Chiqui Tapia y Trump

¿Chiqui Tapia presidente? El saludo con Trump y el poder del fútbol abren una hipótesis para 2027

El titular de la AFA fue recibido por Donald Trump durante una reunión protocolar previa a la final del Mundial. No existe una candidatura presidencial confirmada, aunque desde su entorno ya circularon versiones sobre un posible desembarco electoral. Un bicampeonato argentino podría convertirlo en un actor político difícil de ignorar.

El apretón de manos duró apenas unos segundos, pero la fotografía tiene un peso político evidente. Donald Trump se acercó a Claudio “Chiqui” Tapia durante una reunión realizada en la Trump Tower de Nueva York, lo felicitó por la campaña de la Selección argentina y conversó con él antes de la final frente a España. También participaron Gianni Infantino, Alejandro Domínguez y dirigentes de las distintas confederaciones.

El encuentro fue estrictamente protocolar. No existen elementos para considerarlo un respaldo electoral de Trump ni una bendición internacional para una futura candidatura argentina. Sin embargo, en política las imágenes cuentan: Tapia apareció junto al presidente estadounidense, rodeado por la dirigencia mundial del fútbol y como representante de una Selección nuevamente finalista.

¿Tapia se prepara para entrar en política?

Hasta ahora, Tapia no anunció una candidatura presidencial. Las versiones publicadas durante 2026 hablaron de una eventual postulación a gobernador de la provincia de Buenos Aires y de conversaciones dentro de sectores del peronismo para ubicarlo en el escenario electoral de 2027. También se mencionaron sus vínculos con intendentes bonaerenses y su acercamiento político al gobernador Axel Kicillof.

Por eso, hablar hoy de “Chiqui presidente” pertenece al terreno de la hipótesis. Pero tampoco sería una fantasía absoluta. El dirigente conduce una de las instituciones más poderosas del país, posee un nivel de conocimiento público que muchos candidatos tardan años en construir y quedó asociado al ciclo deportivo más exitoso de la historia reciente de la Selección.

En términos constitucionales, podría presentarse siempre que reúna las condiciones exigidas para el cargo. La Constitución establece que el presidente debe haber nacido en territorio argentino —o ser hijo de ciudadano nativo si nació en el extranjero— y cumplir los requisitos exigidos para ser senador, entre ellos tener al menos 30 años y seis años de ciudadanía.

Claro que no alcanza con ponerse una campera de la Selección y salir a la cancha. Para competir por la Presidencia necesitaría una fórmula, el respaldo de un partido o una alianza nacional, superar el procedimiento de oficialización electoral y construir una propuesta sobre economía, seguridad, educación, salud y relaciones exteriores. El Código Electoral regula la presentación de las fórmulas presidenciales ante la Justicia Electoral y exige que los candidatos cumplan las condiciones legales correspondientes.

El efecto de un posible bicampeonato

Si Argentina venciera a España y conquistara nuevamente la Copa del Mundo, Tapia podría regresar al país con un capital simbólico enorme. Aunque los goles los hacen los jugadores y las decisiones deportivas pertenecen a Lionel Scaloni, el presidente de la AFA intentaría mostrar el ciclo ganador como resultado de una conducción estable, capaz de sostener un proyecto y obtener resultados.

Ese discurso podría ser electoralmente atractivo: orden, continuidad, pertenencia nacional y triunfos concretos. En un país cansado de promesas, levantar dos Copas del Mundo consecutivas sería una carta política dorada. Pero administrar una selección no es gobernar 47 millones de personas. El fútbol emociona y une por noventa minutos; la economía golpea la puerta todas las mañanas.

Las causas judiciales, su principal límite

El mayor problema para cualquier aventura electoral de Tapia sería su frente judicial e institucional. La investigación sobre presunto lavado de dinero vinculada a Sur Finanzas derivó en allanamientos en la AFA y en distintos clubes. Esa investigación no equivale a una condena, pero colocó bajo sospecha operaciones financieras desarrolladas alrededor del fútbol argentino. (Reuters)

Además, Tapia y el tesorero Pablo Toviggino fueron acusados en otra causa relacionada con la presunta retención de tributos y aportes de la seguridad social. Ambos rechazaron las acusaciones y denunciaron una ofensiva política contra la conducción de la AFA.

Una candidatura presidencial obligaría a Tapia a responder preguntas que hasta ahora pudo esquivar dentro del universo futbolístico: cómo se administran los recursos de la AFA, qué relación mantiene con los clubes, quiénes financian su eventual estructura política y qué vínculos posee con gobernadores, intendentes, sindicatos y empresarios.

¿Fenómeno electoral o ilusión mundialista?

Tapia podría movilizar al peronismo bonaerense, disputar sectores populares y presentarse como un dirigente pragmático, alejado del lenguaje tradicional de la política. También podría convertirse en un candidato profundamente polarizante: para algunos, el conductor de la Selección campeona; para otros, el símbolo de una AFA opaca, llena de torneos discutidos, dirigentes eternos y cuentas que necesitan explicaciones.

La fotografía con Trump no lo convierte en candidato. Mucho menos en presidente. Pero muestra que el “Chiqui” ya se mueve en escenarios donde conviven el deporte, el poder económico y la diplomacia. Primero viene la final contra España. Después podría comenzar otro campeonato, bastante más áspero y sin árbitro que pueda salvarlo con el VAR.

¿La sociedad argentina votaría al dirigente asociado a los mayores triunfos de la Selección? ¿Un bicampeonato alcanzaría para tapar los cuestionamientos judiciales? ¿O el fútbol, por más poderoso que sea, seguiría siendo apenas fútbol cuando llegue el momento de elegir presidente?