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Argentina endeudada: 20,3 millones de personas ya tienen algún crédito y crece la mora de las familias

Palermo Online País. La Argentina no sólo discute inflación, salarios y empleo. También discute deuda cotidiana: tarjetas de crédito, préstamos personales, créditos digitales, fintechs, financieras, comercios, bancos y proveedores no financieros que hoy forman parte de la economía real de millones de hogares. El fenómeno no es marginal: según el Banco Central, a diciembre de 2025 20,3 millones de personas humanas registraban algún tipo de financiamiento, un nivel cercano al máximo histórico de 20,4 millones alcanzado en mayo de 2024. El saldo promedio por deudor llegó a $4,1 millones, a precios constantes de diciembre de 2025.

El dato más sensible está en la mora. En abril de 2026, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado llegó al 7,3%. Pero el número se agrava cuando se mira a las familias: la mora de las financiaciones familiares alcanzó el 12,1%, con un salto interanual de 8,4 puntos porcentuales. En las empresas, la morosidad fue menor: 3,3%.

La foto es clara: mientras el crédito volvió a expandirse, la capacidad de pago de los hogares se deterioró. El endeudamiento dejó de ser una herramienta excepcional para comprar una casa, un auto o financiar una inversión. En muchos casos, se transformó en el puente precario entre el sueldo, la changa, la tarjeta y el próximo vencimiento.

Tarjetas, préstamos personales y crédito digital

En el segmento de crédito al consumo, las tarjetas de crédito siguen siendo el instrumento más extendido: 14,8 millones de personas tenían financiamiento con tarjeta a diciembre de 2025. Detrás aparecen los préstamos personales, con 11,9 millones de deudores. El crecimiento más fuerte, sin embargo, estuvo en los préstamos personales, que aumentaron 22,1% interanual, frente al 4,8% de las tarjetas.

El nuevo actor de peso es el crédito digital. Según el BCRA, a diciembre de 2025 6,7 millones de personas tenían un crédito digital, es decir, deuda con un proveedor no financiero fintech. Eso significó un aumento neto de 2 millones de deudores durante 2025, una suba del 44% respecto de diciembre de 2024. De esos nuevos deudores, 1,6 millones ya tenían simultáneamente deuda con bancos o proveedores tradicionales.

Traducido al lenguaje de la calle: mucha gente no reemplazó una deuda por otra, sino que empezó a sumar capas. Banco, tarjeta, app, billetera, financiera, comercio. La vieja libreta del almacén, pero con algoritmo, scoring y tasa.

Fintechs y financieras: 12,1 millones de personas financiadas

El informe de Proveedores No Financieros de Crédito del BCRA muestra que, en febrero de 2026, la cantidad de personas con financiamiento en este universo llegó a 12,1 millones. El grupo fintech superó los 7 millones de clientes.

La deuda promedio por cliente en proveedores no financieros fue de $1,1 millones en febrero de 2026. Las tasas nominales anuales informadas por el BCRA fueron pesadas: 144% TNA para préstamos personales de otros proveedores no financieros y 87% TNA para tarjetas de crédito emitidas por empresas no bancarias.

La mora en ese sector es todavía más dura: la irregularidad total de la cartera de los proveedores no financieros llegó al 26,9% en febrero de 2026. En préstamos personales fue 34,1% y en tarjetas de crédito 19,4%. En el grupo fintech, la irregularidad alcanzó el 26,2%.

El cruce peligroso: deuda fintech más deuda bancaria

El BCRA también midió a las personas que deben tanto a proveedores no financieros como a entidades financieras. En febrero de 2026, 6,9 millones de personas tenían financiamiento bancario dentro de ese grupo compartido. Sumaban 15,1 millones de asistencias y un saldo total de deuda con entidades financieras de $36,8 billones, con un crecimiento de 9,2% respecto de agosto de 2025.

La irregularidad de esas personas con el sistema financiero fue de 16,1%, 5,2 puntos porcentuales más que en agosto de 2025. El dato importa porque muestra una zona crítica: usuarios que toman deuda en más de un circuito y empiezan a atrasarse no sólo con la app o la financiera, sino también con bancos.

