Pericón Nacional

Pericón Nacional: la danza que baila la patria

Pericón Nacional: la danza que baila la patria
Entre pañuelos, repiques y memoria, la coreografía que simboliza la argentinidad sigue viva.



Un pañuelo al viento, un grito de libertad y una rueda que gira: el pericón es más que una danza, es una ceremonia patriótica. Se baila en las fechas importantes, se enseña en las escuelas rurales y urbanas, y se recuerda con nostalgia en cada rincón donde aún flamea el espíritu federal. Pero, ¿de dónde viene este ritual coreográfico? ¿Qué secretos guarda en sus mudanzas? ¿Por qué, aún hoy, se lo sigue llamando la danza nacional?

Origen y nacimiento del pericón

El pericón nació en las entrañas de la América mestiza, con raíces hispánicas y criollas. Se lo bailaba ya a fines del siglo XVIII y tomó cuerpo durante el siglo XIX, entre pulperías, patriadas y fiestas de campo. Se trata de una evolución de la contradanza europea, pero con impronta bien nuestra. Según el historiador Félix Coluccio, el nombre viene de un personaje burlón que interrumpía las danzas en tiempos coloniales: el tal «Pericón».

Pero fue en 1887, bajo la presidencia de Juárez Celman, cuando el pericón fue consagrado como danza nacional argentina, en un intento de consolidar símbolos de identidad en un país que todavía se estaba armando culturalmente.

¿Cómo se baila el pericón?

No es una danza individual, sino grupal, social y simbólica. Se baila en parejas dispuestas en forma de rueda, alternando mudanzas (figuras coreográficas) que requieren coordinación, elegancia y memoria colectiva. El pañuelo, ese pedacito de tela blanca que flamea en las manos, no es un mero adorno: es un símbolo de libertad, de encuentro, de lucha.

La música es instrumental y solemne, muchas veces interpretada con guitarras, bombos y violines criollos. Su ritmo es lento, pero ceremonial. Es el eco de una patria que aún se está escribiendo.

¿Cuándo y dónde se baila?

Aunque se puede ver en peñas y festivales de folclore durante todo el año, el pericón suele aparecer en su esplendor durante las fechas patrias: el 25 de Mayo, el 9 de Julio y el Día de la Tradición (10 de noviembre). Las escuelas primarias lo adoptaron como parte del calendario escolar festivo, y no hay acto del 25 sin niños agitando pañuelos y girando en ronda.

También se baila en fiestas tradicionales del interior del país, desde Salta hasta la Patagonia, en plazas públicas, centros culturales, jineteadas y encuentros gauchos.

¿Por qué es la danza nacional?

Porque sintetiza la unión, la diversidad y el espíritu federal del país. A diferencia del malambo (individual, masculino) o la chacarera (de pareja), el pericón convoca al grupo, a la comunidad. Se baila en conjunto, como si dijera: “nadie se salva solo”.

Fue elegido por el Estado como danza nacional por su representación de valores patrióticos, por su capacidad de narrar sin palabras lo que nos une. En tiempos de fragmentación, el pericón recuerda que la rueda siempre gira si hay voluntad de girar juntos.

¿Y hoy? ¿Sigue vivo?

Sí, aunque no lo veamos en la tele ni suene en Spotify. Vive en las escuelas, en las academias de danzas folclóricas, en los festivales provinciales y, sobre todo, en la memoria de quienes siguen creyendo que la patria se baila con los pies pero también con el alma.