Roma coliseo

¿Cuándo comienza el cónclave que elegirá al sucesor de Francisco?

El Vaticano se sella bajo llave: ¿Cuándo comienza el cónclave que elegirá al sucesor de Francisco?

En el alma de Roma, donde las piedras tienen memoria y el mármol llora bajo siglos de plegarias, la Santa Sede se apresta a vivir uno de sus rituales más antiguos y cargados de misterio: el Cónclave.

Con la sepultura del Papa Francisco en la Basílica de Santa María la Mayor —en la Roma eterna que vio caer imperios y nacer santos—, la Iglesia Católica entra formalmente en sede vacante, un estado de silencio sagrado que solo terminará con el humo blanco flotando sobre la Plaza de San Pedro.

Un rito que nace de la Edad Media: ¿qué es la sede vacante?

La muerte de un Papa no es solo una pérdida. Es el despertar de un mecanismo milenario. Desde 1274 —cuando el Papa Gregorio X, hastiado de los interminables y corruptos procesos de elección, instauró las normas del cónclave en el Concilio de Lyon—, la Iglesia sabe que la sede vacante es un tiempo de luto… pero también de resurrección.

Durante este período, ningún cardenal, ningún obispo, ningún líder puede tomar decisiones que no sean absolutamente necesarias para la administración básica de la Iglesia. Todo se congela. Se espera. Se reza. Se guarda un silencio más antiguo que cualquier imperio.

El camarlengo —hoy, el cardenal Kevin Farrell— tiene a su cargo tareas rituales que parecen sacadas de otra época: verificar la muerte del Papa golpeándolo tres veces en la frente con un pequeño martillo de plata, sellar las habitaciones papales y custodiar el Anillo del Pescador hasta su destrucción oficial.

Los Novediales: luto y contemplación

Los Novediales son más que nueve misas. Son nueve jornadas de oración coral donde toda la Iglesia, unida en el tiempo y en el dolor, pide a Dios el descanso eterno para su pastor.

Francisco fue enterrado el 26 de abril. Por lo tanto, el último novemdiale será el 4 de mayo. Sólo entonces, cuando el eco del último réquiem se disuelva en los frescos de las basílicas romanas, podrá empezar el cónclave.

¿Cuándo empieza el cónclave?

La ley vaticana —inspirada en siglos de praxis canónica— dicta que el cónclave debe iniciar entre 15 y 20 días después de la muerte del Papa. Por eso, el próximo 5 de mayo de 2025, a primera hora de la mañana, los cardenales electores se encerrarán en la Capilla Sixtina bajo el techo que Miguel Ángel pintó hace más de 500 años.

El último cónclave, en 2013, que eligió a Francisco, duró solo cinco votaciones. Pero hubo otros, como el de 1268, que demoró dos años y nueve meses en elegir a un Papa, forzando a los cardenales a ser encerrados a pan y agua hasta decidirse.

¿Quiénes votan en el cónclave?

El Colegio Cardenalicio está compuesto actualmente por 135 cardenales menores de 80 años, oriundos de 71 países. Una representación que no se veía tan diversa desde los tiempos de Pío XII.

Cada uno de estos hombres lleva sobre sus hombros no solo su voto, sino la memoria viva de las iglesias de todo el planeta: desde las catacumbas perseguidas de China hasta las llanuras abiertas de África.

Un cardenal que cumple 80 años incluso un segundo antes del inicio formal del cónclave pierde automáticamente su derecho a votar, como recuerda el canon 349 del Código de Derecho Canónico.

¿Cómo se desarrolla el cónclave?

El cónclave es un encierro literal: los cardenales quedan recluidos bajo juramento de secreto absoluto, sin acceso al mundo exterior. Una traición a este voto implica la excomunión inmediata latae sententiae, automática y sin apelación.

El procedimiento:

  1. Los cardenales hacen un juramento solemne de defender el secreto y de votar según su conciencia, «ante Dios, juez de vivos y muertos.»
  2. Las votaciones comienzan. Se pueden realizar hasta cuatro por día: dos en la mañana, dos en la tarde.
  3. Se necesita una mayoría calificada de dos tercios para elegir al nuevo pontífice.
  4. Si después de múltiples rondas no se alcanza un resultado, puede pasarse a un proceso de balotaje limitado, aunque esto no ha ocurrido en tiempos modernos.

Desde 1878, tras la elección de León XIII, el cónclave se celebra siempre en la Capilla Sixtina. Antes de eso, se celebraba en otras partes de Roma, y durante siglos, incluso en ciudades fuera de Italia como Viterbo o Aviñón.

La fumata: signo para el mundo

Una vez escrutados los votos:

  • Humo blanco (fumata bianca): tenemos Papa.
  • Humo negro (fumata nera): no hay acuerdo.

La composición química para lograr los colores de humo es un pequeño secreto vaticano: en 2005, el Vaticano reconoció que usaron perclorato de potasio, antraceno y azufre para asegurar la visibilidad del humo blanco.

Después de la elección: Habemus Papam

El elegido debe aceptar formalmente la elección diciendo “Accepto”, y luego escoge su nombre pontificio, una tradición que comenzó en el año 533 cuando el Papa Mercurio, creyendo que su nombre pagano era inapropiado, adoptó el nombre de Juan II.

Acto seguido, el nuevo Papa es vestido con las tradicionales tres sotanas blancas (de distintos tamaños), preparadas de antemano en la llamada Sala de las Lágrimas —llamada así porque muchos Papas, vencidos por la emoción y el peso de la responsabilidad, han llorado allí—.

Finalmente, el proto-diácono anunciará desde el balcón de San Pedro el esperado:
«Habemus Papam!»
Y así, un nuevo nombre se inscribirá en los anales de la Historia.

Un clima de gravedad y esperanza

Estos días, los pasillos del Vaticano se llenan de murmullos contenidos. ¿Será un Papa de continuidad o de reforma? ¿Un latinoamericano, un africano, un europeo?

Los desafíos son titánicos: escándalos internos, el descenso en vocaciones, la amenaza de secularización extrema en Occidente, la persecución en Oriente.

La Iglesia se detiene. El mundo aguarda.
Y en la Capilla Sixtina, bajo el juicio terrible y misericordioso de Cristo pintado por Miguel Ángel, 135 hombres decidirán quién sostendrá la Barca de Pedro en el siglo XXI.

Una barca que, por dos milenios, ha resistido tormentas, herejías, guerras, corrupción, renacimientos… y sigue navegando.