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El ‘ranking’ de las monedas más valiosas con respecto al dólar estadounidense

El ‘ranking’ de las monedas nacionales más valiosas con respecto al dólar estadounidense fue presentado este sábado por el medio de comunicación RBC.

El primer puesto fue alcanzado por el dinar kuwaití (3,25 dólares), atribuible a la orientación de Kuwait hacia las exportaciones de petróleo. Además, desde 2007, la moneda de este país del golfo Pérsico está vinculada a una cesta multidivisa en lugar de al dólar.

Según los datos del Ministerio de Finanzas kuwaití, durante el año fiscal 2022-2023, el petróleo representó el 92,7 % de los ingresos totales del Estado, generando más de 26.700 millones de dinares (aproximadamente 87.000 millones de dólares).

El podio lo ocupan el dinar de Bahréin (2,65 dólares) y el rial de Omán (2,60 dólares), ambos con un tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense, debido a la centralidad de la extracción y refinación de petróleo en sus economías. En el cuarto lugar se encuentra el dinar jordano (1,41 dólares), también con un tipo de cambio fijo, pero cuya principal fuente de ingresos es la exportación de fertilizantes.

La lista continúa con la libra esterlina (1,27 dólares) y el dólar de las Islas Caimán (1,2 dólares). Es importante destacar que esta última moneda está vinculada al dólar estadounidense, y las Islas Caimán representan una jurisdicción extraterritorial significativa con incentivos fiscales que eximen a las empresas de ciertas obligaciones contables y de presentación de informes.

El resto de la clasificación incluye el franco suizo (1,13 dólares), el euro (1,09 dólares), el propio dólar estadounidense y el dólar canadiense (0,74 dólares).

Nota:
La historia de las monedas y billetes en todo el mundo ha sido una narrativa rica y diversa, reflejando los cambios políticos, económicos y culturales a lo largo del tiempo. Desde las primeras formas de intercambio basadas en el trueque hasta la creación de monedas de metal y billetes de papel respaldados por el gobierno, el concepto de dinero ha evolucionado constantemente.

En la actualidad, con el surgimiento de las criptomonedas, como Bitcoin y Ethereum, se está presenciando un cambio significativo en la percepción y el uso del valor monetario. Estas criptomonedas, descentralizadas y basadas en tecnología blockchain, ofrecen un enfoque alternativo al sistema financiero tradicional.

A medida que las criptomonedas ganan popularidad como una forma de inversión y almacenamiento de valor, se plantea un desafío a las monedas fiduciarias tradicionales. La volatilidad y la incertidumbre que rodean a las criptomonedas también plantean preguntas sobre su viabilidad a largo plazo como una reserva de valor segura y confiable. Sin embargo, su capacidad para proporcionar acceso financiero a poblaciones no bancarizadas y su resistencia a la censura gubernamental son aspectos que continúan atrayendo a muchos hacia este nuevo paradigma monetario.

EL PESO ARGENTINO
La historia del peso argentino ha sido una montaña rusa de altibajos económicos y tragedias financieras a lo largo de las décadas. Desde su creación, el peso argentino ha enfrentado numerosas crisis, devaluaciones y períodos de hiperinflación que han dejado una marca indeleble en la economía y la sociedad del país.

Una de las crisis más devastadoras ocurrió en la década de 1980 durante la presidencia de Raúl Alfonsín. En 1983, Argentina emergió de una dictadura militar con una economía debilitada y una deuda externa masiva. Alfonsín heredó una situación económica desastrosa que rápidamente se convirtió en una crisis de hiperinflación. En 1989, el país experimentó una inflación anual del 5.000%, lo que llevó a la implementación de medidas desesperadas como el congelamiento de precios y salarios.

A pesar de los esfuerzos por estabilizar la moneda, la situación empeoró en la década de 1990. Durante la presidencia de Carlos Menem, se implementó el plan de convertibilidad en 1991, que ancló el peso al dólar estadounidense en una proporción de 1 a 1. Si bien esto inicialmente logró contener la inflación, también generó una serie de problemas a largo plazo. La sobrevaluación del peso argentino afectó negativamente la competitividad de la economía y contribuyó a un aumento significativo de la deuda externa.

La crisis llegó a su punto máximo en 2001, cuando Argentina declaró el default de la deuda más grande en la historia mundial hasta ese momento. El país se sumergió en una profunda recesión, con altas tasas de desempleo y pobreza. El gobierno de Fernando de la Rúa intentó implementar medidas de austeridad, pero la insatisfacción pública y la agitación social llevaron a la renuncia del presidente y a una serie de disturbios conocidos como el «Argentinazo».

Desde entonces, el peso argentino ha enfrentado continuos desafíos, incluidas nuevas devaluaciones, controles de capital y ciclos recurrentes de inflación. A pesar de los intentos de estabilización económica y reforma monetaria, la confianza en la moneda nacional sigue siendo frágil, y los argentinos a menudo buscan refugio en activos más seguros, como el dólar estadounidense, como protección contra la volatilidad del peso. La historia del peso argentino es un recordatorio constante de los peligros de la mala gestión económica y las políticas monetarias insostenibles.

pesos dolar cambio

POESIA SOBRE DONDE HAY UN PESO VIEJO GOMEZ

En las tierras del sol ardiente,
donde los vientos susurran al pasar,
se ha presentado un ‘ranking’ reluciente,
del peso de las monedas en el mar.

Kuwait lidera la partida,
su dinar brilla con esplendor,
por el oro negro de su vida,
y una cesta de valores con fervor.

Bahréin y Omán, en su corcel,
siguen el camino del petróleo fiel,
con sus riales en el mantel,
fijados al dólar como un laurel.

Jordania, con su fertilidad,
exporta sus dones con destreza,
el dinar, moneda de heredad,
muestra su valor con firmeza.

La libra esterlina, con su gracia,
y el dólar de las Islas Caimán,
en el baile de la economía, dan su plaza,
con su vinculación al dólar, sin taimar.

El franco suizo y el euro también se alzan,
como gigantes en el panorama financiero,
mientras el dólar canadiense, sin falaz,
ofrece su valor, sincero y verdadero.

Y en esta danza de monedas y papel,
donde la historia se entrelaza,
resuena la tragedia del peso, cruel,
que a los argentinos tantas veces abraza.

Desde la crisis de los años ochenta,
hasta la hiperinflación y el desencanto,
el peso argentino lucha y acecha,
en un juego económico inclemente y tanto.

La convertibilidad, un intento vano,
de atar al dólar la moneda nacional,
dejó al país en un camino extraño,
con deudas y dolores en su capital.

El default del 2001, un golpe triste,
que marcó a fuego la economía,
y en medio de la turbia neblina persiste,
la lucha del peso por su valentía.

Hoy, entre devaluaciones y ciclos de inflación,
los argentinos buscan su seguridad,
en el dólar, como refugio en la nación,
ante la incertidumbre y la fragilidad.

Así, en esta poesía de vaivén y dolor,
se entrelazan historias de monedas y billetes,
con la tragedia del peso, su lucha y su fervor,
en un escenario donde la economía se repite y se resetea en mil viñetas.