Acabar

Arqueología de bares: Acabar, el pionero de los juegos de mesa

Acabar marcó las noches de Palermo Hollywood

Mucho antes de que Palermo Hollywood se convirtiera en el gran polo gastronómico que hoy conocen turistas y vecinos, existían bares que marcaron una época. Uno de ellos fue Acabar, un lugar que funcionó en Honduras 5733 y que todavía permanece en la memoria de quienes vivieron la transformación del barrio durante los años 90 y comienzos de los 2000.

Hoy, el edificio conserva su elegante fachada de principios del siglo XX, aunque el movimiento que alguna vez tuvo desapareció. Mirarlo es viajar a una etapa en la que Palermo todavía no estaba repleto de hamburgueserías gourmet, cervecerías artesanales ni cafeterías de especialidad.

La gran originalidad de Acabar era su propuesta. Mientras la mayoría de los bares apostaban únicamente por la música y los tragos, este invitaba a quedarse durante horas jugando. Los clientes podían pedir hamburguesas, pizzas o cerveza mientras disputaban partidas de ajedrez, damas, dominó, El Estanciero y decenas de juegos de mesa que el propio bar prestaba. Esa combinación lo convirtió en uno de los sitios más originales de la noche porteña.

Durante el día también recibía a trabajadores de las productoras de televisión y empresas instaladas en la zona. Por la noche, en cambio, el ambiente cambiaba completamente: grupos de amigos llenaban las mesas y el local se transformaba en un enorme espacio para jugar, conversar y estirar la madrugada.

La esquina también tenía otro protagonista inolvidable: Único Bar, un clásico de la noche porteña donde los DJ mantenían la música hasta la madrugada. Para muchos vecinos, aquella esquina era uno de los puntos más activos de Palermo antes de la explosión gastronómica que llegó años después.

Con el tiempo, Acabar cerró sus puertas y Palermo Hollywood comenzó una nueva etapa. Llegaron restaurantes de autor, bares temáticos, hoteles boutique y emprendimientos inmobiliarios que modificaron completamente la identidad del barrio. Sin embargo, para quienes conocieron aquellos años, Acabar sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva.

Hoy su antiguo edificio permanece en pie como un pequeño testimonio de aquella Palermo que empezaba a reinventarse. Una verdadera pieza de la arqueología urbana, que recuerda que antes del boom gastronómico existieron bares donde el gran atractivo no era una hamburguesa de autor, sino compartir una partida de ajedrez, un dominó o un Estanciero entre amigos hasta que amaneciera.

Recuadro histórico: cómo era Acabar y cuánto costaba salir

El texto permite ubicar muy bien cómo funcionaba Acabar en sus años de auge, a fines de la década de 1990 y comienzos de los 2000. Los precios, los juegos y la propuesta gastronómica reflejan una Buenos Aires muy distinta a la actual.

Los juegos, el gran atractivo

Antes de que existieran los celulares y las redes sociales, Acabar invitaba a quedarse durante horas alrededor de una mesa. Era habitual escuchar los gritos de las partidas de Pictionary, el silencio absoluto de quienes disputaban un encuentro de ajedrez o las largas competencias del Trivial Pursuit.

El bar también apostaba por la innovación con juegos poco conocidos en aquella época, como Quixo y Quarto, elaborados artesanalmente en madera por el artista plástico Danek, cuyas obras decoraban las paredes del local.

La música acompañaba el ritmo de la noche

Durante la cena predominaban estilos tranquilos para favorecer la conversación. Después de la medianoche el ambiente cambiaba: sonaban rock, pop y música más intensa, acompañando el movimiento nocturno característico de Palermo.

Una cocina casera con precios que hoy parecen increíbles

Una de las propietarias, Marilú Vidal, definía la propuesta gastronómica como una «ancienne cuisine», inspirada en la cocina de las abuelas.

Algunos valores de la carta permiten tomar dimensión del paso del tiempo:

  • Canelones de espinaca con queso descremado: $6,50.
  • Trago Masaje Geisha (vodka, helado y Cointreau): $6.
  • Trago Haceme gozar, gordo (Baileys, Blue Curaçao y Cointreau): $6.

Además, la barra se enorgullecía de preparar lo que definían como «los mejores daiquiris de frutilla de Buenos Aires», una bebida que en esos años estaba de moda y era uno de los sellos del bar.

Datos históricos: cómo fue Aca-Bar en su época dorada

Nombre: Aca-Bar.

Ubicación: Honduras 5733, Palermo Viejo (actual Palermo Hollywood), Ciudad de Buenos Aires.

Un concepto diferente para su época

Aca-Bar se destacó por ofrecer una propuesta completamente distinta a la de los bares tradicionales de fines de los años 90 y principios de los 2000. Su objetivo no fue únicamente servir comida y tragos, sino generar un espacio pensado para que las personas permanecieran durante horas compartiendo juegos, conversaciones y encuentros.

Su ambientación mezcló muebles antiguos con piezas modernas, mesas de todos los tamaños y materiales, bibliotecas con libros, alacenas y una iluminación ecléctica que combinaba arañas de estilo clásico con lámparas contemporáneas.

Los juegos fueron su gran sello

El bar reunió una de las colecciones de juegos de mesa más importantes de la noche porteña. Entre ellos se encontraban:

  • Pictionary
  • Backgammon
  • Ajedrez
  • Damas
  • Carrera de Mente
  • TEG
  • Trivial Pursuit
  • Quarto
  • Quixo
  • Sexyonary
  • Jenga

Durante los fines de semana la demanda era tan grande que, según el personal del bar, después de las dos de la madrugada resultaba difícil encontrar un juego disponible.

Gastronomía

La cocina se caracterizó por ofrecer platos caseros, abundantes y a precios accesibles.

Uno de los más pedidos fue:

  • Bife de lomo a la húngara, servido con papas a la crema y una suave salsa.

La carta también incluyó:

  • Pastas.
  • Pollos con distintas salsas.
  • Pescados.
  • Carnes.
  • Guarniciones variadas.

La barra

Entre sus especialidades se destacaron los daiquiris preparados con frutas naturales, que llegaron a costar 7 pesos en aquella época, además de una variada carta de tragos y cervezas.

El público

Aca-Bar fue un punto de encuentro para artistas, estudiantes, escritores, diseñadores y vecinos de Palermo que buscaban un ambiente bohemio y relajado, mucho antes del auge de Palermo Hollywood como polo gastronómico y turístico.

Un pionero de la vida social en Palermo

Vistos desde 2026, aquellos precios parecen pertenecer a otra época. Sin embargo, ayudan a reconstruir la historia de uno de los bares más originales que tuvo Palermo Hollywood, donde la verdadera experiencia no era solo comer o tomar algo, sino compartir horas entre amigos alrededor de un juego de mesa.