Las ventanillas del tiempo la historia de las antiguas boleterias donde latia el corazon del juego en el Hipodromo de Palermo

Las ventanillas del tiempo: la historia de las antiguas boleterías del Hipódromo de Palermo

Todavía están ahí. A simple vista parecen pequeñas ventanas tapiadas con rejas de hierro, pero durante décadas fueron uno de los lugares más intensos del Hipódromo Argentino de Palermo. Miles de personas hicieron fila frente a estas ventanillas para apostar unos pocos pesos o verdaderas fortunas, con la esperanza de que un caballo cruzara primero el disco y cambiara su suerte.

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Las imágenes muestran una hilera de las antiguas boleterías de apuestas, un elemento casi olvidado del patrimonio del hipódromo. Allí trabajaban los cajeros que recibían el dinero, emitían el boleto y registraban cada jugada de manera manual o mediante máquinas electromecánicas, mucho antes de la informática y las terminales digitales. El sistema de apuestas mutuas fue durante décadas el corazón económico del turf argentino.

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El ritual de apostar

Ir al hipódromo no era solamente ver correr caballos. Era vivir una ceremonia.

Primero se estudiaba el programa oficial de carreras. Los apostadores analizaban el pedigree, el peso del caballo, el jockey, el estado de la pista y los antecedentes. Después venía la caminata hasta estas ventanillas.

Del otro lado había un cajero. El apostador decía, por ejemplo:

«Ganador al número 7, veinte pesos.»

El cajero repetía la apuesta para evitar errores, cobraba el dinero y entregaba un pequeño boleto impreso. Ese papel era el único comprobante. Si el caballo ganaba, había que volver a otra ventanilla para cobrar el premio.

Perder el boleto equivalía a perder el dinero ganado.

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¿Qué era «Palermo Rosa»?

Durante buena parte del siglo XX, el nombre «Palermo Rosa» se convirtió en un símbolo popular argentino.

No describía solamente al hipódromo. Representaba un mundo de elegancia, apuestas, personajes pintorescos, jockeys famosos, cuidadores, propietarios, vendedores ambulantes y apostadores que soñaban con un golpe de suerte.

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El color «rosa» quedó asociado a las publicaciones hípicas y al ambiente del turf, hasta transformarse en una expresión instalada en la cultura popular argentina. Decir que alguien iba a «Palermo Rosa» era decir que iba al hipódromo a vivir la emoción de las carreras y del juego.

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Mucho más que dinero

Las apuestas eran un fenómeno social.

Había jubilados que asistían todas las semanas, empleados que llegaban después del trabajo, familias enteras durante los grandes premios y también especialistas capaces de estudiar durante horas cada carrera.

Para muchos, apostar no significaba hacerse ricos. Era participar del espectáculo.

La espera frente a estas ventanillas, el comentario con desconocidos, la discusión sobre cuál caballo estaba mejor presentado o si un jockey «guardaba» un ejemplar para otra carrera formaban parte de un verdadero ritual colectivo.

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De las ventanillas a las pantallas

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Con el avance de la tecnología, aquellas pequeñas boleterías fueron perdiendo protagonismo.

Hoy las apuestas pueden realizarse mediante terminales electrónicas e incluso plataformas digitales, donde la operación se registra en segundos. El sistema es mucho más rápido, seguro y preciso, pero también desapareció buena parte del contacto humano que caracterizó al viejo hipódromo.

Un patrimonio silencioso

El Hipódromo Argentino de Palermo, inaugurado en 1876 y transformado arquitectónicamente en 1908 por el arquitecto francés Louis Faure-Dujarric, conserva numerosos rincones que hablan de su historia. Estas viejas boleterías son uno de ellos: pequeñas ventanas desde donde circulaban ilusiones, nervios, cálculos y esperanzas.

Hoy ya no reciben apuestas como antes, pero siguen siendo un testimonio de una época en la que el sonido del papel impreso, las voces de los cajeros y las filas interminables formaban parte inseparable de la experiencia del turf porteño.

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¿Cuántas historias habrán pasado por estas ventanillas? ¿Cuántos sueños se cumplieron y cuántos quedaron guardados en un viejo boleto de carrera?

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