Un Papá Noel más que saludable

Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello

La avalancha de sabores que nos invade por estos tiempos de las fiestas no ha de perderse en una lucha contra la salud. Sabor y armonía no son bandos enfrentados. Hausbrot logra amalgamarlo en todo el año y no lo pierd en las fiestas.

La inspiración navideña data de fechas muy lejanas, y confluyen para ella una serie de tradiciones que no provienen de las mismas regiones. Los renos, Santa Claus y sus muchos nombres, los regalos, el árbol, la cena y el almuerzo, la vigilia y, claro, el pan dulce.

Nacido en Italia, precisamente en Milán, se desconoce con certeza la causa de su aparición. Por un lado una leyenda lo ubica en un adinerado joven enamorado de la hija del panadero que se anota como aprendiz en el negocio e inventa esta preparación que produce un suceso inesperado, además del deseado matrimonio. Por otro aparece un célebre mecenas que, en medio de un banquete, esperando el postre para sus invitados, se encuentra con una opción de emergencia preparada por un ayudante en virtud de que la receta original se ha quemado.
Sea como fuese, todos los caminos, en el caso de la historia del pan dulce, conducen a Milán. El Panettone se ha convertido en un clásico que fue traído a la Argentina por la fuerte corriente migratoria y saltó desde las márgenes del Río de la Plata al resto del país.
Toda mesa que se precie tiene uno en las fiestas para culminar el agasajo, y -muchas veces- continuarlo toda la semana.

Navidad consciente

Las calorías que aporta una rebanada de pan dulce, dicen los especialistas, puede alcanzar el valor de una cena completa. No es un alimento prohibido, salvo por temas de salud, pero si se puede apelar a la conciencia alimentaria a la hora de consumir, el cuerpo lo agradece.
Es así como, fundado en sus cultivos propios orgánicos certificados, a partir de cereales de alto poder germinativo, cultivados sin agroquímicos en Tres Arroyos, almacenaje en silos aireados, molienda diaria y propia para mantener las propiedades vitales: minerales, vitaminas, germen y fibras (salvado) y el amasado con molinos de piedra la firma nacional Hausbrot presenta cada año al mercado una opción sin harinas blanca, ni mejoradores ni conservantes.
Pensar en ese tipo de pan dulce no elude el gusto. Los ingredientes naturales, vitales y llenos de fibra promueven la restauración de su salud y son muy sabrosos. La harina 100% integral es rica en carbohidratos complejos (para la energía) que debido al alto contenido de fibra son de metabolización lenta, proteínas
(para el crecimiento y el desarrollo), vitaminas B esenciales (para la buena salud, el sistema nervioso y la buena digestión) y los minerales importantes como el hierro (para la sangre sana) y calcio (para los huesos y los dientes fuertes).
La propuesta tradicional es sin molde y tiene almendras, castañas, cáscara de naranjas, pasas de uva, higos secos, y está endulzado con miel. Viene en tres presentaciones, individual, chico y grande.
El pan dulce 0% colesterol, es amasado con aceite, no contiene manteca ni yema de huevo, es alto en fibra y muy bajo en grasas. Contiene todas las frutas, tal como el tradicional.
Otras de las versiones se presenta con chocolate y miel, sin frutas. Y también apelan a la tradición alemana del stollen, que lleva pasas de uva, cáscara de naranjas , almendras y está relleno de verdadera pasta de almendras y miel.

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