Las pymes también se financian más, pero con poca profundidad

El endeudamiento no golpea sólo a personas físicas. En diciembre de 2025, el universo de MiPyMEs era de aproximadamente 2 millones de unidades productivas y el 74,6% tenía algún tipo de financiamiento. Eso implicó un aumento de 102 mil empresas respecto del año anterior. Los saldos de financiamiento a MiPyMEs llegaron a $50,7 billones, con un crecimiento interanual de 32%.

Pero el propio Banco Central advierte un límite: pese a esa expansión, el crédito a MiPyMEs representó apenas alrededor del 6% del PIB y el 2,7% de la facturación anual máxima teórica de ese universo. Además, muchas microempresas funcionan como personas humanas —monotributistas y autónomos— y usan instrumentos más cercanos al consumo, como tarjetas o préstamos personales, antes que líneas productivas de largo plazo.

Trabajo, informalidad y presión sobre los ingresos

El endeudamiento crece en un mercado laboral frágil. En el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación fue 7,8%, con 1,1 millones de personas desocupadas en los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH. La tasa de subocupación fue 11,1% y la informalidad laboral llegó al 44,2%, con un aumento interanual de 2,2 puntos porcentuales.

La pobreza, aunque bajó respecto del semestre anterior, siguió afectando al 21% de los hogares y al 28,2% de las personas en el segundo semestre de 2025. El INDEC estimó 8,474 millones de personas pobres dentro de los 31 aglomerados urbanos. Entre los hogares pobres, el ingreso total familiar promedio fue de $783.493, mientras que la canasta básica total promedio de ese grupo llegó a $1.219.130. La brecha fue de 35,7%.

El dato político: no es “educación financiera”, es ingreso insuficiente

La explicación oficial suele hablar de inclusión financiera, digitalización y acceso al crédito. Y es verdad: más personas acceden a cuentas, tarjetas, billeteras y préstamos. Pero acceso no siempre significa bienestar. Una cosa es financiar inversión, producción o vivienda. Otra muy distinta es financiar comida, remedios, servicios, alquiler, changas caídas o consumos básicos.

El mapa que dejan los datos es incómodo: 20,3 millones de personas endeudadas, 14,8 millones con tarjeta, 11,9 millones con préstamos personales, 6,7 millones con crédito digital, mora familiar del 12,1% y mora en proveedores no financieros del 26,9%. No es una anécdota de gente “que no sabe administrarse”. Es una estructura donde el crédito entra por la puerta que deja abierta el ingreso que no alcanza.

Recuadro de datos duros

IndicadorÚltimo dato disponible
Personas con algún financiamiento20,3 millones, diciembre 2025
Saldo promedio por deudor$4,1 millones
Personas con tarjeta de crédito14,8 millones
Personas con préstamos personales11,9 millones
Personas con crédito digital fintech6,7 millones
Personas con financiamiento en proveedores no financieros12,1 millones, febrero 2026
Deuda promedio en proveedores no financieros$1,1 millones
Mora de familias en bancos12,1%, abril 2026
Mora de empresas en bancos3,3%, abril 2026
Mora total en proveedores no financieros26,9%, febrero 2026
Mora en préstamos personales no financieros34,1%
Mora en tarjetas no bancarias19,4%
Mora en fintechs26,2%
MiPyMEs con financiamiento74,6%
Saldo de financiamiento MiPyME$50,7 billones
Desocupación7,8%, primer trimestre 2026
Informalidad laboral44,2%, primer trimestre 2026
Pobreza en personas28,2%, segundo semestre 2025

La deuda familiar argentina ya no es solamente una planilla bancaria.

Es parte de la vida cotidiana. Está en el resumen de la tarjeta, en el préstamo de la app, en la cuota del supermercado, en el pago mínimo, en el refinanciamiento, en el “este mes lo pateo” y en el “después vemos”. El problema no es que exista crédito. El problema es cuando el crédito deja de ser una herramienta y se convierte en muleta de un país donde millones trabajan, pagan, deben y vuelven a deber.

Ahí, el éxito de unos pocos empieza a parecerse demasiado al cansancio organizado de muchos.