu, entregar el terreno antes de la batalla.
El desafío de 2027
La reunión convocada por Macri tiene un objetivo claro: evitar que el PRO se convierta definitivamente en un partido satélite.
Las elecciones de 2027 aparecen como el horizonte donde el macrismo intentará redefinir su rol político. Para eso necesitará resolver varias cuestiones clave:
- reconstruir liderazgo interno
- definir una identidad política clara
- recuperar base electoral propia
- decidir si será aliado o competidor de Milei
No es una tarea sencilla. En política, recuperar terreno perdido suele ser más difícil que conquistarlo por primera vez.
Un partido en busca de destino
El PRO nació como una fuerza que prometía gestión, modernización y una nueva forma de hacer política. Durante años logró instalarse como uno de los principales actores del sistema político argentino.
Hoy enfrenta una realidad distinta: debe decidir si seguirá siendo protagonista o si quedará atrapado en la órbita de un liderazgo ajeno.
Macri apuesta a reorganizar el partido antes de que sea demasiado tarde. Pero en política, como advertía Sun Tzu hace más de dos mil años, los errores estratégicos suelen tener consecuencias que duran generaciones.
Y el macrismo parece estar pagando, todavía, el precio de varias decisiones que lo llevaron de ser cabeza de león a caminar, incómodamente, en la cola del poder.
