La restauración y próxima reapertura del histórico ex Hostal del Lago, ubicado a orillas del Lago de Regatas en el Parque Tres de Febrero, reavivó un reclamo de larga data entre vecinos y organizaciones ambientalistas de Palermo: que el edificio tenga un destino público, cultural y educativo, en lugar de volver a funcionar bajo una concesión privada.
La Asociación Amigos del Lago de Palermo cuestionó el nuevo esquema previsto para el inmueble, que contempla usos gastronómicos y culturales. Si bien la entidad valoró la recuperación arquitectónica del edificio, sostuvo que el lugar debería albergar el proyectado Museo de los Parques Carlos Thays o, como alternativa, convertirse en sede del Cuerpo de Guardaparques del parque.
El presidente de la asociación, Osvaldo Guerrica Echevarría, recordó que la organización intervino activamente durante la década de 1990, cuando el antiguo restaurante funcionaba con una concesión vencida y mantenía cercado un sector de la costa del Lago de Regatas. Aquellas rejas, afirmaron desde la entidad, restringían el acceso de los vecinos a una parte del espacio verde público.
Tras años de gestiones y reclamos ante el Gobierno porteño, se produjo el desalojo del establecimiento y se retiraron los cerramientos. A partir de entonces, Amigos del Lago de Palermo, junto con especialistas y familiares del paisajista Carlos Thays, impulsó una propuesta para transformar el edificio en un museo dedicado a la historia de los parques, plazas y paseos de Buenos Aires.
Según indicaron desde la asociación, el proyecto contó con respaldo institucional e incluso fue oficializado mediante un decreto durante la gestión de Fernando de la Rúa como jefe de Gobierno de la Ciudad. Durante un tiempo, el edificio habría exhibido carteles que anunciaban la creación del Museo de los Parques Carlos Thays, aunque la iniciativa nunca llegó a abrir sus puertas.
Con los cambios de gestión, aquel destino quedó suspendido y el inmueble fue utilizado posteriormente para diferentes dependencias públicas. Ahora, con el edificio restaurado y nuevamente en condiciones de ser utilizado, el debate vuelve a ponerse sobre la mesa.
Para los vecinos que integran la asociación, no se trata solamente de recuperar una construcción histórica: el punto central es definir para qué se recupera. El ex Hostal del Lago está dentro de uno de los paisajes más valiosos de Palermo y de toda la Ciudad, en un área vinculada a la memoria de Carlos Thays, al patrimonio verde porteño y al uso público del Parque Tres de Febrero.
La propuesta de instalar allí un museo permitiría contar la historia de los Bosques de Palermo, sus lagos, monumentos, especies vegetales y transformaciones urbanas. También podría ser un espacio de consulta, investigación y educación ambiental para escuelas, vecinos y turistas.
Como opción complementaria, Amigos del Lago propone que el edificio sea sede de los guardaparques, con actividades de interpretación ambiental, preservación de la biodiversidad y concientización sobre el cuidado de uno de los pulmones verdes más importantes de Buenos Aires.
La discusión, en definitiva, enfrenta dos modelos de ciudad: uno que piensa los edificios recuperados como oportunidades comerciales y otro que reclama que los espacios ubicados dentro de parques públicos estén al servicio de la cultura, la educación y el ambiente. En los Bosques de Palermo, donde cada metro de verde tiene historia, la pregunta sigue abierta: ¿restaurante, museo o casa de los guardaparques?
